Con el correr
de los días de diciembre los limones
parece que le pidieron prestada a Harry Potter
su capa de invisibilidad que le dejó
su padre y las precisas ecosondas atenuaron
notablemente la presencia de éstos
magníficos nadadores que llegan a nuestras
aguas gracias a la corriente cálida
del Brasil en grandes cardúmenes y
cuanto más grande es el universo y
más decidido a comer está, se
convierten en verdaderas máquinas de
“picar carne”. Entre todos envuelven
a sus presas llevándolas hacia la superficie,
como si fueran una red. Este es un momento
culmine para los pescadores que pueden ver
a simple vista la voracidad con que se alimentan
y el derrame de aceite que generan las presas
de su cacería. Es también el
instante para pescarlos con artificiales de
superficie con el "mega" popper
que trajo el año pasado la marca Marine
Sports; u otro como podría ser el magnífico
Skitter Pop grande de Rapala.
En resumidas
cuentas, actuando con jigs, capturar uno se
había convertido en una cuestión
pura y exclusivamente de suerte. Pero un “as”
quedaba debajo de la manga de Aquafish.
Al estar los cardúmenes disgregados,
recurrió a la modalidad del trolling,
pero no la tradicional que se venía
efectuando con los profundizadotes a una velocidad
de entre 4 y 5 nudos, sino
que éstos mismos equipos de trolling
adquirieron una nueva configuración:
directamente unido al backing de dacron del
reel, un el líder de 1.2 metros de
longitud de fluorocarbono y rematados con
unos espléndidos señuelos recientemente
ingresados a nuestro país, los X-Rap
de Rapala, de unos 20 cm de largo y modelos
que profundizan dentro del rango de los 20
a 30 pies.
Esta nueva configuración
se convirtió hasta el momento en el
furor de la pesca de los limones, ya que actuando
a gran velocidad entre los 8 y 11 nudos, Mariano
empezó a tener exitosas respuestas.
Poniendo en evidencia que éstos peces
no dejan de sorprendernos temporada tras temporada,
ya que empezaron a devorarse estos artificiales
cazando a gran velocidad. Cambios de marchas
y direcciones repentinos a unos 10 nudos fue
la vuelta de rosca para poder cobrarlos.
Así fue
qué el pasado 15 de enero con viento
leve del cuadrante noreste, alta sensación
térmica y una “alentadora”
tendencia barométrica en baja que presagiaba
una tormenta para el final de la jornada,
a bordo del Walhalla, por la mañana
pude ser testigo de ésta efectiva “herramienta”
para pescar los hermosos limones.
Sobre la popa
se dispusieron tres cañas. La de estribor
actuaría en el agua a unos 100 metros
de distancia y la de babor a unos 70 metros.
Permitiendo sumergir los X-Rap entre los 6-7
y 5 metros de profundidad respectivamente.
La restante, en el medio de las dos, actuaría
a unos 20-30 metros bien por sobre la estela
del barco ya que la turbulencia que genera
la hélice en el agua, muchas veces
atrae a las seriolas.
A minutos de
tocar la cancha y localizar las primeras marcas
con la ecosonda en el Banco de Pescadores,
el trolling a velocidad extrema nos regaló
los primeros limones del día.
En mi cabeza resonaba: “Tomi pellizcate,
que debés estar soñando, y al
mismo tiempo pensaba: hoy termino con una
sobredosis cítrica, que lindo...”

Los dos canadienses
que estaban a bordo no lo podían creer,
no entendían nada… Encima uno
de ellos, experimentado pescador y guía
profesional, fue el privilegiado por sacar
el primero. La velocidad y fuerza con qué
se deglutían los Rapala era impresionante.
Típico de limones de gran porte, una
vez izados en la precisa balanza digital Berkley
que Mariano tiene a bordo acusaron 6 y 7 kilos.
¡Pura dinamita y misiles en el extremo
de la caña!
Todas las capturas
se dieron en la líneas más largas,
los piques sucedían casi al “ras”
del fondo. Una vez que se “prendían”
había que empuñar fuertemente
la caña ya que las estampidas iniciales
eran velocísimas; y ni les digo cuando
lográbamos acercarlos. Con mucha fuerza
en cuestión de segundos ganaba nuevamente
profundidad. Un instante glorioso del placer
que nos regala su pesca.

Luego de estás
rápidas capturas los limones desaparecieron
como fantasmas. Nos llevó casi dos
horas recorrer minuciosamente todo el Banco
de Pescadores para poder encontrarlos. Salvo
un par de casos aislados donde pudimos constatar
su presencia con el instrumental del Walhalla,
ellos nos ignoraron por completo, creo que
las ganas de alimentarse se les habían
terminado…
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Equipos
utilizados
Trolling:
cañas
Pen Slammer
de 20-40 lbs.
