Con el objetivo de pescar dorados en spinning y baitcasting, visitamos la ciudad correntina de Goya. Relevamos pesqueros no tradicionales para compartir con nuestros lectores las vivencias de dos jornadas a puro pique
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Queríamos cerrar el año con una pesca de dorados pura y exclusivamente en las modalidades de spinning y baitcasting y la decisión fue tomada rápidamente para ganarle a la fecha de veda obligatoria y necesaria de esta especie.
El problema era donde? . . . El Servicio Meteorológico Nacional nos mostraba a Buenos Aires con lluvia y todos los pesquero del norte Argentino con sol a pleno y temperaturas inmejorables.
Mi compañero Fernando llamó a la guardería en Goya, donde tiene su lancha para que la acondiciones y tenerla lista a nuestra llegada y así no perder un minuto de tiempo; la ansiedad era mucha. Optamos por viajar en micro evitando así el desgaste físico de manejar los 712Km que nos separan de los esteros Goyanos y llegar bien descansados para disfrutar la jornada de pesca. Sabemos que en esta zona del Paraná no es frecuente sacar trofeos de más de 9Kg, pero sus arroyos, lagunas y costas son las ideales para este tipo de técnicas de pesca por la cantidad y variedad de especies que alberga.
Llegamos a Goya casi de madrugada, con las primeras luces preparamos los equipos, abordamos la embarcación y pusimos proa hacia el sur. Nuestro objetivo era recorrer el afamado “Riacho El Alemán”, donde la vegetación nos encandila con sus distintos tonos de verde y sus aguas son claras.
El río nos recibió muy crecido pero limpio, el día completamente despejado y un sol maravilloso el cual posteriormente se tornaría abrasador.
A segundos, sí, a segundos de la guardería Doña Goya, (para el que no conoce es la última de la ciudad río abajo), se encuentra una corredera “no natural” formada por un gigantesco planchón semi hundido y corroído. Cabe señalar que es un lugar donde ningún pescador suele intentar pescar con artificiales pues pasan a alta velocidad para llegar a los pesqueros tradicionales. Nosotros nos dimos el tiempo para relevarlo y con excelentes resultados.
En minutos un hermoso doradillo tomó el engaño, un Alfers Killer color amarillo, que con el caudal de agua a su favor más sus saltos, nos ofreció dura batalla hasta darnos la alegría de nuestra primer captura del día.
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Llegando a la boca del “El Alemán” y después de una tranquila navegación, nos encontramos en uno de los paisajes más maravillosos que un pescador pueda ver. Ya en el riacho y con el motor MinnKota en posición para no hacer ruido, comenzamos con los primeros cast. Los señuelos elegidos no demoraron en caer al agua para dibujar un garete soñado. No dejamos hueco de vegetación sin ser visitado por nuestros engaños. El silencio interrumpido solamente por la fauna del lugar más el silbido del carrete de nuestros reeles y el casi imperceptible sonido del motor eléctrico que, de tanto en tanto se escuchaba al encenderse para acomodar la lancha, hacían del lugar un paraíso de la pesca.
En la confluencia con el arroyo “Marilin” nos anclamos sigilosamente en los camalotes para quedar en posición de tiro hacia la corredera. En el tercer lance, Fer sintió un pique violento, cañazo, y la explosión del agua con un hermoso color amarillo en medio. Otra captura, pero esta vez de un importante dorado que brindó dura lucha. Fernando lo dominó magistralmente con su caña y tras izarlo, sacamos las fotos de rigor y posteriormente le regalamos su libertad.
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Abandonamos este fantástico lugar para seguir el recorrido; ya en el arroyo “El hormiga” con agua de sobra, (cabe aclarar que por lo general se puede navegar muy poco del mismo, por su escasa profundidad en ciertos sectores y por estar cubiertos de camalotes y carrizales); seguimos nuestra travesía en busca de los esteros de aguas negras (aguas cristalinas) en donde teníamos fe de encontrar los dorados.
