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Hace
varios años que mi primer salida para tratar
de dar con los pejerreyes del estuario, la realizo
a la zona de Juncal – Juncalito.
Por compromisos personales y factores climáticos,
debí esperar hasta el sábado 12
de mayo para “mezclarme” con las flechas,
descubrir y trasmitir sus secretos.
La apuesta era fuerte: pescar dos días
seguidos, parando sólo para dormir.

La
madrugada del sábado nos recibió
con vientos muy fuertes del S – SO; por
suerte la zona a relevar posee ámbitos
al reparo de tales inclemencias, permitiéndonos
seguir adelante con nuestra ansiada aventura.
A
las 10 horas, a bordo de la Mutante capitaneada
por Maximiliano Palasciano y acompañados
por Esteban Rodríguez, comenzamos a remontar
las aguas del río Luján, para continuar
por el Canal Arias, De La Serna, Canal 4, Paraná
Miní, Canal Arana y tras cruzar el río
Barca Grande adentrarnos en el ahora peligroso
arroyo Naranjo. En su cause observamos gran cantidad
de troncos a la deriva y otros firmes al fondo,
apenas visibles en bajante, con filosas puntas
capaces de dañar nuestros motores y cascos.
Superado
el “campo minado” continuamos una
navegación placentera por el Paraná
Guazú, arroyo Ceibito, río Ceibo,
Sauce y la llegada al Canal Principal, que nos
esperaba con olas de 2 metros.
Intercambiamos
opiniones con los amigos de la Talco,
tanto Oscar Paganini como quien escribe sabíamos
de las bondades piscatorias de los bancos ubicados
entre la boca del Bravo y el Gutiérrez,
sobre la costa argentina..... Solo debíamos
tomar el coraje suficiente para remontar el río
Uruguay.
Ayudados
por los 75 caballos del motor Mercury y el excelente
desempeño del timonel, a las 13 horas nos
encontrábamos en la tierra prometida armando
los equipos.
Al ver tan rizado el cause del río Uruguay,
supusimos que allí encontraríamos
a los grandes. El fuerte viento y la correntada
no nos permitían un garete adecuado y perdimos
horas irrecuperables de buen pique.
Ariel
Ferreyra y Alejandro Spoltore comentaban por el
VHF sus muy buenas capturas, todas sobre el banco.
Aceptando las sugerencias de nuestros amigos,
gareteamos en zonas menos profundas y logramos
las primeras capturas. La mayoría, ejemplares
chicos y medianitos con algunos “cuarentones”
entreverados.
Cerca
de las 16:30, Ariel emprendió su regreso,
pero antes detuvo su marcha para saludarnos y
comentarnos su faena. Enorme fue nuestra sorpresa
al observar los portes de los pejerreyes capturados...
y enseguida las preguntas...
Ariel,
Adolfo y Luciano no dudaron en respondernos:
“Optamos
por arrancar nuestra pesca en Punta Carbón
gareteando sobre el banco del lado argentino.
Ni bien arrojamos los aparejos comenzó
el festival de piques. Salían todos medianitos
en 4 pies de profundidad pero cuando llegamos
a los 8 pies y las líneas se alejaban de
la embarcación la calidad de los pejerreyes
capturados mejoraba. A las 12 horas comenzábamos
los garetes en 8 pies y los terminábamos
en 10 pies, justo en el veril del canal y repetíamos
la secuencia. Otro acierto fue cambiar las líneas;
preferimos boyas más chicas y anzuelos
más grandes, encarnando tres mojarras por
anzuelo, para evitar que se prendiera el "chiquitaje.”
Asimilamos
los consejos y proseguimos con un garete largo
que nos regaló varios pejerreyes más
y algunos doradillos hambrientos que devoraban
con violencia nuestros cebos.
El
sol se escondía inexorablemente en la espesura
del delta, los últimos rayos nos invitaban
a buscar un lugar para pernoctar.
Oscar, conocedor de la zona, nos guió hasta
la boca del Bravo y fondear juntos frente a la
isla La Paloma.
Embelesados, compartimos un atardecer irrepetible,
amarinamos las embarcaciones y nos dispusimos
a cenar rodeados de pura naturaleza e iluminados
por todas las constelaciones.

