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DEMONIOS DORADOS Por Julio "Jackall" Casco
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En esta nota trato de reflejar las experiencias de una jornada de pesca inolvidable en Goya. Como la captura de todos los dorados la realizamos en la modalidad bait casting, quiero compartir conceptos importantes sobre equipos, técnicas y señuelos.
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Enclavada a 788 kilómetros de Buenos Aires y a 220 de la capital correntina, la ciudad de Goya se va consolidando como uno de los destinos predilectos de los pescadores deportivos nacionales y extramuros.
Su ubicación privilegiada respecto de pesqueros tan rendidores como cercanos, que hacen las delicias de los amantes de la pesca con artificiales, la vuelven poco menos que irresistible.
El "Hincha huevo", "La boca nueva", el río "Santa Lucía", el "Guarapo” “La cortada de López" son solo algunos de los sitios donde podemos regocijarnos con capturas de aguerridos Dorados y en ocasiones, hasta con acrobáticos chafalotes.
Y como si esto fuera poco, no muy distante del ejido urbano, el Isoró y su magnánima red de esteros, nos ofrece, también, la posibilidad de llenarnos los ojos con una diversidad de flora y fauna autóctona extraordinaria.
Así entonces y tentados por la multiplicidad de alternativas que posee este destino, decidimos poner norte a nuestros bagajes de sueños y expectativas.
El objetivo era claro: pasar dos días a puro baitcasting junto a Elmillo, mi compañero en esta aventura.
Partimos desde Buenos Aires, viajamos toda la noche y con las primeras luces arribamos a destino en donde nos esperaba quien sería nuestro guía, el Sr. Javier Enrique.
Raudamente, nos dirigimos al hospedaje para desembarazarnos de todo lo que no fueran los elementos de pesca e iniciar así, lo que a la postre sería una primer jornada de ensueño.
Si me pidiesen que eligiera una palabra para describir lo sentíamos en esos momentos no dudaría un segundo: adrenalina.
Sí, el torrente sanguíneo no cargaba otra cosa que no fueran expectativas, optimismo y la cuota de ansiedad presente en cada preembarque.
Permisos de pesca, equipos montados, elección de señuelos …..Y otra vez, adrenalina.
En pocos minutos de navegación llegamos a nuestra primer escala. Una veintena de metros nos separaban de las costas barrancosas cercanas al "Hincha Huevo". Hacia ellas dirigimos nuestros primeros lances, pretendiendo calentar la mano y calibrar los reeles.
No hubo tiempo. El segundo tiro de Elmillo abrió la cuenta, habiendo tentado a un dorado de mediano porte con una banana de Alfers.
Tras esa primera captura, que ayuda a distender y levantar el espíritu, llegó mi turno con otro hermoso ejemplar cobrado con un señuelo similar.
A partir de ahí, la sucesión de piques fue continua.
La máxima de las tres P : “piedra, palo, pescado” una vez más quedaba certificada cuando al segundo tiro al interior de riacho y entre los palos, siento una parada violenta en mi señuelo, a lo que respondo con una clavada de igual calibre.
Dos vueltas de manivela y quiebra el silencio el salto de un bellísimo ejemplar, que no ahorró esfuerzos en alcanzar a una mojarra naranja flúo a escasos diez metros de la embarcación. Los minutos de contienda se vuelven eternos cuando estos vigorosos peces ganan la correntada y comienzan a chillar los reeles dispensando multifilamento. Cabe destacar, que a partir de ciertos portes, la concentración durante la pelea hace la diferencia entre la foto y quedarse echando maldiciones a los cuatro vientos. Teniendo en cuenta esto, debemos agregar, que reducir al Dorado mucho antes de que quede extenuado nos asegura una devolución altamente satisfactoria y gratificante.
A todo esto, luego de varias capturas y numerosos piques errados, la navegación al garete nos condujo muy cerca del riacho "El Alemán", en cuya boca nos adentramos sigilosamente.
El espectáculo que presenciamos allí quedará por siempre en nuestras retinas. Veíamos por lo menos dos cardúmenes de Dorados grandes en pleno frenesí alimentario. La superficie del agua estallando furiosa y repetidamente. Y ese cuadro iluminado tan solo por audaces rayos de sol que se colaban por una magra nube del cielo encapotado.
Piel de gallina, corazón acelerado, cruce de miradas incrédulas...
Bajamos ancla y nos peinamos para salir en esa foto.
