Para despedir la temporada en el norte correntino, antes de la veda, viajamos junto a un grupo de amigos Pescanautas a Bella Vista. El objetivo: tratar de obtener alguno de los tantos trofeos con los que siempre premia Bella Vista.
Todo comenzó en una de las tantas cenas en la calle Gana, en el club Liniers Norte (sede amigos de Pescanautas), a mediados de septiembre.
-¿Raúl, cuando vamos a Bella Vista?, me indagaban con insistencia varios amigos al ver las fotos de las pescas realizadas en mis viajes a tan hermosa localidad. Cabe señalar que por motivos personales suelo estar varios días a la semana en tan hermoso lugar.
Tomé la decisión de organizar la excursión y le pedí fecha a HUGO VICCINI, EL guía de Bella Vista. Sólo disponía de los días 3 y 4 de noviembre, recordemos que a partir del 9 comenzaba la veda. Estimé que participarían 12 amigos y para estar todos juntos reservé una posada con pileta y quincho para nosotros solos.
Por fin llego el día y luego de un placentero viaje de 8 horas, llegamos a
nuestro hospedaje a las 14 hs del miércoles 2 de noviembre.
Mientras Mario cocinaba un cochinillo a la parrilla, los demás preparábamos los pertrechos para la jornada venidera, sentados placidamente en el parque
de la posada, disfrutando de la pileta y toda la previa de una jornada de pesca con amigos.
Primer acto: la ansiedad
Con el río en niveles óptimos, aguas claras, temperatura ideal para la época, cielo diáfano y una brisa del noreste, partimos en cuatro embarcaciones.
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La idea planificada fue que en cada lancha se practiquen técnicas diferentes y luego, comparar los resultados, infiriendo cuál fue la más adecuada.
Me embarqué con HUGO, como guía, Fabián y Leonardo, como compañeros y decidimos actuar en la modalidad bait casting en las correderas de la costa santafecina,
Jamás pensé que fracasaríamos tan rotundamente. Señuelos Alfers, Rapala articulados con y sin ratlin, paseantaes en superficie, con diferentes paletas a media agua, todos navegaron las aguas completamente ignorados la fauna ictícola.
Ante semejante panorama, HUGO nos “invitó” a cambiar los equipos e intentar capturar algún pacú al golpe. La pesca no cambió demasiado, solamente dos piques errados como respuesta.
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Al juntarnos con los demás amigos en la ranchada, para degustar la consabida fritanga, los comentarios eran similares. Pescando a pindá, fondeados, a trolling o en spinning, la suerte fue esquiva para todos. Así se fue la primer jornada de pesca, pero el río siempre da revancha…. pensaba, mientras disfrutaba de una imponente puesta del sol.
Segundo acto: adrenalina y emoción
Observando los rostros de nuestros guías y del grupo en general, podía advertir la preocupación por los pobres resultados de la pesca del día anterior.
Con bríos renovados, salimos al río, HUGO encaró para el banco de arena que está enfrente del pesquero conocido como "el puente", a escasos 10 minutos del puerto. Se acercó a una boca, que estaba cerrada y se abrió nuevamente, dejando ver una hermosa laguna al fondo.
“Este lugar va dar que hablar”, afirmó. “Al tener buena profundidad, es ideal para que entren los sábalos a la laguna y tras ellos, los predadores”, nos explicó ilusionado.
Armamos cañas de 15-25 libras con un plomito de 40grs y cascarudo como carnada y comenzamos a garetear a 50 metros de la boca. En la segunda pasada, Leo acusa un toque, baja la caña y clava. La vara Temple se arqueó y contuvo la embestida, a tan solo 10 m de la lancha, el pez se dejó ver: una enorme palometa y cuando comenzaban los lamentos, del fondo del lecho emergió, furibundo, un tremendo dorado que seccionó por la mitad al pez. Inmediatamente, aparecieron cuatro terribles dorados disputándose la presa.
Al unísono, Fabián sufre una corrida infernal que le engalletó el reel. La
confusión y la adrenalina alcanzaron un pico máximo.
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Calmo, HUGO reaccionó y me dijo: “tirale ahí amigo, sobre la palometa”. Cuando el cascarudo tocó el agua, fue tomado por el dorado con fiereza, a tal punto que casi me arranca la caña de la mano, luego de una hermosa pelea lo pudimos izar a bordo. Acusó 8 kilos en la balanza, ¡pura potencia!.
