Una vez más,
como se repite año tras año
con la llegada de los primeros frentes fríos
otoñales, esperamos ansiosos los datos
de las salidas al pejerrey en el Río
de la Plata.
Las primeras capturas relevantes ya han ocurrido
en la zona de las Islas Juncal y Juncalito
y sobre el río Uruguay, aguas arriba.
Existe la creencia de que los pejerreyes entran
desde el mar y remontan los ríos hasta
llegar en algunos casos hasta la ciudad de
Rosario buscando comida. Otros aseveran que
nunca se fueron, y que sólo están
“aletargados” por el agua cálida
y el calor del verano, lo que los condiciona
biológicamente a comer menos y estar
menos activos.
Lo cierto es que hay un cambio notorio en
la cantidad de piques y la calidad de los
ejemplares que salen en una jornada de pesca
y que puede ser fruto de varios o todos los
factores que antes mencioné. Como en
toda transición, en Abril todavía
no se afirma esta pesca. Ninguna temporada
es igual a las anteriores.

Pero con la
llegada de Mayo y las primeras heladas importantes,
los datos optimistas se multiplican y nuestra
ansiedad aumenta.
Este año, el relato de las salidas
de las dos primeras semanas del mes superó
nuestras expectativas y me dieron la excusa
ideal para planear mi primer intento.
El césped
blanco de la guardería mostraba el
resultado de la helada. El pronóstico
indicaba vientos leves del NNE, temperatura
en aumento y cielo totalmente despejado. Lamentablemente
hubo que esperar unos preciados minutos hasta
que bajaran la lancha, ya que insólitamente,
en Canestrari recién pueden hacerlo
pasadas las 8 de la mañana.

Ya en camino,
pudimos observar que se veían 4 o 5
escalones de la farola del puerto de San Isidro,
señal indiscutible para buscar un paso
seguro del canal Mitre. La bajante era muy
pronunciada y la niebla superficial todavía
estaba presente cuando salimos al canal Costero.
El río se presentaba ideal para la
travesía y notamos a lo largo de nuestro
recorrido una muy buena claridad del agua.
Cincuenta minutos pasaron hasta que llegamos
a la zona deseada entre los barcos hundidos
Di Tomasso y Cientofante; y las tres embarcaciones
que coincidimos allí comenzamos a aprestar
nuestros equipos: la “Jumaluva”
donde yo estaba, de Alejandro Coniglio “White
Hunter”, junto a Adrián Tito
Fontana. La “Lala”, de Luis Kurtz
y su acompañante Rafael Uminsky y la
“Kaiken” de Fabián Hamu
y su tripulación compuesta por Mauro
y Fabián B.
La Lala se ubico
más al norte y casi sobre el canal
frente a la costa Uruguaya. Nosotros decidimos
quedarnos un poco más al sur debido
a la presencia de numerosas islas flotantes
de camalotes. Tanto Tito como Fabián
consideraban que era una buena oportunidad
para encontrar los pejerreyes que comen bajo
éstas.
 |
|
No habíamos
terminado de bajar el ancla de capa cuando
por la radio el “Rafa” festejó
su primera captura. Terminamos apresuradamente
la ceremonia de los aprontes para tentar estos
peces: ancla de capa, botella de ceba de aceite
de pescado, lata de caballa en aceite, mojarras
en los anzuelos como carnada y… muchísima
expectativa. Pasaron sólo diez minutos
antes que Tito clavara un pejerrey robusto
y con muchísimo vigor. El resto de
la mañana transcurrió animadamente,
con varios piques alternados entre nuestras
líneas. Los tamaños eran muy
variados, pero sin sorpresas. Otra historia
se desarrollaba en las dos embarcaciones que
nos custodiaban. Ellos tuvieron la suerte
de cobrar algunos excelentes peces de más
de 50 cm. de largo y varios de más
de 45. Promediando el mediodía y en
coincidencia con la parada de agua (intermedio
entre bajante y crecida), aumentó considerablemente
el calor y los piques comenzaron a espaciarse.
Para las 14hs el río se presentaba
totalmente planchado y casi sin corriente.
Fue entonces que comenzaron a salir paties,
palometas, dientudos y un sinfín de
variada, muy entretenida, pero lejos de lo
que habíamos ido a buscar.
Sin embargo,
Fabián Hamu y sus compañeros
siguieron pescando pejerreyes con muy buenos
resultados. Cambiamos líneas y probamos
varias cosas antes de resignarnos a la situación
imperante. Tal vez por testarudez o para no
interrumpir su buena racha, rehusamos la invitación
a acercarnos a la Kaiken en ese momento.
Cada salida es
una nueva experiencia y ésta en particular
nos demostró que siempre hay que estar
preparado para toda ocasión, por más
insólita que esta se presente.
A veces el éxito de una salida ya esta
condicionado desde el momento en que armamos
el bolso con el equipo. Esto nos lo demostró
Fabián, quien armado de toda su experiencia,
recurrió a líneas con boyas
que pocas veces usamos en Playa Honda.
Debido al intenso
calor, los pejerreyes estaban comiendo en
forma desganada, con desconfianza; largaban
apenas sentían la resistencia de nuestras
boyas. En cambio, en las líneas elegidas
por Hamu armadas con pequeñas boyas
de no más de 20mm, la carnada se transformo
en una trampa mortal para los “pejes”.
Ayudado por un puntero pescador para lanzar
a distancia y superando los primeros metros
improductivos, a no más de diez o quince
metros de deriva, logró clavadas exitosas.
Equivocadamente siempre consideré estas
líneas más apropiadas para la
pesca en lagunas o en los juncales del Paraná
Guazú o incluso en El Abanico de la
Costanera. Este error de no contar con el
equipo adecuado para TODAS las variables,
lo pagué caro mientras veía
resignado como sacaban hermosos ejemplares
delante de mi propia nariz.
Rafael y Luis,
más previsores, decidieron superar
el escollo buscando aguas más oxigenadas
cerca del Baldiserra. Y tuvieron un poco más
de suerte. Recibir por radio el resumen de
las cantidades cobradas en cada lancha fue
lapidario para el Jumaluva: la Lala con 70
piezas más las devueltas y la Kaiken
con 90, sin contar los que volvieron al agua.
Nosotros apenas superamos los 30, ya que no
contaban las más de 40 palometas pescadas.
El regreso fue muy calmo y sirvió para
reflexionar sobre la jornada. La seguridad
que transmite la compañía de
otras embarcaciones es impagable. El amigo
esperando en tierra nuestra llegada, el café
con las medialunas con los compañeros
y las anécdotas del día son
parte de nuestra fortuna.
Consejos
apra el arranque de temporada