Como todos los años, realizamos el Encuentro apertura del Pejerrey en aguas del río de la Plata, en memoria de Rubén Curia. En este relato damos un panorama general de la pesca en el estuario en las diferentes zonas, equipos, aparejos y carnadas y compartimos el emocionante homenaje a un gran amigo.
El 25 de mayo comencé la temporada de pesca de pejerrey. En aquella oportunidad compartí la salida con la familia Chamorro a bordo de la Horus. Si bien la pesca no fue buena, me di cuenta que mis líneas estaban desprolijas, algunas, muy largas para el tamaño de la caña, no contaba con aparejos sutiles a la hora de sentir los piques al tacto … en pocas palabras, tenía que trabajar para la próxima salida si quería obtener mejores resultados.
El 10 de junio, la gran cita fue el encuentro apertura del pejerrey en homenaje a nuestro amigo Rubén de Mataderos. Acondicioné la caja de pesca como pocas veces lo había hecho antes. A medida que se acercaba la fecha, muchas sensaciones se cruzaban por mi cabeza: el recuerdo de Rubén, la alegría por el tremendo esfuerzo que estaban realizando Fabián Smeail y otros amigos pescanautas preparando la fiesta y la inmensa felicidad por pescar en la Galatea de mi amigo Esteban Rodríguez…. Y mientras tanto seguía organizando mis líneas
El fin de semana anterior, disponía de un surtido de aparejos, punteros y bigoteras para poder estar en condiciones de hacer una buena pesca
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El domingo 10, a las 7:30, todavía en penumbras y a bordo de la Galatea, degustábamos con Esteban de unos mates calentitos, mientras esperábamos el horario de la partida. El clima gélido, viento leve del noreste y un río bajo nos permitía elucubrar acerca del sector de pesca a elegir.
No tardaron en escucharse los motores rugiendo a pleno y las embarcaciones navegando por el Luján hacia el punto de encuentro, con las banderas pescanautas flameando en sus antenas.
Las primeras luces nos aseguraban otro día PESCANAUTAS, el cielo diáfano para que nuestro amigo pudiera observar su merecido homenaje.
Tras cargar combustible nos dirigimos al lugar de reunión, muchas lanchas aguardaban la señal de partida. Valoré sobremanera la presencia de mi amigo Julio Pollero, una persona tan vinculada con todo tipo de eventos en la pesca deportiva, engalanó sin dudas este encuentro.
Al ver llegar a Julito Alquezar a bordo de THE DOCTOR, se me hizo un nudo en la garganta, ahí debería estar Rubén, junto a su fiel amigo de toda la vida,…. Seguramente ahí estaba, tal vez mis ojos humedecidos por la emoción me impidieron distinguirlo.
A las 8:30 Fabián dio la orden de partida y todas las lanchas buscamos la zona de Playa Honda. Debimos cruzar el Canal Mitre al sur del KM 31.5, por el bajo nivel del río (corresponde agradecerle al guía Mauricio Oñate, el aviso para evitar que varias embarcaciones se varen en el intento).
Algunos viajaron hasta la zona de los barcos hundidos, bien al sur, otros buscaron la costa Uruguaya y los menos, la cola de la depresión o las cercanías del barco hundido Ministro Di Tomasso. Nosotros navegamos hasta el Vizcaino 17 y allí el capitán paró el motor y dijo sin titubeos: “Acá tenemos 4 metros de profundidad, el agua está limpia y haremos una excelente pesca”.
Ancla de capa al agua, lata de caballa como ceba principal y a armar los equipos. Esteban prefirió un equipo tradicional, yo, en cambio, dado el suave oleaje, elegí una línea relativamente corta, con dos boyas criterio esféricas de 25 mm rematada con un puntero pescador blanco al que le adosé una bigotera que el maestro Jorge Araneo me preparó a pedido. Las brazoladas fueron bien cortas: entre los 10 y 15 cm, anzuelos empatillados y con nudos locos, encarnados con mojarras vivas y saladas.
