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Las Tarariras coparon el Delta  Por Fernando de la Cruz

Promediando la temporada estival, la presencia de dorados en el estuario mermó considerablemente, ese espacio fue ocupado por las combativas tarariras, que como nunca, desatan su furia en todos los arroyos del delta.


Hace unos meses, cuando los pejerreyes reinaban en las aguas del Río de la Plata, realicé mi primera excursión con mis hijos, tras la alegría de todos, pensé en repetirla en verano, cuando la cantidad de piques de cualquier especie permitiera la diversión de los mas chicos.

La impaciencia y el reclamo hostil de mis hijos se hicieron difíciles de manejar, afortunadamente, recibí el llamado de mi gran amigo Mauricio Oñate, uno de los mejores guías del río, especialmente cuando se trata de llevar a pescar a familias con chicos.
“La taruchas están a full, organizá todo y vamos pasado mañana”, me ordenó. “Pero están tomando preferentemente carnada”, agregó.

Cabe mencionar, que la pesca de las hoplias malabáricus, me apasiona desde chico: primero las comencé pescando con carnada, pero desde hace años, solo las pesco con artificiales. La sugerencia del guía me hizo retroceder en el tiempo, desempolvar viejas boyas, confeccionar leaderes con afilados anzuelos y reponer plomitos pasantes de 5 a 20 gramos. Paula y Juan participaron de los preparativos, pero para que la ansiedad se apodere definitivamente de Juan, lo llevé a visitar a Javier, dueño de la casa de pesca “El Gran Tiburón” y completamos su equipo con un potente reel frontal Peen de 11 rulemanes.

El día soñado había llegado, con el sol a pleno, esperamos unos minutos a Mauricio en la guardería Neptuno. Los chicos lo recibieron con alegría y abordamos la “Excel” sin demoras.
Navegamos una hora y media por río abierto, teniendo como objetivo la zona conocida como “La Raja”. El viento Nor- noreste, golpeaba sobre la amura de estribor, pero las cualidades de la embarcación y su timonel evitaron las salpicaduras.

Detuvimos la marcha al final de un aguaje. Mientras mis hijos armaban sus equipos, Mauricio tomó una caña de bait con una mojarra ratlin y lo arrojó al     pie de unos juncales, el ataque fue inmediato……  estábamos en la zona correcta.

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“A Juan armale  un aparejo con línea de flote, así le será más fácil percibir el pique y estará atento a los posibles ataques”, me sugirió Mauricio.
Con melancolía, tomé de mi caja de pesca una línea armada con una boya plop, plomo pasante de 10 gramos, una hélice enhebrada en el leader y un anzuelo Eagle Claw fino y muy clavador. Los demás armamos los tradicionales aparejos de fondo: plomo pasante por el nylon de la madre del reel y leader con anzuelo 5/0 de Mustad.

Encarnando con filete de bagre, la boya plop de Juancito se detuvo a escasos metros de la pared de juncos, en segundos, la boya desapareció, al tiempo que su caña se arqueó. Juan no podía emitir palabra alguna, Mauricio tomó la caña y aseguro la clavada. La lucha comenzó a pocos metros de la embarcación, la tararira era enorme y más, para los ojos de Juancito, que de a poco la fue arrimando. Los saltos de la hoplias lo inquietaron, jamás había tenido en la punta del sedal un pez de esa envergadura y con tanta potencia. Al quedar exhausta, Mauricio la izó con el bogagrip y para sorpresa de todos, el ejemplar casi pesó 4 kilos. Ver a Juan con sus 8 añitos y su rostro feliz,  tratando de levantar la tararira para la foto, es algo que no tiene precio.

Mientras inmortalizaba ese momento en imágenes, Paula tiene otro pique, la tarucha era un poco más chica pero muy peleadora. Juan y Paula posaron con sus capturas, un doblete increíble a minutos de iniciarse la jornada

El río, que seguía bajando, permitió que las tarariras se ubiquen en el cauce del arroyo y los piques se sucedieron uno tras otro en todas las cañas. Fue una fiesta, una hora de ataques furibundos, donde la algarabía se adueñó de los chicos y de los grandes

Nos llamó la atención, lo bien alimentadas que estaban las tarariras, con una potencia tremenda y muy sanas, sin parásitos. Solamente un ejemplar capturado por nuestro anfitrión presentó una malformación: carecía del ojo izquierdo.

 

Luego de tanta actividad en el sector, las taruchas se llamaron a sosiego, por lo que debimos buscar otra zona para continuar la pesca.

Buscamos un amplio banco de arena a babor y un canal a estribor. La idea era encontrar algunos dorados en el veril y bogas en el banco.
La tarea no fue sencilla, solamente dos bogas y muchos bagres amarillos de todos los tamaños nos mantuvieron expectantes.
El sol de 36ºC en lo alto del cielo, obligó a Mauricio a desplegar una sombrilla de importantes dimensiones, que nos protegió el resto de la jornada y nos permitió disfrutar del almuerzo.

La ausencia de los tigres del río, nos obligó a movernos nuevamente. Mientras fondeábamos, Juan insistía e insistía hasta el hartazgo en volver a utilizar la boya plop que tanto éxito había mostrado. Encarnamos las líneas para dorados, al tiempo que le explicamos a Juan que en ese sector del río, difícilmente funcione su querido aparejo. Malhumorado, con cara larga y con los brazos cruzados, mostró su enojo. Al verlo, Mauri me sugirió: “Ponele la línea que el quiere, sabes como es esto de la pesca…”
El rostro de Juan volvió a su sonrisa inicial y se preparó para nuevas batallas…
Mauricio  arrojó el aparejo hacia la costa y le entrego la caña a Juan. Apenas la boya comenzó a derivar, nuestro guía pudo observar la silueta de un pez que cambió su dirección de nado, giró y se dispuso a tomar la carnada… certero golpe de caña y lo que parecía imposible ocurrió, también ahí estaban la temibles hoplias al acecho.

