Fly
Cast en el Lago Engaño, Patagonia Argentina,
nos regaló gigantes fontinalis

Fin
de Marzo. Cierre en casi todos los ambientes
de pesca donde habita el Salvelinus fontinalis,
brook trout, “brookies” o mal llamadas truchas
de arroyo. Digo casi, porque lamentablemente
en uno de los ambientes de pesca, se permite
la pesca de fontinalis hasta el cierre total
de temporada, que dicen se extenderá
hasta el domingo 5 de Mayo. Una barbaridad
a la que me refiero por separado.
Fin de Marzo. Como un rito inalterable que
se repite temporada tras temporada, es tiempo
de hacerle una visita a las “brooks” que habitan
en el Lago Engaño y sus tres hermanos:
Falso Engaño, Berta y Macho de la Berta.
Esta zona, junto al grandioso Lago Vinter,
a mi criterio, es una de los pocos lugares
en el mundo, donde aún se capturan
salvelinus que podrían ser considerados
verdaderos record, obviamente por la calidad,
el colorido y la exhuberancia que presentan
las capturas. Pero más allá
de las fotos que testimonian mi creencia y
de lo expresado a lo largo en esta nota, justo
es decir que NO es un lago fácil de
pescar si no se lo conoce bien y si, fundamentalmente,
no se conoce a fondo el comportamiento de
los peces que habitan en estas aguas. Conocemos
muy buenos pescadores que le han hecho la
cruz a este espejo lacustre, ya que estuvieron
días sin tener un mísero pique
y dijeron ¡NUNCA MÁS! Creo que
esta aclaración es válida y
necesaria porque luego de ver las imágenes
que acompañan éstas líneas,
dan ganas de salir corriendo a pescar una
de estas fontinalis. De hecho, no resulta
una misión imposible pero como quedó
advertido, tampoco es soplar y hacer botellas...
Previa consulta
de las condiciones climáticas que reinarían
en esos lugares para fin de marzo pasado y
que predecían un buen tiempo, con escaso
viento y soleado, la organización de
la salida de pesca como siempre estuvo supervisada
por el inefable Osvaldo Williams y mi hijo
Facundo, a quienes para esta oportunidad se
sumó Eduardo Borletto, que debutaría
en esto de vivir bajo un trapo a mil metros
sobre el nivel del mar y castear sobre fontinalis
en serio.

