Uno
de los beneficios que tiene el mes de septiembre
es que, ante condiciones adversas
de clima para salir a río abierto en
busca de los enormes pejerreyes, al conseguir
reparo
en las zonas bajas rodeadas de juncales, podemos
llevarnos la grata sorpresa
de dar con las primeras tarariras.

Fue así
que el primer fin de semana del mes de la
primavera y con más de 23 km/h de viento,
nos vimos forzados a resguardarnos en la zona
que se denomina “La Boca Falsa”
del Paraná de las Palmas. Este brazo
importante, en su salida al Río de
la Plata, se bifurca en dos cursos, uno de
los cuales esta dragado y constituye el comienzo
del Canal Mitre utilizado por las embarcaciones
comerciales de gran porte; a babor, el otro
curso se abre como un abanico, con ambas márgenes
pobladas con juncales, bancos y pequeños
arroyos.
Con una docena de grandes flechas de plata,
preferimos dirigirnos allí en vez de
estar sufriendo el castigo de las olas.
El guía Simón
"Pescador" Hamparsomián
tiene años de experiencia en la zona
y nos llenó de expectativas al alentarnos:
“Muchachos, no se preocupen por
los pejes. El sol esta calentando y si encontramos
un lugar con poco viento, seguro que sacamos
unas buenas taruchas”.

Eligió
para ésto la margen derecha. El sol
a esta hora del mediodía, ya había
calentado lo suficiente los sectores de poca
profundidad. Anclados cerca de la vegetación
y en uno 70 cm. de profundidad, arrojamos
nuestros lances bien pegados a los juncales.
El agua aquí tenía unos 17º
C, contra los 13 ºC que medimos a río
abierto.
Aprovechamos
las porciones de carnada que utilizamos para
los pejerreyes: mojarras, pero con 4 o 5 por
anzuelo y rematadas con un filet de dientudo
coloreado. Fue fundamental colocar las líneas
pegadas al verde o incluso, unos metros adentro,
donde podíamos.
Varias embarcaciones
Pescanautas amigas se nos acoplaron y distribuyeron
a lo largo de la costa. Tratando de no hacer
ruido y algunos con equipos de pejerrey a
falta de los adecuados, las respuestas comenzaron
a darse de a poco.
Si bien los primeros
piques fueron inconfundibles, bien francos,
las llevadas fueron muy lentas ya que las
Hoplias malabaricus recién están
saliendo de su letargo. Eso si, al “pincharlas”
se ponían furiosas y nos demostraban
el porqué se las considera un pez sumamente
deportivo.
El viento norte
produjo una bajante que nos ayudó a
encontrarlas, ya que es ideal pescarlas en
este momento de la marea. Usando cañas
de spinning largas, de 2.40 m de largo y con
reeles cargados con tanza del 0.30 y multi
del 0.16, compensamos con más de 8
tarariras de unos 1.5 Kg. a 2.5 Kg., una jornada
que pintaba a frustración.
Tuvimos también piques característicos
de bogas chicas que nos pelaron los anzuelos,
pero no conseguimos atrapar ninguna.
Todavía
es un poco temprano para probar con artificiales,
pero a medida que transcurran los días
y se caliente de a poco el agua, las respuestas
de estos magníficos peces van a ser
más seguidas. Lo mejor es buscarlas
en zonas de agua oxigenadas pero tranquilas…y
si no hay navegación cercana, mejor.
La carnada debe ser fresca: mojarrones, filetes
de bagre amarillo, boga o sábalo rinden
como ninguna.
Es imprescindible
el uso de un líder de acero de unos
20 cm. de largo y si hay mucha profundidad
o un poco de corriente, agregarle un plomo
pasante de 10 a 30 gr. Cada tanto conviene
mover la carnada así motivamos el interés
de las taruchas y logramos que dejen la seguridad
del juncal para atacar. Con más calor,
el horario ideal para probar su pesca es al
atardecer, cuando comienza a bajar el sol.
El pique que
las distingue es una primera llevada suave,
un intervalo y una segunda llevada más
fuerte y constante. Es aquí cuando
debemos efectuar la clavada en forma firme,
con fuerza, ya que la boca ósea de
estos peces es muy dura.

Como nos comentaba
Simón, estas épocas de transición
son muy especiales y duran poco: en una jornada
podemos lograr una buena pesca de pejerreyes
a la mañana, y bogas y tarariras por
la tarde. En notas futuras nos ocuparemos
de las variantes que existen para disfrutar
la pesca de verano y los lugares que más
rinden mes a mes en el hermoso Delta rioplatense.