 
 


“Viste Pa, viste que yo tenía razón” vociferaba el pequeño y agrandado Juancito mientras se fotografiaba solo y con el guía, a esta altura su ídolo.
Como en todos los casos anteriores, devolvimos la tararira al agua y celebramos la captura.

¿Tiempo de señuelos?

Teniendo en cuenta la excelente pesca realizada por los chicos, con Mauricio decidimos probar nosotros con los señuelos. Cabe señalar que la pesca con artificiales puede ser peligrosa para los chicos que recién comienzan y más aún si lo hacemos desde una embarcación. La mandíbula ósea de las taruchas posibilita que el señuelo no se clave correctamente y mientras lucha por zafarse del engaño, pueden escupir el señuelo que viajará indefectiblemente hacia la humanidad del pequeño. Ignorar estos consejos, puede convertir una salida inolvidable en un desgraciado recuerdo. Un triple clavado en el cuerpo, en la cara o en el brazo del novel pescador, echará por tierra toda nuestra dedicación y esmero para llevar a nuestros hijos a disfrutar de la pesca y la naturaleza.


Anoticiados de nuestra decisión, los chicos observaron, en lugares seguros, nuestros lances y colaboraron en los cambios y elección de los señuelos.
Arrojábamos los engaños hacia la orilla y luego de unos metros eran atacados con violencia por las hoplias que parecían famélicas. Por momentos, pensé que estábamos en los albores o finales de la temporada.
Tomaron todo tipo de artificiales, que se sumergieran al menos 20 cm. Los tomaron en poco agua, o al lado de la embarcación (6 pies de profundidad) .
Mis hijos, no solo observaron las espectaculares batallas, las cañas arqueadas a más no poder, los saltos acrobáticos de los peces, sino también los señuelos que salieron disparados de las duras bocas de las tarariras , tal cual se lo habíamos anticipado.

Si faltaba algo para redondear la salida, fue la pesca con artificiales. A las 17 horas comenzamos el regreso: el río dejaba ver inmensos bancos de arena, aves que saludaban el avance de la embarcación, cardúmenes de doraditos cazando y su superficie espejada que se hacía añicos a nuestro paso.
La proa de la lancha apuntaba a la ciudad incandescente, por eso prefiero terminar el relato recordando la brisa acariciando nuestros rostros, mientras recorríamos el río Luján y mientras el sol se escondía entre los árboles.   

Esta salida fue muy especial para mí, pues además de pescar con mis hijos, la compartí con una gran persona: Mauricio Oñate, a quien Dios prefirió dejarlo con nosotros para disfrutar de sus conocimientos y bonomía sin igual. Vaya también mi agradecimiento a otros reconocidos guías como: Martín Gómez, Oscar Ichi Ianá y Julio Alquezar quienes se ofrecieron para acompañarme en esta aventura.

    

Servicios y datos para el pescador     

 

Guía de Pesca en el Río de la Plata: DELTA AVENTURA - Mauricio Oñate
La empresa Delta Aventura, de Mauricio Oñate, ofrece opciones flexibles tanto para realizar excursiones de pesca, salidas de turismo aventura, campamentos en islas, paseos, avistaje de aves, apoyo para actividades de canotaje,  servicios de traslado y apoyo a pescadores en kayak fishing. Servicios de traslado y apoyo, incluyendo armado de campamento y asado, para travesías en canoa. Almuerzos y/o cenas en hosterías, servicios de pesca puerta a puerta.  Si lo que necesita es armar salidas con grupos numerosos, también dispone de embarcaciones seguras y confortables para realizar este tipo de eventos como lo es la “Excel”, una Marsopa de 6,30m de eslora, 2,15m de manga y 1 m de puntal.Está armada con consola de mando central que permite un cómodo y seguro tránsito por toda la embarcación. Su casco está íntegramente inyectado en poliuretano expandido de alta densidad.

 

Tiene un calado de 0,22 m. en su sección media, butacas giratorias, heladera, amplios lugares de guarda y está propulsada por un motor de 90 Hp. de última generación. El diseño del casco, del tipo trimarán, la hace muy cómoda para el desplazamiento a bordo, no escora y es muy segura para la navegación. Para la pesca de verano, le adosó una enorme sombrilla para proteger a los pescadores del sol.
Lancha ideal para actividades en el Delta y Río de la Plata. Con ella se  accede rápidamente y sin inconvenientes de calado a lagunas, bañados y pequeños arroyos que suelen ser muy buenos lugares para “la pesca de verano”, a la vez que posibilita navegación segura y pesca sin sobresaltos en el Río de la Plata, en donde realiza “la pesca de invierno”.
Tel: 15-4-496-6844
delta_aventura@fibertel.com.ar
www.delta-aventura.com.a

Equipos y señuelos utilizados

Para la pesca con carnada empleamos cañas Shimano Convergence de acción media, con reles frontales Peen y nylon Sasame del 0.30mm.La pesca de bait casting la realizamos con cañas Shimano Clarus de 9 – 17 libras con reel Shimano Curado 201E7 cargado con multifilamento Power Pro del 0.30.
Los señuelos más rendidores fueron: Crystal minow de Yo Zuri, Shinner King 90 tricolores o del tipo cardenal, Spinner bait de Daiwa, Pulpito de latex de Alfers y las clásicas mojarras ratlin de todas las marcas. 


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