Un viaje y el relato de varios días en las zonas cercanas a San Martin y Junín de los Andes nos dan un panorama de una temporada excelente para la pesca de truchas con mosca en varios ambientes tradicionales de ríos y lagos. Buenos y aguerridos ejemplares logrados gracias a los consejos y la experiencia de un veterano conocedor: Coco Funes.
El flyfishing o pesca con mosca (fly, en ingles: mosca) sigue sorprendiéndome con cada salida. Esta vez le toco el turno a mi debut con las codiciadas truchas del sur Argentino, más precisamente al norte de la Patagonia. Después de atender varios consejos de veteranos pescadores ya sea por mail, notas y personalmente, no tuve dudas sobre el destino del viaje. Una reunión en la AAPM (Asociación Argentina de Pesca con Mosca) y ya tenía compañero para el periplo: Eduardo “Oso” Bresba y todo su “tonelaje” de experiencia y buena onda.

Tomamos como base las cabañas Humo Azul de San Martin de los Andes por su comodidad, pero fundamentalmente porque su anfitrión no es otro ni más ni menos que El “Coco” Funes, bautizado por los más distinguidos mosqueros como: “La Leyenda”.
Cada día, después de la pesca y durante el desayuno, nos aconsejo, reviso los equipos, nos paso información y cuando pudo, nos acompaño. Fue una clase de fly que duro casi diez días, en los cuales mejore mi técnica, la pulí y aprendí infinidad de cosas nuevas. Como planeara el Oso para esta iniciación, la
estrategia consistió en tener un pantallazo de los distintos ámbitos que puede encontrar un pescador con mosca, con sus dificultades y bondades características. Así, recorrimos lagos, ríos y bocas que me maravillaron hasta puntos insospechados
Rio Malleo Abajo o Inferior

Es sin lugar a dudas el más renombrado del ambiente y famoso mundialmente por su diversidad y complejidad. Catalogado como uno de los 5 mejores ríos del mundo, pescamos el tramo inferior, unos 20 km a partir del puente de la RN 23 hasta su confluencia con el rio Aluminé. Encajonado en un cañón de extrema belleza, el camino de ripio nos va depositando en cada uno de los tramos a explorar.

La primera mañana Eduardo me obligo a practicar el cast con el agua a la cintura y con el viento característico de la zona. Poco a poco pude acomodarme, ya que las interminables horas de practica previas nada tuvieron que ver con lo que me tocó encontrar aquí.
Usando ninfas por la mañana, una tras otra cayeron en nuestras líneas pequeñas truchas de no más de 500g. Pero su tamaño fue lo de menos ante la emoción para mí de pescar una trucha por primera vez. Maravillado por su fortaleza y sus hermosos colores, fue casi imposible sacarme del lecho del rio para almorzar.

El aumento de la temperatura – unos 32ºC- produjo a primera hora de la tarde uno de los fenómenos que mas leemos en los libros especializados: una eclosión (hatch) de caddis; pequeñas maripositas para los no entendidos como yo, invadió el aire y disparó una actividad que me sorprendió en la superficie del rio. Por consejo de mi compañero, cambiamos raudamente las líneas de hundimiento por líneas de flote y afinamos los líderes para poder pescar con secas.
Mucho me habían relatado de lo que se siente al pescar así. Algunos fundamentalistas incluso aseguran que la única manera de pescar con mosca es con estos pequeñísimos anzuelos vestidos con algunas fibras huecas que flotan a merced de la corriente, derivando caprichosamente entre remolinos y remansos. Yo lo asocie con la satisfacción de capturar un pez con un señuelo de superficie, pero la sutileza del pique y la corrida posterior inesperada, me dejaron congelado y no por lo frio del agua.
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A partir de ese momento, creo que casi la totalidad de las veces en que se repitieron las condiciones, di cuenta de las secas. Más de 20 capturas cada uno fue un estreno más que auspiciante para nuestro primer día.
El segundo día, más tranquilo ya con el lanzamiento, pude perfeccionar mi técnica de vadeo, lo que me permitió llegar a algunos sectores más interesantes. El rio en estos momentos tiene una buena cantidad de agua y es más difícil conseguir los ejemplares más grandes, pero una trucha de allí de kilo y medio de peso puede ponerlos a prueba como ningún otro pez que haya pescado de ese tamaño.
Otra vez sacamos varios ejemplares y aumentamos un poco el tamaño promedio, destacándose una hermosa arco iris que saco un nuevo amigo mendocino, Fernando, de casi dos kilos.
El mismo, junto a otro co-provinciano, tuvieron también la suerte de dar con buenos ejemplares en la boca del Malleo con el Aluminé, donde son famosas las grandes percas.

