En nuestra primera visita a la Salada de Darregueira nos sorprendimos gratamente con la calidad de los pejerreyes capturados. En esta nota trato de comentarles, con detalle, la experiencia vivida para que los lectores pueden repetir una salida de pesca tan exitosa como esta.
Hace aproximadamente un mes, volvíamos de una excursión de pesca junto a Lepi y Carlitos; veniamos comentando la salida, de pronto, mi amigo hace un comentario de una nota que había leído sobre la laguna LA SALADA DE DARREGUEIRA. Rápidamente le respondimos: “si tenés el teléfono, averiguá y vemos”.
Al momento de la comunicación, no había cupo para poder ir, debimos, entonces, esperar largos treinta días para concurrir.
Invitamos a Juampi, ya que podíamos ser cuatro pescadores y aceptó el “convite” de inmediato.
Y llegó el día esperado, 24 horas antes nos comunicamos con el “Colo” López, quien sería nuestro guía, pese a que el administrador de la laguna nos sugirió que no necesitaríamos de un guía, llevando un motorcito de 15 hp. era suficiente pues el espejo no tenía secretos. Pero poniendo en la balanza nuestro desconocimiento de la laguna y que viajaríamos casi 700 km optamos por contratar los servicios del “Colo”.
Nos indicó comprar la carnada en Bolívar, a la vera de la ruta 205: venta de carnada FORFORI. Adquirimos 8 bolsas de mojarras vivas previendo la doble jornada de pesca a realizar.
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Mientras le solicitábamos que oxigenara las bolsas con suficiente oxígeno, el puestero nos recomendó el camino más corto para llegar a la laguna: desde Bolívar, debíamos llegar a Guaminí, pasando por Daireux (ruta 65), siguiendo a Pigué por la ruta 33. En Pigue tomar la ruta 67 a Puan. Dejando atrás Puan, pasar el pueblo de Azopardo y aproximadamente a 4 km hay un cartel a mano derecha que con una flecha indica “A la Salada”. Por este camino de tierra se recorren 32 km y arribamos a la laguna.
Es importante destacar que el camino antes mencionado tiene tramos no muy buenos, y en caso de lluvia no se puede transitar. Para evitar ese inconveniente se sigue hasta la ciudad de Darregueira 33 km y de ahí se baja por el camino de toscas 18km hasta la laguna. Así fue que tras 7 horas de viaje llegamos al espejo.
Sinceramente cuando bajé y observé la laguna le comente a Carlitos: “amigo, me parece que nos vendieron un buzón”. Si bien tiene 900 hectáreas no lo parecía. El espejo yace en un pozo y desde sus costas puede divisarse todo su contorno.
Caminamos hasta la proveduría, donde se puede desayunar, cenar o preparar un lindo asadito en los fogones cercanos. Entramos, nos presentamos y nos dieron la llave de la “casita”, como ellos la llaman. Es la única construcción disponible para pasar la noche. Cuenta con una cocina, baño y dormitorio para seis personas. Las otras dos opciones para pernoctar son: acampar o viajar a un hotel en Darregueira.
Preparamos los bártulos, armamos los equipos y al embarcarnos pudimos observar el viejo muelle de embarque que tenia la laguna 6 años atrás. Esta imagen es una prueba contundente de la gran bajante que sufrió La Salada, como la mayoría de los espejos de la Provincia de Buenos Aires, podemos asegurar que perdió 6 metros, hoy sus costas son enormes playas de tierra.
Tras presentarnos, el “Colo” nos comentó acerca de la pesca y los equipos a emplear: “el pescado bueno pica en esta época entre 2.50 y 3.00 metros de profundidad, por lo que deberían usar paternóster. Si quieren pescar de flote, tendrán respuestas pero estas serán de pejerreyes de 25 cm o más chicos”.
Desde ya armamos los “paters” y a pescar......
La modalidad de pesca es anclado de proa y de popa con dos anclas y esperar los piques durante una hora. Si no hay respuesta alguna, entonces sí, moverse y buscar otro lugar, sin recorrer desesperadamente la laguna porque el ruido dispersa al pejerrey y es contraproducente a la hora de los resultados.
Los piques no se hicieron esperar, comenzaron a salir pescados de 35 a 38 cm, el Colo aseveró que al soplar el viento se habían activado los peces chicos, los matungos se capturarían con la laguna planchada.
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A las 14 horas cambiamos de lugar, la cosa seguía igual, a medida que transcurría la tarde el viento iba aflojando pero los buenos ejemplares no aparecían.
La paciencia de Carlitos se estaba agotando, refunfuñaba “¿dónde están los buenos?”
“Mire”, lo interrumpió el Colo, “parece muy común lo que le voy a decir pero ayer pescamos bien, hoy por lo visto todavía no los encontramos”.
Nos movimos por última vez ubicándonos a 500 metros de la costa, del lado que soplaba el viento y que comenzaba a mermar considerablemente en su intensidad y en el instante menos pensado, se acuesta la boya del pater, se desplaza hacia la derecha, palo y... ¡uhhh! ¡Ojo copo eh! ¡Copo!, se notaba en la caña la resistencia del pejerrey que vendía cara su captura. A medida que se arrimaba a la embarcación zigzagueaba para todos lados elevando nuestra adrenalina, con la incógnita sobre su real tamaño.
