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XVI Fiesta Provincial del Dorado Entrerriano 2007 -- Arq. Martín G. Chaves


V Concurso Argentino del Dorado con mosca y devolución obligatoria

La Paz

Unas semanas antes de la Expo, nos enteramos por Ariel Ferreira (Extreme) de la realización de esta nueva edición del concurso.
Aproveché entonces nuestro stand en la expo de Armas 2007 para charlar en persona con Mario Rigoni y Carina Spahn, Directora de Turismo de La Paz. No hizo falta convencerlos, ya que el interés por la presencia de Pescanautas allí era mutuo. Fue así que durante los días que siguieron terminamos de afinar los detalles.

El jueves 20 a las 20.30 hs, me hacia presente en Retiro para abordar el Expreso de la Empresa Silvia con destino Goya que me dejaría en el Arco de entrada a la ciudad de La Paz, Entre Ríos.
Me tuvieron que despertar a las 4.30 hs, ya que “soñé” el viaje en las confortables butacas – cama. El fresco de la madrugada me golpeó en la cara y me ayudó a coordinar la llamada al remise que me dejó en la puerta de la Posta Surubí, frente al puerto y a escasos metros de la Dirección de Turismo, ojo del huracán estratégico de la prueba.

Avisados de mi llegada, me recibieron con un café (no tomo mate lamentablemente) y una charla amena que me puso al tanto del clima y otros detalles de los días precedentes.
Mi pobre amigo Gabriel Verde (Lito), hizo un esfuerzo sobrehumano para abrir un ojo y señalarme mi cama, dándome la bienvenida. El había viajado unos días antes con Ariel para relevar la zona y descubrir por donde “andaban” los dorados.
Un par de horas después, terminábamos raudamente nuestros excelentes desayunos para encontrarnos con Mario Rigoni y “Pelusa”, quien nos guiaría todo el día hasta el comienzo de las conferencias programadas en el calendario.

Mario Capovia

Mario Capovia

Los días previos a mi llegada, el clima estuvo ideal. Días soleados, poco viento y temperatura del agua en aumento. Esto permitió que todos los que salieron a probar el terreno y decidir dónde pescar el día del concurso, tuvieran muchas respuestas en cantidad y calidad.

Yo sólo pude anticiparme un día al concurso, si bien mi intención no era competir el sábado. Aproveché esta oportunidad para tener mi primera experiencia de pesca con mosca de dorados.
Cinco días antes, consulté a varios de mis amigos mosqueros pidiendo orientación con respecto a equipos y moscas. Tuve así la suerte de contar con un reel cargado con shooting de Eduardo Bresba y una docena de moscas atadas magistralmente por Mario Capovia. El día que fui a buscarlas a su taller, quedé enloquecido con todo lo que rodeaba su lugar de trabajo: el rincón soñado por cualquier pescador.

Durante más de dos horas disfruté de la charla y los consejos de Mario.

Pero nada ni nadie puede describirnos exactamente lo que se siente al revolear un “gato” con viento, tratando de mantener equilibrio en la proa de una embarcación pequeña en un río correntoso. Ni los videos, ni los libros o las notas especializadas son fieles a la dificultad que tiene para un novato como yo. Por suerte conté con la ayuda de Ariel Ferreira y toda su experiencia para corregirme y aconsejarme en mi debut.

 

La pesca del día viernes

El viernes amaneció con viento del sur, frío y con neblina. A bordo del trucker que nos facilitó Mario Rigoni y capitaneado por “Pelusa”, nos dirigimos con rumbo norte a probar distintos sitios. Mientras navegábamos, aprontamos equipos y nos reparamos en la proa de la confortable embarcación. Los paisajes se sucedían; y uno tras otro descubrí la belleza de esta generosa geografía.

Tanto Lito como Ariel decidieron intentar primero con carnada: la idea era localizar los dorados en forma rápida y así marcar en el GPS su ubicación. Fuimos así recorriendo cada rincón de este delta intrincado y maravilloso: arroyos, lagunas, correderas, piedras, raigones, etc.

