Esquel un excelente dentino para los amantes
del fly cast
Como todos los
años, con Fabián “El Tanque”
Hamú, nos sentamos a ver qué
destino tomaríamos éste año
en enero ya que durante 10 años pescamos
el Aluminé. Y sobre todo él,
ya que yo estuve 4 años sin poder ir
al sur hasta el 2006. En cambio Fabián
no interrumpió nunca la pesca de truchas
con mosca. En este caso, y por segunda vez
consecutiva, nos acompaño Sebastián
“Sebas” Medrisch, así que
los tres emprendimos el fantástico
viaje.
La idea original
era ir a algún lugar donde no tuviéramos
que movernos en vehículo para ir a
pescar. Fue entonces que Fabián trajo
el dato de la zona de Río Pico, donde
unos amigos habían pescado el año
anterior y le hablaron maravillas del lugar.
Me comentó la idea y enseguida di el
“sí”, ya que tenía
ganas de conocer otro lugar. Pero… al
llamar al Sr. Pube, dueño de un campo
que da a orillas del Rio Pico donde tiene
alojamiento para pescadores, nos enteramos
que tenía todo reservado para esa fecha,
así que tuvimos que conseguir una cabaña
sobre el Lago 3, en el camping municipal.
Allí nos recibió Quito, una
magnífica persona que te brinda hasta
lo que no tiene. Las cabañas son humildes
pero no les falta nada de lo esencial para
la estadía. Al final, igualmente tuvimos
que movernos todos los días en auto
salvo los últimos 4 días que
pescamos sobre el Lago 3.
A nuestra llegada
a la ciudad de Esquel, nos esperaba una camioneta
Toyota 4x4 (la habíamos reservado desde
acá y la utilizamos hasta el final
del viaje), con la cual hicimos los 280 Km.
que nos llevó al Lago 3.
A los 3 días
de pisar suelo poatagónico, nos mudamos
a una cabaña que queda sobre la orilla
del margen izquierdo del Lago; y al mismo
dueño le alquilamos un semirrigido
para pescar en el lago, ya que el mismo es
imposible de pescar de otra manera debido
al intenso y constante viento que viene de
la cordillera.
Toda la semana
que estuvimos yendo a pescar a los ríos
“Pico” y “Pampa”, no vimos entrar prácticamente
a nadie al lago debido al intenso viento.
Incluso, varios intentaban entrar en belly-boat
y salían enseguida ya que era imposible
mantenerse en los lugares de pesca. Tanto
Sebas como Fabián un día entraron
y los tuve que ir a buscar con la camioneta
donde el viento los dejó: mojados y
muertos de frío, y sin obtener ningún
pique. A pesar de estos antecedentes y como
la pesca en los ríos nos satisfizo,
fuimos por “Las grandes”.
Teníamos
muchas recomendaciones de cómo y dónde
pescar el Lago, pero se imaginarán
que al principio nos daba la sensación
de que no íbamos a sacar una sola trucha,
ya que las olas eran bastante pronunciadas,
lo que dificultaba mucho el casteo y, obviamente,
no se veía actividad en la superficie.
Aparte, no podíamos fondear correctamente
ni garetear paralelo a los juncos por la dirección
del viento. Por todo esto, decidimos pescar
con líneas de fondo “Teeny 200”
y caña #7, más grande que las
#3 y #5 que utilizamos en los ríos,
lo que facilita el cast al soplar tanto viento.
Después
de probar varias variantes para dejar bien
la embarcación, llegábamos con
el motor, nos movíamos con el mismo
apagado por entre los juncos unos 100 mts,
y ahí empezábamos a pescar,
separados de los mismos unos 10 mts y tirando
en forma paralela a la vegetación.
Después de varios intentos cambiábamos
de lugar moviéndonos unos 25 o 30 mts
del lugar anterior. De esta manera, podíamos
barrer bien el lugar elegido. La táctica
fue efectiva porque en casi todos los lugares
teníamos algún pique aunque
no muchos en cada uno, así que había
que trabajar si queríamos pescar.

Lo que tiene
de bueno el Lago 3 es que no tiene truchas
chicas. Prácticamente no hay ninguna
que no supere el kilo de peso; y no sólo
son famosas por sus dimensiones, sino también
por su increíble robustez. La primera
en picar fue una hermosa Arco Iris de 60 cm.,
muy robusta y peleadora; en verdad la disfrute
mucho, dado que fue la primera en el lago.
La pelea fue intensa, cosa que no me imagine
de los lagos dado que tenia entendido que
no peleaban tanto en los mismos. Enseguida,
y casi en el mismo lugar, salio la primera
marrón… y la más grande
de todas. En una corrida me sacó como
50 m de backing: “un lujo”. Midió
69 cm. No usamos balanza para devolver al
pez lo antes posible y con el menor daño
al agua, pero le calculo que superó
ampliamente los 4 Kg.

Esa primera tarde
sacamos 5 hermosas truchas. Esta cantidad
se repitió en los 3 días consecutivos:
en 5 horas promedio de pesca diaria sacamos
aproximadamente 5 truchas; increíble
hasta para nosotros que lo vivimos semejante
coincidencia.

Como les comenté,
la técnica empleada fue solamente Fly
Cast (pesca con moscas) con líneas
de hundimiento “Teeny 200”, leaders
de 7.5 pies y tippet de 0x. Hicimos unos pocos
intentos con línea de flote y moscas
secas, y sólo tuvimos 2 ataques errados.
Seguramente si hubiéramos insistido
con esa modalidad hubiésemos sacado
algunos peces de ese modo, pero el viento
no daba tregua.

Pesca
con streamers
La mosca más
rendidora en este caso fue una Woolly Bugger
negra y verde oliva, con cabeza metálica
dorada (B.H.: bead head). El streamer es una
mosca que imita a un pez vivo o herido. Se
lo trabaja trayendo la línea lentamente
en movimientos largos.
En el momento
que sentimos el pique no hay que realizar
una clavada como normalmente estamos acostumbrados
en otras pescas, sino simplemente hay que
afirmar la caña levantándola
y sujetando la línea con la otra mano,
depende el tamaño y la pelea de la
trucha, nos sacara toda la línea que
tenemos afuera del reel y la seguiremos peleando
con el mismo hasta su fin.
Pesca
con moscas secas
Tengo entendido
que en este Lago se pesca muy bien con mosca
seca. En esta modalidad se usan líneas
de flote (floating), lo cual permite imitar
insectos vivos o muertos, pero que se posan
en la superficie. Es una de las modalidades
más lindas del flyfishing, ya que generalmente
se pesca a “trucha vista", ya sea
bajo el agua o cuando sale a cazar. En ese
momento, y dependiendo de cómo sea
el ataque a los insectos y de lo que veamos
que esta volando o flotando en el agua, podremos
hacer una selección de lo que usaremos
como engaño. Obviamente, muchas veces
no acertamos y otras tantas toman igual cualquier
cosa (si no están muy selectivas);
ahora, cuando seleccionan bien lo que comen,
si no se les pone exactamente enfrente lo
que están tomando, difícilmente
puedan “pinchar” alguna, salvo
por irritación empleando una mosca
del tipo Stimulator.
Equipos
utilizados:
Caña G-Loomis
GL3 #7 y Redington Red-Fly 9`0" # 5
Líneas Teeny 200
Leader de 7,5 pies y tippet 0x
Hasta
la próxima.
Adrián "Matungazo" Rosenstein