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Debut con las “SEA-RUN BROWN TROUT” en Río Grande con 15 años

Mi nombre es Patricio,  tengo 15 años y mediante este relato quiero compartir con ustedes mi primera experiencia de pesca en el Río Grande, Tierra del Fuego.


Llegué el Domingo 4 de Marzo, junto a mí papá, y en el aeropuerto nos estaba esperando nuestro amigo y guía Angel  Rubén “Goma” Carrillo. 
Camino al hotel me dijo que el río estaba extremadamente bajo y que la pesca era muy técnica, con ninfas lastradas atadas en anzuelo # 10. Además, que las chicas, como el llama a sus truchas, estaban difíciles de capturar, aunque me pidió que no me desanime porque en sus 34 años de guía nadie se fue sin pescar  y que yo no le rompería el récord.
El Lunes, a las 8 en punto, nos paso a buscar y salimos para la Estancia MARIA BEHETY, la cual tiene 57 kms. de río propio, dividido en 2 sectores: aguas arriba con un paisaje verde, bosques y castores, y un río más angosto con menos presión de pesca (por encontrarse lejos del casco principal); y aguas abajo con un paisaje muy agreste y un río muy ancho.
Al llegar a la tranquera, manejada únicamente por el Sr. Poly, se nos asigna 1 pool para la mañana, y otro diferente para la tarde, por lo que en ningún momento nos cruzamos con otros pescadores.
La temperatura era de 8º, frío, el viento oeste de 45 km/h,  y mi debut fue aguas abajo.
El Goma me eligió la caña  Kunnan Impreza  #8,  con una línea de 200 graims,  y le colocó su líder artesanal de 2.00 mts. La progresión fue 80 cms. del 0,20;  40 cms. del 0,15;  40cms. del 0,12; y termina con 40 cms. del 0,10. También elige una Big Head Prince verde # 10 con rubber legs blancas.
Cuando revisó todo, me pidió que entre despacio al agua y que le tire oblicuo a una piedra que sobresalía de la otra barda. También, que cada tres lanzamientos de un paso a la izquierda río abajo.  Apenas había dado cinco pasos cuando escucho:
-Pato sacate las patas de rana que espantás a todas las chicas!
Mi primera lección  del día fue entrar al agua sin levantar sedimento, y hacer el menor ruido posible.
Empecé a castear  muy feliz, porque los tiros eran muy buenos y largos. Pero cuando clavé la mosca en la otra barda escucho:
- Pato, acá las chicas están en el agua, recogé 2 mts de línea.
Segunda lección del día, no sacar línea de más. Milagrosamente la desprendí y salvé la mosca y el leader.
Seguí casteando de frente, y cada vez tenía más confianza y me sentía más seguro.  Escucho:
- Pato estás por entrar a la zona hot, la boca del pozo, estate atento.
Tercera lección: para tomar ritmo y calentar el brazo nunca se empieza a pescar dentro del pozón, sino que nos vamos acercando paulatinamente.
Dentro del pozo tuve mi primer pique, parecía un enganche, clavé violentamente con la mano izquierda,  y la respuesta fue mucho peor porque tenía 2 mts. de línea en el agua y la caña en la mano derecha. Sostuve la trucha con la línea enredada en la mano izquierda, pero por suerte llegó el GOMA y me hizo levantar la caña, e ir soltando  muy despacio la línea hasta que se tense con el reel, a la vez que me pidió que clave con la caña. Lamentablemente la trucha no salió del canal profundo y me arrastró, la caña no la frenó y me quedó muy poco backing. Lo único que me quedó fue agarrar con las 2 manos el grip de la caña y esperar el corte. No ocurrió, pero abrió el anzuelo sin rebarba y se liberó.