Al igual que nosotros, Juan Pablo Gozio y su compañero hacían lo mismo pero con cañas de mosca. Yo también intente con esta técnica, pero me llevó unos cuantos lanzamientos tomarle la mano. Encontré que me sentía mucho más cómodo con la caña Nº 6 que usé para aprender, una Orvis Streamline Mid-flex cargada con shooting Nº 7-8 y running, que con la última compra que había realizado para este fin: una Sage LTi Nº 8 Saltwater con línea floating WF y líder de hundimiento. Mas dura y con menos horas de “lago”, me cansó rápidamente ya que no lograba “volcar” (dar vuelta en el aire) la mosca. Concluí así, infructuosamente, mi primera salida al dorado con fly con un solo pique.

A partir de ese momento creció mi respeto y admiración hacia aquellos que tienen varias capturas en su historial

Juan Pablo, en cambio, pudo hallar el lugar indicado y se despachó con numerosas piezas, lo que le significó el triunfo al día siguiente… Por supuesto con el dato celosamente guardado hasta el final del concurso y provisto de gran cantidad de moscas y equipos Loop: cinco cañas tradicionales y una de spey (para dos manos)

Juan Pablo Gozio

Juan Pablo Gozio
Juan Pablo Gozio

 

Las conferencias

Por la tarde, y todavía maravillado del lugar donde estaba, me dirigí a la D de T. Luego de acreditarme, me anoticié que el número de inscriptos era mayor al previsto. Las 31 lanchas anotadas obligaban a los organizadores a disponer de igual número de fiscales.
Mi oferta fue muy bien recibida y pasé de periodista a fiscal en pocos minutos.

Acostumbrado a organizar encuentros con gran cantidad de asistentes, me metí en la piel de los organizadores y me asombré de lo bien sincronizados que estaban. Una hermosa señorita local, mezcla de diosa y pantera, me entregó la bolsa en cuyo interior, además de información turística variada del lugar, estaba la agenda de los días venideros. Me llamaron un remise y a los pocos minutos estaba saludando a algunos de los viejos amigos que me regaló la pesca (con mosca en esta oportunidad).

Mario Capovia

En el Poli funcional se respiraba ansiedad, interés y entusiasmo. Las conferencias se fueron sucediendo y acapararon nuestra atención; algunas más que otras. Acompañados por videos, muchos panelistas se refirieron a la problemática de la pesca deportiva en el Litoral, la necesidad de apoyo por parte de las autoridades y al desastre que, de no encontrar solución inmediata, nos conduce inexorablemente a ríos vacíos de peces. Se mostró un panorama que los pescadores conocemos bien, por eso me llamo la atención no ver guías, cabañeros, empresarios o políticos en general de toda la zona, ya que son ellos los que deben abrir los ojos. A nadie escapa la importancia que tiene todo esto para el turismo y la inagotable fuente de recursos que el mismo significa si se maneja con propiedad.

Por eso es que disfrute enormemente de la charla de Carlos Villaggi. Preparada muy profesionalmente con esquemas en computadora proyectados en la pantalla gigante, fue directo, conciso. Planteó problemas y ofreció soluciones alternativas. Sin eufemismos, tuvo la valentía de llamar las cosas por su nombre en un lenguaje claro y accesible para cualquiera. Posteriormente, y como broche a las charlas, la presentación ofrecida por la gente de Orvis Argentina, sirvió para aflojarnos un poco y meternos de lleno en el tema pesca con mosca o flyfishing.

Mario Capovia

Fue de la mano de Leandro “Lalo” Dela Crozze, quien se las tuvo que arreglar para atar una mosca mientras explicaba la historia de los materiales, relataba anécdotas de algunas de sus pescas y, como si esto fuera poco, contestaba a todas las inquietudes. Carismático y con gran sentido de la docencia, en pocos minutos armó dos variantes de la denominada “jurandino”: una metamorfosis de la famosa mosca Andino de Ingrazzia, reformulada y adaptada para hacer estragos en el Río Juramento, cuna de grandes dorados. Todo esto será material de la secuencia de atado que pondré por separado. Las moscas fueron el vermouth que antecedió una cena entre los asistentes.

