Deep Jigging "full time": limones
y anchoas de banco en Mar del Plata
Luego de la exitosa
pesca de limones a trolling rápido
que realizamos el 15 de enero pasado en Mar
del Plata, a muchos amigos de pescanautas.com.ar
les brotó la curiosidad de qué
se siente tener un limón en el extremo
de la caña. Por consiguiente empezamos
a organizar una salida de pesca exclusiva
en búsqueda de estos atúnidos:
jornada full-time pescando solamente en la
modalidad jigging; o a lo sumo si las condiciones
no se daban, recurriríamos al trolling
rápido.
Cuando hago mención
a las condiciones me refiero a que para pescar
peces limón realizando deep jigging
se tienen que conjugar unas serie de factores
para que se transforme en exitosa la pesca.
Y Según mi experiencia, a lo largo
de las últimas temporadas pescándolos,
éstas son: al pez lo tenemos que encontrar
acardumado. No sólo es cuestión
de ir a los bancos de piedras dónde
generalmente se mueven. Al llegar y bajar
los jiggs, debemos tenerlos debajo de la quilla
de la embarcación; y después,
que estén dispuestos a comer. Finalmente,
tomarle la mano al tema del accionar los jiggs
y sincronizar los movimientos de nuestro equipo.
Por otro lado puede suceder que si el pescado
está disperso o ignora por completo
nuestros artificiales no queda otra que realizar
trolling para intentar irritarlos o llevarlos
a superficie. Muchas veces nos sorprendemos
porque ignoran nuestros jiggs… y a los
señuelos, textualmente, se los degluten.

Personalmente
todas estas variables que nos condicionan
es lo que más me gusta y más
me atrae de pescarlos. Una jornada de pesca
de limones es trabajo constante. Cambio de
estrategias, equipos y lugares son decisiones
que hay que tomar en escaso tiempo para poder
dar con ellos o si nos los cruzamos, no perderles
el rastro a estos veloces fantasmas.
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Equipos
utilizados
Trolling:
cañas
Pen Slammer
de 20-40 lbs.
Reeles Pen
GTI 340 y
345 Cargados
con dacron
sufix de 50
lbs. Señuelos
X-rap de Rapala
de 20 y 30
pies de profundización.

Jigging:
Caña
Marine Sports
Neocarbon
de 20-40 libras.
Equipadas
con reles:
Marine Sports
Aluma 5000,
Solara 5000
y Pen 850
SSM –
Spinsifher
Metal. Cargados
con multifilamento
Sufix o Climax
de 30 a 40
libras.
Jigs: entre
120 y 200
gramos como
los: Shimano
Butterfly
color dorado
y verde. Fast
Strike de
Marine Sports
combinados
en colores
negros con
plateados,
celestes,
anaranjados
o verdes y
los Benthos
de Willamson.
En el momento
en qué
el agua hervia
no hubo, en
cuanto a efectividad,
mucha diferencia
entre los
colores utilizados.
Tomaban a
casi todos
por igual.
 