Una mañana
entera para cargar el bote y la Toyota con
todos los bártulos y las ilusiones,
hasta que finalmente partimos a las dos de
la tarde en busca de los coloridos salvelinus.
Son sólo 160 km. (de los cuales sólo
20 son de pavimento) desde Esquel al Engaño,
pero como están acondicionando la ruta
a Corcovado para pavimentarla, hay varios
desvíos hasta llegar a aquella localidad.
Pasando este pueblo los restantes 60 km. son
de ripio duro, durísimo, ruta que rara
vez ha recibido la caricia de una moto niveladora,
así que hay que transitar despacio,
sin prisa y con bastante pausa. Los últimos
10 km. son una huella que encaja en el 4x4
aventura. Y si a esto le sumamos que llevamos
el trailer con el bote y que hay que esquivar
y cuando no, pisar piedras enormes, las 3
horas y media, casi cuatro, parecen muchas
para recorrer tan pocos kilómetros.
Más vale lento pero seguro y cuidar
la máquina, si es que se quiere retornar
sin contratiempos. A las seis de las tarde
llegamos a “nuestro” lugar de
acampe en el Engaño.
Sólo un
par de pescadores en todo el lago, así
que no habrá demasiado batifondo en
las aguas, lo que acrecienta las posibilidades
de capturar estas astutas, esquivas y magníficas
truchas de comportamiento tan particular.
Facu y Eduardo se ocupan de enviar el bote
al agua y Osvaldo y yo de comenzar con el
armado del campamento. Levantamos la vieja
y noble Pancho 5 de Cacique y decidimos dejar
el comedor para después de regresar
de pescar, porque se nos va el día
y queremos avisarles a las “fonti”
que ya llegamos… Juntamos suficiente
leña para el fogón y en menos
que canta un gallo el par de belly están
inflados y las cañas armadas.
De un saque los
cuatro arriba del bote y a navegar hasta el
extremo rocoso del lago para intentar capturar
uno de esos coloridos machos de Salvelinus.
Los del belly se bajaron rápidamente
en la orilla de las grandes piedras y Osvaldo
y yo intentaríamos desde el bote. La
tarde es espectacular. Nada de viento. Ni
una nube. Lago planchado.
Apenas si tenemos
poco menos de una hora de luz natural antes
que caiga la noche. Le digo a mi compañero:
“No van a tardar mucho en subir”
y ni bien termino la frase, un golpeteo rápido
y sonoro de la cola de una fontinalis, rompe
la superficie del agua…Osvaldo exclama:
“¡Hola chicas…! Aquí
estamos…No les fallamos.”
El pesca con un engendro negro con cuatro
gomitas rojas sobre el lomo…Con ésta
mosca ya sacó unas lindas arco iris
hace un par de semana en el lago Dos y quiere
repetir ahora con estas niñas...Y éstas
no se hacen rogar, aunque se trata de un niño.
¡Bah!... en realidad es un macho viejo,
bien colorido, lo que denuncia que está
próximo a alcanzar su madurez sexual.
Es el primero
en enojarse con el engendro referido de Osvaldo.
Una buena pelea, un par de fotos para el recuerdo,
beso y al agua. ”…la cosa
viene bien…” me dije. Pasan
diez minutos y otro macho, no tan colorido
pero muy potente y peleador, se prende enojado
con la “mosca” de Osvaldo. ¡¿Quién
da más?!…¿quién
da más?… ¡Se cotizan en
bolsa! ¡Solo queda una!- grita
alegre y efusivo Osvaldo, refiriéndose
a la “cosa” con la que pesca,
mientras libera la captura. Casi de inmediato,
una hembra muy parecida a una pelota de rugby
se prende a mi streamer grizzly “cock
a touch” creación de Paul Jorgensen.
Muy pesada, por el cargamento adicional que
lleva. Si bien el saco gonadal no está
maduro, las ovas ya están bastante
desarrolladas y pesan, pero pese a esto, las
hembras también se muestran muy ágiles
y combativas. Foto y al agua. Sin prisa, pero
sin pausa. Ya dijimos que de todas las variedades
de salmónidos que se capturan en la
Argentina, (y si bien los Salvelinus NO están
dentro de la clasificación de Salmónidos)
éstos son los que mejor soportan el
manoseo y el stress de la captura. Eduardo,
que recién hace sus primeras armas
con los Salvelinus, se da cuenta rápidamente
que la forma de pescar éstas truchas
es diferente a las otras especies: al perder
dos truchas, más otra que le corta
el leader, lo cual para que esto ocurra puede
bien suponerse que se ha tratado de un macho
de los grandes y cabrero…muy cabrero.
Como quedó
dicho en otras notas, las fontinalis de aquí
padecen de una enfermedad producida por un
parásito (un trematode tipo sanguijuela)
que de a poco va colonizando el cristalino
de los ojos, hasta dejarlas tuertas o ciegas.
Además, para esta época, los
salvelinus hace rato que dejaron de comer
preparándose para realizar uno de los
más hermosos atributos de la vida:
el de reproducirse. Así que para hacerlos
picar, primero hay que hacerlos enojar y después
(los que no ven o ven muy poco, a consecuencia
del trematode) hacerlos que “sientan”
la mosca. Dos cosas que no son fáciles
de lograr pero tampoco imposible de conseguir…las
pruebas están a la vista. Ya también
comenté, en nota anterior, como emplear
la “técnica del enganche”
con aquellas truchas que padecen de ceguera
total, técnica que bien empleada sigue
dando muy buenos resultados.

