Popularizamos el Deep
Jigging en Mar Chiquita
Compartiendo
el stand en Expo Armas 2006 con Mariano de la
Rúa tuve la oportunidad de observar videos
sobre una modalidad de pesca novedosa y apasionante:
el “Deep Jigging”.
Avido de información leí artículos
en internet y notas de Diego Flores que me fueron
orientando y permitiendo, lentamente, conocer
los principios básicos de este estilo de
pesca.
Jigs
marca Lexus, recientemente ingresados
al mercado por Dolphin Pesca y Camping,
modelos utilizados para la pesca
variada costera en Mar Chiquita |
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El
deep jigging irrumpió en la pesca deportiva
en la década del 90 en Japón. La
comunidad nipona en Brasil lo importó a
Sudamérica y el guía Mariano de
la Rúa junto a Tomás Restano y Carlos
Peloso lo institucionalizaron en Mar del Plata
en el verano del 2005.
Sucintamente, el deep jigging es una pesca vertical
que se realiza embarcado con Jigs de dos clases:
duros (artificiales con forma de gruesas hojas
de cuchillo de aleación de plomo y antimonio)
o blandos (anzuelos con cabeza de plomo y cuerpo
de latex). Se los trabaja en forma lenta, picándolos
en el fondo y elevándolos a no más
de dos metros del lecho, estilo “pinking”,
o con recuperación rápida, estilo
“japo”.
Hermosos
meros, salmones, anchos de banco y limones son
cobrados en esta modalidad en cruceros preparados
para la pesca de altura y en profundidades superiores
a los 40 metros... Una pregunta invadió
mi cabeza ¿Qué pasaría con
el jigging en una pesca variada, con una embarcación
convencional a pocos kilómetros de la costa?
Una
tarde de diciembre le comenté mi inquietud
a Sebastián de Dolphin
Pesca, que recientemente habían importado
una serie de jigging de la marca Lexus, por supuesto
se mostró interesado en el desafío
y junto a Diego Flores elucubramos sobre los pesos
y modelos de los jigs a utilizar.
Me
comuniqué con mis amigos Gonzalo Chamorro
y Juan Pablo Funk y tras un llamado al guía
Pablo
Rizzo, reservamos una de sus embarcaciones
para tentar suerte en Mar Chiquita el 19 de enero.

El
tractor depositó la embarcación
en las aguas de la albufera.
Gonzalo, Leandro, Javier, Juan Pablo y quien escribe
nos acomodamos en la Dos Mares con la ilusión
de intentar algo diferente, jigging en la pesca
variada, un estímulo especial en una salida
convencional.
El
tren de olas nada acompasado complicó el
ingreso al mar. La violencia de las olas quiso
frustrar nuestra prueba, más no lo logró.
Navegamos
8 Km hasta un punto que Pablo tenía marcado
en el GPS, un lugar muy rendidor luego de fuertes
vientos. El fondo de arena con una profundidad
de 14 metros era el ámbito que nos permitiría
intentar la pesca variada como también,
si la suerte estaba de nuestro lado, capturar
algún bacota.
Todos comenzamos pescando con carnada, la idea
era atraer el cardumen con las anchoitas y una
vez establecida la pesca, probar con los jigs.
Mi ansiedad hizo que apenas Leandro capturó
el primer besugo, cambiara el quipo por el de
deep jigging, para no abandonarlo en el resto
de la jornada. Elegí un jig duro de 85
gramos, con brillos e iridiscencias, que imitan
un escamado natural de un pez.
Trabajándolo en el estilo “pinking”
tuve la primer respuesta y una emoción
difícil de contar. Logré izar un
besugo de lindo tamaño al tiempo que Pablo
clavaba otro con un jig más pesado de 125
gramos, con colores flúo y de perfiles
asimétricos.
Con
carnada, Juampi, Gonzalo, Javier y Leandro obtenían
bagres de mar, besugos y algunas corvinas.
Mientras
rebotaba el jig sobre el fondo siento un pique
muy fuerte, mi caña se arquea a más
no poder y comienza una lucha magnificada por
lo sutil del equipo. Para la sorpresa de todos
una hermosa corvina había tomado el artificial.
Asombrado
y feliz seguí capturando corvinas, más
besugos y gatusos.
Gonzalo
con un doblete de corvinas, Juampi y Leandro con
dos ejemplares superlativos confirmaban la riqueza
del pesquero.
El
viento Este – Sudeste ganó en intensidad,
la leva crecía a 2.5 metros generando un
movimiento adicional en los jigs.
Decidí
aumentar la velocidad de recuperación (estilo
japo) y una pequeña anchoa de banco se
lanzó con voracidad sobre el engaño.
La
hora del regreso se acercaba, el viento no aflojaba
pero todavía esta jornada me guardaba una
emoción más: en los últimos
tirones largos “long jerks”, Pablo
clava una pescadilla en el momento que yo prendo
una palometa. La foto con mi gran amigo atesorará
ese momento para siempre.
Navegando
hacia el embarcadero, no podía ocultar
mi alegría, junto a amigos que me regaló
la pesca habíamos disfrutando de una pesca
exquisita, diferente y al alcance de todos los
pescadores deportivos.
Equipos
empleados
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Modalidad
Jigging:
Caña
Eagle Claw de batí cast de 1.95 m,
acción media de 10 – 17 libras.
Reel Abu García 4600 c3 cargado con
nylon Steel Line de 0.30 mm. Como pescamos
en fondo de arena no colocamos terminal ni
bajo línea, como se suele hacer en
zonas rocosas. Si la presencia de anchoas
de banco en abundante amerita colocar un pequeño
leeder de acero. Los dientes de la anchoa
mellan el nylon y probablemente perdamos el
artificial.
Jigs: modelos duros, de 60
a 125 gramos con perfiles paralelos y asimétricos
con brillos, escamados y de colores flúo.
Los mejores resultados se lograron con los
artificiales provistos de “ojos”,
los que le dan más vida al engaño
e invitan a atacar al jig en cercanías
del anzuelo.
Pescanautas
agradece al guía Pablo
Rizzo por recibirnos en su casa y permitirnos
realizar una nota inédita, a Diego Flores
por sus consejos y a Dolphin
Pesca por facilitarnos los jigs y confiar
en nosotros.
Quiero
dedicarle con todo mi cariño esta nota
a Marcelo “Velele” Lopez
y su familia, deseoso de una pronta recuperación.
Hasta
la próxima
Ferchu
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