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Operación Aurelia: truchas enormes en el Rio Grande Por Arq. Martin G. Chaves  

En Tierra del Fuego, Patagonia Argentina, se encuentra el rio argentino más famoso del mundo. Y se debe a las espectaculares Sea-run Brown Trouts o Truchas Marrones de Mar, que en muchos casos superan los 10kg de peso. No es una pesca fácil, pero el premio es una tentación que seduce a pescadores experimentados, locales y de todo el mundo, que vienen a nuestro país por estos trofeos. Uno de los mejores lugares para encontrarlas es la Estancia Aurelia; y sus guías, para pescarlas


Mi miedo se acrecentó en el momento en que el avión comenzó el descenso en el aeropuerto de Rio Grande, Tierra del Fuego. Y no fue por temor a volar, ni por llegar “al fin del mundo”, sino que fui consciente de que estaba por enfrentarme al primer gran reto de mi vida como pescador de mosca.
Días antes no había podido dormir bien pensando en las anécdotas que me contara mi compañero Luis de sus jornadas de pesca en este lugar, en el mes de diciembre. Él en esa oportunidad, tuvo la suerte de cobrar una marrón de 8 kilogramos en estas aguas, aparte de otras de buen porte. Las Sea-Run Brown Trouts o Truchas marrones de mar (Salmo trutta) son una variedad anádroma, o sea pueden adaptarse tanto al agua salada como a la dulce. Sembradas hace varias décadas en los ríos del sur, algunas quedaron como residentes y otras salen al mar, cambian su color al plateado y cada año regresan por instinto a depositar sus huevas en el rio donde nacieron. Al cabo de una semana, recuperan su color marrón original, por lo cual es fácil darse cuenta al pescarlas qué truchas ingresaron últimamente. El Rio Grande es limpio, caudaloso, sin polución. Es increíble imaginar que en algunos pozones que no superan el metro y medio de profundidad se encuentran ejemplares que superan en muchos casos los 10 kg.

Pero también aquí el terreno es árido y de difícil acceso; el viento es terrible y las distancias a las que tenemos que llegar con la mosca son importantes. Las líneas número 8 que son las mínimas aconsejadas, son pesadas para lanzar. Y si además le sumamos que en el 90% de los casos tenemos que castear de revés o a lo “patagónico” (dando la espalda al blanco), el lugar se transforma en la pesadilla de un novato. Y yo me considero uno…

Todavía con pocas temporadas encima, y recordando que mi récord hasta llegar aquí era de unos ejemplares de apenas uno o dos kilos, encontré sin esfuerzo el motivo de mi incomodidad: imaginarme tener del otro lado de mi caña una trucha de más de 4 kilos sacando línea, me parecía imposible.
Como ya es tradición, lo primero que hicimos fue ir al flyshop más conocido de la zona, interiorizarnos del estado del agua, el pique, las moscas que mas estaban rindiendo y sacar una extensión del permiso de pesca, propio para estas aguas. Los consejos de Peter y los chimentos del lugar no ayudaron de manera alguna a que me relajara: el agua estaba baja y si bien ahora se notaba menos movimiento en superficie, había datos ciertos de capturas importantes en los días previos.
Como se para a uno de estos monstruos? – fue lo primero que atiné a decir cuando Alfredo hizo una pausa en su charla con Diego, nuestro anfitrión y head-guide (guía en jefe) de Aurelia.
Vos no los parás… tenés que aguantarlos hasta que se cansen. Y sino, cortan…

 
 