Copo de por medio lo izamos a bordo, la balanza marcó 1.050 kg, ¡el primero de los buenos arriba!.
Ahí comenzó la fiesta de matungos, uno o dos de 42 a 45 cm, uno que rondaba el kilo .
Mirábamos el reloj, no queríamos que las agujas se movieran ya que a las 18 horas debíamos abandonar la laguna si o si, según las normas vigentes del lugar (no ingresar antes de las 8:00 horas ni salir después de las 18:00).
A las 18 horas, el cajón aumentó considerablemente en cantidad y los últimos ejemplares capturados fueron verdaderos exponentes de la especie. De esa forma terminamos el día llegando al muelle satisfechos por haberle visto la cara a los grandes.
Nos dimos un buen baño con agua caliente, cenamos y fuimos a descansar felices por el día compartido.
El sábado, el despertador del celular nos anunciaba una nueva jornada. Tomamos unos mates bien calientes con un budín de limón caserito que llevó el amigo Lepi .y ya estábamos listos para embarcarnos de nuevo. No había viento, el cielo estaba con algunas nubes y la laguna “espejada”.
El Colo propuso arrancar donde culminamos el día anterior. Ni bien arrojamos los aparejos al agua, Lepi pide: “¡copo!”, “¡copo!”. El primero de kilo, arriba.
Tras cartón, tengo un pique, clavo y exclamo: “¡Ojo!,este es bueno también”. Lo arrimé, sacó su cabeza fuera del agua mientras parecía decir “ no, no, no” y yo le respondía: “no te vayas”. Lepi, con maestría, lo ubicó en el copo y lo subimos a bordo. Era el mas grande hasta ese momento, 1.300kg de balanza.
Luego todos lograron buenos ejemplares, primero Carlos, mas tarde Juampi y luego Lepi
Otra vez una fiesta de matungos, tuvimos una hora espectacular capturando piezas de calidad. Cuando el pique aflojaba un poco no se obtenían ejemplares de kilo, salían de 600 a 800 gramos. Con el correr de las horas, el viento ganó en intensidad y por consiguiente la pesca se cortó, pero con lo vivido la jornada anterior y el principio de ésta, fue más que suficiente. El cajón estaba totalmente lleno. Con muy pocas mojarras y siendo las 16 horas hicimos el último intento, nos movimos cerca de la salida donde observamos el agua apenas rizada. De las 10 capturas, la mitad fueron espléndidos pejerreyes que rondaban los 900 gramos.
Al regresar al muelle y vaciar el cajón, nos asombramos de la buena calidad de los pescados logrados. De los 61 contabilizados, 30 pescados pesaron entre 1.300 kg y 800 g y los restantes de 400 a 500 g. Cabe señalar que los ejemplares menores de 38 cm fueron devueltos al agua.
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Amigos no tengan dudas que hoy la Salada de Darregueira es lejos la mejor laguna en la calidad de los pejerreyes, bien vale recorrer los casi 700 km para disfrutarlos.
Espero sea de utilidad para todos y como siempre ¡EXITOS! en sus salidas.
MARTINPEZ
Consejos a tener en cuenta
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Utilizar anzuelos grandes 1/0- 2/0 con brazoladas de 0.35- 0.40 mm para evitar cortes al clavar las piezas.
Es conveniente armar la boya del paternóster en la madre del reel, pues tiene profundidades de hasta 6 metros, si llevamos uno de 3 o 4 metros este no llegará al fondo. Colocando una perla y un nudo corredizo solucionamos el problema de la profundidad.
El pique se da en todos los sectores de la laguna, como lo dije anteriormente, hay que anclarse y esperar, si no hay respuestas, entonces moverse, los grandes están, no tengan dudas, solo hay que dar con ellos.
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No dejar de llevar el copo, es indispensable para levantar el buen pescado.
Tratar de arrojar la línea lo mas lejos posible de la embarcación, para eso es fundamental disponer de una caña de cuatro metros.
La boya del paternóster debe trabajar parada semi sumergida, el pejerrey al tomar el cebo hace que esta se acueste y comienza a derivar, ese es el momento de clavar.
La carnada debe ser generosa, dos o tres mojarras por anzuelo. Si se consigue filete de dientudo anda muy bien.
Datos útiles
LA LAGUNA: tiene una extensión de 900 hectáreas, las profundidades oscilan entre los 50 cm y los 6 metros. Libre de vegetación, su cauce se compone de barro y en algunos lugares tosca, el agua es muy clara, y poco salobre. Tenía un arroyo que la vertía agua al espejo, pero hace tres años que esta seco.
Recordar que en la zona no hay carnada debe llevarse o comprar en Bolivar VENTA DE CARNADA FORFORI. La entrada al camping cuesta $ 10, si uno pesca $ 15 más por caña y si se embarca $ 30 más.
EQUIPOS;
Cañas: Kunam Arrow 4.20 m, Grandmachpro 4.20 m, Carbon Air 4.30 m
Anzuelos: owner 50610 2/0 , Mustand 1/0
Línea paternóster: madre del 0.40 mm, brazoladas del 0.37 y boya Cribal.
Reeles: Brisa 8000 y frontales Abu García,
CLUB DE PESCA Y BALNEARIO LA SALADA: alquiler de botes, camping, baños, proveeduría 02923-15423407
GUIA CON TRACKER: Colo López 02923-15416340 |