Disparamos los lures lo más cerca posible de "la zona caliente" y en instantes tuvimos recompensa. La correntada hacia el interior del riacho era incalculable. Cada captura exigía los equipos a niveles críticos. Escuché crujir un par de veces el grip de mi caña. Nos hacían transpirar hasta la sombra esos demonios.
Pero que alegría, qué bestias!.
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Sobre el riacho “El Aleman” fuimos participes privilegiados de algo no tan habitual: pescar Dorados en superficie.
Lanzar un Chug Bug 11 y popearlo sutilmente o rippear una hélice enorme en el interior de una lagunita lindante al riacho, significaba, simplemente, la gloria. Los ataques eran fulminantes.
Y si bien no son buenos tomando ese tipo de engaños, dada la cantidad de piques que se sucedían por tiro, las capturas estaban garantizadas.
Tanto es así, que por momentos, los artificiales de superficie mencionados superaban, en respuestas, a los de media agua. Eso era lo más parecido a tener un hermoso sueño.
Por supuesto que luego de numerosas capturas, el pique mermó o bien porque ya conocían los señuelos o porque el forraje se movió en otra dirección.
Dejamos descansar la zona, trasladándonos río arriba, para volver pescando al golpe sobre campos inundados con buenos piques también. Luego de un lapso prudente llegamos nuevamente a la boca de "El Alemán". La situación fue casi la misma aunque con menos piques, pero muy divertida realmente.
Tengo que decir, que promediando la tarde del primer día, nos mirábamos con Elmillo y por poco nos pellizcábamos. No habíamos terminado la primer jornada y ya habíamos perdido la cuenta de la cantidad de capturas! Esto sin mencionar los piques fallidos.
La jornada inicial terminó como un cuento de hadas.
Ya al final de la tarde regresamos a nuestro hospedaje. Por la noche, desechamos una cena en la ciudad, era prioritario chequear el estado de los equipos y realizar la tediosa tarea de reacondicionar los lures y armar una nueva provisión de líderes.
Entre bromas, Elmillo se quejaba alegremente de dolores en las manos por la dura jornada. Yo disimulaba mi cansancio mientras repasaba lo vivido.
Después de un día de pesca así, es difícil "manotear un sueñito". Antes de dormir son muchas las imágenes que desfilan por la mente. Y una pregunta que me zumba en la cabeza como una mosca: ¿mañana estará así de bueno?...
La segunda jornada se presentó con un cielo negro. Una llovizna ligera en la cara nos terminaba de despabilar.
Ante mi sugerencia, comenzamos pescando sobre la punta de una isla, en la que Elmillo tuvo un feroz pique, que se soltó de un Storm minnow stick flúo.
"Buen comienzo", pensamos.
Lo siguiente fue dirigirnos y aparearnos a la barrancas de "La Cortada de López". Manteniendo una distancia relativamente constante entre la lancha y la costa, de veinte metros, comenzaron a llover los lures. Costa accidentada, difícil, muy técnica, pero que paga con creces. En lo personal, la elección de los lugares para ubicar los engaños obedecía a mis pálpitos. Tengamos en cuenta que al garete, y con el río corriendo bastante fuerte, no se puede tirarle a todos los palos que uno ve como buenos. Y a mí me resultó seguir mis instintos: pude pinchar muchos Dorados muy buenos. Desde ya que mi amigo Elmillo no se quedaba esperando con la cámara en la mano. Clavaba y seguido también. Los portes eran muy interesantes en la mayoría de los casos. Destacándose algunas "vacas" que, después de observar un poco, deduje que se apostaban en rincones similares de la costa. Y hacia allí apuntaba mis municiones dejando pasar otros.
Un pique en un punto es efecto multiplicador de otros. Cuando uno de nosotros tenía uno prendido, el otro tiraba cerca y la respuesta era casi inmediata. Y los portes eran similares. Es habitual observar que como patrón de conducta y supervivencia los Dorados patrullen o estén apostados con congéneres de talla similar. Pinchamos ejemplares grandes, bien comidos y que empujaban como verdaderas locomotoras. En este punto quisiera mencionar que, en un par de piques, me ví sorprendido por la voracidad de esos bandidos. Teniendo una “vaca” prendida ya con un solo triple clavado en el opérculo (el de la boca, se lo sacó saltando) y a punto de ser tomada con el boga grip, como un rayo pasa otra bestia, más grande aún, que le desclava y arrebataba el señuelo! Segundos después de mi sorpresa, reacciono con una clavada al nuevo ejemplar, pero no alcanzó. Salto y escupida.