Facundo no tiene
ni un pique pese a buscarlas insistentemente,
pero seguro, mañana tendrá su
oportunidad. Ya casi de noche, con las fontinalis
jugando o provocándonos a un par de
metros del bote, brindando un espectáculo
de la naturaleza para el asombro, que nos
sentimos congratulados de presenciar, subimos
a los belly y a navegar hasta el campamento.
El manto de las estrellas que ya se refleja
en las aguas inmóviles del Engaño
nos hace sentir como seres de otro planeta,
mientras navegamos despaciosamente disfrutando
de esa incomparable velada nocturna.
También
comenzamos a disfrutar, rápidamente,
de esos churrascos al disco con abundante
ajo y cebolla que siempre nos prepara Osvaldo
y entre comentarios de las truchas que salieron
y las que se fueron, la medianoche nos sorprende
jugando al truco en el comedor. Hace frío.
Mucho frío. Me doy cuenta porque las
lágrimas que desprende el sifón
de soda se congelan.
Esta helando
fuerte. Mañana será otro día
espectacular. El partido de truco termina
rápido. Fuimos a la pesca y echaron
la falta. Yo tenía 33 de oro y de mano…A
otra cosa mariposa…y a dormir. La mañana
se despertó blanca por la fuerte helada
y gris sobre el lago, por la densa bruma que
lo cubría. Como siempre, el primero
en levantarse soy yo. El fuego listo, la cafetera
que siempre nos acompaña ya con el
agua caliente para el desayuno y las tortas
fritas calentándose sobre la parrilla
despiden un aroma inconfundible, delicioso.
Ese olorcito, más
una “suave” invitación, hacen levantarse
al resto. Después de desayunar abundantemente
nos abrigamos adecuadamente, aunque a mediodía
hará calor intenso. Menos mal que anoche
tomamos la precaución de tapar waders,
belly, cañas y todo lo que estuviera
mojado, sino estaría todo congelado
producto de la fuerte helada. Aún así,
vestirse para entrar a las aguas es un suplicio.
¡Ay! El ponchito de los pobres demora
en salir y en calentar. Otra vez los cuatro
al bote y a navegar. Pero esta vez a ciegas,
porque la niebla, espesa, no quiere irse…Navegando
despacio y a ciegas llegamos al extremo del
lago. Le erramos como 300 metros al lugar
donde queríamos llegar. Facu y Eduardo
le embocan a los belly desde el bote… ¿si
el agua está fría? No… ¡está
helada! ¡Pero esto es vida! Al menos
para nosotros. Tal vez la mayoría de
los mortales prefiera, con estas adversas
condiciones climáticas, estar leyendo
un libro al calorcito de una estufa hogar.
Nosotros preferimos esto. El contacto íntimo
con la naturaleza tal cual se manifiesta.
¡Esto realmente es vida! Los del belly
rápidamente se conectan con las truchas.
Aprovecho para sacarles una foto, perdidos
en la bruma y disfrutando de ese momento…

El pique se sucede rápido
también para nosotros. Osvaldo clava
otra fontinalis y yo saco un par más,
coincidentemente con la disipación
de la niebla, que nos deja ver por completo
el espectáculo panorámico que
brinda el lago Engaño, con ese fondo
de montañas que se viste para esta
época con una especial sinfonía
de colores. Es realmente bellísimo.
Una vez me dijo David Jonker que cuando él
pescaba, estaba tan concentrado, que no le
prestaba atención a nada ni a nadie….y
yo le respondí: “No sabes lo que te
perdés, hermano. No te sientas fuera,
sino dentro del entorno, del paisaje…y disfrútalo,
porque es único y es nuestro, del planeta
tierra”. Y creo que desde ese entonces, aprendió
a gozar más de la pesca, no por la
pesca en sí, sino por su entorno, por
todo lo que la rodea.

