“Patagonia es una marca registrada que nos vincula con la naturaleza, los ambientes sin modificar, los viajes y la aventura. Esta región con bosques, lagos y ríos, hace de sus truchas y su genética un ambiente ideal para que el pescador deportivo disfrute de una muy buena temporada en este entorno” Mario Vargas – Vicegobernador de la Provincia de Chubut
CORCOVADO: UNO DE LOS LUGARES DE REFERENCIA
La elección del lugar para realizar la apertura y lanzamiento de la temporada de pesca 2009-2010 en el sur fue muy acertada. La localidad de Corcovado, queda en un pintoresco valle que está situado en la zona noroeste de la Provincia, dentro de la Comarca Andina del paralelo 42, a 100 kilómetros de la ciudad de Esquel, Chubut.
El mayor atractivo, el río Corcovado, atraviesa la localidad e invita año a año a los apasionados por la pesca a acercarse a vivir la temporada con diferentes objetivos. Entre las especies de mayor valor deportivo con las que cuenta el río están la trucha arco iris, la trucha marrón, la trucha fontinalis y el salmón del Pacífico. Estos llegan a pesar más de 12 kilos, con ejemplares que los superan holgadamente como pudimos comprobar con un salmón Chinook que guardaban congelado de los primeros días. Estos si bien se pueden pescar con mosca, es algo prácticamente imposible en un rio angosto y con fuerte corriente, piedras y troncos. Lo más adecuado es un equipo de spinning pesado con cucharas voladoras giratorias fabricadas por los mismos lugareños.
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De acuerdo con la reglamentación vigente, la fecha propicia para la captura de estas especies se extiende desde el 1º de noviembre a mediados de abril, si bien la del salmón comienza antes.
La modalidad y arte de pesca más difundida en la actualidad es el flyfishing o mosca, aunque también se permite en distintos ambientes que se encuentran detallados en el reglamento de pesca, las modalidades de spinning y trolling.
Luego de los actos correspondientes, la forma más lógica de festejar el comienzo de temporada era… pescando. Gracias a los preparativos de nuestros anfitriones y de la ansiedad propia de todos los lugareños, nos equipamos con todo lo necesario para hacer algunas pruebas en lugares clave del río.
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El tramo medio está a solo unos pasos del pueblo y Germán Sánchez lo conoce como nadie, al igual que Héctor Diez, el intendente de Corcovado y renombrado pescador. Junto con los compañeros de prensa, algunos de ellos expertos mosqueros como Mario D’Andrea y Tito Fontana, recorrimos desde el puente colgante hasta unos mil metros rio arriba, haciendo los primeros intentos. El rio se presentaba turbio y con un caudal que superaba en mucho la máxima normal. Copiosas lluvias de los días anteriores y el deshielo transformaron su cauce en algo imposible de vadear. Si a esto le sumamos la torpeza del entumecimiento lógico de meses sin castear, lo único que nos alentaba era que las truchas no fueran selectivas con la comida y que estuvieran famélicas después del desove. Aquí conseguimos capturar un buen par de ejemplares que regresaron sanas y salvas a su medio. Pudimos comprobar lo flacas que estaban, pero igual ofrecieron una divertida pelea.
De allí nos dirigimos a un predio que adquirió el Club de Pesca y Caza de Corcovado, de reciente creación, e intentamos algunos lances más, pero esta vez sin respuestas positivas. Fue útil para conocer la belleza del lugar y la comodidad que ofrece para los asociados y sus invitados. Germán es además el presidente del club y nos mostro muy orgulloso lo que consiguieron con todo el esfuerzo de los pescadores y sus familias. Esa misma noche, fuimos agasajados con unos pollos a la parilla y charla de gente amiga, gentil y generosa. Y muy divertida.