Reeles Pen
GTI 340 y
345 Cargados
con dacron
sufix de 50
lbs. Señuelos
X-rap de Rapala
de 20 y 30
pies de profundización.
Pirking:
La caña
ideal para
arrancar son
las Neocarbon
de Marine
Sports de
20-60 lbs.
Pero si queremos
aumentar el
desafío
y trabajar
al límite,
ya que para
ésta
técnica
con grandes
jigs no necesitamos
exigir tanto
la caña
podemos utilizar
la versión
más
liviana que
es la de 20-40
libras como
fue mi caso.
En cuanto
al reel para
el pirking
utilizamos
el Pen 850
SSM –
Spinsifher
Metal. Cargado
con multifilamento
Sufix o Climax
de 30-40 libras.
Los jigs que
utilizamos
fueron Butterfly
de Shimano
de 200 gramos
y Benthos
de Willamson
de 400 gramos.
No excluir
los jigs de
Storm blandos
de entre 250
y 400 gramos
que dan muy
buenos resultados
para los meros,
los salmones
y las chernias.
En Brasil,
éstos
últimos,
son exitosísimos
para pescar
Garopas (de
similares
características
con el mero
y la chernia)

Jigging:
el trabajo
de jiguear
todo un día
es bastante
cansador a
los brazo,
lo que recomendamos
es utilizar
un equipo
mas liviano.
Caña
Neocarbon
de 20-40 libras
y le colocamos
un reel mucho
más
liviano como
es el caso
del Marine
Sports Aluma
5000. En cuanto
a la carga
multifilamento
Sufix o Climax
de 30 libras.
La diferencia
principal
entre los
dos reeles
citados es
básicamente
su peso. Después
sus características
son muy similares.
Jigs: entre
120 y 200
gramos como
los: Shimano
Butterfly
color dorado
y verde. Fast
Strike de
Marine Sports
combinados
en colores
negros con
plateados,
celestes,
anaranjados
o verdes y
los Benthos
de Willamson.
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Rápidamente
y para matar el tiempo de espera que los limones
nos estaban dando se decidió realizar
una pesca de altura cercana porque sino el
tiempo para insistir con los ellois no nos
alcanzaría. Mariano "sí
o sí" quería que tratemos
de pescarlos antes que se desate la tormenta.
En sus largos años de experiencia,
nos contaba: “cada vez que se avecina
una, no me pregunten por qué, los limones
se ponen muy voraces y dispuestos a comer
todo lo que se les interpone por el camino”
En muy poco tiempo
de navegación desde el punto donde
estábamos, y con dirección sur,
el Walhalla tuvo que hacer la primera y única
parada. Mariano asombrado y con sus ojos fijos
en la ecosonda, veía una afloración
rocosa en el fondo del mar que no tenía
marcada en su GPS. Le dijo al marinero: “Lucho,
¿ya tenés todo listo?"
“...entonces prepará a todos
que vamos hacer una prueba"
La
hora del pirking en la
pesca de altura
Para esta salida
me fije como meta pescar toda la jornada con
artificiales aún sabiendo que las siete
cañas restantes a bordo del barco lo
harían con carnada natural. Este es
un dato para resaltar ya que por naturaleza
cualquier ser vivo va a preferir mucho antes
un alimento natural que uno artificial, por
consiguiente el desafío era mayor.
Pero estaba dispuesto a cumplirlo sabiendo
que en cada bajada la atención de los
peces iban a estar focalizados mucho más
en los anzuelos con carnada que en mi "assist
hook". Esto no quiere decir que la modalidad
del deep jigging sea mucho menos efectiva
que con carnada ya que está muy probado
que en salidas pura y exclusivamente de jigging,
siempre se obtuvieron excelentes resultados,
tanto en calidad como cantidad; y muchas otras
hasta se ha superado a la pesca con cebos
naturales. Si le mostramos a un cardumen que
habita la piedra todos el mismo engaño,
ya sea por irritación o por imitación
de un pez herido, por naturaleza van a ser
atacados en un instante por el solo hecho
de alimentarse. pero ya me pasó en
otras salidas compartidas de tener muchísimas
menos respuestas.
En la zona elegida
y con el equipo en la mano el desafío
estaba planteado sólo rememoraba en
mi cabeza poder lograrlo.
