La
pintoresca Salto invita a conjugar el descanso
junto a la familia
en las termas y el encuentro con el tigre
de los ríos

Los viajes no planeados tienen el sabor de
la fruta más dulce y jugosa.
Un cambio tan repentino como inesperado en
mi trabajo parecía haber echado por
tierra la idea de hacer una visita a la pintoresca
Salto, tierra de termas, ciudad vecina de
Concordia, ubicada sobre la margen opuesta
del Río Uruguay, en la República
Oriental del Uruguay. Por otro lado, el nacimiento
de Patricio –hijo de la socia de mi
mujer- el 8 de julio, había complicado
notablemente su trabajo. Todo indicaba que
nuestro pretendido descanso familiar invernal
estaba destinado a fracasar.
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Cómo
llegar a Concordia

Desde
Buenos Aires
por la RN
9 ramal Campana
hasta el km
88 donde tomamos
el desvío
a Zárate.
Continuamos
hasta el peaje
del puente
Zárate,
comenzando
a transitar
la RN 12 en
el Complejo
Ferrovial
Zárate–Brazo
Largo que
pasa sobre
los ríos
Paraná
de las Palmas
y Paraná
Guazú.
Ya en suelo
entrerriano,
seguimos hasta
Ceibas, empalme
a partir del
cual nace
la RN 14 por
donde continuamos
viaje atravesando
las localidades
de Galeguaychú,
Colonia Elía
(peaje km
100), Concepción
del Uruguay,
Colón
, San José,
Ubajay y Yeruá
(peaje km
240). Pasamos
el acceso
a la Ciudad
de Concordia
y, unos 21
kms. más
siguiendo
por la RN
14 en dirección
norte, sobre
la mano derecha,
llegamos al
desvío
que comunica
al paso internacional.
El acceso
se realiza
por la Ruta
Provincial
AO015, un
camino con
una suave
pendiente
descendente
en todo su
trayecto,
rodeado de
gigantescos
bosques de
eucaliptos
y pinos. El
recorrido
total desde
la Capital
Federal es
de 465 kms. |
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Pero
hay un dicho que dice “querer es poder”,
y bueno… ¡¡¡quisimos
!!!
Rápidamente, cada uno repasó
sus compromisos inmediatos, evaluó
tiempos, delegó funciones y, antes
de sentarnos a la mesa la noche del miércoles
30 de julio, ya habíamos enviado el
e-mail con el pedido de reserva al Hotel Horacio
Quiroga. La respuesta afirmativa nos trajo
tranquilidad e inmediatamente comenzamos a
organizar nuestras cosas con el pensamiento
puesto en la madrugada del domingo 3 de agosto,
momento en que comenzó nuestro ansiado
viaje.
En
suelo uruguayo
Luego de efectuar
los trámites de Migraciones y de pasar
el control de Aduana, ingresamos al puente
carretero ferrovial de la Represa Hidroeléctrica
de Salto Grande, enclavado en un marco natural
de imponente belleza: aguas arriba, la inmensidad
del Lago Salto Grande con casi 80.000 hectáreas
de superficie y con su cota de agua a la altura
ideal de 35 m; aguas abajo, la majestuosidad
del Río Uruguay con una altura óptima
de entre 3 y 5 m y con su superficie surcada
por caprichosos remolinos y veloces correderas
entre milenarias rocas que insinúan
su silueta .
El Río Uruguay conforma una cuenca
hidrográfica de 339.000 km2 de superficie,
abarcando parte de los territorios de Argentina,
Brasil y Uruguay. Nace en Sierra do Mar, en
la República Federativa del Brasil,
y desemboca en el Río de la Plata,
siendo su longitud total de 1.800 kms.
Mientras recorríamos
los últimos metros del gigantesco complejo
ferrovial, pensamientos “dorados”
abrumaban mi mente.

