Todos los años,
a mediados de la segunda quincena de enero,
organizo una visita a Mar Chiquita para pescar
con mi amigo Pablo
Rizzo. Este año no iba a ser la
excepción, solo el viento permanente
del cuadrante E - SE frustraban mis intensiones.

A diferencia
de otros veranos, muchos “pescanautas”
nos encontrábamos de vacaciones en
el Partido de la Costa, por lo que no nos
resultó difícil armar un lindo
grupo para intentar la pesca variada embarcada:
tanto con carnada como con “light jigging”.
Apenas Pablo
nos dio el ok, asegurándonos que las
condiciones meteorológicas nos permitirían
adentrarnos varias millas en el océano,
los celulares comenzaron a enviar y recibir
mensajes …. Walter Cirullo, Gonzalo
Chamorro y Marcelo Kolesnik me acompañaron
en la excursión.
Mar Chiquita nos recibió con un amanecer
soleado y viento moderado del este.
Mientras Pablo botaba el Gran Jean de 6.70
m eslora y 2.20 m de manga propulsado por
un motor Yamaha de 85 HP, advertimos la presencia
de Diego y Adrián Fontana muñidos
de sendos kayaks, ellos también serían
de la partida.
Con toda la tripulación y los dos kayaks
a bordo, navegamos plácidamente los
últimos 500 metros de la albufera y
encaramos el difícil cruce de la rompiente.
Pablo nos comentaba que la canaleta de ingreso
al mar se va corriendo y angostando año
tras año, igualmente, sin sobresaltos,
cubrimos las tres millas que nos separaban
de las toscas buscadas.

Fondeada la embarcación
, Adrián y Diego, montados en sus kayaks
desafiaron las olas rítmicas pero de
tonos agudos y comenzaron con la práctica
del Kayak-Fishing.
Los fondos de
tosca, con lajas y arena hacen de este sector
un excelente pesquero de besugos, meros, salmonetes
sureles y anchoas de banco, por eso opté
por emplear “light jigs”.
Como se sabe la eficacia de esta modalidad
reside en gran parte, en poder formar la chofa
de peces bajo la embarcación por eso
es bueno que unos pesquemos con Jigs mientras
otros “ceban” con carnada.
Coloqué un light jig Lexus de 80 gramos,
sujeto directamente al multifilamento Climax
del 0.15 de mi Abu Garcia 4600 C3, lo dejé
llegar hasta el fondo y luego, con un movimiento
continuo de la puntera de mi vara Eagle Claw
de acción media de 10-17 libras comencé
a “picarlo” sobre las toscas.

Primero fue un
besugo, luego un pequeño surel de dimensiones
similares a la del artificial, otro besugo
más… Martín, fanático
del Deep Jigging, quién a último
momento se sumó a la tripulación,
pudo capturar una hermosa anchoa de banco.
La pesca con
carnada entregaba especies similares en tamaño
y cantidad.
De pronto el escaso pique se cortó
por completo. “ Tal vez tengamos un
bacota cerca de la embarcación, lo
raro es que no haya cortado líneas”,
aseguró Pablo, mientras preparaba la
maniobra para quitar el fondeo.
Navegamos rumbo a la costa buscando puntos
que nuestro guía tenía marcados
en su GPS. Ancla al agua y a esperar...
El viento había
ganado en intensidad y por el movimiento del
agua y la poca profundidad (agua muy turbia),
supuse que lo aconsejable era dejar de lado
el “light Jigging” y pescar con
carnada.
Arme mi vara Marine Sport Evolution (carbon
compacto) de 8 – 15 libras con un reel
frontal Shimano Slade 2000 con nylon Steel
line del 0.30.
La mirada de
Pablo me dijo todo: “ Te quiero ver
levantar una corvina de dos kilos con ese
equipo”.
Impávido ante el comentario, baje mi
línea y a pescar !!
Cuanto más
grande eran las olas más se afirmaba
el pique. Primero fueron los gatuzos de lindos
tamaños que tomaron sin piedad las
anchoas y tiras de calamar. Marcelo en proa
clavaba a destajo, Gonza, mostrando sus cualidades
en este tipo de pesca subía una tras
otras corvinas de entre el kilo y los dos
kilos de peso.
Enfrascado en
una dura contienda con mi primer corvina,
giré la cabeza y observé algo
nunca visto: Walter mientras izaba una corvina
con una mano, servía mate con la otra,
olvidándose de la marejada y compartiendo
la exquisita infusión con todos nosotros.

Pasado el mediodía,
Diego en su Atlantikayak
simple y rojo concitó todas las miradas,
la caña arqueada a más no poder,
anunciaba la aparición de una presa
importante. Luego de unos minutos, un hermoso
ejemplar de tiburón Martillo de 4 kilos
se dejó ver y tras las fotos de rigor
ganó su libertad.

En el apogeo
de la jornada, cuando las corvinas rubias
parecían “treparse” por
los sedales, el mar tomó bríos
inusitados, como enojándose por nuestra
pesca extractiva, haciendo bailar la embarcación
como un “Zamba”.
Pablo al vernos
entusiasmados con los piques, trató
de prolongar la salida.... Pero una tremenda
ola intentó abordar por proa nuestra
nave, marcando el final de la jornada.
Con viento a favor, el regreso fue tranquilo
y veloz, más me quedó tiempo
para decirle a mi amigo: “Viste como
se disfruta la pesca con estos equipos livianos,
el tema es regular la estrella y tener paciencia”.
Quiero agradecerles
a mis amigos Walter, Marcelo y Gonza por colaborar
con las fotos de la nota y compartir todos
juntos una salida que recordaremos siempre.
También a Pablo
Rizzo, un GUIA con mayúsculas,
que se quedó en el baile hasta que
las preciadas rubias llegaran a la cita.
Un
abrazo a todos
Ferchu