Cuarta lección del día, si en los primeros 2 minutos del pique no la hacés cruzar el río, o no la sacás del canal, no hay foto.  
No quedé triste ni frustrado, pero sí recaliente, porque creí que ya estaba, y ahí me dí cuenta de que no tengo experiencia para manejar un pez de dos dígitos, con tremenda correntada y viento. Aunque para eso vine, para aprender.
El Goma me cambió la mosca por otra igual, y me mandó al agua. Ya sabía unas cuantas cosas más, que puse en práctica, y al rato se me dio mi primera Sea – Run Brown Trout de 11 kgrs. Estuve 23 minutos, desde el pique hasta el canasto, yendo y viniendo de un lado al otro, pero por suerte se me dio.  Pocas veces ví a papá tan contento, y al Goma suspirar feliz sacándose un peso de encima.
Ya eran las 12, el viento aumentaba y la temperatura también. Las chicas se activaban, lomeaban, saltaban, los machos peleaban; el Goma gritó “Explotó el pool”, y enseguida me cambió la caña por una SAGE VANTAGE 9 con línea Río Outbond, intermedia, hundimiento 1, y reel Sage 1600. El mismo leader, y una mosca Bead Head Pheasant Tail # 8 .  Tirá al canal 2 metros antes de la barda y move con 2 tirones cortos  y uno largo.
Cuando hice el lanzamiento me quedé corto, por tener mucha línea en el agua. El Goma me dijo: - Ponete la línea en la boca, sacala del agua y tirá a 45 º. El tiro fue muy bueno, y la respuesta también, una hembra de 12 kgrs. La más grande que capturé en la excursión.
El Goma vuelve a cambiar la mosca, me moví 10 mts. río abajo, lancé al canal,  recogí apenas unos metros, y ésta vez el pique fue diferente. Me bajó violentamente la mano y la punta de la caña, era un macho enorme. El Goma me gritó agarrate, pero de donde me iba a agarrar, me empezó a llevar río adentro y la Sage ya estaba paralela al agua. Me gritaban que levantara la caña, pero era imposible, no tenía forma de hacerlo. Por suerte me salvó el Goma, me agarró de la campera sacándome un poco para la costa, y logré afirmarme.  Me dijo poné la caña de costado, paralela al suelo, y aguantalo. No sé cuanto tiempo pasó, pero no lo arrimé ni 1 cm., estaba clavado en el fondo. Ya se va a mover me dice, al ratito pude recoger algo con el reel, se despegó y vino hacia mí, corrí hacia atrás para tratar de vararlo, y el Goma fue a buscarlo con el canasto, cuando estuvo al alcance no le entró por el tamaño, y cortó el leader, saliendo como un misil.

Nos acompañaron el silencio y el asombro durante un buen rato, pero ya no me enojé, fui aprendiendo rápido que esto no es fácil, y que por algo este río tiene siete récords mundiales de capturas, con ejemplares de más de 15 kgrs., éste macho, según el Goma, por el largo estaría cerca de los 14 kgs ….
A las 13,30 estaba muy cansado y dolorido, demasiada paliza en pocas horas, hice los últimos lanzamientos, y otra vez una tomada violenta me sacudió entero. Fue muy lejos, en el canal, y ya no tenía tanta fuerza para sacarla. El Goma se dio cuenta que no tenía resto, y me dijo aguantala. Pero ésta trucha hizo lo que ninguna otra, empezó a saltar de un lado a otro. Me dijo agachate cuando salta que te corta el leader por la tensión. Estuve un buen rato para abajo y ella para arriba, cuando volví a ver la película me reí, parecía un canguro con caña. Al final se desprendió  del engaño y desapareció. A comer, dijo el Goma … gracias a Dios pensé yo.
Llegamos al casco y Poly nos tenía preparado un banquete, como todos los días, con cuatro platos principales distintos, uno más rico que el otro. El comedor es un lugar de reunión para todos los guías y pescadores, donde se cuentan las experiencias del día.
Ví como el Goma, orgulloso, mostraba las fotos de las capturas, ante la cara de asombro de los demás. Les costaba creer que yo, un chico con caña de 1 mano, hiciera semejantes capturas.  Todos los extranjeros que había, aproximadamente veinte,  pescaban con cañas de Spey, de 2 manos de 12”, y línea # 7-8; o de 13,3” y línea # 8-9. Tenían una gran ventaja, sobre todo cuando había mucho viento,  ya que con un mínimo esfuerzo ponían la mosca a 25 mts., especialmente cuando clavaban la caña los ayudaba mucho en el manejo del pez.

