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Pejerrey en Playa Honda: comienza la temporada -- Martín Gregorio Chaves


Una vez más, como se repite año tras año con la llegada de los primeros frentes fríos otoñales, esperamos ansiosos los datos de las salidas al pejerrey en el Río de la Plata.
Las primeras capturas relevantes ya han ocurrido en la zona de las Islas Juncal y Juncalito y sobre el río Uruguay, aguas arriba. Existe la creencia de que los pejerreyes entran desde el mar y remontan los ríos hasta llegar en algunos casos hasta la ciudad de Rosario buscando comida. Otros aseveran que nunca se fueron, y que sólo están “aletargados” por el agua cálida y el calor del verano, lo que los condiciona biológicamente a comer menos y estar menos activos.
Lo cierto es que hay un cambio notorio en la cantidad de piques y la calidad de los ejemplares que salen en una jornada de pesca y que puede ser fruto de varios o todos los factores que antes mencioné. Como en toda transición, en Abril todavía no se afirma esta pesca. Ninguna temporada es igual a las anteriores.

Pero con la llegada de Mayo y las primeras heladas importantes, los datos optimistas se multiplican y nuestra ansiedad aumenta.
Este año, el relato de las salidas de las dos primeras semanas del mes superó nuestras expectativas y me dieron la excusa ideal para planear mi primer intento.

El césped blanco de la guardería mostraba el resultado de la helada. El pronóstico indicaba vientos leves del NNE, temperatura en aumento y cielo totalmente despejado. Lamentablemente hubo que esperar unos preciados minutos hasta que bajaran la lancha, ya que insólitamente, en Canestrari recién pueden hacerlo pasadas las 8 de la mañana.

Ya en camino, pudimos observar que se veían 4 o 5 escalones de la farola del puerto de San Isidro, señal indiscutible para buscar un paso seguro del canal Mitre. La bajante era muy pronunciada y la niebla superficial todavía estaba presente cuando salimos al canal Costero. El río se presentaba ideal para la travesía y notamos a lo largo de nuestro recorrido una muy buena claridad del agua. Cincuenta minutos pasaron hasta que llegamos a la zona deseada entre los barcos hundidos Di Tomasso y Cientofante; y las tres embarcaciones que coincidimos allí comenzamos a aprestar nuestros equipos: la “Jumaluva” donde yo estaba, de Alejandro Coniglio “White Hunter”, junto a Adrián Tito Fontana. La “Lala”, de Luis Kurtz y su acompañante Rafael Uminsky y la “Kaiken” de Fabián Hamu y su tripulación compuesta por Mauro y Fabián B.

La Lala se ubico más al norte y casi sobre el canal frente a la costa Uruguaya. Nosotros decidimos quedarnos un poco más al sur debido a la presencia de numerosas islas flotantes de camalotes. Tanto Tito como Fabián consideraban que era una buena oportunidad para encontrar los pejerreyes que comen bajo éstas.

No habíamos terminado de bajar el ancla de capa cuando por la radio el “Rafa” festejó su primera captura. Terminamos apresuradamente la ceremonia de los aprontes para tentar estos peces: ancla de capa, botella de ceba de aceite de pescado, lata de caballa en aceite, mojarras en los anzuelos como carnada y… muchísima expectativa. Pasaron sólo diez minutos antes que Tito clavara un pejerrey robusto y con muchísimo vigor. El resto de la mañana transcurrió animadamente, con varios piques alternados entre nuestras líneas. Los tamaños eran muy variados, pero sin sorpresas. Otra historia se desarrollaba en las dos embarcaciones que nos custodiaban. Ellos tuvieron la suerte de cobrar algunos excelentes peces de más de 50 cm. de largo y varios de más de 45. Promediando el mediodía y en coincidencia con la parada de agua (intermedio entre bajante y crecida), aumentó considerablemente el calor y los piques comenzaron a espaciarse. Para las 14hs el río se presentaba totalmente planchado y casi sin corriente. Fue entonces que comenzaron a salir paties, palometas, dientudos y un sinfín de variada, muy entretenida, pero lejos de lo que habíamos ido a buscar.

