Tarariras
en el Delta del Río de la Plata
Septiembre
fue, es, y seguramente seguirá siendo,
el mes de la “bajada de bandera” para la pesca
de tarariras. Sobre todo en el Delta del Río
de la Plata donde si bien es posible pescar tarariras
todo el año, a partir de mediados de septiembre
se empieza a poner “picante”.
¿Cómo
es eso de que pican todo el año?, sí,
aunque a usted le cueste creerlo se pueden pescar
tarariras en pleno invierno.
La tararira del Delta difiere en varios aspectos
con sus congéneres lacustres. No inverna
por completo, solamente baja su nivel de actividad
reduciendo notablemente sus funciones metabólicas,
come menos y con menos ganas, pero sigue alimentándose
aun en los meses mas fríos del año.
Tengo unas cuantas experiencias con tarariras
grandes en pleno Julio. Llegado septiembre y con
los primeros días diáfanos acompañados
de un tibio sol, las Hoplias Malabaricus comienzan
a despertar de su modorra.
Desde
mi punto de vista y basado en extensas experiencias,
septiembre, octubre y noviembre son meses excelentes
para pescar taruchas en el Delta. Si bien están
aún un poco lentas para acomodar los “bocados”
tienen un hambre de locos, por lo que las respuestas
serán muy buenas si supimos seleccionar
un buen lugar. Y e aquí el dilema... ¿Qué
lugar es bueno para pescar en esta época?
El
ámbito natural de la tararira es el juncal
y los sectores de fondo con claro predominio de
limo, el por qué, es fácilmente
deducible. La tararira de río no es un
pez que suele perseguir mucho a sus presas como
normalmente puede suceder en las lagunas. Ante
la abundancia de alimento y la proliferación
de forraje que deambula entre las matas, se limita
a cazar al acecho, apostándose bien mimetizada
entre los carrizales, o bien semi enterrada en
el limo para propinar un certero ataque a las
incautas presas que osen invadir su dominio.
Las
realmente grandes, y hablo de monstruos de 3.5k
o más, en general sólo abandonan
la protección de los juncos durante la
noche, adentrándose en los playones e incluso
canales profundos en busca de bocados contundentes.
Una característica de las tarariras del
río, es que rara vez se mueven lejos del
fondo, por lo tanto es muy difícil hacerlas
subir a tomar algo que le ofrezcamos cerca de
la superficie, sea carnada natural, o el mejor
y más sofisticado señuelo importado.
Si desea tener éxito en sus pescas tenga
muy en claro este factor e intente colocar su
cebo lo más cerca del fondo posible. Haya
40cm o 4 metros, tenga la seguridad que las mejores
respuestas las obtendrá en la capa inferior
de agua.
Técnicas
de pesca
Generalmente
lo más rendidor es pescarlas a fondo, si
la correntada es mínima no se utiliza plomo
alguno, directamente conectamos a la reserva del
reel un leader de acero de 40lb de unos 20cm armado
con un anzuelo adecuado.
Si
la correntada hace caminar la línea o la
saca de la zona caliente, agregue un plomito pasante
tipo aceituna de 10gr a 30gr y con eso será
mas que suficiente.
La utilización de hélices tipo “Buzzer”
en combinación con un prolijo filet de
sábalo o un mojarrón, hacen estragos
si traccionamos la línea en forma intermitente
dejando una estela de limo a su paso. Esta estela
funciona como el camino de migajas del clásico
cuento para niños “Hansen y Gretel”,
proporcionando una pista clara para que los peces
identifiquen rápidamente el engaño.
A
flote
Pescando
en la “parada de agua” o en sectores
de corriente tenue, podemos utilizar un aparejo
de flote sin problemas. Recuerde utilizar una
boya que armonice con el tamaño de la carnada
y olvídese de esos horrendos y pesados
boyones tipo trompo. Una económica zanahoria
de telgopor de 15 o 20cm de largo es suficiente
para suspender el mejor bocado, facilita la clavada,
y ofrece menos resistencia hidrodinámica
maximizando la sensación de lucha con el
pescado.