Unos 100 km separan la Estancia Aurelia de la ciudad, rio arriba. El Grande, el rio argentino más conocido en el mundo por sus espectaculares truchas, se desarrolla aquí como un rio de meseta, meandroso, con una costa baja generalmente de pedregullo y otra alta donde la corriente talla con su fuerza las curvas características. La mayoría de las estancias aquí son cotos de pesca y gracias al control que ejercen propietarios, guías y guardapescas, está garantizada la presencia y salud de los ejemplares. Pero de ahí a que piquen, es otro tema. Las truchas aquí no comen. Atacan las moscas por irritación o curiosidad, así que no es fácil tentarlas con “bocados”. Se arranca el día muy temprano usando moscas medianas y a medida que transcurre la jornada, se van achicando hasta terminar en pequeñas ninfas lastradas. Oscuras con poca luz, claras con días soleados o de resolana. Pero el plato fuerte es al ocaso, cuando el sol comienza a lamer las ondulaciones de piedra y pasto seco, es el turno de los “castores”, como los denominaron nuestros compañeros de pesca franceses, Pierre y Michel. Son grandes moscas negras, en su mayoría articuladas, con algún detalle en color pero principalmente atadas en piel de conejo para que profundicen rápidamente. La efectividad de estas moscas la pudimos comprobar sin lugar a dudas.

La Toyota 4x4 se detuvo en lo alto de la lomada para dejarnos contemplar un paisaje que nos conmovió hasta la médula. Metros abajo, el rio parecía un derrame de mercurio en una chaqueta de gamuza. De nuestra margen pastaban unos 10 o 15 Guanacos con sus crías. Del otro lado, una bandada de más de 100  Cauquenes (Chloephaga poliocephala) - pájaros de gran porte característicos de esta zona- generaba un griterío audible a varios metros alertando a sus congéneres de la presencia de varios Cóndores que sobrevolaban la zona. Había visto en la cordillera alguna vez uno que otro Cóndor sobrevolando algún pico… pero esto era un empacho.

PESCANAUTAS.COM.AR - Es una tararira o será un cocodrilo.

Diego nos sacó del embelesamiento y como la bocanada de aire frio que sentimos al descender de las camionetas, nos despabiló con su grito de desafío. -Vinieron a pescar o qué? ¡Saquen sus cañas y a caminar, que las grandes nos esperan!- Y así, equipos en mano, nos internamos en las frías aguas vadeando hasta la orilla opuesta. Me sonreí levemente cuando caí en la cuenta del tamaño del copo que llevaba el otro guía, Melvin. No sabía si era por impresionar o para no lastimar  a los peces, pero más que un copo, parecía un mediomundo.
Costo sacarme el entumecimiento de los días sin practica. Y máxime con el viento reinante, que si bien no era el tan temido, era respetable para lo que estaba acostumbrado. Trabajamos el rio metro a metro, tal cual nos indicaran nuestros guías. Para Alfredo y yo que estábamos con canias tradicionales de una mano la tarea no fue fácil. En cambio, tanto los franceses como nuestros guías, usan las llamadas switch o cañas para una o dos manos, y las ya afamadas de Spey, solo para dos manos.

La naturalidad con la que sus líneas salían despedidas varios metros, con una escasez de movimientos envidiable y posando la mosca en el lugar ideal, sembraron en nuestras cabezas la posibilidad de investigar en un futuro más al respecto de estas técnicas de pesca con mosca

La luz ya comenzaba a escasear en nuestra primera tarde allí. Todavía con la imagen del taxi que nos llevó a Ezeiza esa mañana, mis expectativas comenzaron a decaer. Recién llegaba, tenía varias horas de pesca por delante para conseguir algún buen ejemplar, así que el solo hecho de estar allí ya significaba un premio. Pero por suerte me equivoqué.