Ese ladrón también escapó dejándome con la yugular "un tanto" hinchada...
Y frenadas de señuelos violentas hubo muchas. Y también estallidos de multifilamento de casi 50 lbs. y explosión por el medio de un lider de 40 lbs y apertura de llaveros de 81 lbs y enderezadas de triples 4X, y algunos señuelos que se llevaron puestos.
Qué pez maravilloso es el Dorado. Después un pique furibundo, corte y de estar a diez metros ya de ese pique sentir los chapoteos en el agua. Darse vuelta y verlo saltando, solo, enojadísimo, hasta sacarse el souvenir de la boca. Son de esas cosas que no tienen precio. Como no es la primera vez que vemos eso, entonces, pegamos la vuelta y con alegría recuperamos el engaño “gentilmente” devuelto.
Llegado el mediodía y luego de un magistral almuerzo (cortesía de Javier) sobrevino una siesta reparadora, para arrancar la tarde renovados.

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La segunda parte de esta segunda jornada fue más de lo mismo. Detallarla, y les pido disculpas, sería redundante. La cámara ya no la tocábamos. Casi que resultaba molesto iniciar cada proceso para tener la foto. Nos concentramos de lleno a pescar y sencillamente a disfrutar.
Volviendo a la guardería, nos mirábamos con Elmillo y el comentario con alguna variante siempre recaía en lo mismo: "Qué pesca por favor!"
Era hora de relajarse un poco.
Pero mitad previsión y mitad suerte, aún teníamos un día más por delante. Digo previsión, porque ese día estaba destinado a hacer turismo en la ciudad (o si la pesca estaba buena, como pasó, dedicarlo a pescar). Y la otra mitad, la suerte, fue haber encontrado el río en esas condiciones. Entonces decidimos, obviamente, reemplazar el turismo por medio día más de pesca. Así que por la noche, degustamos una cena exquisita a base de pescados, en un restorant excelente y a la vuelta, la inspección obligada de equipos y a esperar que amanezca.
En el tercer día, los monstruos estaban feroces.
Amén de que Elmillo metió unos Dorados medianos con su minnowstick, yo no arranqué con la efectividad de los días anteriores, ya que perdí cuatro XLs impresionantes. Pero igualmente levantamos algunos hasta llegar otra vez a "El Alemán".
La situación era un calco de los días previos.
Eran bestias enardecidas. Ahí, más que nunca, tiramos la hélice de MS y el Chug Bug, que ya venían maltrechos y la locura se inició nuevamente. Era cuestión de puntería, meter el lure en en lugar indicado y detonaba el agua. La hélice quedó sin ganchos después de los ataques y el Chug ya con uno bueno arrimado a la lancha y a punto de ser izado se fue con todos los honores en la boca de ese titán.
Como había pasado antes, después de un tiempo conocen los artificiales y dejan de atacarlos. Entonces cambiamos de estrategia.
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Pasamos a usar jerks y ruidosos: Crystal minnow, Minnow stick, Big Game por ejemplo. Y este cambio dio sus frutos. Nuevas capturas y cierre de una salida que para nosotros quedará muy adentro de nuestros corazones y siempre presente en nuestra memoria.
A todos, les deseo muy buenas pescas.
JACKALL
DE EQUIPOS Y SEÑUELOS
Partiendo de la base de que sobre equipos hay tantos gustos como pescadores y recurriendo a experiencias propias y ajenas, me permito brindar algunas sugerencias acerca de los mismos, o mejor, un enfoque subjetivo sobre una situación de pesca dada.

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- Cañas: deben ajustarse a los portes actuales del pesquero visitado y a las condiciones del río. En el caso particular de Goya, se deberían descartan de plano equipos livianos y/o medios, si se quiere tener éxito frente a estos Dorados. Cañas de poca potencia nos circunscriben al empleo de artificiales chicos o de poco volumen que no despiertan, por lo general, la voracidad de los ejemplares más grandes. Por otro lado, varas muy cortas o blandas nos van a limitar tanto en el alcance de puntos calientes, como también, en la performance de la clavada. . |
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Recordemos que en estos momentos, debido a la crecida del Paraná, se está pescando al golpe sobre lo que normalmente es el campo. Un pique entre los árboles requiere firmeza y reserva de potencia para "prepear" al pez y sacarlo de los troncos y ramas. De lo contrario, es corte o clavada fallida.
