Pequeños pescadores,
grandes pejerreyes
La
zona de las islas Juncal y Juncalito brindan un
ámbito ideal para la pesca del pejerrey
a principios de la temporada. En particular esta
zona es apta para disfrutar de una salida junto
a nuestros hijos por lo reparado de sus aguas
y la posibilidad de una navegación tranquila
para llegar a ella.
El
pronóstico meteorológico para el
domingo 7 de mayo no era nada alentador, presagiaba
lluvias matinales y posibles vientos moderados
del sudeste. Pero las ganas de ir con los “bajitos”
de Pescanautas en pos de los robustos pejerreyes
del canal Camacho fueron más fuertes.
Navegamos
desde Villa la Ñata, Gustavo Arduino y
su hijo Bauti (4 años) a bordo de la Twister
y Daniel Alonso, mi hijo Nicolás y quien
escribe en la Bronco. Varias embarcaciones Pescanautas
estaban en la zona de pesca elegida desde el día
sábado y otras partirían con el
mismo destino desde San Fernando.
Salimos
muy temprano, apenas pasadas las 7 de la mañana
ya estábamos navegando. Un cielo muy oscuro,
amenazante y una fina llovizna nos preocupó,
especialmente por los “bajitos” que
integraban la excursión. Por suerte el
clima mejoró permitiéndonos pescar
todo el día sin sobresaltos.
Optamos
por el derrotero tradicional: río Lujan,
canal Arias, canal de la Serna, río Paraná
Mini, arroyo Naranjo, río Paraná
Guazú, arroyo Ceibito, arroyo Ceibo, río
Sauce, para finalmente cruzar el canal Principal
y llegar a las islas Juncal y Juncalito.
Acompañados
por unos muy ricos mates cebados por Daniel, arribamos
a la zona de pesca después de una hora
y media de travesía. Los tripulantes de
la Bol-Arg: Hugo Roldán, Luciano, su hijo
y su sobrino, que ya estaba pescando en el sector
nos informaron vía VHF acerca de las condiciones
de pesca: pique, viento y dirección del
garete.

Las
embarcaciones provenientes desde San Fernando:
la Antuleu con Alfred, Osvaldo y Rubén
y la Andrómeda con Tony, Pablo y Fabián
se sumaron un tanto mas tarde. También
la Perla Negra de Fabián Kasparián,
Laura, su esposa y Leito su hijo, que habían
hecho noche en un recreo del Guazú, compartieron
la jornada de pesca.
Así,
casi sin programarlo, seis lanchas relevaríamos
las aguas claras que bañan la costa Uruguaya.
Creo
que no habían pasado 15 minutos desde que
paramos el motor hasta que las líneas tocaron
el agua. Todas las actividades: arrojar el ancla
de capa, cebar, armar las cañas, elegir
las líneas adecuadas, todo, estaba cargado
de mucho frenesí a bordo de la Bronco y
la Twister, ese que nos transmite esta pasión
por la pesca.
La
elección de los aparejos no fue arbitraria,
dado el escaso viento, Nico utilizó una
línea de dos boyas cometas verde limón
y un puntero lastrado que trabaja semi sumergido;
este puntero, aun con poco viento se balancea
bastante contagiándole este movimiento
a la carnada. Yo opté por la tradicional
línea de tres boyas chicas verde limón,
mas una boyita loca al final y Dany probó
unas nuevas boyas chupetonas medianas de color
verdes.
En la Twister, Gustavo escogió un aparejo
de tres boyas chupetonas amarillas, rematadas
con un puntero lastrado Cribal, Bautista, empleó
una de dos boyas blancas y rojas con una boya
yo-yo loca al final. Ambas líneas estaban
armadas con anzuelos Tiemco 8089 número
6 dispuestos en brazoladas cortas, entre 5 y 20
cm de longitud.
Párrafo aparte para las mojaras, sus tamaños
invitaban a pescar tarariras y no pejerreyes.
Perdimos varios piques por este motivo, eran “intragables”.
Comenzamos
la pesca cerca de las 9 de la mañana, largando
el garete entre las islas, donde nace el canal
Camacho. Un suave viento del oeste nos llevaba
hacia la costa uruguaya.
Los
sucesivos garetes los realizamos más al
sur, la combinación de la brisa y la corriente
generaba una deriva perpendicular al Camacho,
de oeste a este. Al medio día, el viento
rotó al sudeste y ganó en intensidad,
provocando un garete paralelo al canal. A pesar
de que este viento rizó la superficie del
río oxigenando las aguas, el pique disminuyó
notablemente.
Pescamos
siempre cerca de la Twister, el bajo promedio
de edad de su tripulación así lo
imponía, debíamos cuidarlos.
Por
momentos las lanchas no estaban a más de
cinco metros, esto nos permitió disfrutar
de las capturas de Bauti y Gustavo como espectadores
privilegiados, ellos eran como actores trabajando
de Pescanautas.
El
momento más emocionante fue cuando Bauti
tuvo un pique al tiempo que su papi estaba arrimando
otro peje y no lo podía ayudar... se escuchaba:
-
Bauti clavá, clavá, tirá
de la caña !!...
Y Bauti clavó, y logró
su captura.


Imaginen
estar viendo esto, lógicamente Bautista
recibió sus merecidos “urras”
y felicitaciones desde la Bronco.
Si
nunca han gareteado con otra embarcación
cerca, se los recomiendo, se van a divertir mucho
y se comparte la alegría de las capturas
propias como las vecinas.


Los “pejes” tomaban a no más
de 20 cm. de profundidad y los piques se manifestaban
tanto con corridas furiosas y saltos acrobáticos,
como los más sutiles toques, apenas acusados
por las boyas.
Los pejerreyes cobrados poseían las características
típicas de los peces de este sector del
estuario: fuertes, muy peleadores y de buen tamaño.
Contamos a bordo de la Bronco 36 ejemplares, entre
los que se destacaban 8 de entre 40 y 43 cm. En
la Twister obtuvieron 22, un matunguito de 47
cm fue el mayor trofeo.
La
pesca finalizó a las 16,30 hs. nos preparamos
para el regreso muy a pesar nuestro y en caravana
desandamos el derrotero de vuelta.
En
tierra, entrada la noche pudimos constatar que
los amigos de la Antuleu obtuvieron una muy buena
cosecha de hermosos ejemplares.

Hasta aquí, el relato parece similar al
de cualquier salida de pesca, pero en ésta
en particular, los más chicos iban a ser
protagonistas. Se me hace difícil transcribir
algunos momentos... Como:
-
Cuando,
Nico concretó la primer captura, un
hermoso peje a los pocos minutos de iniciada
la pesca, luego la segunda, luego la tercera,
mientras Daniel y yo nos mirábamos
estupefactos, pero este fue solo el comienzo,
Nico seguiría así durante todo
el día, “llenándonos”
de escamas, tanto en cantidad como en calidad...
-
Cuando,
Bauti, Leito, Luciano y Nico coparon el VHF
saludándose, dándose aliento
y compartiendo sus vivencias y alegrías
...
¿Cuándo
la repetimos ?
Leonardo Cano |