El hotel se encuentra
a orillas del Lago Salto Grande sobre un parque
natural de 218 hectáreas, a poca distancia
del terraplén que forma parte de la
estructura de la represa. Cuenta con SPA Termal,
Casino y el Parque Acuático Termal
más grande de Latinoamérica.
Una vez realizado
el check in y ya instalados en la habitación,
me puse en contacto con mi amigo y guía,
Teddy Rognoni, a fin de conocer el estado
del pique. Me manifestó que hacia mediados
de julio se habían registrado varias
capturas de ejemplares de entre 7 y 12 kilos,
pero luego –no obstante las condiciones
óptimas del río en cuanto a
altura y transparencia del agua- el pique
había mermado notoriamente. Como los
días viernes, sábados y domingos
el río está superpoblado de
embarcaciones su recomendación fue
tentar a los dorados el miércoles y
el jueves.
Esperando una
respuesta alentadora le consulté también
sobre Puerto Yeruá, actualmente con
veda absoluta en la cancha de pesca debido
a las sistemáticas masacres de surubíes
realizadas en los últimos años
(6.600 ejemplares extraídos solamente
en el año 2007). Me contó que
días antes realizó un relevamiento
junto a un grupo de biólogos de la
Comisión Administradora del Río
Uruguay a fin de determinar la población
y estado de salud de dicha especie. El resultado
fue el peor de todos: ningún ejemplar
obtenido con todos los medios utilizados.
Será que las autoridades se dieron
cuenta demasiado tarde? Sin palabras…
Hace más
de 10 años que visitamos la ciudad
de Salto y sus encantos termales, pero hasta
ahora nunca habíamos visitado la imponente
represa. La curiosidad respecto de cómo
se desafió a la naturaleza construyendo
semejante obra y cómo es el proceso
de generación de energía para
mí siempre fue un interrogante.
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La Represa de Salto
Grande se comenzó
a construir en abril
de 1974 sobre un
paraje denominado
Ayuí, unos
20 kms al norte
de la ciudad de
Concordia, y fue
oficialmente inaugurada
en mayo de 1983.
La etapa inicial
y más difícil
fue la construcción
de dos gigantescos
terraplenes perpendiculares
al río, de
unos 600 m de longitud
cada uno, y luego
otro similar paralelo
al cauce. De esta
manera se formó
un gigantesco cajón
donde, mediante
un sistema de bombas,
se extrajo la totalidad
del agua dejando
el lecho rocoso
del río al
descubierto. A partir
de allí se
comenzaron las excavaciones
hasta 30 m de profundidad
para establecer
el basamento de
hormigón
de la obra. Idéntico
trabajo se llevó
a cabo en la margen
uruguaya.

Tiene
69 m desde su base
y 39 m sobre el
nivel del río,
formando de esta
manera un embalse
de casi 80.000 hectáreas.
Está equipada
con 14 turbinas
hidráulicas
enormes por donde
pasa el agua proveniente
del embalse. La
fuerza de la correntada
las hace girar muy
velozmente y éstas
a su vez hacen girar
los generadores
que producen la
energía eléctrica.
El nivel de la masa
de agua del lago
se maneja a través
de varios puestos
de control que monitorean
el régimen
de lluvias a lo
largo de toda la
cuenca del río
Uruguay, liberando
agua en función
de la lluvia caída
en las cuencas superior,
media e inferior.
Este
descomunal muro
de concreto no sólo
alteró la
geografía
del lugar, sino
también la
vida de las especies
migratorias que
habitan sus aguas,
constituyendo un
serio obstáculo
en su proceso reproductivo.
Ya desde fines de
octubre y durante
noviembre comienzan
a formarse grandes
cardúmenes
de peces que se
agrupan contra el
paredón buscando
instintivamente
la vía de
acceso para continuar
su viaje aguas arriba.
De ahí la
existencia de la
denominada “zona
de exclusión”
para la pesca que
abarca unos 1.000
m desde la pared,
aguas abajo. Para
solucionar este
serio problema se
construyeron 2 pasos
escalonados en ambas
márgenes
del río para
permitirles a esas
especies superar
el muro de la represa.
El sistema consiste
en una sucesión
de estanques interconectados
por pasadizos que
comunican unos con
otros, por donde
ingresan los peces
superando de esta
manera el paso hacia
las zonas naturales
de reproducción.
Durante la época
de veda que va desde
el 15 de octubre
hasta el 15 de enero,
el proceso se realiza
por intervalos de
15 minutos y es
supervisado por
personal especializado
de la Comisión
Técnica Mixta
de Salto Grande
(me reservo la opinión
respecto de la verdadera
efectividad de este
proceso)
Realmente algo tan
gigantesco y complejo
como asombroso. |
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A
pescar se ha dicho…
El día
miércoles amaneció completamente
despejado, con temperatura de 2º C y
con un manto de escarcha de unos 2 cm. Realmente
muy frío. A las 9hs llegamos al río
con todos los equipos ya preparados en la
lancha. Teddy Rognoni cuenta con un vehículo
de doble tracción que en un par de
minutos y sin mayores esfuerzos le permite
bajar a la costa y poner la lancha en el agua.
El casco de la “Chiva” tiene una
eslora de 5,20 m, está equipado con
un motor Mercury 4T de 40 HP y todos los elementos
requeridos por Prefectura para una navegación
segura.