 

La sensación fue la de un enganche en el fondo. Al lanzar aguas arriba un streamer o una ninfa con ésta corriente, se trata de llegar en diagonal a pegar casi contra la pared de la orilla opuesta. Con líneas de hundimiento rápido, lo ideal es que la mosca llegue a la profundidad deseada en el lugar adecuado, mientras deriva. Con la presencia de algunas rocas y bochones sumergidos, es factible que cada tanto enganchemos. Pero no fue este el caso. A los pocos segundos, un violento cabezazo bajo la puntera de mi caña y acto seguido, comenzó una corrida descomunal, como nunca antes la experimentara desde mis comienzos en el flyfishing. Automáticamente miré si no había línea suelta del reel en el agua para evitar una galleta y el corte resultante. El grito salió de lo profundo de mi pecho y sentí que ya no existía nada más en el mundo que mi pez y yo. Y deseaba verle la cara. Torpe al principio, volví a la realidad y comencé a escuchar los consejos de Diego para no perderla. Suerte de principiante es poco decir. El primer ejemplar cobrado, era mío, y superaba largamente los 6 kilos. Estaba eufórico. Mientras Alfredo filmaba para el video de www.flyfishingsoul.com, Diego copeaba la trucha con destreza y, luego de sacarle la mosca, me dejo presentarla para las fotos. La marrón estaba bien plateada, recién ingresada, no más de unos días… era lo que habíamos ido a buscar, y allí estaba, en la primera tarde.
Luego de darle aire y dejarla ir por sus propios medios, me senté en una piedra y traté de normalizar mi respiración y mis latidos. Tenía una sensación de enorme gratitud hacia Alfredo que me había llevado con él y tenido confianza en mí a pesar de mi inexperiencia. Y al resto de los que de alguna manera me habían acompañado y me acompañan a transitar este maravilloso mundo de la pesca y el periodismo. Pero lo místico del momento se diluyó ante otro grito de euforia, esta vez por parte de Alfredo que con un gran macho en sus manos de 7 kilos, ponía el broche de oro a la primera jornada en el Grande.

Al día siguiente y luego de una cena, un profundo descanso en las confortables camas de la estancia y un desayuno digno de los relatos de la hospitalidad patagónica, nos dirigimos a otro sector de los 14 km de rio que tiene Aurelia y sus innumerables pozones. Sus nombres ya figuran en la notas de las más prestigiadas revistas y webs de pesca con mosca del mundo: la boca del Radman, la Antena, la Jirafa, el Cajón, el Manso, el 14, son sólo algunos de los lugares que eligen las truchas para recuperar fuerzas en su remonte, o esperar el momento del desove.

 
 

La suerte nos acompañó en este día también y los que lo siguieron. Si bien no tuvimos gran cantidad de capturas, todos los días salieron ejemplares de más de 5 kg. de peso. El pozón más rendidor fue el Manso, cerca de la caída del sol. Pero esto es cíclico y cada temporada van rotando sus rindes

 
 

Parece un despropósito que las truchas de menos de 3 kilos aquí no cuenten! Pero el placer de pescarlas es el mismo al que se siente en cualquier otro lugar. Salieron también marrones residentes de menor tamaño y alguna que otra arco iris, toda una rareza. El objetivo del viaje que fue plasmar en imágenes estas enormes sea-runs fue cumplido con creces y la certeza de un pronto regreso, mitigaron la tristeza del abrazo cuando Alfredo se despidió del grupo para regresar a Buenos Aires.

Yo por mi lado, disfruté de un día mas de pesca junto a los franceses, Melvin y Diego; y como frutilla del postre, al día siguiente de mi cumpleaños, cobré una trucha que será la foto obligada en la pared de mis recuerdos: una marrón hembra de 8 kilos pescada con una ninfa diminuta en medio de un día con viento muy fuerte y nubes amenazantes sobre nuestras cabezas. La peleé durante minutos incontables. Sufrí y recé para no perderla. Busqué acompañarla en su corrida rio abajo, tratando de ponerme perpendicular a ella y así lograr llevarla despacio hasta la orilla y conseguir vararla como a una ballena. Corrí y me caí y me volví a levantar hasta que ya casi no me quedo aire en los pulmones. Una curva del rio con un brazo menor emboscaron al pez que ya cansado no tuvo fuerzas para buscar el cauce principal.

