El comienzo de
la temporada de pesca de pejerrey no pudo
ser mejor. Distintos grupos de Pescanautas
relevaron varias zonas del estuario, casi
siempre con buenas cosechas.
Con mi amigo Adrián Fernández,
planeamos una salida a Playa Honda. Sabemos
que los grandes matungos se capturan en esta
zona entre julio y septiembre, pero el 25
de mayo esperanzados partimos hacia ese pesquero.
Nos preparamos con todo, rearmamos los aparejos
y asesorados por Mariano Yozzi confeccionamos
las brazoladas con anzuelos Eagle Claw “doblados”
números 6, 4 y 2. Rematamos las líneas
con un puntero pesado con “bigotera”.
El pronóstico
meteorológico para el martes no era
alentador. En días previos soplaron
fuertes vientos del SE sinónimo de
aguas limpias, altas y muchos pejerreyes.
A las 06:00 horas
me llamó Adrián, y me dijo:
“ Dale Ferchu levantate que el día
esta bárbaro”... Con la somnolencia
propia de la madrugada, saqué la mano
por la ventana de casa. La leve llovizna confirmaba
que mi amigo estaba desesperado por salir
a pescar.
Provistos de ropa para cualquier condición
climática abordamos la Melisa Belén
II. Cafecito en la EG3 del siempre amable
“Alber” y envueltos en una espesa niebla fuimos
en busca de nuestro objetivo.
Dejando a babor
la boya del KM 21.7 del Canal Costanero pusimos
proa hacia el barco hundido Ministro Di Tomaso.
La ecosonda marcó 4 metros: ¡estábamos
en Playa Honda por primera vez en el año!.
Con ansiedad armamos los equipos, sutiles,
para disfrutar al máximo todas las
capturas.
Prestamos suma
atención a la velocidad del garete,
la que regulamos con el largo del cabo del
ancla de capa y también a la ceba,
para armar una “calle sin agujeros”.
Con la primera brisita aparecieron los “pejes”,
el pique era sostenido, y por momentos se
veía una impresionante actividad en
superficie.
La fiesta duró lo que duró el
viento, unas tres horas plenas de pesca, con
tamaños entre los 25 y 45 cm. Las brazoladas
cortas, entre 10 y 20 cm siendo las mojarras
presentadas de a dos o en ramillete la carnada
mas rendidora.
La niebla de
la mañana dejó paso al sol del
mediodía, luego, calma chicha. El cielo
cambió de celeste a gris amenazante.
A las 16:00 horas mientras gareteábamos
por delante de las boyas del Vizcaíno
N° 15, guardamos los equipos dando por
concluida una exitosa pesca de 60 ejemplares
de pejerrey de los cuales 20 midieron entre
40 y 45 cm. Solo faltaron a la cita los grandes
matungos.
Ni bien Adrián puso en marcha el motor,
se desplomó una tremenda lluvia que
nos acompañó durante todo el
regreso.
Quiero destacar
la importancia del GPS o el buen manejo del
compás para poder navegar con escasa
visibilidad. Sin estos elementos nuestra aventura
habría quedado trunca.
Saludos
afectuosos y hasta la próxima, Ferchu.