Lo maravilloso de estos lugares casi salvajes, es su naturaleza que nos sorprendía permanentemente con sus postales. En esta oportunidad, por citar una, nos dejó atónitos y con una rara sensación, unas monstruosas telas de araña que le daban al paisaje un toque siniestro y a la vez una magnificencia impactante.
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También avistamos unos hermosos carpinchos, una pequeña familia de monos “Carayá” y una “Yarará” que nadaba plácidamente frente a nosotros erizando los pelos de nuestros antebrazos por su sola presencia.
Nos alegramos al cruzarnos con muchos lobitos de río, los cuales con su gran curiosidad y gracioso nado se sumaban al festival que nos entregaba la fauna autóctona de la zona.
En dicho recorrido tuvimos piques esporádicos de doradillos medianos y chicos, a los que si bien no pudimos capturar, al menos nos dieron lucha y nos regocijaron con sus saltos.
En pleno paraíso, el cambio de señuelos fue frecuente para lograr atraerlos con mayor efectividad, tarea por demás complicada. Los dorados no estaban comiendo bien, los grandes cardúmenes de mojarras que divisamos, nos hacían pensar que los tigres del río estaban bien alimentados y sólo atacarían por su instinto y voracidad. Otro pensamiento que se nos cruzó fue que aún estuvieran con la boca “dura”, como lo llaman en la región cuando salen de los fríos invernales para entrar en una época del año donde se sienten más cómodos.
Al finalizar el primer día de pesca, nos despedimos de la zona con un espectacular atardecer y la satisfacción de haber tenido innumerables piques y un día esplendido.
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En la segundo jornada de nuestra excursión decidimos no alejarnos demasiado e intentar en una zona no tan apreciada por el turista, pero si, por los lugareños: “La cortada de López”… y la elección fue más que acertada, ya que “La Pesca” del fin de semana la realizamos en ese sector. Comenzamos nuevamente en el planchón sumergido, donde a los doradillos se los veía cazar incansablemente elevando nuestra adrenalina a puntos peligrosos.
Tras la pérdida de varios señuelos por los tranques reinantes y los piques fallidos, decidimos cambiar de ámbito.
Nos dirigimos a la punta sur de la “Isla Las hermanas” la cual nos quedaba justo en frente de nuestra guardería. Los primeros intentos fueron sobre el Paraná, en los desagües de las lagunas internas de la isla y en la primera pasada sobre el final a Fernando se le escapo, hasta ese momento, la “bestia” del día, un dorado que rondaría los 7Kg, (la conclusión la sacamos por tener algo de experiencia y al ver el lomo ancho y de color amarillo oscuro), que después de una arremetida soltó el señuelo para dejarnos sin palabras y en silencio cómplice. Automáticamente volvimos a hacerle la segunda pasada obligatoria y lamentándonos por no tener la misma suerte dejamos descansar la zona y retornamos al planchón sumergido, donde seguían en actividad los doradillos. Nos anclamos a tiro de caña para insistir con lances sumamente precisos para que nuestros engaños recorran con exactitud el lugar en cuestión. Se nos escaparon más de 5 doradillos por no hacer las cosas bien. Les aconsejo cambiar las argollas y triples originales de los artificiales por elementos de mejor calidad ya que los dorados abren las argollas y enderezan los triples con suma facilidad y a las prueba me remito.
Después de un trabajo de campo intenso, los acondicionamos como es debido para no pasar por la misma situación y comenzaron los buenos resultados. Les muestro el antes y el después del trabajo de campo realizado en tiempo record.
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Ya habíamos dejado descansar la zona de la “Isla Las Hermanas” y nuevamente retornamos, pero esta vez del lado del riacho Goya. En un pindá regulado con el motor eléctrico nos mantuvimos en una posición óptima para aprovechar cada salida de agua limpia, que a unos 5 metros de la costa se mezclaba con las agua marrones clásicas del río. En este lugar, justo en frente del camping y guardería de Fer, la pesca se nos dio con un promedio de una pasada un doradillo para la foto.