 

El concurso

A las 7.30 hs del sábado, el puerto ya hervía de actividad. Mientras se bajaban lanchas, las cámaras de los medios trataban de no perderse ningún detalle. Una a una fueron bajando a las 29 lanchas que se hicieron presentes, de las más de 30 inscriptas. Daba la impresión que la única rampa de hormigón existente es insuficiente. Por suerte, la cosa no se dilató demasiado y mientras esto sucedía, nos convocaron a los fiscales para entregarnos prolijas carpetas con instrucciones y reglamento, una regla de madera de un metro, un copo, lapiceras, planillas y el ya famoso bastón con varios banderines sueltos que gracias a algún iluminado, reaplazarían a los dorados colgados de la ganchera.

Amarillo para las capturas hasta 65cm, verde entre 65 y 75 cm y colorado para las que superaran los 75 cm. También, una completísima y muy rica vianda. Afortunadamente en el sorteo de las embarcaciones me toco fiscalizar a dos entusiastas muchachos. Uno de ellos, Ramiro Ezcurra, de Victoria ER, ganador de la edición anterior y poseedor de la copa Challenger a la pieza más grande. El otro, Tomás Nobile, oriundo de Buenos Aires pero instalado en La Paz y pescador de alma. Gracias a ellos, el supuesto tedio que podía ser pasarme todo el día viendo como otros hacían lo que yo me moría de ganas de hacer, no ocurrió.

En forma muy ordenada y bajo la custodia atenta de la gente de Prefectura Naval Argentina, quien no dio la orden de partida hasta que todos los concursantes vistieran su salvavidas, se realizó la largada en dos etapas según la cilindrada de las embarcaciones.

Están grabadas aún en la memoria de muchos paceños las multitudinarias hordas de lanchas descontroladas de las ediciones anteriores cuando se masacraban dorados con carnada sin devolución; y algunos todavía las añoran, desafortunadamente. Para suerte de todos, esto ya quedó en la historia y este encuentro de mosqueros llegó de la mano de gente como Cañete o Rigoni para quedarse. Y confío en que, poco a poco y año tras año, irá ganando trascendencia y adeptos.

 

La pesca del día sábado

El sábado el panorama se presentó totalmente desalentador para todos los pescadores. Con vientos de más de 25 Km. /h, era imposible imaginarse lances largos desde los bancos de arena o dorados cazando cerca de la superficie.

Cumpliendo mi tarea de fiscal, acompañé a Ramiro Ezcurra y a Tomas Nóbile es sus intentos para conquistar el trofeo mayor. Lamentablemente, estos dos representantes de Entre Ríos, no habían podido concretar con un guía de la zona. Por suerte y gracias a la buena onda de Juan, otro guia de allí, y de su tripulación, entre ellos Dante, ex compañero de Ramiro en la edición anterior en la que consiguiera el primer premio al mayor dorado, acordamos seguirlos para no perdernos en el intrincado laberinto de arroyos. La desventaja residía en que cuando llegábamos a un lugar, la mejor posición era tomada por ellos y nosotros debíamos conformarnos con la periferia. Pero igual, no hubiéramos podido concursar sin su ayuda.

Sitio a sitio, los chicos sacaron lo mejor de sí revisando cada hueco con sus moscas. El excelente casteo de Ramiro no dejó de sorprenderme durante toda la jornada, haciendo gala de una técnica depurada en cada lance, ya sea normalmente o de revés.

Su incansable brazo, acomodaba primero la mosca con un roll corto, después ganaba línea con un levante y tendido y finalmente, un falso cast y el lance, impecable, certero y con distancia. La presión anímica por demostrar que el premio del año anterior no había sido pura suerte, le otorgó la adrenalina suficiente para no parar hasta el mediodía. Fue recién en este momento, que ambos bajaron sus cañas y nos acercamos a la otra embarcación a almorzar. Ellos tampoco habían tenido suerte durante la mañana.