Unos
datitos: generalmente
por la mañana
funcionan
bien los colores
claros y fluo.
Por la tarde
cuando baja
el sol les
recomiendo
utilizar colores
oscuros, como
por ejemplo
convinaciones
de lomos negros
con panzas
metalizadas.
Si
vamos decididos
a pescar anchoas
de banco con
equipos livianos
de spinning
es conveniente
armarlos antes
de embarcar
ya que en
los momentos
de frenética
pesca no hay
tiempo. Por
eso les recomiendo
que todas
la variantes
previstas
de est´wn
listas, solamente
bastará
con cambiar
de equipo
del cañero
y seguir pescando.
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A medida que
transcurrían los últimos días
de enero, Aquafish
Mar del Plata nos informó que habían
empezado a arribar las anchoas de banco. Desde
que se inició la temporada (13 de diciembre
pasado) esta especie no había sido
vista ni capturada.
Una chance extra se sumaba a nuestra salida
en caso de no poder dar con los peces limón.
Una atractiva variante para realizar deep
jigging, ya que las anchoas son, podríamos
decir, las hermanas menores de los limones;
y pescadas con equipos mucho más livianos,
un gran deleite.
El 15 de febrero
los cupos disponibles para el Malleo III y
el Walhala quedaron totalmente cubiertos.
El team para desafiar los limones marplatenses
quedó compuesto por: (nicks) Chiquito,
Luciano, Martínpez, Lepi, Trula, Walter
"For Life" Lozano, Walter, El Mini,
Juampi, el Magobill, Valenypau, el Gurka,
Peta, Plastmaster, Kingmax… y quien
les escribe. Para mi fue un verdadero lujo
compartir la salida con todos ellos. El grupo
humano que se formó fue excepcional:
un verdadero derroche de alegría, compañerismo
y diversión.
La fecha fijada
para ésta salida fue el 8 de marzo,
de modo que con los 30 días que teníamos
por delante, podíamos contar con información
precisa de cómo iba evolucionando la
pesca pero que al final no sucedió
así, ya que finalmente fueron muy pocos
los días que se pudo salir a pescar
en febrero por las inclemencias climáticas.
Como consecuencia, llegamos a Mar del Plata
si ningún dato relativamente cierto.
La última salida de pesca que Aquafish
pudo realizar, antes de que nosotros viajásemos,
fue el 29 de febrero; después sólo
hubo temporales de lluvia y viento.
Debido a que
no viajamos todos juntos, previamente fijamos
como punto de reunión una estación
de servicio lindera al Club de Motonáutica
Mar del Plata. Antes de embarcarnos, a las
6.30 horas del sábado, con mucha alegría
y ansiedad compartimos un desayuno esperando
que el reloj marque la hora señalada:
zarpar estaba previsto a las 7.30 horas. En
cuanto al pronóstico, era inmejorable.
Vientos leves del sector Noroeste y un mar
sumamente calmo.

Como contábamos
con dos barcos a nuestra disposición,
pura y exclusivamente para capturar ésta
especie, la estrategia de pesca de Aquafish
para poder encontrar a los limones (ya que,
como mencioné anteriormente, no había
datos ciertos de su paradero) fue empezar
a sondear con el Malleo III, al mando de Leo
Rodríguez y Lucho, el banco rocoso
más pequeño llamado Pescadores
(1.5 millas de largo por 1 milla de ancho
aproximadamente) y distante de la boca del
Puerto de Mar del Plata a unas 5 millas y
media con rumbo 175º a 178º.
Y con el Walhalla, comandado por Mariano de
la Rúa y Nico, empezaríamos
por el Banco de Afuera (de 3 millas de largo
por 1.3 millas de ancho aproximadamente) ubicado
a unas 9 millas y media desde el puerto con
rumbo 152º a 158º.
De esta forma testaríamos simultáneamente
los principales bancos donde generalmente
merodean estos limones; el primero que los
encontrase daría aviso para realizar
la “faena” juntos.

A las 8 y media
de la mañana ambas embarcaciones ya
se encontraban en los puntos prefijados haciendo
trolling y con la vista de casi todos los
tripulantes clavada en las ecosondas, esperando
que las mismas delaten la presencia de éstos
peces “fantasmas”.