Esteban se
lució con un exquisito guiso de carne y
Oscar con otro de mondongo. Panza llena y corazón
contento…
Debo confesarles que hacía tiempo no dormía
tan plácidamente a bordo.
El
domingo amaneció gélido, una espesa
neblina se apoyaba sobre las aguas. Reconfortantes
mates cebados por Oscar nos devolvieron la vitalidad
y raudos volvimos al lugar de pesca.

Bastaron
10 minutos de navegación lenta para ubicamos
frente al puerto de Nueva Palmira. El viento había
virado al E - NE y ganaba en intensidad.
Con la experiencia del día anterior todo
fue más fácil, en poco más
de tres horas triplicamos la cantidad de capturas,
redondeando las 65 piezas en total.
Pasado
el mediodía, el río Uruguay, antes
agitado y embravecido se transformó en
una infinita lengua de agua espejada donde pocos
pejerreyes y varios doradillos nos brindaron las
últimas emociones de un fin de semana memorable.
A
las 15 horas emprendimos el regreso todos juntos
en armoniosa caravana, con esa seguridad de saber
que siempre hay cerca una embarcación con
bandera pescanauta.
Para
destacar:
El
viernes 18 de mayo nuestros amigos Julio Pollero,
Pablo Ortiz y Norberto Scarpelli pescaron en el
mismo sector con excelentes resultados, pero algo
varió: los ejemplares más importantes
los obtuvieron en el cause principal del río
Uruguay y en las zonas donde el agua se “veía”
trasparente, las brazoladas largas, de 35 cm,
fueron las más rendidoras.

Una
vez más la pesca nos demuestra que no es
una ciencia exacta, y que bueno que sea así.
Esta es una de las razones fundamentales por la
que en Pescanautas valoramos las experiencias
de todos los aficionados, porque aprendemos todos
los días y cada pescador es dueño
de una parte de la verdad.
Equipos
empleados:
Utilicé
una caña Lexus Soft de 4.20 m con reel
frontal Shimano Slade 2000 FA cargado con multifilamento
Climax amarillo flúor del 0.12 . Líneas
con boyas Criterio esféricas de 18 mm verde
limón, puntero pescador con alargue o “cuarta
boya”. Brazoladas de 15 a 30 cm con anzuelos
Tiemco 8089 N? 6 encarnando siempre con mojarra
viva.
Esteban empleó
una caña Banax “Flecha de Plata”
400 Serie II con reel frontal Daiwa Samurai cargado
con multifibra Spinit Dynnema del 0.15. Líneas
de tres boyas Criterio con puntero y alargue,
brazoladas entre 10 y 30 cm con anzuelos Mustad
oxidables 1/0 y 2/0.
Maxi estrenó su nueva caña Gran
Match Pro de Marine Sports de cuatro tramos enchfables
confeccionada para reeles rotativos. En esta oportunidad
empleó un Brisa 3000 de Marine Sports cargado
con multifilamento Climax del 0.16. Líneas
tradicionales de tres boyas Criterio con brazoladas
entre 15 y 25 cm.
Agradecimientos
muy especiales:
A
Maxi y a Esteban con quienes compartí una
aventura que quedará grabada para siempre
en mi recuerdo.
A Oscar Paganini
y Oscar Lepi compañeros de emociones.
A todos los pescanautas
con los que nos comunicamos tanto el sábado
como el domingo.
A Ariel Ferreyra,
Julio Pollero, Eduardo Bresba y Alejandro Spoltore
por las fotos y los datos brindados.
A nuestras
esposas Anto, Pequi y Debby que colaboraron para
que esta salida sea posible.
Esta
nota va dedicada con mucho cariño a mis
amigos
Eduardo y Gabriela Moncalvo, que estuvieron “presentes”
en todo momento
Hasta
la próxima
Ferchu
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