Pasadas las tres de la tarde, los chicos decidieron abrirse por su lado y reintentar en el arroyo Las víboras luego de un paso infructuoso por La Cascada, en el Paraná. En este lugar, habían tenido los únicos piques fallidos, pero piques al fin. Entramos en el brazo de agua con mucha cautela y silencio. A la derecha, una bifurcación retoma el curso hacia el río principal. A la izquierda, continúa serpenteando por unos kilómetros cubierto por la selva en galería. Por los relatos sabían que la mayor cantidad de piezas cobradas el día anterior habían sido en lugares interiores, sin viento, con algo de correntada. Hasta el momento dependían de Juan y su intuición, pero eso los llevó a pescar únicamente en lugares a río abierto, buscando tamaño por sobre la cantidad. Otra lancha competidora que pasó ya lucía tres banderas amarillas en la vara, así que la diferencia se podía lograr con pocos dorados chicos. En un recodo de nos más de 8 metros de ancho, arrojaron sus moscas: streamers chicos, con poco ciervo en la cabeza para que profundizaran rápidamente y de color negro combinado con rojo. Tampoco tenían muchas opciones ya que habían olvidado sus cajas y contaban solamente con seis moscas para los dos.

Tomi yerra un pique; aumenta la ansiedad. Esta allí, agazapado detrás de un raigón. Intuyen su presencia y lanzan ambos en esa dirección, barriendo los laterales. Otro pique fallido…un juramento. Ramiro lanza en una posición incomoda, detrás de su amigo, casi por entre sus piernas. Y por fin consigue atraparlo. El doradillo de buen tamaño salta, trata de aprovechar la corriente y de refugiarse en las ramas hundidas, pero la pericia del pescador y su potente equipo, una Orvis TLS Power Matrix Nº 8 de su padre, lo obligan a terminar en el copo. Con premura, saca el anzuelo, foto y…ante su alegría, ¡casi devuelve el pez sin medirlo! Los 47 cm. de este hermoso ejemplar le darían más tarde el 7º lugar en la clasificación individual. Por su lado, Tomi seguía teniendo piques pero no conseguía clavarlos. Ya para el noveno intento, y ante el consejo de achicar la mosca o afilar la punta, nos percatamos que las plumas estaban atadas con anti-enganche… Casi se tira por la borda. Cortó con el alicate el duro nylon y antes de que pudiera lanzar nuevamente, Ramiro consiguió atrapar otro doradillo en ese lugar, 15 minutos antes que terminara el plazo impuesto por el reglamento: hasta las 17 hs. El puntaje de los dos dorados sumado (107 Pts), les dio el 6º lugar en la clasificación general por embarcados.

Puntualmente, recogieron sus equipos, amarinamos todo en la embarcación y nos dirigimos a puerto. Ellos satisfechos y expectantes de figurar en los primeros diez puestos; yo, contento de conseguir las fotos de dos capturas para la nota y feliz de que los chicos recibieran justamente el premio a sus esfuerzos.

 

Hacia la recta final

A las 17 hs se debía finalizar la pesca según el reglamento que todos acataron correctamente. Poco a poco fueron llegando las distintas embarcaciones de sus lugares elegidos: algunos secretos, otros, no tanto.

Cuando nos tocó amarrar en el puerto, la ganchera ya lucía orgullosa los primeros banderines. El clima frío y ventoso (más de 25km/h) y el río en creciente, hicieron mella en la cantidad de piezas de cada embarcación. Cada una estaba compuesta por dos pescadores, un guía no pescador en la mayoría de los casos, y un fiscal. Hasta el momento sálo una estaca ostentaba orgullosa 11 capturas, todas amarillas. Afortunados aquellos que pudieron dar con el lugar adecuado ante las inclemencias del tiempo y el capricho de los dorados. No se veían verdes ni rojos lamentablemente.
En el lapso que medio entre que entregué la planilla y bajé nuevamente a ayudar a subir la lancha, los aplausos del público asistente me obligaron a correr los últimos metros.