Sin embargo, Fabián Hamu y sus compañeros siguieron pescando pejerreyes con muy buenos resultados. Cambiamos líneas y probamos varias cosas antes de resignarnos a la situación imperante. Tal vez por testarudez o para no interrumpir su buena racha, rehusamos la invitación a acercarnos a la Kaiken en ese momento.

Cada salida es una nueva experiencia y ésta en particular nos demostró que siempre hay que estar preparado para toda ocasión, por más insólita que esta se presente.
A veces el éxito de una salida ya esta condicionado desde el momento en que armamos el bolso con el equipo. Esto nos lo demostró Fabián, quien armado de toda su experiencia, recurrió a líneas con boyas que pocas veces usamos en Playa Honda.

Debido al intenso calor, los pejerreyes estaban comiendo en forma desganada, con desconfianza; largaban apenas sentían la resistencia de nuestras boyas. En cambio, en las líneas elegidas por Hamu armadas con pequeñas boyas de no más de 20mm, la carnada se transformo en una trampa mortal para los “pejes”.
Ayudado por un puntero pescador para lanzar a distancia y superando los primeros metros improductivos, a no más de diez o quince metros de deriva, logró clavadas exitosas. Equivocadamente siempre consideré estas líneas más apropiadas para la pesca en lagunas o en los juncales del Paraná Guazú o incluso en El Abanico de la Costanera. Este error de no contar con el equipo adecuado para TODAS las variables, lo pagué caro mientras veía resignado como sacaban hermosos ejemplares delante de mi propia nariz.

Rafael y Luis, más previsores, decidieron superar el escollo buscando aguas más oxigenadas cerca del Baldiserra. Y tuvieron un poco más de suerte. Recibir por radio el resumen de las cantidades cobradas en cada lancha fue lapidario para el Jumaluva: la Lala con 70 piezas más las devueltas y la Kaiken con 90, sin contar los que volvieron al agua. Nosotros apenas superamos los 30, ya que no contaban las más de 40 palometas pescadas.
El regreso fue muy calmo y sirvió para reflexionar sobre la jornada. La seguridad que transmite la compañía de otras embarcaciones es impagable. El amigo esperando en tierra nuestra llegada, el café con las medialunas con los compañeros y las anécdotas del día son parte de nuestra fortuna.

Consejos apra el arranque de temporada

  • Líneas con boyas lo más chicas posibles, siempre que se puedan ver. Yo las prefiero blancas y de madera balsa.
  • Con boyas medianas o grandes, clavar ante el más leve indicio.
  • Buenas mojarras. Las que llevamos nosotros de la morenera San Fernando resultaron excelentes y se aguantaron todo el día vivas sin aireador a pesar del calor. Llevar más de una porción por pescador porque parece que traen menos cantidad.
  • Cuando ya queden pocas mojarras, colocar un filet de dientudo o pejerrey, es indistinto.
  • Ceba bien dosificada, tratando de que no se corte o se interrumpa la calle en ningún momento.
  • Siempre viene bien y da muy buenos resultados colgar una lata de caballa en aceite.
  • Tener un garete bien regulado con el ancla de capa, no más de 1 o 2 Km. /h.
  • Si hay mucha diferencia de piques entre integrantes de igual experiencia, alternar los lugares en la lancha.
  • Equipos: con líneas de 3 boyas y puntero, o más boyas, cañas de 4.30 a 4.50m de largo.
    Es muy eficiente y cómoda una línea armada con dos boyas normales y una lastrada o puntera.
  • No dejen de probar fiocos de flash-abou o cristal flash en los anzuelos, generan un mayor atractivo para los peces a la distancia.
  • Relajarse lo más posible y tratar de pasarla bien haya o no pesca.

Agradecimiento especial:

A Rafael Umisky, por su informe escrito y sus fotos.
A Fabián Hamu, por su generosidad para compartir datos y experiencia.
A mis compañeros de lancha, por una jornada espectacular.
A todos, por acompañarnos e intercambiar información y transmitir esa sensación de seguridad única que da el saber que hay un Pescanauta cerca que nos cuida y nos aconseja en medio del Río y fuera de él.

“Piscui”

 
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