En este relato les comento mi primera experiencia en la pesca de altura gracias a los servicios de MAKO TEAM. En una memorable jornada, no faltaron los meros, las chernias y los grandes salmones que nos regala nuestro litoral marítimo.
Después de bastante tiempo, tras posponer una y otra vez la tan ansiada pesca de altura, partimos desde la Lucila del Mar hacia Mar del Plata. Bien de madrugada y con la compañía de una Luna llena que no auguraba buena pesca, pero nos regalaba un espectáculo que yo jamás había visto: la “puesta de Luna” allá en el horizonte. Créanme, que es tan admirable como la mejor puesta del Sol. Aún me arrepiento de no haber intentado alguna foto del evento.
Llegados bien temprano a “La Feliz”, que nos recibió con una quietud asombrosa a pesar de estar en plena temporada. Nos adentramos en el Club Motonáutica, donde los marineros ya habían comenzado los preparativos un rato antes.
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De a poco fueron llegando los tripulantes, con quienes rápidamente y a pesar de no conocernos previamente (éramos tres grupos de pescadores), se instaló un clima de gran camaradería a bordo del impecable Mako III. A los pocos minutos abordó nuestro capitán: Santiago Arbizu, quien demostraría tener gran maestría tanto para comandar la nave, como para junto a Pablo, un gran marinero, hacernos vivir una inolvidable jornada de pesca entre amigos
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Así fue que con una mañana ideal a pleno sol, temperatura primaveral y un mar totalmente calmo que invitaba a navegarlo, nos dirigimos hacia “las piedras”, un punto perdido en el océano, perdón, “hallado” por la gente del Mako Team distante a unos 50 km. de la costa. En la travesía, que insumió casi tres horas de navegación, no faltaron las exquisitas medialunas, acompañadas de unos sabrosos mates.
Antes de comenzar la jornada de pesca propiamente dicha, Pablo, nos indicó cómo utilizar los equipos provistos por la empresa y cuál sería la modalidad de pesca, que en este caso, se realizó al garete sobre un fondo rocoso. Cabe aclarar que es muy importante estar atento a la voz del capitán, quién al situarnos en el punto exacto de pesca, da la orden de bajar los plomos y todos debemos hacerlo al mismo tiempo para evitar los tan odiados enganches entre las líneas de los pescadores. En la zona elegida para tentar a los grandes del mar, el monitor del sonar marcaba na profundidad de 52 metros.
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Esa primera pasada por el banco de piedras nos sirvió para familiarizarnos con los equipos, la profundidad, la corriente y por supuesto, con los piques. Rápidamente, se lograron meros en la mayoría de las 9 cañas que pescaban juntas y mágicamente, sin enganches. Imagínense que a esa hora había pocos lugares en el mundo con más alegría que ese barco. Los meros obtenidos fueron de muy buen tamaño, con algunos que superaban los 5 kg. de peso.
A los pocos minutos de haber comenzado la pesca, en la tercer pasada sobre las piedras, una lucha descomunal dejó a uno de los pescadores casi sin aliento y por supuesto, sin fuerzas en sus brazos. Un tremendo salmón de unos 22 kg. le demandó a Leonardo (pescador jujeño acostumbrado a los dorados del Pilcomayo) unos cuantos minutos de esfuerzo y tensión. Por supuesto, la alegría invadió al Mako III al ver la pieza capturada tan temprano en la mañana, permitiéndonos a todos soñar con una jornada para el recuerdo.
Así se fueron dando los minutos subsiguientes, con una muy buena cosecha de meros, siendo el Sr. Gonzalo, quién descolló al izar un ejemplar que a simple vista superaba los 6 kg. de peso. Por mi parte, tuve la suerte de capturar un muy lindo salmón de unos 8 kg. y acrecentar las esperanzas de todos de capturar el gran pez, el cual, llegó para otro afortunado, una hora después.
