Resignado, lejos del río,
veía como culminaba la temporada de
pejerrey. Pero la invitación de Adrián
Fernández (“Adrián2”)
me permitió despedir a las flechas
de plata en su ambiente natural.
En la semana recibí
un informe de Ricardo Gilabert, “Ricky”,
que me contaba la estupenda pesca del domingo
anterior a bordo del Orion, su semirrígido
de 4.80 m. En la zona del Supremo capturó
los ejemplares de la foto.
El sábado
y más motivados que nunca partimos
con Adrián en el Melisa Belén,
un semi de 4.50m muy bien equipado con un
motor de 40 HP. El lugar de encuentro como
siempre , la EG3 de Alber, donde esperamos
a la tripulación de la Flo: Gabriel
“GAK”, la pescanauta Mariela y
Pablo y la Big Yuyo de Diego “Nopus”,
esta vez pescador solitario.
La caravana
de pescanautas “noveles” puso
proa hacia la EX UNEN 10. Sin sobresaltos
cubrimos el trayecto por el lapso de una hora
y... a pescar. Dejamos 500 metros entre lancha
y lancha rastrillando la zona en una larga
gareteada. El primer grito lo pegó
"Nopus" con un hermoso ejemplar,
cercano al Kilo de peso.
Los
piques eran esporádicos, mi primer
captura fue un pejerrey de 15 cm que tomo
el anzuelo encarnado con cuatro mojarras....
Por la tarde el viento
rotó al E-SE y aparecieron los matungos
esperados. El de mayor porte lo obtuvo Gaby,
uno de 51 cm. Nosotros logramos dos ejemplares
de 50 cm y varios entre 35 y 45 cm . La pesca
la realizamos con brazoladas de 15 a 25 cm.
encarnando con ramillete de mojarras y filetes
de pejerrey o dientudo hidratados en “salsa”.
El
pique que más disfruté en la
temporada lo compartí con mi amigo
Adrián, que en un momento dijo: “¡mirá
como juega ese peje con el puntero... y es
grande eh!”, con el dedo en el multifilamento
seguía al tacto sus movimientos mientras
Adrián relataba la captura. Esperé
unos segundos hasta que el matungo emprendió
una fuerte corrida, cuando cerraba el pick
up del reel, él afirmaba: “lo
tenés, lo tenés”. Clavé
con vehemencia y sin aflojar lo arrimé
a la embarcación . Mi amigo acrobáticamente
lo levantó con el copo. Celebramos
la captura, los dos sabíamos que esa
era la primera importante de muchas, que si
Dios quiere, vamos a compartir.
Por
radio nos comunicamos con los “viejos”
pescanautas, algunos en la zona del Supremo
como Simón, Claudio de la Brava y Luis
de la Lala. Todos tenían sus trofeos.
Exequiel fue el que obtuvo las mejores capturas
en la zona del Ministro Di Tomasso.
Entrada la tarde el viento
ganó intensidad y decidimos regresar
todos juntos. Llegando al canal Mitre nos
encontramos con el primer banco, reculamos
buscamos mas agua hacia el norte y sin problemas
llegamos al km 34 del canal.
El río no deja
de sorprendernos, nunca había vivido
una bajante tan pronunciada con vientos intensos
del E-SE, ni siquiera atribuible a efectos
lunares. Navegamos en dirección a la
catedral de San Isidro y comenzaron un sin
fin de desventuras que nos mantuvieron en
el agua hasta 21 horas. Visitamos todos los
bancos del sur del Marciano Norte.
Asumo
el error de sobreestimar la altura de marea
y no consultar a la Prefectura de San Isidro
como lo hice en otras oportunidades *.
Fue necesario que Diego
mire la catedral y que una voz Divina le diga:
“Caminad sobre las aguas y llegareis
a la canaleta prometida” Arreando las
embarcaciones logró un poco de profundidad,
la necesaria para zafar y aunque no nos queríamos
ir, finalizamos asi otra temporada de pesca
de pejerrey.
El domingo fue el turno
del “Dream team” en la Jimena:
Sergio, el “diablo” Botazzi y
Norberto. En cercanías de la Ex UNEN
10 obtuvieron un espléndido ejemplar
de 1.400 Kg. entre otros destacables.
Por su parte “Tomi”
y Pablo en la Twister pescaron por la depresión
logrando seis de los grandes.
Resumiendo. La fiesta
fue casi completa, el río nos regaló
esos matungos que ahora debemos cuidar. Lamentamos
que en estos dos días no pudieran estar
a nuestro lado: el profe “VDV”,
“PabloR” y “Piscui”.
Quiero
agradecerle a Adrián la invitación
a disfrutar juntos de esta jornada inolvidable,
a Ricardo Gilabert el informe y las fotos,
a Diego por su audacia y decisión y
a Adrián Tito Fontana por su apoyo
con el VHF.
*El
episodio de la varadura no fue un hecho menor,
por lo que merece un detallado relato de los
errores y aciertos cometidos.
Este
relato está dedicado a la memoria de
“Quique”