El inicio de la temporada de pesca patagónica casi siempre representa un desafío, pues en general la altura de lagos ríos y arroyos se encuentran por encima de la cota ideal para pescar, lo que se traduce en muchas limitaciones en cuanto a los accesos y las zonas vadeables. Esto restringe bastante el espectro de acción aunque de ninguna manera imposibilita obtener resultados jugosos. El clima en este periodo suele ser bastante crudo en cuanto a temperatura y vientos, no obstante, la etapa inicial de la temporada suele recompensar con creces los obstáculos que impone la naturaleza.
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Generalidades
El río Futaleufú (o Rio Grande) es un cauce fluvial, catalogado como río, alimentado por lagos del Parque Nacional Los Alerces en la provincia del Chubut, Argentina, atraviesa la Cordillera de los Andes hacia Chile y desembocando en el lago Yelcho. El Futaleufú se conoce por sus aguas azules del deshielo de los glaciares y atrae rafters y kayakers de todo el mundo. Este río le da su nombre al Departamento Futaleufú en la provincia del Chubut en Argentina y a la comuna chilena de Futaleufú ubicada en la X Región de Los Lagos, Provincia de Palena. En Argentina, sus nacientes están embalsadas para el aprovechamiento de la represa hidroeléctrica Futaleufú con el embalse Amutui Quimey, que provee la energía eléctrica para la Planta de Aluminio ALUAR en Puerto Madryn.
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Pesca del día
Amaneció amenazante, llovizna, frio, y lo peor de todo, ¡mucho viento!, poco convencidos de lo que estábamos haciendo nos enfundamos en los waders y abordamos el Land Rover rumbo al río. El panorama a orillas del curso fue absolutamente desalentador, con un metro de agua sobre su cota normal estaba completamente desbordado, un viento helado de gran magnitud barría la superficie encrespándola por completo, ¡encima lloviznaba! En fin, uno de esos días perfectos para tomar coñac frente a una crepitante chimenea mientras leemos un buen libro o atamos unas moscas escuchando nuestra música favorita…
Con pocas expectativas navegamos un par de kilómetros aguas arriba, en dirección a el lago Amutui Quimei, y desembarcamos en un amplio islote que delimita varios brazos pequeños formando un mini delta. Mi primera impresión fue la de un lugar precioso para realizar pesca fina con secas y ninfas, canales pequeños y poco profundos, con pozos y canaletas definidas, enmarcados por una vegetación baja y frondosa proveedora de una importante fuente de alimento.
Por sugerencia de José Luis realice algunos intentos con línea de flote y mosca seca , pero el viento complicaba la maniobra impidiendo presentaciones adecuadas, con semejante ventolera la WF#6 hacia cualquier cosa menos colocar una seca en tiempo y espacio correcto. Sin resultados positivos, abandoné la línea flotante y pase a una F/S de hundimiento moderado
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Decidimos movernos un poco en busca de algún sector reparado, navegamos aguas abajo y entramos en un pequeño canal de aguas completamente cristalinas protegido por añejos sauces. Tras recorrer apenas ciento cincuenta metros “movimos” al menos media docena buenas truchas arcoíris, las que en vez de escapar velozmente se limitaron a tomar distancia con curiosa parsimonia.
Nos ubicamos en un ensanchamiento natural, justo encima de un pozón importante de aguas remansadas y comenzamos a prospectar cada rincón con tres variables distintas, José Luis con mosca seca y Martín con línea también flotante pero utilizando ninfas lastradas. En mi caso, siguiendo una corazonada, opte por un reconocimiento de la capa inferior de agua con una línea F/S de 175 grains, y ninfas pequeñas tipo BH Prince y BH Pheasant Tail en #14 atadas a un tippet de fluorocarbono 4X.
A medida que el lugar retornaba a su tranquilidad, comenzamos a ver algunas arcoíris crucereando muy cerca del fondo, si bien no respondían a las ninfas y menos aun a las secas, no tenían esa actitud pasiva típica de la trucha imposible. Me concentre en barridos de profundidad con la intención de pasar las moscas justo frente a sus hocicos, ya que evidentemente no estaban motivadas al punto de subir o perseguir demasiado los ofrecimientos.
La técnica que salvo el día, poco ortodoxa por cierto, fue dejar derivar la línea hasta un embudo que formaba el canal, y allí darle vida combinando ascensos tipo Lisering con viboreo de puntera y rápidas bajadas de caña para lograr derivas muertas en un sector especifico. Utilizando las corrientes y enmendando la línea apropiadamente aguas abajo, se logran arcos de barrido que cubren el canal de costa a costa. Si bien trabajar un streamer como si fuese una ninfa no es una técnica natural, en esta ocasión las moscas confeccionadas con materiales blandos como el marabú disparaban los piques de manera contundente. Lo ideal hubiese sido pescar con una ninfa de damsell bien “plumosa”, a falta de ese patrón, rindió aceptablemente una pequeña Woolly Bugger color negro / oliva atada en anzuelo #12. De esta manera logre cinco hermosas arcoíris en una mañana que parecía totalmente perdida. Lo llamativo fue que recuperando de manera convencional no logre un solo pique. Esto pone de manifiesto el viejo dicho que reza: “a los manuales hay que leerlos y luego quemarlos”, cuando la regla no funciona… ¡probemos con la excepción!
Por la tarde decidimos probar suerte con las marrones barriendo la costa del lago, pero el intenso viento complicaba mucho la maniobra exigiendo tortuosas correcciones de la deriva a base de motor para mantener una prudencial distancia entre la zona de patrullaje de las truchas y la embarcación. Luego de un rato de intentar logramos un solo pique fallido, entonces decidimos quemar la última hora de luz en una bahía bastante reparada que se formaba en la desembocadura de un canal. Fondeados en un sector protegido y lanzando sobre la corriente principal, sacamos dos arcoíris más que oficiaron de postre para esta fugaz incursión de comienzo de temporada.
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Por lo visto y recorrido, me quedo claro que el Futaleufú ofrece excelentes posibilidades de pesca, con una variedad de estructuras que invitan a explotar un amplio abanico de técnicas y una abundante población de truchas arcoíris y marrones con pesos limite de hasta 1.5 o 2 kilos. Según los asiduos pescadores de este río, en condiciones ideales de clima y nivel de agua, el rio Grande ofrece óptimas condiciones para pescar con mosca seca y equipos livianos.
Una opción cercana a un polo turístico como Trévelin, que garantiza buena pesca en un marco natural sobrecogedor, buenos servicios y alternativas interesantísimas para la pesca “finesse” y no tanto, como puede ser el “Nanty Fall”, muy conocido por sus vistosas cascadas, y el spring creek “Arroyo Pescado”.
Pesque con alegría!
Adrian Tito Fontana - www.pescasport.com.ar
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SERVICIOS
Cabañas y Restaurante Oregón
De José Luis Contreras
Av. San Martin y J.M.Thomas - (9203) Trévelin - Chubut
(02945) 480408 - Cel.: 15680800
Email: oregontrevelin@infovia.com.ar
Rio Grande (Futaleufú), Arroyo Nanty Fall y Arroyo Pescado
Cuenta con 4 cabañas totalmente equipadas, vehículo 4x4 y embarcación con motor.
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