Aquí,
el mediodía no existe; y se almuerza
cuando se siente que las tripas rezongan.
Entonces a las tres de la tarde retornamos
al campamento. ¿Con qué nos
sorprendería esta vez Osvaldo? - nos
preguntamos. Nuestra llegada coincide con
el arribo en cuatriciclo del Guardapesca,
quien gentilmente nos solicita las licencias
de pesca. La charla no se hace muy extensa
porque pica el bagre, así que urgente
a preparar algo. La picada termina cuando
los muslos de pollos, con papas, tomates,
y qué se yo cuántos menjunjes
más (al disco, obvio) invaden nuestros
platos. Luego, Facundo aprovecha para hacerse
una siestita dentro de la carpa emitiendo
un ruido muy parecido al de una motosierra.
Ni locos Eduardo y Osvaldo entran en la carpa.
Yo aprovecho para cambiar mi leader, tomar
algunas fotos del entorno y los sorprendo
a los dos haciendo su siesta de un modo muy
particular….
Las seis de la
tarde nos sorprende nuevamente a los cuatro
navegando. Otro día de lago planchado,
de fontinalis juguetonas, de salvelinus provocadores.
Seguro será otra tarde para el álbum
de los recuerdos… Ni bien paramos el
motor del bote y aguardamos que se haga silencio,
el espectáculo de las subidas comienza,
como si las truchas nos dijeran: "¡Hey….aquí
estamos!” Claro, nosotros también
estamos; y seis fontinalis de las grandes,
atacan furiosamente a nuestros streamers (y
al engendro de Osvaldo). El día termina
rápido…demasiado rápido.
…Y la
noche nos envuelve nuevamente con su particular
manto de estrellas. Estamos a 1.000 metros
sobre el nivel del mar… ¿Será
porque estamos más cerca que vemos
ese cielo tan espectacular y nos sentimos
tan inmensamente pequeños? La
noche en el campamento es realmente maravillosa,
no sólo porque uno la disfruta en compañía
de genuinos amigos –máxime yo,
que tengo la inmensa fortuna, la incomparable
satisfacción, que uno de ellos además
de ser mi amigo, es uno de mis hijos- sino
por la sorpresa que nos depara la hora de
la cena. Osvaldo se luce una vez más
con su conocido matambre al huevo, envuelto
en papel aluminio. Estaba tan, pero tan rico,
¡que ni el papel quedó!
Los perdedores
del truco piden revancha y se la damos. Esta
vez no hace tanto frío y no helará…seguro
que mañana no estará bueno…pero
eso será mañana. Hace rato que
aprendí a disfrutar el momento sin
pensar que pasara mañana. Dios dirá.
Dios siempre dice…El partido es a cara
de perro y se juega con táctica muy
conservadora. Osvaldo me pide siempre que
haga la primera. “La primera vale
oro”. Y cuando ganamos el primero,
perdemos el segundo ”Uno por uno,
es negocio” Hasta que le hago señas
a Osvaldo que tengo tanto: 32 para ser más
exactos, y le pregunto si la manteca es unto…Hecho
la falta y que pase lo que pase…Aquí
también Dios siempre dice. Eduardo
me devuelve la jugada de la noche anterior…
¡Tenía 33! Bueno, el
desempate será en otra oportunidad…seguro
antes que termine la actual temporada. El
último café y a la carpa nuevamente
que mañana será el último
día en este bellísimo lugar.
La mañana
se despertó ventosa y Osvaldo decide
quedarse a hacer su tradicional asado al palo.
Como somos tres, los belly también
se quedan y pescamos todos desde el bote.
Fuimos derechito al fondo del lago. En la
playa de piedras, el oleaje no nos deja casi
ni parar. Hacemos un intento pero las moscas
caen donde ellas quieren y pasan demasiado
cerca de nuestra humanidad…entonces
decidimos cambiar de rumbo y buscar algún
reparo, no tanto del viento, sino del fuerte
oleaje, así que nos vamos hasta el
otro extremo, al lado de los juncos: un lugar
muy bajo, lleno de plantas acuáticas,
pero también, como todo el lago, con
buenas fontinalis. Casi sin oleaje, ahora
los streamers caen donde tienen que caer.
Claro que hay que organizarse para castear.
Me coloco en la plataforma de la proa y los
que se tienen que agachar son los de al lado.
Facundo, que la primera tarde no había
pinchado una trucha, saca nueve fontinalis
una tras otra, con su streamer preferido:
la Mabita. Eduardo y yo asistimos impávidos,
atónitos e incrédulos a cómo
nos llena de escamas…

Yo tengo una
Mabita, la pongo y en una seguidilla espectacular
saco siete fontinalis espectaculares…
Le pregunto a Facu si no siente un frío
en la espalda, ya que este perdió su
streamer y me estoy acercando sin piedad a
su marca.