El canal 69 del VHF era un infierno, comentarios de todo tipo, se pudo escuchar que algunos ya habían capturado ejemplares de más de 47 cm, pero en general el estuario nos entregaba muchos ejemplares chicos y medianos.
En la Galatea, los aparejos no podían alejarse más de 5 metros de la borda de la lancha, pues eran atacados por pejerreyes de todos los tamaños, la pesca era muy entretenida pero faltaban los grandes matungos.
Sabíamos de las buenas capturas obtenidas en la Tierra Pampa y en la Excalibur por lo que teníamos que buscar la forma de evitar el pejerrey chico y obtener alguno de muy buen porte.
Pasado el mediodía, Esteban comenzó a arrojar el aparejo por afuera de la calle de ceba, dejándolo derivar lo más lejos posible. Esta táctica no tardó en darle resultado. La boya se corrió lateralmente y clavó con firmeza. La caña arqueada y los cabezazos típicos de los grandes pejerreyes denunciaban la presencia de algo importante. Luego, lo arrimó a la embarcación y en el momento que quiso buscar el copo, la flecha de plata arremetió contra la banda de la lancha, golpeó contra ella y se escapó. Fue una verdadera pena pues ese ejemplar hubiese sido el ganador.
Compartimos unos tragos de un rico Malbec para relajar el momento, pero enseguida noté que mi multifilamento dejaba de fluir por el carrete, tensé la línea y una suave pero persistente corrida me marcó la presencia de otro de los buenos matungos. Clavé y la caña acusó la vehemencia del pez, con mucho cuidado arrimé el ejemplar, lo llevé aguas abajo por la proa de la lancha para evitar cualquier sorpresa y ya con el copo en mano Esteban lo logró izar. Con alegría comprobamos que era un muy buen pejerrey que a la postre midió 50 cm y fue el de mayor tamaño de la jornada
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Contentos con la pesca realizada, a las 13:30 guardamos los equipos y pusimos proa al “tercer tiempo”, sorpresas y emociones nos aguardaban en un recodo del delta.
El recreo ubicado sobre el arroyo Gutiérrez, a metros del Vinculación recibió a la mayoría de las lanchas que participaron del encuentro.
Julito, Alejandro y Guss nos recibieron en el muelle. Julio lucía con orgullo una gorra de Rubén, perteneciente al foro de Pescanet, foro de pesca donde siempre participó Rubén y en el cual empezamos todos hace ya unos cuantos años. Caminando por el recreo encontré unos globos muy especiales, en particular uno naranja con el logo de pescanautas y el “nick” de nuestro querido amigo.
Los organizadores prepararon los premios y cuando todos llegaron, Julio Pollero y Fabián midieron los pejerreyes presentados
Fueron premiados Adolfo “Sapucay” Grande por obtener las 5 piezas más pesadas en su cosecha personal, Matías Ples, Mauro Bítolo y Julio Pollero por lograr la mayor cantidad de capturas por embarcación, Adolfo Grande, Jorge De Carlo, Gastón Plan B y Fabián Smeail por lograr las 5 mejores piezas por embarcación y yo tuve el honor y la suerte inmensa de obtener la copa “RUBEN DE MATADEROS” al Pejerrey de mayor longitud.
Posamos con las copas, los trofeos y los hermosos pejerreyes que se obtuvieron mientras esperábamos el momento más importante del Encuentro
Avanzada la tarde y cuando las sombras se adueñaban del predio, todos nos juntamos frente a la embarcación TIERRA PAMPA, en ella un centenar de globos esperaban ser soltados. Cabe señalar que los globos eran bastante particulares: de colores verde y naranja, los colores de PESCANAUTAS, cada uno llevaba impreso el logo de nuestro querido site y el nombre de los amigos que ya no están, pero que contribuyeron para el crecimiento de esta gran familia. Se podían leer los nombres de Elio Josué, Gabriel Tiralongo, Miguel de Lujan, Rafael Uminsky y por supuesto el de RUBEN DE MATADEROS.
Rubén Curia (Rubén de Mataderos) contagió sus ganas de vivir
Lo conocí hace más de diez años, en una noche fría de septiembre compartiendo un asado en las instalaciones del club Comunicaciones, donde pescadores del río de la Plata y las lagunas nos reunimos por primera vez.
