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Relevamos 100 km de río buscando pejerreyes


La flota y el espíritud pescanautas lo hizo posible

El mes de mayo avanzaba con días templados, el viernes 19 se pronosticaba un fin de semana con bastante frió, temperaturas mínimas de 2 grados, buen tiempo, poco viento del cuadrante Sud Oeste - Oeste y casi sin luna.

Nos entusiasmaba ver en el pilote Norden el descenso paulatino de la temperatura del agua hasta llegar a los 16 °.

Realmente más no se podía pedir, sólo faltaba programar la salida a los diferentes pesqueros del Río de la Plata y el Río Uruguay.

Desde Villa Paranacito, hasta la cola SE de la Depresión, pasando por Punta Gorda, Juncalito y Martín Chico, muchas embarcaciones de la flota Pescanautas se preparaban para disfrutar de dos días de pesca excepcionales. Todos unidos por la misma pasión: compartir la pesca con amigos y relevar más de 100 Km de río en busca de las flechas de plata.

 

VILLA PARANACITO: Muy bueno en cantidad y calidad

Por Pablo Zambelli

Domingo 21 de Mayo y con buenos pronósticos de pesca, emprendemos viaje rumbo a Villa Paranacito donde zarparíamos a las 7,30 horas.

En esta oportunidad fuimos de la partida: Anita, Roberto, Osvaldo y Fabián en una embarcación; y Fabián Hamu, Adrián y quien suscribe en otra.

Luego de transitar desde Capital Federal los 150 km que nos separan de esta ciudad Entrerriana, decidimos tomar un desayuno reparador para luego sí dar inicio a la excursión de pesca pactada. Siendo las 8 de la mañana y con las embarcaciones listas, cubrimos el derrotero hasta llegar al río Uruguay donde haríamos los primeros intentos.

El río se presentaba inmejorable, con un leve viento del SO las respuestas no se hicieron esperar y comenzó la actividad. Las primeras capturas de pejerreyes no superaban los 40cm. A medida que pasaban las horas el viento comenzó a menguar dejándonos un río muy planchado y con un garete extremadamente lento. Cambiamos las líneas por boyas más pequeñas y sin trampa y así algunos pejerreyes más logramos engañar.

No conformes con el resultado y con los tamaños en descenso, decidimos navegar buscando mayor actividad. Nos acercamos al canal, donde el día anterior se había realizado una buena pesca.

Ya en el nuevo sector, el río aún seguía planchado. Nuevamente líneas al agua. Los piques no eran francos, la cantidad de pejerreyes que había se hacía notar por la gran cantidad de borbollones que se divisaban en el agua, tal es así que en más de una oportunidad se pudo apreciar a las flechas de plata dirigiéndose hacia las líneas, un verdadero espectáculo.

Como si fuese una cuestión estadística, de tanto pescado que había y a pesar de las condiciones no tan óptimas, las cosecha seguía incrementándose, con algunos tamaños que nos hacían ilusionar.

Por la tarde y cuando estábamos entrando en la ultima hora de pesca, si bien contábamos con una interesante cosecha, el día nos regaló una brisa que oxigenó la superficie del agua, dejando en el río un oleaje ideal para un ultimo garete y fue ahí que decidimos navegar hacia allí, donde haríamos los últimos intentos. Tan atinada resultó esta decisión que en una hora y media de pesca se obtuvieron unos 20 pejerreyes que finalmente resultaron los de mejor medida, todos rondaban los 40 cm, la frutilla del postre fueron dos pejerreyes de 47 y 48 cm.

Este hermoso día de pesca y entre amigos, arrojó una cosecha de casi una centena de pejerreyes, donde si bien algunos pescaron más que otros, esto no resulta lo más importante ya que todos quedamos más que conformes con el día que nos tocó, con el éxito de la salida y con el augurio de pesca que nos presentó este inicio de temporada.

Equipos Utilizados:

  • Caña: FLONAL modelo Camu
  • Aparejos: Líneas de tres boyas en madera balsa, criterio 8/0 y 8/l, lágrima 19 y nro. 20, cometa 5 y 5/0 y chupetonas 20/0. Color amarillo fluo, naranja fluo, coral (la más rendidora de esta jornada) y blancas combinadas con coral.
  • Anzuelos: TIEMCO 8089, MUSTAD KITSUNE, MUSTAD 1687 1/0.
  • Largo de brazoladas: 10 cm. aproximadamente. Aunque se han obtenido ejemplares a una profundidad de 50 cm. aproximadamente
  • Carnada: Mojarrra viva y filet de dientudo fresco.