 
 

La foto de rigor y la oxigenación suave, moviéndola hacia atrás y adelante para que el agua pase por sus agallas y le de aire para su recuperación. Sola, ella misma con un gran coletazo de indignación, salió disparada como un misil para perderse nuevamente en las aguas del maravilloso, grandioso, Rio Grande de Tierra del Fuego, Patagonia Argentina. Tal vez nos volvamos a encontrar pronto…

 

mgchaves@pescanautas.com.ar

 
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DATOS UTILES
FLY SHOP ANGLER´S, Rosales 644 – Rio Grande. Te: 02964-423341
FLYFISHINGSOUL.COM para el lodge Aurelia – info@flyfishingsoul.com
Guías: (HG) Diego Castillo y Melvin Allen



Equipos: Caña Saint Croix Rio Santo #8 y caña Saint Croix Legend Elite #8 de Tech Tackle -www.techtackle.com.ar



Switch y Spey (caña para dos manos): Zpey en Río Grande     Por Diego Castillo

Las cañas a utilizar para pescar en el famoso Río Grande van a estar determinadas por el nivel del agua y por la zona de pesca. Por ejemplo: en las zonas más bajas del río (cerca de la boca) las cañas que más se utilizan son las de dos manos #8 o #9; y en las zonas medias y altas del Río Grande las mas recomendadas son las Switch números #7 u #8. Para cubrir todas las opciones de pesca es recomendable contar con 2 equipos armados todo el tiempo, ya que repentinamente las condiciones del río cambian por algunas horas y es posible que debamos adaptarnos rápidamente a las nuevas posibilidades de pesca. Por ejemplo es muy normal que durante las primeras horas del día podamos pescar con una caña switch numero 7 con líneas livianas e incluso líneas de flote y repentinamente debamos cambiar por una caña de dos manos por la intensidad del viento o por que el tipo de pesca lo demande (largas distancias-líneas pesadas) 
 Estas cañas denominadas Switch - que por su gran versatilidad están ocupando un lugar importantísimo en el mundo de la pesca con mosca- tienen como principal característica que se pueden utilizar como cañas tradicionales para pescar con una mano, o como cañas de dos manos si las condiciones del ambiente lo requieren. Además es muy importante saber que no es necesario aplicar ninguna técnica especial de lanzamiento para poder disfrutar de las ventajas de las cañas switch o de dos manos, vale aclararlo porque se suele denominar cañas de spey a las de dos manos, cuando el spey-casting es una técnica de lanzamiento que se puede utilizar con ambos tipos de cañas.

En este momento estamos utilizando los siguientes equipos:
Zpey Switch FW 1107, de la serie Real Steel, que tiene 11 pies de largo y es numero #7
Zpey Switch Z1 1108, de la serie Z1, que tiene 11 pies de largo y es para línea numero #8
Zpey Instinct DH 1208, caña diseñada para castear con dos manos, que tiene 12 pies de largo y es #7/8
Zpey Instinct DH 1339, caña también diseñada para castear con dos manos, que tiene 13,3 pies de largo y es numero #8/9.
En resumen, si yo tuviera que elegir un solo equipo, me inclinaría por aquel que me permitiera mayores ventajas y mayores posibilidades de adaptarme a las condiciones de pesca: elegiría una caña Switch de 10 u 11 pies de largo numero #8. Y para completar mi equipo y alcanzar aquellos pozos donde nadie pesca porque están demasiado lejos elegiría una caña de 12 o 13 pies de largo número #9. De esta forma cubro todo el rango de posibilidades de pesca en el río Grande, el Gallegos, el Santa Cruz e incluso el Limay. Ni que hablar de la pesca del dorado!!! para la cual recomendaría cualquier caña Switch de 9 o 10 pies de largo y dependiendo el lugar más habitual de pesca el numero de la caña. Por ejemplo las números 9 para el noroeste del país y 7 u 8 para el noreste.
Si quieren conocer más sobre el concepto ZPEY pueden entrar en www.zpey.com


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