Si bien el deep
jigging es a nivel mundial una práctica
de pesca deportiva reciente, las primeras
técnicas del pirking fue utilizada
por pescadores artesanales o comerciales hace
unos cuantos centenares de años con
líneas de mano. En la era moderna cuando
realizamos pirking no es más ni menos
que hacer mover, saltar o rebotar el jigs
contra las piedras del fondo con solo accionar
por medio de nuestros brazos la caña.
En este caso el reel se utiliza exclusivamente
para sacar el señuelo fuera del agua
para luego realizar otra bajada.
Resumiendo, las
variantes para realizar el pirking son: a
través de pequeños levantes
o tirones de la caña de forma muy lenta,
lenta, rápida o muy rápida.
Esta técnica es sumamente efectiva
e irresistible con las especies que comen
pegadas al lecho como es el caso de los meros,
los salmones y las chernias.

Si en la misma
zona o columna de agua tenemos la presencia
de peces que se alimenten o muevan más
arriba, una buena técnica es que una
vez que arrojamos el jigs y toca la piedra
en el fondo, mediante un tirón largo
y rápido de la caña y con sólo
un par de vueltas a la manija del reel logramos
despegarlo un par de metros del fondo de manera
rápida y con un atractivo movimiento.
Luego lo dejamos caer hasta tocar la piedra
nuevamente. Ahí realizamos unos cuantos
rebotes o golpes y nuevamente repetimos la
secuencia, esta modalidad fue muy efectiva
cuanto tuvimos la presencia de un buen cardumen
de besugos.
Los primeros
tres o cuatro garetes fueron sumamente exitosos
para todo el grupo, menos para mi. Esta nueva
“piedrita” de nuestro Capitán
empezó a regalar excelentes ejemplares
de besugos, meros y salmones. Por dentro trataba
de controlar mi ansiedad para no rendirme
frente a mi propio desafío. Mi estilo
de pirking lento no me estaba dando resultados,
hasta que empecé a hacer rebotar mucho
más rápido el jigs, como si
fuese un “martillo roto-percutor”,
contra las piedras. Así fue que logré
mis primeras dos capturas: un besugo y un
mero, los dos muy lindos. Estaba actuando
con un jigs de 200 gramos Shimano Buttrfly
negro y blanco.
Luego hubo dos
pasadas consecutivas donde se lograron capturar
con carnada 5 hermosos salmones, Mariano rápidamente
sacó de su caja de jigs un “torpedo”
Willamson Benthos de 400 gramos, color verde
fluo y blanco, y me dice: “cambialo
por éste a ver si logras prender un
salmón”. Sin perder tiempo
tomé el consejo y en la primera bajada,
se me prendió un mero impresionante
que hizo “molestar” a mi caña
de 20-40 libras Neocarbon de Marine Sports.
Hasta el momento
las pocas capturas que ha había podido
realizar jigueando eran los suficientemente
convincentes como para decir “desafío
superado”. Pero de repente no hago más
que realizar el primer rebote lento del jig
contra las piedras, siento que la caña
se me va de las maños.
Fírmemente
con una mano realizo la primera clavada y
la vara de 20-40 libras se dobla al máximo,
con la sensación de que en el fondo
había “movido” nada. Rápido,
tomo la caña con las dos manos para
ejercer más fuerza. Pero a pesar de
esto seguí sin poder despegar la línea
del fondo. Sólo se sucedían
fuertes tirones y mi reel que cedía
línea, así estuve como 5 minutos
hasta que pude separar a la pesada presa del
fondo. Mariano se reía y "me decía:
“Tomi que grande es esa piedra…”
Yo no contestaba ya que no quería perder
la calma. A medida que transcurría
el tiempo empecé a poder recuperar
línea, cada cuatro o cinco vueltas
de carrete del reel, el pez me sacaba 6. Pensaba:
“levantarlo desde los 40 metros de profundidad
va ser imposible”. Lo cierto que durante
20 minutos me tuvo así hasta que pude
observar la sombra a través del agua,
no podía creer el tamaño del
salmón que había pescado haciendo
pirking y con un equipo liviano. La alegría
que me brotó una vez que pudimos meterlo
dentro del barco fue impresionante. Casi ni
me quedaban fuerzas para levantarlo y poder
hacer las fotos… Y claro, la balanza
delató 12 kilos clavados…
Tormenta
de Limones
Luego de la fructífera
y rápida pesca de altura, como estaba
previsto, fuimos nuevamente por los limones
como estaba previsto. El día se había
puesto más que pesado y la aguja del
barómetro del Walhalla orillaba los
900 y algo más hectopascales. La tormenta
se desataría para el fin de la jornada,
algo que con solo mirar al sur era evidente
que se estaba gestando.
