La hermosa ciudad Correntina nunca deja de ser una opción valida para la pesca con mosca de dorados. Fue la primera en establecer zonas exclusivas de flyfishing y sus guias son reconocidos como unos de los mejores del país. Al finalizar la veda, realizamos el primer relevamiento del año con muy buenos resultados.

En muchos casos Corrientes es un destino religioso. No es casual que atesore al gauchito Gil en Mercedes y la virgen de Itati: ambos convocan miles de fieles cada año en la misma provincia.
Mi peregrinacíon es diferente, voy a pescar dorados exclusivamente con mosca y el valor agregado que significa hacerlo en este ámbito.
Desde antes que empiece la veda tenia datos confiables de buenas capturas sobre el Paraná debido a la presencia de nutridos cardúmenes de mojarras que bajaban el rio.
Conversando con mi amigo y guía Javier Enrique me confiaba que este año fueron especialmente meticulosos, no permitiendo a nadie salir a pescar durante el periodo de veda.
Algo que debería ser normal nos llama la atención, es muy difícil sino imposible educar al lugareño que no mate pescado, son costumbres muy arraigadas.
Una cosa es una fritanga en la isla, y otra diferente es que pesque para el acopiador, transformando esta riqueza en harina, alimento balanceado, o el triste espectáculo de ver doraditos y tarariras incomibles en las góndolas de los supermercados.
Mientras cada provincia tenga su ley de pesca deportiva y no exista una que englobe todo el litoral va a ser difícil cuidar el recurso como se merece.
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El lunes 5 de Enero a las 21 hs. partimos de Retiro. En poco mas de 9 horas nos dejo a Ricardo y quien escribe en Goya donde el siempre sonriente Javier nos aguardaba.
Durante el corto trayecto hacia la casa junto al río donde pasaríamos la noche nos contó que el río había bajado mucho, enturbiándose debido al aporte de limo del Pilcomayo.
La trasparencia del agua es uno de los motivos que puede hacer fracasar una salida.
Pescar con mosca como decía el inolvidable mono Villa es “el método difícil”, nuestro engaño no tiene olor tampoco sabor y casi no emite vibraciones, la percepción del pez es solo visual.

Disfruto comparándolo con una pintura realista, si podemos imitar la natación errática de una mojarra, un pequeño sábalo arrastrado en la corredera, un bagre amarillo buscando alimento en el fondo, nuestro premio es un pique.
La sensación podemos compararla con un artista al ver su obra terminada.
Lo interesante de Goya son las posibilidades que brindan innumerables arroyos y ríos que vuelcan sus aguas al Paraná, este es el caso del Soto y del Isoro, Javier estaba seguro que internándose en el delta de este ultimo encontraríamos el agua “negra” que nos permitiría intentar con fly.
Este delta no es un ámbito para turistas, se trata de un verdadero laberinto de brazos que se multiplican no existiendo lógica cual debemos tomar, en muchos casos terminan en bancos innavegables.
En este verdadero “berenjenal” Javier se mueve a sus anchas. Navegamos casi dos horas hasta que encontramos agua limpia.
En general la pesca se realiza desde la embarcación, fondeada. También al garete siendo acomodada con un practico y silencioso motor eléctrico que no espanta la pesca.


En muchos casos y dependiendo de la altura del río podemos bajar, caminando con cuidado, arrastrando los pies para espantar alguna indeseable raya.
Nos ubicamos sobre correderas que desagotan en playones, a mi gusto es lo mas parecido a pescar truchas pero con la potencia y lo explosivo del dorado.
En la corredera elegida la parte profunda se encontraba en la margen opuesta debiendo colocar el engaño lo mas cerca de la costa posible donde el pique era instantáneo, una diferencia de 30 cm era la diferencia entre pescar o enganchar en una rama.
Teniendo en cuenta que la corriente arrastra con fuerza la línea el tiempo que trabaja la mosca es de solo algunos segundos.
La prolijidad en el tiro y la rapidez en la clavada hacen de esta técnica una experiencia muy divertida.
En otros casos la mosca viene golpeando el fondo, debemos recoger rápidamente para no dejarla enganchada, muchas veces clavamos suponiendo que es una tosca, y nos sorprende un bruto cabezazo y el salto del pez.
Debido a la poca profundidad de estos lugares podemos emplear líneas de flote y no es necesario tanta trasparencia en el agua.
Es aconsejable el uso de cañas 7/8, moscas voluminosas combinando siempre el negro con rojo, violeta, azul, amarillo.

En las dos jornadas pudimos toparnos con carpinchos, yacarés, chajáes, jotes, martín pescador etc.
Me llamo la atención varios grupos de búfalos que encontramos, estos voluminosos animales se adaptan a la perfección a las islas y bañados, fueron traídos de la india con el propósito de obtener carne y leche. Sabemos que de esta se obtiene la mejor muzzarella.

Mientras navegamos vimos varios observándonos atentamente en una actitud desafiante, totalmente diferente a lo que podría hacerlo una vaca o un toro, no bajan la cabeza y desconfian a pesar de la distancia. Es de notar que los terneros siempre se ubican en el centro de las manadas.
En general la jornada comienza muy temprano, es conveniente buscar sombra al medio día para comer y descansar, continuando por la tarde no antes de las 16 hs.
La ultima tarde día tuvimos una tormenta de verano, sin presentirlo Corrientes nos tenia preparado un ultimo y maravilloso espectáculo.
Insectos de todo tipo fueron arrastrados por el viento, a continuación cientos de golondrinas dieron cátedra de vuelo en condiciones extremas alimentándose con maestría en este verdadero banquete aéreo.

Guia de pesca:
Javier Enrique – 543777603731 – Goya, Corrientes.