Eduardo tampoco
se queda atrás: pone la famosa Gallina
(un streamer con los colores de River: blanco
y rojo) y saca seis hermosas fontinalis en
menos de un hora. Facu hurga desesperadamente
en su caja de moscas, da vueltas el chaleco
de pesca, revuelve y revuelve hasta que encuentra
otra Mabita…y ya me fue imposible alcanzarlo.
Para colmo perdí la mía. 18
capturas de salvelinus fue su marca total
de esa mañana.


Naturalmente
contados los que se suben y se bajan del bote…pero
hay otro tanto de piques fallidos. Tal cual
lo prometido a Osvaldo, que por el handy nos
avisa que la mesa está servida, a las
13 horas, a regañadientes, decidimos
dar por terminada la pesca. Más de
40 fontinalis fueron capturadas y liberadas
esa mañana.
Estoy hablando
de truchas descomunales entre las que se cuentan
un par de machos que superaron los cuatro
kilos. Estoy hablando de fontinalis “en
serio”. Entonces, por la cantidad de
truchas capturadas, por los momentos que nos
regalaron aquellas hermosas y coloridas truchas,
por el espectáculo brindado, pero fundamentalmente
por lo nada fácil que resulta pescar
en este lago, decidimos denominar al 30 de
Marzo, como "El Día de las
Fontinalis"

El cierre para
esta variedad de trucha no habría podido
ser mejor. Todos quedamos llenos, plenos,
satisfechos de las capturas de estas fantásticas
fontinalis y de la pura Patagonia que nos
acompañó.
Disfrutando del
suculento asado y llenos de alegría
y satisfacción por los momentos vividos,
sacábamos la cuenta del tiempo que
nos queda para regresar a este bello lugar.
Ya con la camioneta cargada, listos para retornar
a Esquel, Facundo me mira y me dice: “Viejo,
no tengo ganas de irme, no te das una idea
con qué gusto me quedaría un
día más” Y lo entendí…porque
a todos nos pasaba lo mismo.
Y si es cierto
que la edad de un pescador no se mide en años,
sino en temporadas, nos queda sólo
eso para regresar al Engaño, una temporada
nada más. La que viene. Que ojalá
sea tan fantástica como ésta
que ya terminó; y volvamos a celebrar,
si Dios quiere, "El Día de
las Fontinalis"
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Moscas
Utilizadas