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Cerca de las 13:00 hs el simple silbido de “Willy” (encargado de la guardería), nos anoticiaba que el asado estaba listo. Hicimos la ultima pasada, levantamos el ultimo ejemplar, foto, devolución y a navegar los pocos metros que nos separaban de la mesa ya servida.
Con la vista clavada en la costa del riacho Goya, compartimos una larga sobremesa, tiempo que nos sirvió para recuperar las fuerzas en las manos y brazos tras una jornada y media a puro pique.
En el devenir de la charla se nos ocurrió llamar a un amigo en común, el guía “Tulio Mochi” y compartiera con nosotros las dos ultimas horas de pesca.
A las 15:45, los tres estábamos prestos para disfrutar juntos del vicio que nos hermana.
Diez minutos de navegación y ya estábamos probando suerte en “La cortada de López”. Recorrimos la boca de la cortada, donde el río golpea con fuerza la costa formando una corredera en dos direcciones y aprovechando las dos intentamos durante varios minutos sin respuesta. En la margen izquierda de la cortada y sobre las salidas de aguas claras “Tulio” tuvo el mejor pique de los dos días y del mejor doradazo, lo vimos los tres y al escupir el señuelo, hasta yo quería tirar la caña al agua para mitigar la frustración. Tulio hervía en su propia sangre, pero lacónicamente expresó: “¡La pesca es así!”…. y siguió casteando, mientras nosotros continuábamos mordiéndonos los codos.
Recuperados del momento frustrante nos dirigimos al “Arroyo Mozambique” y aprovechando la dirección del mismo que desembocaba en nuestro destino final, intentamos los últimos lances. Previamente debimos pasar por el control estricto de la Prefectura Goyana. Nos intercepto y nos pidió …¡TODO!… hasta el ADN de un tío del dueño de la embarcación. Fernando como propietario de la “Willou” cumplimentó hasta el más mínimo detalle de los requeridos y después de unos 20 minutos partimos para la guardería para acomodar y limpiar la embarcación dejándola lista para la próxima salida de pesca. Les aconsejo tener con ustedes toda la documentación y elementos de seguridad al día porque aunque nos moleste un poco perder 25 minutos en un control náutico, sabemos que es por nuestro propio bienestar y la Prefectura está para esa función entre otras.
Como corolario podemos afirmar que en esta oportunidad primó la cantidad a la calidad y con una cantidad cercana a la veintena de doradillos capturados, otros tantos que se nos escaparon en sus saltos y peleas, varios señuelos perdidos y algunos piques francos de chafalotes.
Con la promesa de repetir esta fascinante pesca después de la veda, dimos por terminado los dos esplendorosos días de pesca.
Espero no haberlos aburrido con el largo relato ya que no quería que se me escapara ningún detalle y agradeciendo a Fernando Gómez por su muy grata compañía, por dejarme disfrutar de su exactitud en sus lances más su excelente técnica, me despido hasta la próxima aventura, que seguramente será muy pronto.
Les mando un fuerte abrazo
Luís “el negro”
DATOS UTILES PARA EL PESCADOR.
Equipo de pesca
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Cañas de Bait: Mitchell de 7” 8-17lb. y Daiwa Procaster de 6”6 10-20lb.
Cañas de Spinning: Bass Salminus 6”6 de 8”17 lb y Fenwick hmx 7” de 6”17 lb
Reeles de Bait: Shimano Citica 200 y Daiwa StriKeforce 100H
Reeles de Spinning: Mitchell 308 xge y Daiwa Sol 2000.
Multifilamento: Power Pro 20lb y Sutfix Herculine 35lb
Señuelos más rendidores:
Risto Rap de Rapala, Rapala Magnum 18cm, Yozuri f13, Rattlin 8 de Rapala, Shinner King, Jointed Thunder Stick de Storm, Maruri 13, |
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Mojarra mediana Ng media agua y Alfers Killer color amarillo
Guía de Pesca: Tulio Mochi, (guía recomendado por Pescanautas)
TE: (03777) 15629300 / (03777) 15603818
tmfishunting@gmail.com
Guardería Náutica “Doña Goya”
TE: (03777) 15505827 preguntar por Willy |
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