El Quilquihue

Este rio lo pescamos en una zona muy próxima a la ciudad de San Martin, en el cruce con la ruta vieja que va al Lago Lolog. Con características opuestas al Malleo, es mas ancho, de mayor caudal y sus costas están más cubiertas de vegetación. Tiene correderas más seguidas y algunas desviaciones en pequeños brazos con aguas casi quietas, preferidas por las marrones.
No hicieron falta más de 1000 m de pescarlo para que nos insumiera todo el día gracias a la gran cantidad de piezas cobradas. Repetimos la técnica de pescar con ninfas por la mañana y secas por la tarde, siendo estas últimas las que más rindieron y más satisfacciones nos regalaron. Pero como siempre pasa…
Eduardo decidió recostarse sobre una de las márgenes del rio; un sector donde la fuerza de la corriente ha erosionado una de sus costas, generando un gran remanso de aguas cristalinas. Cada tres lances cobraba una trucha.
Yo, más confiado en mi técnica para vadear, decidí aventurarme en uno de los brazos laterales que a modo de arterias, se bifurcan y corren paralelos al cauce principal. Dando vueltas por la geografía, su velocidad disminuye y se torna imperceptible la corriente. Luego de esquivar numerosos sauces tan característicos de la zona y fuente de la mayoría de los nutrientes de los que se alimentan las truchas – miles de insectos que habitan en su follaje caen arrastrados por el viento a las aguas- llegue a un pool o pozón profundo donde afloraban ramas secas de un tronco sumergido. Con un tiro difícil entre las copas de los arboles, logre posar a mi mosca, una jugosa atractora basada en la Madame X, atada por el Oso y que simulaba una variedad de langosta. Mientras poco optimista recogía para tener tensa la línea y no fallar la clavada, una sombra salió de abajo del tronco y, proyectada como un misil hacia arriba, atravesó justo donde estaba posada la imitación. Como si transcurriera en cámara lenta, vi la cabeza de la marrón y desesperado me percaté que la mosca resbalaba por la comisura de su boca sin lograr clavarse. El salmónido se despegó casi un metro de la superficie y me dejo ver su esplendoroso perfil de casi 70 cm de largo, antes de romper el agua con un estruendo que todavía siento en mis oídos. El fallo del pez fue mi ruina; aún hoy sueño su irónica sonrisa al suspenderse en el aire y caer libre generando un estallido.
Intenté lograr que subiera cien veces más, pero sin éxito. Quedará el desafío para una próxima vez.

Los Lagos: Lacar y Nontué
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Atento a nuestros relatos, Coco “La Leyenda” nos miró seriamente y nos ofreció: “Muchachos, ya hicieron sus primeras armas, ahora vamos a pescar truchas de buen tamaño y en cantidad…y yo los voy a acompañar”
.A la mañana siguiente nos despertó al despuntar el alba con el auto cargado y el semirrígido enganchado atrás. Había planeado hacer base en un camping agreste a orillas del Lago Lacar y de allí nos dirigiríamos por agua hasta el otro lago vinculado: el Nontué
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El lugar es realmente un paraíso tanto para la pesca como para cualquier otra actividad al aire libre. Luego de todos los aprontes, bajada del bote y los prolegómenos propios de cada salida, arribamos a la orilla más lejana del lago después de 20 minutos de navegación.
Allí, cuidándonos de no hacer ruido, estudiamos el entorno mientras El Coco Funes tomaba los remos y los colocaba en una adaptación hecha en madera para este fin, surgida de su propio ingenio y experiencia.
Cambiamos a líneas de flote y probamos primero con imitaciones de libélulas (dragonflies). Un par de buenos piques, pero esporádicos.
“Proba con esta” sentí a mi espalda. Cuando gire, pude percibir en la mano extendida de Coco una atractora que imitaba a un insecto extrañísimo. “La llamo Tarántula”, “es una variante de Madame X (ver nota de atado) atada en foam por un conocido chileno” “Parece una chancleta, pero es mortal”

¡Y así fue! Al primer lanzamiento, pinche una arco iris que me paseo alrededor del bote varios minutos. Subía, buscaba profundidad, saltaba, volvía a correr…un deleite. Sin perder un segundo, el Oso también busco en sus cajas una versión parecida y los dobletes no se hicieron esperar.
Yo seguía atento todos los consejos del ”guía”, que me iba señalando los lugares más apropiados para posar la mosca y hacer subir a las truchas.
Transcurrió así toda la jornada, con un intermedio al mediodía para comer una asadito con posterior siesta y baño en el lago.
Todas las truchas que sacamos eran fuertes, de buen peso, de unos 600g hasta kilo y medio o dos. Muy saludables y con colores casi fluo. Perdimos la cuenta pasada la media mañana.
Agradecí al cielo, y por supuesto a mis dos compañeros, por esta oportunidad única de pescar junto a dos próceres del flyfishing. Según sus propios dichos, aprendí en cuatro días lo que a muchos les lleva 4 años. Ayudado por la buena predisposición de estos amigos, los días de excelente clima y la desbordante abundancia de peces del lugar, mi debut se convirtió ahora en una carga muy dura de llevar. A cada instante vuelven a mi mente estos gratos momentos vividos, únicos, y siento la imperiosa necesidad de salir corriendo a la Patagonia a pescar; pero es un sufrimiento muy agradable

Equipos utilizados
Caña #6 Orvis Streamline Mid Flex
Caña #5 y #6 G-Loomis GLX
Líneas Floating (para el uso de ninfas, emergers y secas) y Full Sinking, Wet Tip o Wet Cell II (para el uso de streamers).
Moscas utilizadas, recomendadas y provistas por Irresistible Fly Shop:
Ninfas: Stone Flies, Soft Hackle, Montana, Casual Dress, Prince o Hare Ear, atadas en anzuelos N° 8 al N° 12. Dragones en marrón y otras negras con gomas 4/6
Woolly Worm con hackle gris en cuerpo negro, verde.
Secas: Elk Caddis, Delta Wing Caddis o Goddard Caddis en anzuelos N° 14 y N° 18 en pelo de ciervo. Atractoras Royal Wulff, Royal Humphy e Irresistible Black atadas en anzuelos N° 10 y N° 14. |
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Gracias Eduardo “Oso” Bresba por tu amistad, tu generosidad y tu sabiduría durante estos años que nos conocemos. Y gracias Coco Funes y señora por recibirnos como a uno más de la familia y transmitirnos todo ese conocimiento con la humildad propia de los grandes hombres.