Con la estampa de un conquistador sobre su corcel, Juan Pablo Gozio levantaba en alto sus estandartes de triunfo. No fue suficiente una estaca para el fructífero día de pesca. Un remo tuvo que ser utilizado como suplemento para los 28 banderines que mostraba con una sonrisa que contagiaba el éxito. No quedaban dudas de la embarcación ganadora. Algunas, ni siquiera pudieron verle la cara a los doradillos. Sólo quedaba la intriga de la pieza mayor…

 

La entrega de premios

Dos reparadoras horas entre la pesca y la entrega de premios sirvieron para ducharme, cambiarme y reponerme un poco de la tristeza que me causó ver que mis amigos Mario y Ariel no habían encontrado “El Dorado”. Sólo una pieza de buen tamaño respetó la pericia de Rigoni y se rindió a él. Extreme, no corrió con la misma suerte. Este simple ejemplo me hacían suponer de lo peleada que seria la clasificación final. Cada dorado según su talla tenía asignado un puntaje, lo que significa que con dos dorados de buen porte, una lancha le podía ganar a otra con tres o cuatro pequeños. Las combinaciones podían ser muchas.

El Poli funcional estallaba de gente. A los concursantes se les sumaban medios de todo el país, familiares, personal de apoyo, auspiciantes y hermosas y jóvenes promotoras.

Mario Capovia


Clasificación por Embarcación


Clasificación Individual (Pieza Mayor)

Se dieron a la partida 29 equipos de distintas provincias, como Buenos Aires, Chubut, Córdoba, Neuquén, Santa Cruz, Santa Fe y Entre Ríos, dando un total de 58 pescadores. Se cobraron un total de 72 piezas que arrojó 2.734 cms. en total; promediando un pescado cada 8.03 minutos. La mayor cantidad de piezas cobradas por un pescador fueron 19.

Mientras servían las empanadas de entrada, se realizaron los primeros sorteos. Había premios para casi todos los participantes. Luego, el show a cargo de un conjunto folklórico de la zona y las palabras de algunos representantes del evento junto con el asado. A continuación, y para mi sorpresa, se reanudaron los sorteos con la particularidad que corrían todos los números nuevamente. Hubo gestos que debo destacar, como el que tuvo la gente de Baraldo, que destinó regalos para que fueran sorteados exclusivamente entre los fiscales. Yo había asistido con carácter de periodista, pero muchos de los fiscales restantes viajaron cientos de kilómetros exclusivamente para ayudar, como biólogos de La Plata, conductores radiales de Concordia, etc. Finalizado todo esto llegó el momento más esperado: la premiación. A continuación encontrarán la tabla de clasificación general.

Como broche de oro, se sorteo la embarcación completa como premio mayor un trucker con motor de 40 caballos y trailer incluido y los favorecidos fueron: el equipo Nº 6: “CERNADAS, Esteban y URAN, José María” provenientes de la provincia de Neuquén.

Si bien la cena se extendió en demasía, vino bien para hacer tiempo como los adolescentes, esperando la “movida” en un boliche donde se coronó a la reina de la fiesta nacional del dorado entrerriano.

Quiero agradecer especialmente:
  • A Ariel “Extreme” Ferreira por ser un verdadero amigo.
  • A Mario Rigoni y Carina Spahn, Directora de Turismo de La Paz.
  • A Juan Pablo Gozio por sus fotos y su calidez.
  • A Adrián de Posta Surubí y su gente, por el excelente servicio de su hermosa hostería.
  • A todos los que directa o indirectamente tuvieron que ver con la Organización de este Evento; la gente de La Paz, Entre Ríos.
  • A los participantes por apoyar con su presencia este tipo de acontecimientos que deberían abundar en nuestro país: la pesca con devolución, ya sea con mosca o artificiales.

 

…Y podría seguir con una lista interminable. Sepan disculparme.
Arq. Martín G. Chaves - “Piscuí”
 
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