 

Quiero agradecer a mis compañeros de pesca en esta hermosa salida y
el servicio de catering a manos de Anita. Con muchas ganas de volver a repetir la experiencia, los saludo a todos y este gran día quedará en mis más preciados recuerdos.

 

PUNTA GORDA: Muchos pero no tan grandes

Por Fernando Pablo de la Cruz

El domingo, muy temprano y con un amanecer gélido partimos de Villa La Ñata a bordo de la Bronco I de Leonardo Cano junto a Gabriel Losada rumbo a Punta Gorda.

Envueltos en una densa niebla navegamos por el Río Luján, Canal Arias, Canal de la Serna, Paraná Miní, Canal Arana, arroyo Naranjo hasta el Paraná Guazú. Bajando 1500 metros viramos a babor recorriendo el arroyo Ceibito, luego el Ceibo paras desembocar en el Río Sauce dejando a babor con el debido respeto, el banco de su desembocadura, tomamos el Canal Principal y en pocos minutos detuvimos la marcha cerca del monumento de los 33 orientales tras casi dos horas de travesía.

El río nos recibió con una bajante pronunciada magnificada por el viento moderado del cuadrante oeste.

Bajo un sol que lentamente elevaba la temperatura , armamos los aparejos , Leo optó por dos boyas chupetonas verde limón rematadas por un puntero loco que trabajaba semi sumergido, Gabriel eligió boyas grandes con quilla blanca y yo pesqué con mi tradicional línea de boyas redondas de 15 mm y un puntero con bigotera totalmente ahogado. Las brazoladas iban entre los 10 y 30 cm, los anzuelos Nº1 y 1/0.

Cebamos con cucharas de una mezcla de afrechillo y pescado en aceite formando una calle casi ideal, logrando mantener el cardumen cerca de la embarcación.

Al salir del canal y cruzar una línea imaginaria entre el extremo norte de la isla Juncalito y el monumento , en dos metros de profundidad comenzamos a tener las primeras respuestas. Los piques se sucedían en forma constante, o errábamos o clavábamos, pero la actividad era permanente. Dos o tres ejemplares de más de 40 cm y muchos ejemplares medianos y chicos nos motivaron a cambiar de lugar.

Elegimos el pequeño canal entre la isla Juncalito y la costa uruguaya. Los resultados fueron similares, algunos grandes tomaron nuestras mojarras y filetes de dientudo en aceite, pero los más pequeños consumían sin pausa nuestras carnadas.

Probamos un rato en el canal Camacho pero no conformes con los tamaños terminamos la jornada pescando donde empezamos.

Resumiendo capturamos 70 ejemplares de todos los tamaños , una decena superó los 40 cm.

El inminente atardecer nos obligó a guardar los equipos, preparar el regreso y saborear las últimas horas de una excelente jornada de pesca compartida con grandes amigos.

Para tener en cuenta: Punta Gorda dista 63 km desde Villa La Ñata. En todo el día navegamos 135 kilómetros. El motor Mercury de 50 HP 4T de la Bronco necesitó 40 litros de combustible para desandar todo el periplo-

 

Gracias Leonardo Cano y Gabriel Losada por tanta generosidad y amistad,
que por suerte va más allá de la pesca

 

MARTÍN CHICO: En el momento justo

Por Daniel Alonso

¿Cómo aguantar hasta el Domingo?... esa era la pregunta que nos hacíamos, ¿Cómo puede ser que la pesca del Pejerrey genere estas ansiedades?

Más aún luego de la comunicación por celular con Rubén Martínez de la Aequo, Hugo Roldán de la Bol – Arg y Cristian Libretti de la Magui quienes desde la Depresión navegaron varios kilómetros hasta la zona de Martín Chico para lograr impresionantes capturas y en poco tiempo.

Fue Rubén quien muy gentilmente la noche del Sábado nos pasó el track recorrido y las fotos del matungo obtenido por Gabriel Tiralongo, contribuyendo al insomnio de esa noche.

Bueno en todo caso esas preguntas las responderá algún Psicólogo, por lo que entonces vamos a lo nuestro..

Nos encontramos a las 8 horas en la guardería Arcoiris, Antonio Sassi, Ricardo Gilabert y quien escribe, abordamos la Andrómeda, una Fishing 551 con un Evinrude 115 FICHT. Navegamos por el Luján, Vinculación, Urión, arroyo Surubí y el derrotero de los palos a Martín García para llegar a las 10 de la mañana a la zona denominada Punta Martín Chico, en Canal del Infierno.