Travesía al lago Vintter y la embocadura del Corcovado
Nos despertamos muy temprano. Si bien solo nos separaban del lago de montaña, a unos 1.000 m de altura, unos 50 km, el camino de ripio, sinuoso y cordillerano, obligan a transitarlo casi a paso de hombre. Una vez allí, otra vez parte de nuestros amigos del Club que se nos habían adelantado, tenían preparado el desayuno a orillas del rio y mientras nos verificaban nuestros permisos de pesca, aprontamos el café matinal ansiosos por el desafío que nos esperaba.
Empujado por la presión del lago y el fuerte viento reinante, transcurre veloz por zonas de llanos antes de volcarse en forma casi vertical hacia el pueblo que lleva su nombre y divide el Alto del Bajo. A bordo de las 4x4 y a campo traviesa, recorrimos unos 10 km rio abajo hasta dar con un lugar de curvas y meandros que sirven para aminorar la marcha de la corriente. Todo lo que nos rodeaba era más que hermoso, de esos paisajes imposibles de describir con palabras; de los que nos conmueven hasta las fibras íntimas y nos hacen sentir pequeños ante semejante belleza. Y como si esto fuera poco, con la posibilidad de cobrar trofeos como en pocos lados. Este tramo del rio se caracteriza por los grandes ejemplares.
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Lamentablemente también aquí el nivel de las aguas estaba más de un metro sobre lo normal. Aunque por suerte mucho mas cristalino que aguas abajo. Los primeros intentos en el Llao-Llao arrojaron piques explosivos que lograron cortar los tippets. Nos quedamos mudos. Todavía no habíamos entrado en calor y ya nuestra sangre hervía. Con Tito nos alojamos el grupo para cubrir más terreno. A los pocos metros y gracias a la experiencia de quien fuera mi primer maestro en estas lides de las plumas, encontró un recodo y un rio afluente que volcaba sus aguas un poco más sucias sobre el cauce principal del rio. Imposible de vadear en estos días, Adrian lanzo en contra del viento unos streamers atados por él y que considera aptos para comienzo de temporada. Bien lastrados, la técnica fue buscar que la línea profundice lo más rápido posible para poder pasarle así la mosca “por la cara” a la trucha. Sin aviso previo, pico la primera. Y se llevo gran parte de la carga del reel de Adrian Tito Fontana ayudada por la corriente. Mi compañero la prepoteó un poco y esta salto furiosa. Lo hizo 5 o 6 veces, hasta que por fin logro vararla en las piedras que normalmente están secas. Fotos del hermoso ejemplar y el relax propio del debut cumplido. Transcurrió así la mañana y este mosquero fanático como pocos, consiguió tres o cuatro capturas más antes el almuerzo. Solo unos pocos tuvieron pique aquí.
Por la tarde volvimos a dividir el grupo y mientras algunos siguieron camino a la curva y los pozones, cuatro de nosotros que no habíamos tenido capturas hasta el momento nos bajamos en un promontorio cerca del rio llamado Panizza, único sector vadeable de la zona.
Con el agua a la cintura y cuidando de no aventurarnos mas allá de los veriles por la fuerza del agua, una vez más rastrillamos cada rincón, cada piedra y cada tronco. Seguía muy difícil la cosa y el viento arreciaba. En un instante Germán, otra vez, sospecho la presencia de un ejemplar en un borde de las orillas y dejo derivar su mosca, una especie de wolly-bugger verde oliva grande muy lastrada, y logro tentar al mejor ejemplar de la jornada. Con la caña #6 de uno de mis compañeros, trabajo al pez como un experto y demostró el fruto de su herencia: ser hijo del primer pescador con mosca de la zona.
La alegría fue inmensa y nos facilitó a los encargados de cubrir esta apertura y lanzamiento de temporada, tener la suerte de poder contar con material que le hiciera honor a tan bello y adecuado lugar representativo de la Patagonia sur. El, Mario y Tito serán nuestros héroes momentáneos hasta que cobremos nuestras propias truchas en esta temporada que promete ser una de las mejores – sino la mejor- de los últimos años de flyfishing.