Lo cierto fue
que a las 17 horas ya estábamos nuevamente
en el centro del Banco de Pescadores
Unos minutos
nos llevo arrojar y acomodar a la distancia
exacta los X-Rap en el mar. Al ratito que
Mariano localizó la primera marca el
reel de equipo que tenia el señuelo
a unos 50 metros de distancia comenzó
a liberar línea a una velocidad inusitada.
Sin perder tiempo empuño bien la caña.
La línea salía velozmente y
sin pausa. El pez se tomó un respiro
y logré ganarle unos metros hasta que
de pronto comienza a nadar hacia el barco
y mis brazos, debido a la gran velocidad con
que recogía para no perder la tensión
de la línea y correr el riesgo de perderlo,
ya no me daban más. Sabía que
el limón era uno de los buenos. Una
vez que lo tuve en superficie y a unos 7 metros
aproximadamente de distancia, Mariano me pide
que se lo aguante en el agua, porque cuando
traemos prendido uno casi siempre hay alguno
más que lo persigue. Fue así
que empezó rápidamente a lanzar
con un equipo de jigging copiando las direcciones
con que la bestia me paseaba de banda a banda.
Enseguida uno se “devoró”
un Butterfly celeste y blanco. En escaso tiempo
logramos el primer gran doblete de la jornada
de 8 y 7 kilos respectivamente.

En un abrir y
cerrar de ojos, hicimos las fotos y muy rápido
nos colocamos nuevamente en la cancha. Otra
vez alertados por una nueva marca, que la
cañana que actuaba sobre la estela
acusa un fuerte cabeceo y el reel empieza
a proporcionar más y más línea.
Otra vez nos encontramos en batalla. Esta
situación se nos dio exitosamente muchas
veces seguidas. Era cuestión de tirar,
acomodarnos y levantar uno. En un instante,
a través del Nextel, Mariano dio aviso
a Nico y Roberto, encargados de guiar al Malleo
III ese día, para que a toda marcha
se vengan con nosotros. No había tiempo
por perder, los limones estaban más
que decididos a comer. Por otro lado recibimos
una llamada telefónica de tierra con
pronóstico actualizado nos alertaba
de fuertes vientos que llegarían en
Mar del Plata cerca de las 7 de la tarde.
Y si mirabas hacia el Sur y el gris plomizo
metía más que miedo.
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Con el tiempo
casi contado y ya en compañía
del Malleo III surcábamos las aguas
con los señuelos y casi a la par izábamos
limones. ¡De no creer! La experiencia
que nos había contado Mariano, con
detalles más, detalles menos, era casi
igual. Así fue, casi en dos horas logramos
capturar entre el Walhalla y el Malleo III,
14 lindos limones. La rapidez y contundencia
de la pesca alcanzó como para emprender
sin riesgos el regreso a puerto.
Mar del Plata
y su oferta de pesca recreativa no deja de
sorprenderme año tras año.
Haber podido realizar éstas dos modalidades
de pesca, o dicho de otro modo, pesca de altura
y limones en una misma jornada no es cosa
de todos los días ya que éstos
ciclotímicos peces son capaces de sólo
comer o estar voraces una vez al día.
Por otro lado
para todos los que amamos la pesca de los
limones que Mariano haya dado con estos magníficos
Rapala fue casi tocar el cielo con las manos
por como venía la temporada. Es sumamente
llamativo cómo trabajan en altas velocidades
como así también el balanceo
que tienen.
Hoy la adrenalina de la velocidad extrema
troleando. Mañana los “fierritos”.
Y pasado, bien remolones, los profundizadotes…
Por esto me atrae tanto pescarlos.
Para terminar,
ya pesar de las pocas capturas realizando
pirking de altura, la modalidad es incuestionable
en cuanto a sensaciones de pesca respecto
de la tradicional de altura con carnada. La
pelea que ejercen y la diferencia vital con
que llegan a la superficie es increíble
cuando uno está acostumbrado a ver
como levantan con los “malacates”
los peces en dos segundos desde 40 metros
de profundidad y que lleguen “acostados
como una bolsa de papas”. Personalmente
prefiero a ciegas resignar cantidad por calidad
de pesca. Hay que invertir tiempo y ganas,
lo que sí les aseguro no se van a arrepentir.
Definitivamente, ésta experiencia me
hizo decidir no tocar más una carnada
natural en el mar cuando pesque, embarcado.
De
cábala les dejo “Agrios”
saludos y hasta la próxima “limonada”,
Tomi.