A fines de marzo, cuando la ansiedad por capturar los primeros pejerreyes del río de la Plata nos invade, Magdalena nos espera con ejemplares de muy buen tamaño a escasos 3000 metros de la costa
Poco después de recibir el llamado de Miguel Alvarado, ya estábamos preparando los equipos y desempolvando las boyas. . A la mañana siguiente, pasé a buscar a nuestro fotógrafo "El Rafa" y muy pronto, nos encontrábamos recorriendo los escasos cien kilómetros que nos separan de Magdalena.
En el trayecto intercambiábamos opiniones sobre cómo seria nuestro día. La expectativa era grande, era la primera pesca de pejerrey de la temporada.
La vuelta a esta pasión que nos convoca año tras año y como pescadores bonaerenses, hemos aprendido desde niños, desarrollando un amor por las boyas totalmente inentendible para quienes no practican este deporte.
Desde La Plata y por la ruta provincial 11 se llega al pueblo de Magdalena, en la estación de servicio YPF de referencia doblamos hacia el rió por la calle España y después de recorrer unos setecientos metros, nos encontramos con Miguel, quien ya había sacado su trucker y nos estaba esperando en la puerta, con la camioneta en marcha.
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Luego de los saludos y presentaciones con quienes luego serían nuestros compañeros de pesca, fuimos hasta la costa del río, distante unas tres cuadras, por un camino rodeado de Sauces Llorones, hasta llegar a una bajada de lanchas, en una pequeña entrada que hace el rió sobre la costa. Este "embarcadero" solo puede utilizarse con el río crecido.
Una vez sobre la embarcación, emprendimos la navegación, un tanto dura debido al viento que rondaba los 35 km/h, lo cual además de sacudirnos, de tanto en tanto, las olas nos pegaban una refrescada.
El trayecto fue corto, la pesca se realiza entre los 3000 y 5000 metros de la costa.
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Una vez en el lugar, pusimos el ancla de capa, se colgó el surtidor de ceba y comenzamos la pesca.
Volvimos a ver las tres boyas recorriendo el rió, observando su balanceo, sus desplazamientos y volvimos a sentir la emoción de ver la franca llevada lateral. Sin duda, para nosotros, en ese momento, la temporada había comenzado.
Al principio fue bastante difícil realizar la pesca: el viento y el oleaje resultaban muy molestos y dificultaban la visión de las boyas. Igualmente, al cabo de un rato, aparecieron los primeros piques, algunos pejerreyes pequeños y algún doradillo entremezclado.
A medida que avanzaba el garete y disminuía el viento, ya cerca del mediodía, el pique se fue afirmando y paulatinamente fue mejorando la cantidad y calidad de los ejemplares.
Primero apareció en mi línea un matungo largo y flaco de unos 45 cm, una sorpresa de esas que nos tiene acostumbrado el rió. A partir de allí los grandes se fueron sucediendo, cada vez con mas frecuencia, en las líneas de Miguel, de Pablo y de Rafa lo que obligaba a usar el copo en reiteradas oportunidades.
Los guías tenían armadas sus líneas con boyas negras, ya que el sol, reflejado en el agua, hacía muy difícil la visualización de las mismas no bien se alejaban un poco de la embarcación. A medida que avanzaba la jornada, se visualizaban sin problema y las que mejor rindieron fueron las de color verde limón. Algo que nos llamó la atención, fue constatar que las líneas de los guías estaban armadas con las boyas chapetonas al revés, es decir: en lugar de ir la parte mas gorda hacia adelante, le misma iba hacia atrás (hacia el pescador), ya que según ellos, así le ofrecen menor resistencia a la llevada del pez. Será cuestión de probar……, además todas las líneas tenían una boya cercana al puntero que funcionaba como trampa. Se usaron también boyas redondas color verde limón de las grandes, tipo "pelota de ping pong".
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La pesca la realizamos probando con mojarra viva y salada, ambas rindieron por igual, en cambio al encarnar con filete de dentudo no recibimos respuesta alguna.
Las brazoladas tenían un largo aproximado de 20 cm y la mayoría de los piques se daban entre los 15 y 40 metros de la embarcación. Pero, cabe destacar, que la captura de los pejerreyes grandes se lograron siempre muy lejos de la embarcación, en los límites de la posibilidad de ver las boyas.
Notábamos que al llegar con el garete al banco paralelo a la costa, el tamaño de los peces disminuía ostensiblemente. Esa era la señal que indicaba que debíamos volver a intérnanos en el rió para comenzar la pesca nuevamente.
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No tuvimos tiempo para almorzar, ya que los mejores momentos de pique se produjeron entre las 12 hs y las 15 hs.
Al cabo de cuatro horas de pesca el balance fue muy positivo, 65 pejerreyes que superaron la medida, con muy buenos portes. Los pequeños fueron devueltos al igual que una gran cantidad de doradillos (más de una docena), patíes y bagres que matizaron la pesca.
Lamentablemente, muchas redes y espineles se encontraban armados en la costa y pudimos ver como sacaban los pequeños doradillos, no para devolverlos sino para llevárselos, en fin...
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El regreso a la costa fue toda una aventura, ya que pasamos directamente de la embarcación a la camioneta. El vehículo entró a la playa y luego al agua ( ya el río había bajado ), se dirigió hasta donde se encontraba el trucker (que flotaba con muy poca profundidad), ingresamos a la caja de la camioneta mientras Miguel enganchaba el trailer en su parte delantera para, una vez fuera del agua, soltar el trailer y volverlo a enganchar en la parte trasera de la camioneta.
Nuestro guía Miguel y su ayudante Pablo resultaron muy profesionales y simpáticos durante la jornada de pesca.
Luego de despedirnos volvimos rumbo a Buenos Aires con la seguridad que esta visita a Magdalena no seria la ultima....
Hasta la próxima
Jack y El Rafa
Datos para el pescador
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Al regresar, nos mostraron el alojamiento que disponen para los pescadores que gusten pasar mas de un día en ese paradisíaco lugar. Las habitaciones cuentan con baño privado y varias camas muy cómodas.
El servicio incluye: dos truckers de 7.5 metros de eslora con guía, carnada y la ceba necesaria para el tipo de pesca que pretendemos hacer.
Guía de pesca: Miguel Alvarado (02221) 45 23 47 y (02223) 15 67 47 48
Maipú 273. Consultar por alquiler de bungalows. |
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