En los meses de octubre y noviembre, la pesca de corvinas rubias en La Balandra es un destino que ningún pescador debería perderse. En esta nota comparto mis vivencias, técnicas, equipos y carnadas utilizadas en una jornada con muchas capturas
La voz de Julio desbordaba de alegría.
-El pique de corvinas esta firme en La Balandra, viene Hernán, te esperamos mañana a las 6- se puntual.
Inmediatamente recordé un dialogo en la película “Nada es para siempre”, donde comentan.
–Hay dos lugares donde no se puede llegar tarde, uno es tu casamiento y otro es una salida de pesca-.
Ante tanta seguridad en el convite no me pude resistir, efectúe un par de llamadas a fin de liberarme de las obligaciones y me comunique con Julito Alquezar, confirmando mi presencia para el día siguiente.
La pesca de corvinas en la parte sur del Río de la Plata siempre me pareció sorprendente.
Aun me cuesta creer que una especie tan habituada a moverse en el mar penetre tantos kilómetros en nuestro estuario con fines alimenticios.
Para esto debe desafiar la baja salinidad del agua a fin de darse un atracón, entre otras cosas con el mejillón asiático.
Siguiendo la corriente calida de Brasil llega a nuestras costas en los meses de Octubre y Noviembre para luego continuar su periplo hacia el sur.
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La costa de La Balandra no posee puerto de ningún tipo. Por este motivo el ingreso de embarcaciones deportivas se realiza en una playa. Empleando un método por demás particular.
Al llegar somos atendidos por Pocho y su noble colaborador Cuchufo, quienes remolcan con un carro la embarcación. Una vez que flota y puede navegar por sus propios medios se libera el trailer que es traído a la costa.
Una vez superadas las primeras canaletas a marcha lenta, podemos acelerar el motor para dirigirnos a los lugares de pesca.
Apenas comenzamos a navegar, percibí la diferencia de hacerlo en la parte norte del Río de la Plata. Aquí en el sur, el seno de la ola es más pronunciado, haciéndonos fantasear que navegamos en mar abierto.
Los lugares elegidos por los moluscos para formar colonias, son piedras o lajas en el lecho. Hacia allí dirigió nuestro capitán la “Anico II” un cómodo y seguro semirrigido equipado con un motor de 40 hp.
Estos lugares no son sencillos de encontrar para un inexperto, no es el caso de Julio quien fatiga estas aguas desde hace varios años, conociendo y guardando en el navegador satelital los lugares exactos de alimentación de los peces.
Luego recorrer unos 8 kilómetros aproximadamente tiramos el ancla y armamos los equipos de pesca.
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Las mejores respuestas se dan en las primeras horas de bajante, momento que la correntada es mas fuerte. Por este motivo debemos fondear firme de proa para evitar que la embarcación se desplace.
En mi caso utilice un equipo de baitcast, también podemos emplear reel frontal cargado con monofilamento o multifilamento. Para esta pesca recomendaría este último a fin de hacer más efectiva la clavada, gracias a que no tiene estiramiento.
Una caña de 2,20 a 2,40 es suficiente, que tenga acción de punta para amortiguar los fuertes cabezazos de las corvinas.
Las líneas empleadas son sencillas, constan de un solo anzuelo que roza el fondo y una plomada chata pasante.
En este elemento, radica en buena parte el éxito o el fracaso de esta salida.
Apenas empezamos a pescar, notamos con Hernán, que Julio obtenía muchas respuestas.
Sin darnos tregua levantaba una tras otra. Observé como encarnaba para imitarlo, coloque mí a parejo a la misma distancia, sin obtener el resultado esperado.
Ante mi preocupación por tamañas diferencias, sin quitar la vista del agua, me alcanzo una plomada de tan solo 20 gramos mas que la que estaba empleando. Esto es para evitar que la carnada “camine” por el fondo.
Esa pequeña diferencia en el peso es la distancia entre una magra y una excelente jornada de pesca.
A partir de ese momento comencé a tener firmes respuestas y prácticamente levantaba una corvina en cada lance.
Un pescador es un observador de la naturaleza, esta atento a las variables y a las modificaciones que vayan ocurriendo, debiendo adaptar su accionar y su equipo.
Un cambio de marea, rotación del viento, turbidez del agua, distintos tipos de fondo, etc.
Si durante una jornada notamos, que uno de los integrantes esta pescando mucho mas, o mucho menos, es debido a que hay algo que está haciendo diferente. Es tarea nuestra encontrar donde esta el error o el acierto para mejorar la performance.
La presa más grande, la mayoría de las veces es suerte, pero si alguien captura en cantidad es porque sabe hacer mejor las cosas.
Para esta pesca, la carnada excluyente es el camarón fresco. Le quitamos la cabeza y clavándolo lo enhebramos en el anzuelo, dejando la cola cubriendo la punta.
Debemos tener constantemente la caña en la mano, no seria la primera vez que se va al agua arrastrada por un pez.
Si tuvimos pique y no concretamos debemos levantar para volver a colocar o reemplazar el cebo en el anzuelo.
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La lucha que brinda la corvina empleando equipos livianos es llamativa. En muchas ocasiones miraba asombrado como sacaban multi del reel a pesar de tener el freno bien ajustado.
Recordemos que estamos frente a una especie migratoria, que nada miles de kilómetros para completar su ciclo biológico, solo llegan los mas aptos y los que están en mejores condiciones físicas.
A medida que concluía el ciclo de bajante disminuían las respuestas y por ende las capturas, al fin de la jornada contabilizamos 40 corvinas entre 800 gramos y los dos kilos de peso.
En la embarcación “Templario” que nos acompañaba, tripulada por Gerardo y su esposa Andrea, además de buenas corvinas tuvieron la fortuna de capturar bagres de mar encarnando con anchoitas frescas.
Corolario: Sin dudas La Balandra es un pesquero a tener en cuenta. Durante los meses de invierno, capturan pejerreyes, en primavera corvinas y bagres de mar, entrado el verano buenas bogas y carpas, más la variada de piel clásica del río. Excelente oportunidad de pescar especies de mar en un ámbito diferente, cambiante, con mucho colorido a escasos kilómetros de Buenos Aires.
Guía de pesca: Julio Alquezar celular: (011) 155-751-5776
Pescanautas quiere dedicarle esta nota al amigo y guía Julio Alquezar como recuerdo de una de sus últimas pescas a bordo de su querido ANIKO II