Con la alegría a flor de piel, al comprobar que los dorados estaban allí, sacamos las fotos de rigor y antes de devolverlo a su medio, observamos varias garrapatas en sus agallas. La presencia de estos parásitos puede ser una de las razones por la cual los dorados no atacaban con voracidad ni las carnadas ni los artificiales.
Sin perder tiempo y considerando la existencia de los parásitos, la sapiencia del guía se hizo notar: “muchachos vamos a trolear con señuelos de media agua, los dorados no están comiendo firme, hay que provocarlos”.
Rodeamos el banco y entramos en diagonal al veril, los engaños venían 100 metros atrás de la lancha. Promediando la pasada, la chicharra de mi reel se disparó haciéndonos escuchar tan frenético y angelical sonido, clavé y a lo lejos, explotando la espejada superficie del río, un estupendo dorado que pugnaba por librearse del anzuelo, dejó ver su imponente figura.
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Al ver el tamaño, comenzaron los consejos de los amigos: “no lo apures que es grande”, “tené siempre la línea tensa”, “no toques la estrella” y muchos comentarios más que por el fragor de la lucha no alcancé a escuchar.
La pelea fue tremenda, cuando el pez ganaba la profundidad del veril, sacaba multifilamento a destajo, pero la suerte estaba echada, luego de varios saltos y corridas lo arrimé y al verlo cerca nos dimos cuenta del tamaño, pesó 12 kg.
El ánimo de la tripulación había cambiado, contentos y exhaustos por la batalla y el calor reinante, emprendimos la marcha hacia la ranchada para almorzar y
descansar del sol Bellavistense.
Si bien en las otras lanchas, el resultado no fue el mismo, la pesca había mejorado.
Por la tarde y con el envión anímico generado por las capturas, volvimos al lugar de los dorados y luego de varias pasadas sin éxito, nos fuimos a fondear bajo unos árboles para tentar a algún surubí en un pozón siempre rendidor.
Finalizando la jornada, logramos obtener dos hermosos atigrados, un manguruyú y un dorado de 6kg, capturado por Fabián con los restos de una morena chupada por uno de los cachorros antes capturados
Lentamente, el sol se fue ocultando tras los árboles y emprendimos el retorno
a puerto satisfechos por las jornadas vividas y agradecidos a tan hermoso deporte que nos une detrás de los equipos de pesca.
Los días compartidos con esta muchachada fueron magníficos, mucha
camaradería y disposición para que todos la pasemos bárbaro.
Vaya mi agradecimiento para: Mario, Leo, Samid, Fabián, Juampi, Sergio, Gastón, Javier, Marcelo, Dan y Juanic.
Feliz por lo compartido, espero la próxima aventura.
Raúl
Servicios para el pescador
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Guía profesional de pesca: Hugo Víctor Viccini (el legítimo Viccini de Bella Vista). Dispone de una embarcación open de 6.30 m de eslora con un motor de 60 HP, con todos los elementos de seguridad requeridos por la PNA.
Su servicio incluye: carnada, combustible y refrigerio a bordo con picada o fritanga en la isla. No dejen de probar su espectacular café negro.
Es especialista en la pesca del pacú y practica todas las modalidades de pesca.
Tel: 03777-450473 / 15537292 hugoviccini@hotmail.com |
Bajada de lanchas: " El Viejo Muelle".
Equipos utilizados:
Bait casting; cañas Berkley, Shimano y Abu García de 10-15 lbs,reels Abu García Blue Max, Shimano Citica, Marine Sport Gto. Señuelos: banana alfers paleta corta, Rapala clakin rap, Minow, Shinner, Magnum de Rapala.
Trolling: cañas Fenwick, Temple y Kunnan de 10-25 libras. Señuelos: Cucu paleta larga, mojarron cardenal de alfers, banana NG, paleta de acero.
Traslado: desde Retiro recomendamos viajar con la empresa Flecha Bus en el servicio semicama de las 19.45 horas, pues es el que llega más temprano a Bella Vista.
Alojamiento: "La Posada", Santa Fe 763, Con desayuno, posee un amplio parque con pileta y quincho.
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