El viento leve del SO nos llevaría todo el día hacia la costa, por lo que sabíamos que los garetes serian cortos entre la Isla y la costa Uruguaya. La idea era buscar el lugar más alejado de la costa uruguaya para hacer la deriva lo más larga posible.

Los primeros garetes fueron entre la boya del Km 114 y 109, con varias remontadas hacia el Oeste, ya que la corriente Norte-Sur más el viento SO daban como resultante un desplazamiento siempre contra la costa oriental.

Las líneas al agua y los piques no se hicieron esperar. Muy entretenido con ejemplares de porte variado, desde los 25 y hasta los 44 cm, cada pasada del zigzag que hicimos fue rendidora.

El sentido del viento nos hacia recorrer la cancha transversalmente pasando desde los 50 pies a los 5 pies, siendo fructífera la franja entre los 20 y 5 pies.

La cercanía de las piedras carretas nos obligaba a remontar rápidamente para no arriesgar la integridad de la embarcación, pero era justo ahí donde el pique se daba con intensidad.

Equipos Utilizados:

  • Utilizamos líneas de 3 boyas con trampa, tanto boyas de balsa Cribal y de poliuretano como las BNV y Luna; con trampa, bigotera con boyita y en mi caso bigotera clásica.
  • Las brazoladas entre 15 y 25 cm. y el 90 % de los piques como siempre en la bigotera.
  • Las cañas empleadas fueron Ciprés verde, Flonal Camou y Kunan Sagitario con reeles cargados con multifilamento.
  • Los anzuelos: Mustad 277F, ecológicos y Mustad Kitsune.
  • La carnada: mojarra viva, filetes de mojarra salada, y dientudo fresco.
  • Cebamos con aceite de pescado y tiramos partículas de pescado molido con un preparado en aceite.

Si bien estaba muy entretenido, la idea era dar con pejerreyes de mejor tamaño, por lo que decidimos buscarlo en el banco Martín García que se encuentra al SE de la Isla. Para eso navegamos en dirección al Canal Buenos Aires para hacer los 2 últimos garetes más largos del día. En esa zona se encuentra la ensenada de San Francisco y la cancha se extiende mucho más que en la zona anterior.

Ahí tuvimos la posibilidad de dar con ejemplares más grandes, si bien, cada tanto se colaba alguno chico. Lamentablemente perdí el que calculo sería él más grande de la jornada: tuve un pique violento, las 2 brazoladas con 0,26 de nylon MÁXIMA y anzuelos Mustad Kitsune fueron literalmente seccionadas, clavé sentí una resistencia muy fuerte y luego el afloje brusco.

De todas maneras Antonio se encargó de sacar los de mayor porte mientras Ricky y yo colaborábamos con los medianos y chicos.

Contabilizamos 54 pejerreyes en 7 horas de pesca con 4 o 5 que pasaron los 40 cm, pero ningún matungo.

La zona presenta una diversidad de profundidades de uno y del otro lado del Canal del Infierno, que ayudados por la corriente natural de los canales que baja de Norte a Sur y el viento permiten pescar con variados niveles de agua.

La vuelta fue tranquila volviendo por el derrotero de los palos y entrando al Paraná Miní-Diablo-Bajos Urión-Vinculación-Lujan.

Pasamos un día genial entre amigos, y además pudimos cumplir el objetivo planteado en la noche del sábado con el entusiasmo de los datos frescos; tratar de repetir la buena jornada de pesca del día anterior, aunque si bien es una frase “hecha”, nunca hay dos días iguales en el Río.

Ahora el próximo desafío será buscar el cincuentón, ¡ahí estaremos nuevamente!

 

SUR DE LA DEPRESIÓN: Siempre entrega algún matungo

Por Gonzalo Chamorro (h)

No eran las condiciones climáticas ideales, el frío se había hecho presente sólo en los últimos dos días pero lo único que imposibilitaba esta salida para mí, era una fuerte tormenta. La proximidad del nacimiento de mi primer hijo, marca la necesidad de dejar las salidas de pesca por un tiempo.

A las 7:30 hs iba en busca de carnada y el paisaje en el acceso a Tigre me transportó por un momento a nuestra Patagonia: había caído una fuerte helada propia de una nevada nocturna. Aun así, en mi interior sabia que al río todavía le falta un poco de frío.

