Con la alegría
de haber botado su nueva embarcación:
la “ZOSO”, una hermosa Canestrari
Cuddy 215, Claudio nos comentó sus ganas
de salir a pescar, por lo que no dudamos en
acompañarlo al debut. Sólo hizo
falta arreglar el día y salir al río.

Llego
el día de la partida: Claudio Baldrich,
El Rafa, Ian (el hijo de Claudio) y quien les
escribe, Juampi, en la flamante Zoso; y con la
compañía de Rubén y su hijo
Manuel en la Aequo.
Con
todas las cosas a bordo, carnadas, comida, etc.,
nos dirigimos a los pozones que rodean a la isla
de Oyarbide muy bien aprovisionados. Las especies
elegidas para buscar fueron los grandes patíes
y algún posible doradillo. Navegamos por
el Canal Vinculación, Urión y Honda
hasta el Paraná de las Palmas, y de ahí
seguimos el derrotero por los palos hasta nuestro
destino.
Una
vez que se llega al lugar elegido es conveniente
dejar derivar la embarcación sin motor
unos minutos para observar en qué sentido
y velocidad deriva, a los efectos de elegir el
lugar más conveniente para comenzar el
garete y definir cómo colocar el ancla
de capa. Una vez realizada dicha maniobra y con
unos 50 mts de distancia entre ambas embarcaciones,
lanzamos las líneas al agua encarnadas
con anguilas de aproximadamente 30 cm, y plomitos
pasantes de 10 y 20 gr.
A
los 10 minutos de comenzada la pesca, la caña
de Claudio anuncia un toque. Distinto al que se
siente mientras la línea toca el fondo,
ahí nomás: corrida, clavada y arriba
un muy lindo paticito que rondo los 3 kg aproximadamente.
Luego
de devuelto el ejemplar al agua, decidimos preparar
una picadita, ya tradicional en nuestras salidas.
Fue así que cuando nos disponíamos
a disfrutar de dicha picada, la caña de
Claudio marca nuevamente una importante corrida.
El pique nos mantuvo en suspenso durante 20 minutos
hasta que pudimos ver de qué especie se
trataba. Las conjeturas iban de un patí,
a la remota posibilidad (y nuestro deseo) de que
fuera un surubí. Finalizada la pelea y
con Claudio como ganador, un hermoso pati de unos
8 kg aproximadamente mostró su porte. Nuestro
amigo pescador, exhausto y con una lesión
que sufre en el hombro, lucho con el pez hasta
el agotamiento, ya que la fragilidad del equipo
lo obligo a no correr riesgos de cortar la línea
al apurarse.

Un
rato después, tengo un pique en mi caña.
Mi sonrisa lo decía todo: sabía
que era un patí. La jornada hasta el momento
se daba espectacular. Después de unos minutos
de lucha traigo un lindo paticito de 3 Kg. Ahí
nomás remontamos un poco para volver a
garetear el canal.
Mientras
tanto, en la lancha de Rubén, Manu le venia
“pasando el trapo” al padre ya que
tenia 3 paties arriba contra ninguno.
El
Rafa, quien había tirado una línea
con boya encarnada con filete de sábalo
con la idea de tentar algún doradito de
la zona, siente un pique y ve que se hunde por
completo la boya. Ansiosos esperábamos
que el salto dorado iluminara nuestra embarcación,
pero no tuvimos esa alegría: era un muy
lindo patí…así…de flote.
Ya
entrada la tardecíta y con la muy linda
pesca que habíamos realizado, nos juntamos
con Rubén y Manu para compartir unos mates
antes de emprender el regreso.
Los
equipos que utilizamos fueron:
cañas de 1 tramo de 2.10 metros de longitud,
Kunnan Extreme y Shimano Catania. Reeles, Abú
García 5500 y 6500. Anzuelos 7/0. Como
carnada elegimos: anguilas y filete de sábalo
fresco.
Quiero felicitar
y agradecer a Claudio por la invitación
al estreno. Y al Rafa, Ian, Rubén y Manuel
por la compañía. Un abrazo para
todos.
Juan
Pablo Funk (Juampi)
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