La
Gallina

Mabita

Red Flash

Simpson Orange

Surikata Rosa

Cock-a-Touch
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Incomprensible...
Los aproximadamente
12 primeros km. del río Corcovado,
desde su nacimiento en el lago Lorenzo Vinter,
son utilizados por los Salvelinus fontinalis
que habitan en este lago para aparearse y
reproducirse. Este proceso comienza en los
primeros días de marzo, donde en grandes
cardúmenes las truchas comienzan a
ingresar al río y se van estacionando
en los múltiples pozones que tiene
el Corcovado. Así, es posible divisar
sin mucha dificultad un verdadero enjambre
de truchas Salvelinus que buscan aparearse
y reproducirse. Las fontinalis son los primeras
en realizar esta maravilla de la vida silvestre,
y como consecuencia de ello, ésto fue
tenido en cuenta en el reclamo que oportunamente
hicieran entidades locales vinculadas con
la pesca deportiva para que, como una verdadera
medida de protección y conservación
del recurso natural, la temporada de pesca
para este variedad de truchas culmine el día
31 de Marzo de cada año. Sin embargo,
aparece como a contrapelo, extemporánea
y fuera de toda lógica, que las fontinalis
que ingresen al río Corcovado, queden
excluidas de aquella medida proteccionista
comentada y se permita su captura hasta el
día 5 de mayo de este año, fecha
en que culminará en la Provincia del
Chubut la pesca deportiva en sus aguas continentales.
Máxime este año, que el Corcovado
presenta una pronunciada bajante, acotando
los pozones y haciendo más vulnerables
a las truchas que llenan esas aguas. El colorido
de los machos capturados en el lago Engaño,
denuncia que están muy próximos
a alcanzar su madurez sexual y hemos visto
ejemplares del río en las mismas condiciones.
Ello quiere decir que en el transcurso del
mes de abril y más aún en mayo,
las hembras tendrán sus ovas desprendidas
del saco gonadal y al pescarlas o levantarlas,
la mayoría de estas ovas, por simple
esfuerzo o presión, se perderán,
produciendo un daño irreparable al
recurso, con gran efecto multiplicador, imposible
de calcular.
Ya el pasado
año, advertimos mediante nota al señor
Director de Pesca Continental con asiento
en Esquel, esta absurda situación y
esperamos, vanamente, que la desigualdad en
la protección para truchas de una misma
especie fuera revertido y fundamentalmente,
reflejado en los actuales reglamentos de pesca
Y recientemente,
le hemos enviado otra nota para reclamar que
dentro de las facultades que le confiere la
actual ley provincial de pesca continental,
haga cesar de inmediato la pesca deportiva
en los 12 primeros km. del río Corcovado,
máxime teniendo la facultad de consultar
al Gabinete Asesor Científico que provee
la misma ley, quien, con rigor científico
podrá establecer la justeza –
o no - de nuestro reclamo.
Sin embargo,
no ignoramos que hay intereses (léase
cámaras de comercio, sectores vinculados
con el turismo que lucran con el recurso natural
o no, sectores de pescadores, etc.) que no
quieren saber nada con este tipo de veda tan
necesario. Son los mismos que se rasgan las
vestiduras hablando de protección y
conservación, del catch and release,
del anzuelo sin rebaba y de un sinnúmero
de medidas efectistas, pero que cuando realmente
hay que proteger al recurso natural y su efecto
multiplicador, silban para arriba o miran
para otro lado…Haz lo que yo diga, más
no lo que yo haga… ¿no?
Sin embargo tenemos fe en las autoridades
de la Dirección de Pesca Continental
y estamos seguros, que más allá
de estos embates institucionales interesados,
prevalecerá el sentido común
y la genuina protección y conservación
de las fontinalis que ingresan al río
Corcovado se hará efectiva. Sólo
esperamos que sea cuanto antes...

Ojos
que no ven... Corazón que no siente...
Y como no siente,
aún no se ha hecho nada con el estado
sanitario de las fontinalis que habitan el
Lago Engaño. La foto es por demás
elocuente. El ojo blanco de este magnifico
ejemplar de Salvelinus se encuentra totalmente
colonizado por trematodos (parásitos
parecidos a una microscópica sanguijuela)
que le han provocado la ceguera parcial, ya
que, afortunadamente, el otro ojo no está
tan colonizado y seguro no ha perdido totalmente
la visión… Y si uno mira detenidamente
las fotos que acompañan esta nota,
verá que la mayoría de las capturas
tienen los ojos comprometidos y parcialmente
colonizados por estos parásitos. Este
flagelo, que ataca no sólo las truchas
de este lago, sino la de todos los ambientes
de pesca de la Patagonia en algún momento
deberá ser combatido con un método
o sistema que sólo los profesionales
en el tema podrán determinar. La cosa
es que, con esta problemática, hace
rato venimos pregonando en el desierto ya
que ni en los reglamentos de pesca ni en publicaciones
que llegan en forma masiva al pescador deportivo,
se advierte sobre esta enfermedad. Para colmo,
avifauna mediante, es una enfermedad transmisible
y entiendo que no habría que dejar
pasar ni un día más, para que
con rigor científico se establezca
un antídoto y un método para
combatir a estos temibles parásitos
que tanto daño le provocan no sólo
a la fontinalis sino a todos los salmónidos
de las aguas continentales.
Un
abrazo, Néstor Brizuela