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El reloj marcaba las 11:30 hs. y hacía rato que el punto elegido por el capitán daba sus frutos con creces, pasada tras pasada hermosos ejemplares de mero y algún salmón mantenían a la tripulación contenta y en vilo hasta que Gastón, pescador oriundo de Mar del Plata y debutante en la modalidad, acusó un pique de los grandes y luego de una agotadora lucha, logró izar otro “salmonazo” de unos 20 kg., el que nuevamente renovó el júbilo no solo de él, sino también de toda la tripulación.
Luego de un par de pasadas en el mismo pesquero, el capitán decidió hacer una última jugada hacia otro de los puntos exclusivos del Mako Team, un lugar también con fondo de piedras, distante 45 km. de la costa y con una profundidad que oscilaba entre los 40 y 42 metros.
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En este lugar, los meros nuevamente presente en cada garete, pero la ansiedad de un nuevo trofeo se sentía en el ambiente. Minutos después, descolló un hermoso ejemplar de chernia, que ni bien subido a bordo, en el imaginario colectivo, deleitó los paladares aún cuando todavía tenía el anzuelo en la boca.
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La pesca se daba firmemente y cada uno esperaba sereno pero atento, sabiendo que el lugar rendiría aún más que el anterior. De pronto Fede, un gran pescador que siempre nos sorprende con grandes capturas, acusó también un pique firme en su caña. El ir y venir de la línea en las profundidades, fue el signo inequívoco que se trataba de un salmón. Tras la dura batalla, la silueta de otro esbelto “cabezón” se dejó ver en las cristalinas aguas marplatenses. La balanza marcó 17 kg. de peso.
Todos presentíamos que la fructífera jornada estaba llegando a su fin pero, entre comentarios y bromas, se mantenía la esperanza de concluir con otra alegría de las grandes, sabiendo sólo que era cuestión de tiempo y un poco de suerte.
Así transcurrieron los minutos hasta que el capitán señaló que haríamos la última pasada antes de regresar a puerto. Hernán, un pescador de San Miguel, se lamentaba por no haber logrado una pieza grande mas les puedo asegurar que la energía a bordo se transmitía por el nylon ya que ni bien terminaron de sonar sus palabras, su amigo Miguel clavó con firmeza y comenzó a debatirse contra lo que parecía un pez importante. Tanto fue así, que debido al esfuerzo que le demandaba la lucha, debió cederle la caña a su amigo para que concluya la labor. El cansancio se sentía y el pez vendía muy cara su derrota, pasaba de una banda del barco a la otra, donde por suerte, todas las líneas estaban a bordo. Con una potencia tremenda, no permitía que lo alejen de su terreno pero, gracias a la persistencia de Hernán y la pericia de Pablo, pudieron doblegarlo y así el último salmón de 20 kg. del día viajaba a bordo del Mako III.
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Una captura que coronó lo que habíamos soñado unas pocas horas antes: una jornada para el recuerdo en donde cada grupo de amigos, se llevó su gran trofeo de nuestro espléndido y vasto mar.
Quiero agradecerle a toda la familia Arbizu por la atención en especial a la Sra. Adriana (mamá de Sebastián y Santiago) por la preocupación permanente y detalles poco comunes con todos los pescadores.
Hasta la próxima pesca
Gonza
Servicios para el pescador:


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Prestador de servicios de pesca Mako Team. Guías de pesca: Sebastián y Santiago Arbizu, junto a marineros experimentados.
Embarcación: MAKO III de 10.70 m de eslora y 4 m de manga. Motorización Cummins. Confortable camarote, baño, cockpit con los elementos tecnológicos y de seguridad requeridos para estas pescas: GPS, VHF, Chart Plotter, Ecosonda Color, Balsa Oceánica y telefonía móvil. Con capacidad para 10 pescadores, Mako Team te brinda todos los equipos de pesca para cada modalidad.
Informes y reservas:
Av. Luro y bvr. Marítimo, local 4 Club de Pesca Mar del Plata
Tel: (0223) 493 5338 ó 154 003575
ID Nextel: 54*175*1148
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