Las
boyas de diseño “Plop” son
muy efectivas ya que el sonido que producen correctamente
trabajadas, animan a las taruchas a salir de la
protección de los juncos.
Lo más cómodo y rendidor es armar
la línea directamente sobre la reserva
del reel, colocando una perlita y un nudo corredizo
a modo de tope no tendremos limite en la profundidad
de trabajo y la podremos regular correctamente
así haya 1 o 6 metros de agua, recuerde
que debe buscarlas muy cerca del fondo apenas
a 10cm o bien rozando el lecho.
Como
en primavera aún se encuentran semi-aletargadas,
su forma de comer resulta algo lenta y debe “madurarse”
el pique con mucha tranquilidad hasta sentir una
corrida larga y firme. Ese es el momento óptimo
para clavar y que el anzuelo penetre su paladar
o bien se clave en la lengua, si clava durante
el “toqueteo” lo más probable es que les
saque la carnada de la boca y pierda la oportunidad.
Manteniendo
el recurso
La
tararira es un pez territorial que pocas veces
se aleja mucho de su lugar de residencia, por
lo tanto si se presiona siempre el mismo pesquero
termina por agotarse, más aun si usted
sacrifica algunas piezas. Sencillamente de tan
pinchadas que están se tornan remisas al
pique. Lo correcto para mantener nuestros “rinconcitos
secretos” intactos y siempre disponibles, es rotar
de pesquero cada salida y devolver las piezas
cobradas en el mejor estado posible. Para ello,
utilice anzuelos con la rebaba aplastada que no
sólo permiten soltar rápidamente
a los peces, sino que también penetran
mejor en el osificado paladar de Hoplias.
Un
equipo eficiente
Para
esta pesca utilizo dos equipos diferentes, uno
de spinning compuesto por una caña de 7’
y 8 a 10lb con reel frontal para usar pescando
a flote, y otro de baitcast liviano (hasta 12
o 15lb) lógicamente con rotativo, para
trabajar a fondo o con señuelos. En los
dos casos utilizo multifilamento 0.18mm de extrema
calidad y una alta relación de velocidad
(6:1 a 7:1) ya que me permite prepear a los monstruos
cuando encaran como torpedo hacia las matas, o
zafar enganches sin necesidad de mover la embarcación.
Dónde
buscarlas
Los
lugares indicados para intentar a principio de
temporada, son los playones con proliferación
de juncales, o los juncales ubicados inmediatamente
junto al veril de una canaleta. El sector ideal
debe combinar aguas someras que tomen temperatura
rápidamente, y una zona inmediata con más
profundidad que les brinde reparo cuando la marea
baja y el playón disminuye su profundidad
. El mejor lugar para ubicar la línea será
entonces el punto medio entre estas dos estructuras:
playón con juncos / veril profundo.
Básicamente,
cualquier curso mediano o pequeño que desagüe
en el estuario es buen lugar, pero debe reunir
algunas características como ser: escasa
o mejor aun, nula navegación, veriles poco
pronunciados donde proliferen juncos y vegetación
flotante como repollitos o camalotes, y un cauce
que en marea baja mantenga por lo menos 60cm de
profundidad.
Panorama
actual
En días de calor y poco viento la pesca
resulta estupenda, sobre todo a última
hora de la tarde. Dando con el día y el
lugar acertado, las respuestas son sostenidas
y con portes más que satisfactorios (1.5
a 3kg).
Para
los señuelos habrá que esperar un
poco más, cuando los días cálidos
se estabilicen, el aumento en el metabolismo de
las taruchas permitirá mover algunos “mastuerzos”.
Por el momento, si bien ya obtuvimos algunas respuestas
de ejemplares grandes, la carnada natural se lleva
los laureles.
Adrián
Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva
– Instructor de Pesca con Mosca
Viajes a medida –
adritifon@fibertel.com.ar - Ce: 11.155.131.1178
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