El día
viernes 10 de noviembre de 2007, por la mañana
muy temprano, partimos desde La Paz rumbo
a Santa Elena, Mario Rigoni, Miguel Oviedo
(Chuma) y yo, a probar la zona de pesca para
el día sábado en el cual se
daría comienzo a la IX Fiesta del Armado
Entrerriano.
El sol de la mañana nos recibió
cuando arribamos al puerto, pero teníamos
el dato que en pocas horas mas se desataría
una tormenta. A pesar de ello, salimos al
río ya que no tendríamos otro
día para relevar el área.

Sólo probamos
sobre la costa entrerriana debido a que para
el sábado daban vientos del cuadrante
sur y esto complica el anclaje y, posteriormente,
a la pesca.
Navegamos en
el trucker sin ecosonda, pero gracias a la
experiencia de Chuma y Mario en leer el agua,
poco a poco descubrimos los pozones donde
acecha esta especie. Después de varios
intentos, nos decidimos por tres puntos en
los cuales obtuvimos rápidamente respuestas
de armados grandes. Previamente a esto, ya
se había largado a llover. Es más,
el famoso y tan temido “cigarro”
se hizo presente sobre nuestras cabezas y
decidimos guarecernos dentro de un arroyo
a esperar que pasase el Pampero y poder seguir
probando.
Muy temprano
regresamos a La Paz para terminar el armado
de líneas y confeccionar plomadas ya
que en esos pozones perdimos varias líneas.
Nos dividimos las tareas para el sábado:
Chuma y Mario buscarían la pieza mayor
tirando aguas arriba y hacia el centro del
río. De esa manera, si no tenían
pique, el 80 % de los lances no podrían
recuperar la línea al asentarse la
plomada. Y yo, más atrás del
pozón, buscaría cantidad.
Llego el ansiado día y al llegar a
Santa Elena, la bajada de lanchas se encontraba
“a full” a pesar de que ya lloviznaba.

Muchas lanchas
comenzaban a acomodarse en la costa para la
largada. La prefectura registro todas las
embarcaciones exigiendo, como corresponde,
todos los elementos de seguridad como así
también la documentación pertinente.
A las 7:30 hs
se daría comienzo al concurso para
las embarcaciones de hasta 25 Hp, 8:15 hs
hasta 50 Hp. y 8:30 hs para las de más
de 50 Hp. Efectuada la largada y tras sólo
11 minutos de navegación, llegamos
al primer pozón. En los primeros 20
minutos de pesca ya teníamos 4 armados
de medida, lo cual auguraba un excelente desempeño,
pero no fue así. Poco a poco se fue
cortando el pique y una lluvia torrencial
comenzó a caer sobre nosotros. Pero
la insistencia pudo más. Al rato nomás,
Chuma sacaba un armado de 59cm que le daría
el 3er puesto a la pieza mayor. Mientras tanto
Mario había sacado hasta ese momento
uno de 58 cm. y yo, dedicado a la cantidad,
fui sumando de a poco.

Cerca nuestro
se encontraba otro lugar, pero ya estaba lleno
de lanchas. Conté aproximadamente un
total de 10 en un mismo pozón, pero
advertí aliviado que no estaban ancladas
en el lugar correcto. Esperamos pacientes
a que una a una se fueran y una vez que esto
ocurrió, nos dirigimos hasta allí.
(Hay una distancia mínima para anclar
de una embarcación a otra de 50 metros).
Ya en el lugar
deseado, se acerca un fiscal conocido por
nosotros y nos cuenta que todos se habían
retirado porque obtuvieron 4 armados solamente
entre todas las lanchas. Con una sonrisa anclamos
y le dijimos que no se fuera, que le daríamos
trabajo; y así fue que en menos de
15 minutos, los tres estábamos con
armados. ¡No lo podían creer!
…y mientras medían los tres ejemplares,
Mario siente un cabeceo en su caña.
Clava y… “¡armado lindo!”
- exclamó; y efectivamente, al igual
que Chuma, saca uno de 59 cm. el cual lo llevaría
al 4to puesto a la pieza mayor. (Eran los
dos de la misma medida pero definió
el horario en que fueron pescados).
Así seguimos
sacando uno tras otro hasta llegar a los 18
armados. Para esa altura ya sabíamos
que estaríamos entre los 10 primeros
puestos porque el pique estaba muy escaso.
Se sacaban varios juntos, pero enseguida se
cortaba y teníamos que movernos a otro
lado.
Faltando sólo
media hora para la finalización del
evento, vemos otra lancha en un lugarcito
que nos tentó. Al irse ésta,
levantamos el ancla y salimos a todo motor
y nos anclamos en ese lugar, pero 20 metros
mas al sur y ¡oh sorpresa, llegamos
a levantar 10 armados más! Lamentablemente
sólo 4 pasaron la medida y así,
llegando a un total de 22, conseguimos el
3er puesto por trío de pescadores,
cosa que nos enteramos ya en la cena de la
entrega de premios.
Arribamos al
puerto y pudimos ver la gran cantidad de personas
que, expectantes a la llegada de las embarcaciones,
disfrutaban de los espectáculos musicales
que les ofrecía la fiesta.
Ya en la cena,
los pescadores estábamos ansiosos esperando
los resultados de la clasificación.
Mientras duró, nos deleitaríamos
escuchando grupos folklóricos y el
desfile para la elección de la reina.
Posteriormente vendría la entrega de
premios.

Chuma festejó
con su bien merecido 3er puesto. Mario no
obtuvo premio, ya que la pieza mayor solo
contaba hasta el 3er puesto, pero fue una
gran alegría ya que participar junto
a 98 embarcaciones con un total de más
de 280 pescadores y conseguir el 4º puesto
es toda una hazaña. Increíblemente
la pieza mayor fue de 62 cm.… ¿cerca
no?
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Clasificación
General (puntos obtenidos por equipo):
1º 1418, 2º 1414, 3º
1157, 4º 990, 5º 897, 6º
795, 7º 771y 8º 748. Clasificación
pieza Mayor: 1º Juan Monti
(62 cm), 2º Miguel Jaler (62 cm)
y 3º Miguel Oviedo (59 cm)
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Luego, llegó
el premio que más disfrutamos, el 3º
puesto: el premio a todos nuestros esfuerzos
como compañeros después de tantos
preparativos y trabajo en equipo. Y por último
el trío ganador.
…Y así
partimos a La Paz, a descansar ellos y yo,
para emprender el regreso a Buenos Aires al
día siguiente.