El tiempo transcurría
y la comunicación a través del
VHF de ambos capitanes arrojaba el mismo comentario:
“nada de nada, ni si quiera marcas de cardúmenes
de especies forrajeras o posibles cardúmenes
de alimento, y de limones o anchoas menos
que menos… ”.
Pasado un largo
rato sin que el panorama cambie, Mariano habló
con el Malleo III para que se acercara al
Banco de Afuera, ya que como su área
es mucho más grande, quería
revisarlo minuciosamente. Lo dividió
en dos partes para “rastrillarlo”:
el Walhalla chequearía del centro hacia
la parte norte y el Malleo III del centro
hacia la parte sur.
El panorama seguía
siendo el mismo: un “desierto total
bajo el agua”. Ya llevábamos
casi 3 horas navegando ambos barcos sin ninguna
emoción de pesca; pero gracias a la
“función artística”
que nos regalaban una gran cantidad de delfines
saltando y “corriendo” al lado
del barco, nos ayudó muchísimo
a paliar el aburrimiento.
Cerca de las
11.30 de la mañana iniciamos una nueva
estrategia. El Malleo III se quedaría
un rato más en el de Afuera pues algunos
pescadores jiggueando un cardúmen de
pequeños besugos se estaban divirtiendo
bastante, mientras otros aprovecharon a pegarse
un baño y nadar en el medio del océano.
Mariano en el
Walhalla propuso hacer una nueva pasada por
el Banco de Pescadores para tentar a la suerte
y, si el panorama no cambiaba, seguir hasta
la Restinga para hacer tiempo a que los limones
apareciesen pescando variada y sumando la
posibilidad de capturar algún tiburón.
Casi pisando
el Banco de Pescadores de pronto brotó
a bordo el jolgorio. A unos dos mil metros
había una enorme pajarada volando a
flor de agua y tirándose de cabeza.
Un derrame de aceite de pescado marcaba una
gran aureola “alisando” el agua…Y
de la garganta de Nico, parado sobre el guardamancebo
de una banda, empezó a sonar cada vez
más fuerte: “ahí están…
Ahí están… AHÍ
ESTÁN LOS LIMONES”.
Todos enloquecidos
tomamos posición con nuestros equipos
en la mano y Mariano a toda marcha se dirigió
directamente hacia la pajarada mientras por
radio le pedía al Malleo III que se
viniera urgente ya que los habíamos
encontrado cazando a flor de agua. Cuanto
más nos acercábamos, más
impresionante era presenciar, o mejor dicho
pasar a ser testigos, de esa gran batalla.
El agua literalmente hervía: los limones
y los cornalitos saltaban; y otros flotando
destrozados en la superficie. Las gaviotas
se tiraban enloquecidas a comer la carroña,
protagonistas de extrema locura y desesperación
por alimentarse… y sobrevivir en el
agua.
Fue así
que logramos pararnos encima. Era una locura.
Los veíamos pasar de un lado a otro
por debajo del barco a inmensa velocidad.
Podíamos vislumbrar como en la recogida
mediante tirones cortos y rápidos perseguían
y atacaban nuestros jiggs. En esta primera
parada los ocho que estábamos pescando,
y hasta Mariano que se fue a la popa con una
caña, simultáneamente logramos
traer todos un pez limón. Unos los
perdimos, otros los logramos subir a bordo.
Las manos de Nico no daban abasto para izarlos.
Al momento que
llegó el Malleo III, a los 20 minutos
de haberles dado el aviso, lograron levantar,
instantáneamente, tres limones. Veíamos
desde nuestro barco a Chiquito y Martínpez
con las cañas dobladas al máximo…
Pero a nosotros
el pique se nos había cortado. Otras
dos especies se sumaron a la gran cacería:
los delfines y las anchoas de banco. En escaso
tiempo logramos capturar también en
la modalidad de deep jigging 36 anchoas. Pero
la idea fija eran los limones y veíamos
que se estaban escapando. La ebullición
en el agua se movía rápidamente
de un lado hacia otro y las gaviotas la perseguían;
entonces, resignamos pescar anchoas para emprender
una veloz carrera y dispuestos a seguirlos
hasta donde quisieran llevarnos. El marco
de la escena no era, nada más ni nada
menos, que una auténtica copia de la
zaga de dibujitos animados del “Correcaminos”.