Nosotros ya con nuestras cañas estuvimos, muchas veces, al filo de quedarnos cortos
- Reeles: En cuanto a los reeles, me limito a recomendar que sean muy confiables, que estén en perfecto estado de funcionamiento y que no sean de una relación inferior a 6.3. Los Dorados comen como rayos. |
Lo que usamos nosotros:
Cañas:
- Fenwick HMG - 6´ hasta 17lbs- Fast Action.
- Berkley Lightning Shock - 6´6 hasta 25lbs - Fast Action.
- Berkley Pulse - 6´6 hasta 17lbs - Fast Action (para Jerkbaits)
- Team Daiwa S - 6´hasta 20lbs - Moderate/Regular Action (para cranks)
Reels:
- Shimano Curado 201E
- Team Daiwa Advantage 153HST
- Team Daiwa Fuego
Multifilamentos:
- Power Pro Moss Green 40lbs.
- Spiderwire Moss Green 025mm
Señuelos:
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Por supuesto que la elección de los engaños está íntimamente ligada a algunos factores como estos: el ámbito que visitamos, el viento, la caña y los portes promedio de los peces.
Por ejemplo, como dije antes, pescando al golpe sobre el campo, se requiere la utilización de señuelos de media agua, que no bajen mucho más de un metro. De lo contrario los enganches son masivos. Esta condición nos inhabilitó a usar lipless y/o señuelos de paleta larga. El viento, si bien era leve, con señuelos chicos o livianos dejaba cortos tiros que podían ser premiados. |
A su vez, la gran mayoría de nuestros jerks livianos nos presentaban el problema de su susceptibilidad a los cambios de triples por otros más grandes.
Personalmente casi no usé los que tenía tuneados con Owner ST 41, porque me los doblaban.
Mi compañero sí insistió con ellos y a pesar de algunas enderezadas, no tuvo mayores inconvenientes.
Como respuesta a esto, hicimos uso de señuelos grandes, pesados, y con triples debidamente reforzados.
Algo para destacar en esta salida fue el gusto de pescarlos de flote con Chug Bug 11 Chartreusse y una hélice enorme Marine Sports de casi 15 cm rosa flúo.
Los colores de los lures fue todo un tema porque la luz variaba todo el tiempo predominando la iluminación de tipo “día nublado”. Entonces utilicé, mayormente, naranja flúo ó negro.
Cuando aclaraba o directamente había un rato de sol, cambiaba a plateado o celeste.
La elección del color del señuelo pude resolverla relativamente fácil, ya que llevaba dos equipos armados con distintos colores de señuelo montado en cada uno de ellos. Acorde a los cambios de luz, que variaba de acuerdo a la densidad de las nubes, alternaba uno u otro ahorrando tiempo en abrir cajas, desenredar triples y cerrar mosquetones. Todo ese tiempo equivale a perderse interesantes "hot spots".
Así y todo Elmillo se inclinó mayormente por colores flúo y le fue muy bien también.
Triples:
- Owner ST 41 # 2 (llegaron a doblarlos y perdimos piques)
- VMC O’ Shaugnessy 4X (lo mejor, aunque también los enderezaron)
Líderes:
- 20lbs (A favor: livianos. Contra: se retuercen fácil)
- 40lbs (A favor: aguantan más piques. Contra: más rígidos)
TÉCNICAS:
Poco para extenderse en este aspecto. Casi 100% al golpe a excepción de algunos momentos que ametrallábamos el centro de algún arroyo.
No descuidarse al recuperar cerca de la embarcación, varias veces, a metros de levantar para efectuar el tiro, sobrevinieron piques de ejemplares importantes que nos hicieron erizar los pelos de la nuca.
MISCELANEAS:
- Planificar con tiempo la salida.
- Contratar un guía experimentado y profesional en serio.
- Llevar material de recambio (triples, split rings, cable de acero, multi)
- Provisión de una buena cantidad de líderes.
- Evitar extenuar demasiado las capturas aunque esto signifique extremar las precauciones al momento de las fotos para evitar accidentes (sobre todo si se sacan con los señuelos en la boca todavía).
- Salir con gente buena onda.
- Y muy importante: llevar la cámara. Los compañeros del foro siempre agradecemos las fotos de las salidas. |
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