Navegando ya rumbo a la zona del barco hundido Supremo Entrerriano, el Sol nos abría sus brazos, las nubes habían faltado a la cita. Nos habíamos comunicado previamente con Simón y sabíamos que iba a estar por ese sector del estuario. Decidimos comenzar la pesca a unos 3.000 mts. al NE del barco hundido dado que el pronóstico anticipaba vientos del Oeste y pescaríamos en creciente hasta aproximadamente las 14 hs. De esta forma planeábamos nuestro garete hacia el sur de “La Depresión”.

Me dispuse en la proa de la lancha a preparar los equipos mientras Fede y Gonzalo, en popa, trabajaban con el ancla de capa y la ceba. El río estaba movido, olas con “corderitos” nos sacudían desde la costa, esto hizo que decidiera utilizar unas boyas de madera balsa con quilla de color blanco y amarillo. Opte por anzuelos chicos, Eagle Claw L 044 Nº 2 y Mustad oxidables ya que el tamaño de pejerreyes a capturar rondarían los 35 cm.

Logramos formar una calle de ceba pareja, Fede terminaba de armar su aparejo y mi línea ya navegaba a unos 30 mts. de distancia. No me decidía entre servir unos cafés o cebar mate para dar por comenzada la jornada, cuando noto un pequeño movimiento en la boya del medio, miré fijamente y casi sin creerlo vi como se “paraba” por dos o tres segundos en el lugar. Sin dudarlo clavé con firmeza, un pequeño golpe seco en la Lexus Experience fue más que suficiente, y como muchas veces oímos y leímos “estallo el agua”. Gonzalo que no estaba atento a la situación, me preguntó si traía un “peje” con bigotes, a lo que respondí “no, prepara el copo que éste tiene escamas y pesa”. Sin oponer demasiada resistencia fue copeado y subido a bordo. Fue el primero y midió 54 cm de largo!!!

El resto del día siguió con piques raleados y cada tanto se afirmaba. En el momento que más al Norte nos encontrábamos, el pique estaba firme pero la mayoría eran de portes pequeños, eso sí, muy voraces y saltarines.

Un llamado de Simón nos advertía que más al Sur había encontrado buen pique y tamaño por lo que fuimos a su encuentro.

Llegamos con el cambio de marea y el pique se cortó, en la zona había dos embarcaciones de unos amigos del guía, Andy con su semirrígido y junto a nosotros apareció ese fantasma que siempre se las ingenia para unirse en cualquier lugar donde uno esté, el “loco” Sebas.

Así compartimos las últimas horas del día, todos juntos aunque con poco pique debido a la bajante pero entretenidos con el VHF, disfrutando del río con amigos.

Todo el fin de semana rindió bastante parejo en esta zona. Rafael Uminsky me comentó que el sábado junto a Luís Kurz y Rober llegaron muy temprano a la zona del Baldissera. A las 8:30 hs ya estaban gareteando empleando dos anclas de capa derivando a velocidades entre 0,8 y 1,2 Km/h.

Una diferencia que encontré comparando los datos que Rafael me daba fue que ellos usaron brazoladas muy cortas, de 5 a 10 cm. mientras que tanto nosotros como Simón pescamos con brazoladas de 15 a 20 cm. Los equipos y líneas fueron similares: Luis eligió una caña Pfluger de grafito con 4 m. de largo, Rafa una Matrix de 4,20 m., todos los reeles cargados con multifilamento y las líneas de tres boyas, colores blanco o amarillo, algunas con trampa.
La creciente y el viento los llevaron hacia la mitad de la depresión pero las mejores capturas las lograron sobre el veril, en la profundidad del pozo los piques eran nulos. Una curiosidad fue que al entrar en la depresión, la zona estaba llena de ramas, juncos y camalotes siendo en ese lugar donde lograron varias piezas. Al final de la jornada redondearon una linda pesca, con 4 pejes de 45 cm., algunos devueltos por su pobre tamaño, varios patíes y dientudos.

Para tener muy en cuenta: mientras gareteábamos, pasamos a escasos metros de un árbol cuya copa asomaba en superficie. Por su forma puedo asegurar que se trataba del mismo árbol avistado por Gabriel Verde el año pasado. Marqué el WP en mi GPS y al compararlo con el dato de Lito comprobé que el “peligro” se había desplazado más de un kilómetro. Su posición actual es S 34º 25,034 W 58º 19,316

Me despido de la pesca por unos meses pero me voy con un “peje”
bajo el brazo, feliz, esperando a mi primer hijo.

 

 

Pescanautas agradece a todos los que colaboraron para
lograr esta nota muy especial, tal vez inédita , que con orgullo
podemos presentarle a todos nuestros visitantes.

 
 
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