Los dos barcos
persiguiendo una aureola de aceite hirviendo.
Una pajarada y una cantidad de delfines impresionantes,
unos contra otros, luchando por ver quién
llegaba primero a alcanzar a estos verdaderos
fórmula uno acuáticos. Incluso
a la distancia le tiramos con señuelos
salt-water de superficie tipo paseantes y
poppers para atraerlos, pero nada.
Este raid o carrera
por la pesca, duró un par de horas
en las que sólo logramos capturar algunos
más troleando. Nos fue imposible lograr
interceptarlos o pararnos nuevamente encima;
de pronto, como por arte de magia, los limones,
las anchoas y las gaviotas desaparecieron
y sólo quedó la marca generada
por el derrame de aceite de la cacería
que lentamente se fue disolviendo en el mar.
El balance que
dejaron esas horas de extrema adrenalina,
jiggueando y en menor medida troleando, arrojó
en el Walhalla 11 limones y 36 anchoas de
banco. Era tal la locura a bordo por alcanzarlos
que aprobechábamos los desplazamientos
del barco de un lado hacia otro para sacarnos
las fotos, porque una vez que los teníamos
en la mira cada cual se compenetraba en lograr
pescarlos.
A partir de
las tres de la tarde el escenario de la mañana
se repitió. Ambos bancos rocosos se
convirtieron nuevamente en un gran “desierto”
y nunca más pudimos volver a cruzarnos
ni con los limones, ni con las anchoas. Consultamos
con el Malleo III el resumen de su pesca y
nos quedamos completamente helados: había
capturado a jigging, 3 limones y 2 anchoas
de banco.
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Servicios
en Mar del
Plata
Aquafish
tiene una
flota de dos
barcos, el
Malleo III
y El Walhalla.
Ambos son
Skipper Express
de 11.5 m.
de eslora
3.5 m. de
manga, impulsados
por motores
turbo diesel
de 250 hp.
Totalmente
equipados
para la pesca
embarcada:
gps, radar,
potter, piloto
automático,
ecosonda digital
color de alta
definición,
2 radios de
vhf, telefonía
celular y
satelital
y balsa salvavidas,
etc., entre
otros.
En
cuanto a los
servicios,
Aquafish
dota a todos
los pescadores
con los equipos
necesarios
para cada
modalidad.
Todos de primeras
marcas y en
óptimas
condiciones
de funcionamiento.
La carnada
también
es provista
por al empresa.
También
incluye desayuno,
almuerzo y
refrigerios
para toda
la jornada
de pesca de
pesca.
Para
los amantes
de la pesca
de los grandes
marlines,
dolphin, los
veloces tarpon,
waho, etc.
la división
Aquafish
Internacional
todos los
años
realiza tours
de pesca al
caribe venezolano
como es el
caso de La
Guaira y Los
Roques, este
año
agregara Costa
Rica y Panamá
como otros
destinos de
pesca. Puede
consultar
más
información
(aquí)
sobre los
paquetes y
fechas previstos
para este
2008.
Aquafish,
consultas
y reservas:
0223 492 3007
| 0223 154
001335 | Id
175*992
www.aquafish.com.ar
– aquareef@infovia.com.ar
Hotel
Arenas del
Sur
Racedo
3555 (ex calle
0) - Barrio
El Faro
Consultas
y reservas:
0223 467 1471|
011 15 5452
3377
hotelarenasdelsur@hotmail.com.ar
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Indudablemente
para este tipo de pesca la suerte es un factor
sumamente importante. A pesar de que el capitán
estuvo constantemente buscando distintas alternativas,
estrategias y lugares, en esta oportunidad
el que tuvo la buenaventura de cruzarse en
ese momento “justo” con el cardúmen
de limones comiendo “afuera” del
agua fue el Walhalla; instante que marcó
la diferencia de pesca entre los dos barcos
al final de la jornada. Si recordamos la secuencia
inicial de la pesca de ambos barcos: si el
Malleo III se los hubiese cruzado cuando lo
llamamos para que volviera del Banco de Pescadores
al de Afuera, el resultado de pesca de ambos
barcos hubiese sido inverso.
Tras los resultados
desparejos entre ambas embarcaciones repetimos
la rutina de ir de un banco a otro, tres o
cuatro veces más en pos de que pudiéramos
equiparar la pesca; pero lamentablemente estuvimos
nuevamente casi tres o cuatro horas troleando
y navegando sin lograr pescar un limón
o anchoa más. Ni siquiera se logró
mediante la ecosonda sospechar la presencia
de ellos.
No quedan dudas
que la pesca de limones con artificiales,
ya sea a trolling o efectuando deep jigging,
es imposible garantizarla. Es jugarse y apostar
a “todo o nada”. Los bichos aparecen
y desaparecen o se alimentan variablemente.
Hoy logramos encontrarlos… y a veces
pasan días y días y no podemos
dar con ellos. Igualmente creo que intentar
la experiencia de tener aunque sea uno solo
en el extremo de la caña, es mayor
el disfrute del pescador deportivo con artificiales
en alta mar. Creo que no se van a arrepentir
de habérselas jugado.
Quiero agradecer
a todos y a cada uno de mis amigos con quienes
compartí esta salida. Personalmente
la pasé bárbaro: me divertí
muchísimo, pero por sobre todo, lo
más gratificante que me quedó
de esta salida fue la posibilidad de comprobar
la calidad humana de cada uno de ellos.