Con su voz ronca, resabio de su primer triunfo contra la adversidad, me comentó que era un amante de la vida al aire libre y fanático pescador de pejerreyes en las lagunas bonaerenses.
Con su motor-home y el semirrígido visitaba los espejos más rendidores de la provincia. Claro, siempre rodeado de muchos amigos y de su fiel compañera Ada. Todos sus amigos me hablaban de su rectitud, su fuerte carácter y fundamentalmente de su generosidad.
Con el tiempo el fue conociendo el río de la Plata y yo lo conocí a él. Con el nacimiento de Pescanautas, tuve en Rubén un consejero de lujo a la hora de tomar decisiones y un colaborador desinteresado al momento de organizar eventos en los cuales nunca faltó.
Solía veranear en el mes de febrero en su casa de Mar de Ajó, un punto de encuentro para todos los que lo conocían y todos los 4 de febrero colmaban su casa para juntos celebrar su cumpleaños.
La playa, la pesca y los amigos le permitían alejarse del centro porteño y disfrutar de un mes muy especial.
Cautivado por el delta y los grandes pejerreyes del río, dejó las lagunas para transformarse en un pescador compulsivo del estuario rioplatense.
Cambió el semirrígido por un hermoso trucker el DOBERMAN III con el que realizó un sin fin de travesías.
El “mal del sauce” se apoderó de él, para superarlo encontró su “lugar en el mundo” en EL PENDORCHO, una cálida casa isleña en el arroyo Caracoles.
Qué Pescanauta no fue o no conoció ese lugar? Estaba abierto para todos, el que llegaba era agasajado y sentía el afecto de Rubén y Ada.
Cada tanto, esa maldita enfermedad también quería visitarlo, pero la fuerza y las ganas de vivir lograban distraerla por un tiempo, Nuestro querido amigo disfrutaba de la vida trabajando, haciendo leña, preparando asados, pescando, practicando su tiro deportivo, brindando con amigos…. Jamás lo encontraríamos abatido.
Pienso en su temple, en su fortaleza y me pregunto “¿yo de que me quejo?”, que ejemplo a seguir… Y más aun, en un asado festejando el cumple de Leonardo Cano, me comentó su nueva “locura”: “Ahora no solo ando en moto, voy a correr en las pistas y a toda velocidad”
A esa velocidad trató de alejarse de ese fantasma que vivió en él.
El 7 de marzo, al atender el teléfono y escuchar la voz de Julito, su amigo incondicional, quebrada por el dolor, supe de su partida.
Ese día, mientras viajaba hacia mi trabajo en la Plata sabía que no podría despedirlo, me quedaría algo pendiente… y el 10 de junio, luego del encuentro, cuando en la tranquilidad de la noche miraba con orgullo la copa “RUBEN DE MATADEROS”, me pareció escuchar al “viejito” diciéndome con la voz ronca: “Che, Ferchu, no te vayas a agrandar, si sabés que ese pescadito te lo puse yo….” |
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Un silencio conmovedor acompañó a Julio Alquezar mientras liberaba los globos. Con nuestros aplausos, los reconocimientos verdes y naranjas ganaron altura y en minutos formaron parte del cielo, de ese cielo de los pescanautas que también compartiremos.
No quiero despedirme sin antes agradecerles a todos los que organizaron el encuentro y especialmente a todos los que se hicieron presentes. El día vivido quedará marcado en el corazón de TODOS, los abrazos, las lágrimas, los recuerdos y el espíritu pescanauta así me lo hicieron saber.
Feliz de poder contarlo, feliz de haber disfrutado de la amistad de Rubén, les mando un gran abrazo y le dedico con mucho respeto esta nota a la familia Curia.
Ferchu
"Si Elio Josua se fue a pescar con Miguel de Lujan y mientras Anibal Kissme y Rubén de Mataderos preparan una nueva travesía, Gabianti está preparando el asado,...Rafita, por favor mandame las fotos, quiero conocer el cielo de los Pescanautas"
Siempre estarán en mi corazón