Después de almorzar y dormir una siesta de 2 horas, fuimos al segundo pool. El viento ya superaba los 50 km/h, el río tenía olas grandes.
El Goma decidió prestarme su primera caña importada, una Sage # 8, de 30 años, y le coloca una línea S. Anglers Express Sinking 300 grains, con el mismo lider y una mosca Bed Head Rubber Prince # 8  de color marrón oscuro.
Me pidió que me meta solo hasta la cola, y castease de espalda ó a lo patagónico hasta  el canal del frente, por donde suben las sea trouts. Tiré toda la línea y le dijo a papá que había decidido bien, porque había mucho viento de espalda y cruzado.  
Al rato tuve el primer pique, no fue tan violento, pero estubo muy lejos. Inmediatamente la saqué del canal y la  acerqué para esperar al GOMA con el canasto. Era una hembra plateada que pude manejar un poco mejor, y en la foto me dijo que estaba recién ingresada del mar, de 9 kgrs. Era hermosa e inmediatamente la devolví.
Cuando salgo del agua el Goma me presenta a un señor muy alto y delgado, llamado Alejandro Menendez Behety; era el propietario de la estancia. Me saludó muy afectuosamente y me felicitó por la captura y el casteo, me contó que era la primera vez que un chico de 15 años tenía semejantes capturas en el Río Grande. Me regaló una mosca inglesa de colección como recuerdo, y yo quedé mudo, no sabía que decir, le agradecí también al Goma, que estaba muy orgulloso.
El viento aumentó y cambió de dirección, ya no había forma de lanzar, el frío era  terrible, así que decidimos terminar la jornada y regresar al hotel. El Goma me pidió que cene bien y duerma mucho, porque a la mañana siguiente iban a venir periodistas del Canal 13, de Río Grande, para filmar un documental y hacerme una entrevista sobre mi primera experiencia pescando en éste río.
Al otro día empezamos un poco más tarde, y para no desgastarme tanto fuimos a un pool de aguas abajo, con el río mas angosto, aunque la correntada era la más rápida que había visto. Seguí las instrucciones del Goma, me metí al agua sólo hasta la cola, y tiré río abajo a dos metros de la barda. Me pidió que “bendeara” la línea (dar vuelta la mosca), y recoja con tirones rápidos y largos. Traté de hacerlo, pero era difícil con viento de 70 Km.  Me agaché y cerré el loop, lancé lo más cerca posible de la barda, como si estuviera casteando debajo de los árboles. Inmediatamente tuve un pique terrible, y la clavé con la mano izquierda. Solté la línea y levanté la caña con violencia, el reel giró a lo loco. Me pidió que no lo pare, que lo deje ir, porque tenía la corriente a favor y ya no tenía reserva. Agarré el grip con las dos manos, y esperé que vuele todo. Era un macho que me llevó 50 mts. río abajo, se plantó en el fondo, ni lo moví, avancé en el agua y recojí dos  metros. Estuve un rato largo hasta que empezó a aflojar, y traté de salir. Lo traje despacito, y el Goma vino con el canasto, porque no lo pude acercar más. Pegó un coletazo terrible y se entregó, era un hermoso macho de 11 kgrs. Los tres gritábamos y felizmente pudimos descargar toda la tensión, nos abrazamos y quedó todo grabado en el documental. Tuve otra captura , esta vez una hembra de 9 kgrs. que también quedó registrada.
Dimos la mañana por terminada y fuimos al lodge a almorzar. Continuaron con otra nota, mano a mano, de 15 minutos para que les cuente sobre mis comienzos como mosquero desde los ocho años. Ojalá que muchos chicos la vean y se entusiasmen, y que no piensen que la pesca con mosca es sólo para los adultos.
No importa cuantas capturé ni cuantas perdí, no compito con nadie, solo pesco porque amo el río, los peces, la naturaleza, y aprecio la compañía de personas  profesionales y con la calidad humana del GOMA, que además de guiar nos dan lecciones de vida y nos educan continuamente sobre la preservación de este río, único en el mundo.

 

Para finalizar, quiero hacer una mención especial para mi amigo e instructor Enzo Ceravolo, que desde los 8 años me enseñó en su escuela de Fly, en el Planetario, todo lo que sé, y seguramente me enseñará mucho más en el futuro. Gracias ENZO una vez más.
Para el Goma, por el trabajo que le dí, por los retos en su justo momento, por su enseñanza y por alentarme siempre en los momentos difíciles. GRACIAS GOMA.
A mís amigos de Dolphin, con quienes siempre comparto mís  alegrías y aventuras.
A los socios de la AAPM, con quienes comparto las clínicas y charlas sobre pesca.
Un abrazo grande para todos los mosqueros.

PATO POMPILIO


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