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Equipos
utilizados

Utilizamos
cañas
de 2,10 m
marcas Quantum
15 - 45 lbs,
Eagle Claw
Black Shadow
12 - 30 lbs,
Shimano Carbomax
10 –
20 lbs y Marine
Sports Solid
Neocarbon
15 -30 lbs,
reels Shimano
Calcutta 400,
Shimano Corsair
CS 400 y Abu
García
Record RCN
60 H C cargados
con monofilamento
de 0,435 mm
y 0,47 mm
marca Laiglon
International
color verde
flúo
y de 0,45
mm y 0,50
mm marca Surfix
color verde,
leaders de
40 lbs de
50 cm de largo
y señuelos
Alfers Banana
Fish, Minnow
14’’,
Rapala Magnum
y Mojarra
Grande de
Colores oscuros
atigrados,
varios señuelos
de origen
uruguayo artesanales
fabricados
en madera
y con paletas
medianas para
“trollear”
las zonas
de hasta 5
metros de
profundidad
siendo en
esta ocasión
los de colores
fucsia y gris,
y rosa y gris
los extraordinariamente
rendidores. |
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El lugar elegido
para hacer el relevamiento fue la zona de
Salto Chico y el trolling la modalidad exclusiva
de pesca. Comenzamos por dirigirnos hacia
donde sobrevolaban las gaviotas, señal
inequívoca del festín que se
estaban dando los depredadores. En este caso,
se trató de un nutrido grupo de pequeños
doradillos que mantenían en un círculo
de unos 5 m de diámetro a un cardumen
de aterradas mojarras que no lograban zafar
del feroz acoso. Intentamos con equipos livianos
e infinidad de señuelos y no tuvimos
ni una respuesta. Muchas veces los señuelos
golpeaban sobre sus lomos pero no tomaban
los engaños. Cambiamos entonces por
los equipos tradicionales: cañas de
2,10 m, reels rotativos cargados con monofilamento
de 0,40mm a 0,50mm y señuelos para
profundizar desde 3 m hasta 8 m. Tuvimos infinidad
de piques errados de peces chicos; evidentemente
no estaban comiendo decididamente. En una
pasada, remontando un pozo que tenía
12 m, Teddy tuvo un pique que no logró
clavar.
Tuvimos que pasar
cuatro veces más para que de pronto
mi caña se curvara y el reel comenzara
a ceder nylon. Fue entonces cuando decidí
clavar. El pez frenó su corrida desesperada
y comenzó a nadar hacia la superficie.
Cuando esperábamos verlo saltar fuera
del agua sólo mostró la cabeza
y parte de su flanco izquierdo. “Traélo
con cuidado
y no le aflojes ni un milímetro que
este es de los buenos” sentenció
Teddy. Fueron 20 minutos de lucha sin dejarse
volver a ver hasta que se entregó de
costado al lado de la lancha. Acariciándole
la panza y tomándolo firmemente de
la cola Teddy logró izarlo.

Un bellísimo
monumento de la naturaleza que acusó
9 kilos clavados en la balanza.
Sentir tanta fuerza y vitalidad en las manos
es una sensación difícil de
describir. En dos minutos tomamos las fotos
y, en seguida, a devolverlo al generoso río
para que siga su vida. No se si será
la manera en que se está castigando
en todos los ámbitos a este espectacular
animal o si los años me están
haciendo ver las cosas de otra manera, pero
les confieso que devolver un dorado a su medio
me emociona mucho más que pescarlo.

Así terminamos
esta jornada de pique muy difícil donde
nuestra captura fue excepcional, hecho que
comprobamos al encontrarnos en la costa con
otros guías uruguayos.
El día
siguiente se transformaría uno de los
que más recordaré en mi vida,
ya que mi hija Martina sería mi compañera
de lancha y mi esposa Marcela, quien registraría
cada momento de nuestra aventura.
Otra jornada
despejada, esta vez menos dura, con 6º
C y sin haberse registrado heladas. Un día
ideal para estar en el río. Dado que
los pesqueros de Salto Grande y La Herradura
no estaban rindiendo bien, el lugar elegido
fue nuevamente la cancha de Salto Chico. Cuando
comenzamos a navegar me ocupé de darle
a mi hija todas las explicaciones para que
estuviera atenta al pique y no tuviese ningún
tipo de inconvenientes con el equipo. Aún
no había terminado con mis consejos
cuando recibí como respuesta un contundente:
“Pá, vos dejame a mí”.
Luciendo su impecable
campera Pescanauta color gris, gafas de sol,
cruzadita de piernas y sosteniendo la caña
como una experta, luego de casi una hora navegando
sin respuestas, Martina se puso en posición,
aferrando con sus manos firmemente la caña
que casi se le va de las manos cuando clavó
un hermoso doradillo. Fue un momento inolvidable.
Su apuro en recoger nylon le hizo descuidar
la atención en la caña y en
uno de los saltos casi lo pierde. Ni bien
logró acercarlo a la lancha sus ojazos
negros parecían salirse de sus órbitas
y su sonrisa de oreja a oreja reflejaba la
felicidad de ese momento tan especial. Lo
tomamos suavemente para sacar unas fotos y
ella misma pidió devolverlo en seguida
al agua, un gesto que me llenó de emoción.
No tengo ninguna duda que nuestros hijos cuidarán
los recursos mucho mejor que nosotros.

Continuó
trascurriendo la mañana con varios
piques errados y cuando la luna llena apareció
con toda su inmensidad. la actividad fue literalmente
nula.
No obstante la
escasez del pique, que Martina me acompañara
por primera vez a buscar al “tigre de
los ríos” y que fuera justamente
ella quien logró la única captura
del día fue para mí el sueño
cumplido. El camino de regreso fue en silencio
y con una sonrisa dibujada en nuestros rostros,
recordando cada momento de la maravillosa
jornada de pesca en familia que habíamos
disfrutado.

Otra vez Concordia.
Otra vez una compañía tan especial
como encantadora.
Otra vez un momento inolvidable para compartir
que quedará para siempre en mi corazón.
Un
abrazo para todos.
Marcelo J. Kolesnik
Servicios
al pescador: