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La sorpresa azul, Bonito en spinning -- Adrián "Tito" Fontana


Llegamos a Mar Chiquita como a las nueve de la noche, el cielo totalmente despejado y apenas una brisa que rizaba la laguna. Buen pronóstico extendido y data confiable sobre cardúmenes de anchoa de banco moviéndose en superficie. Todo a favor para intentar una interesante pesca con mosca!

Nos recibió Flaco, el perro de la casa “Dos Mares”, Pablo llegó detrás con su sonrisa habitual.

-¡Llegaron los pescanautas! Exclamo con alegría.

Tras acomodar algunos pertrechos y bajar los equipos de la camioneta partimos a cenar a Santa Clara, localidad distante a sólo dieciocho kilómetros y que posee una buena infraestructura para los visitantes.

Entre milanesas napolitanas y sorrentinos caseros intercambiamos ideas sobre las estrategias a desarrollar al otro día en el mar con las anchoas, y sobre todo con las moscas. No hay muchas información al respecto, cada salida es como un tubo de ensayo al que agregamos ingredientes nuevos en busca de resultados positivos. Será por eso que los últimos años volví a pescar en el mar?. Me atraen los acertijos, y el mar es eso mismo, un gran crucigrama lleno de interrogantes a descifrar, un campo propicio para pescadores inquietos en busca de emociones nuevas.

Con los estómagos llenos regresamos charlando a “Marchi” bajo un cielo estrellado y nos acomodamos en lo de Pablo quien gentilmente nos hizo lugar en su amplia casa. Revisamos los equipos, seleccionamos los artificiales y dejamos todo listo para partir a primera hora de la mañana.

Que difícil conciliar el sueño en estas previas....

Día uno

La mañana se presentó hermosa, sin viento. Amarinamos los petates, bajamos la lancha y partimos sin apuro en busca de la rompiente que nos recibió sin sobresaltos.

Tras navegar solo unos cuatro mil metros, anclamos sobre un sector de piedra laja para testear que se movía en la zona. Bajamos unas líneas de variada y automáticamente se presentaron los besugos chicos, uno tras otro se prendían sin cesar, como si en el fondo hubiese una máquina que los fabricara y hubiésemos anclado en la boca de expendio.

Cuando ya se tornaba aburrido el hecho de pescar tanto de lo mismo, una levantada de plomo seguida por una fuerte corrida, dio como resultado una anchoa de banco de buen tamaño. Respiré profundo y recobré las esperanzas de ubicar algún cardumen activo cerca de la superficie.

Ariel comenzó a prospectar la zona con su caña de mosca y una línea de hundimiento rematada por un vistoso streamer lastrado. Por mi parte tome mi equipo de bait cast para pesca en vertical y coloqué un soft plastic en “montaje Carolina”. Este tipo de configuraciones permite trabajar el artificial rebotando contra el fondo de rocas sin molestos enganches, y al mismo tiempo combinar lanzamientos de “pesca al vuelo” para trabajar en la parte media de la columna de agua.

Otra ventaja de este montaje, tan utilizado en el país del norte para la pesca de bass y lucios, es que utilizando dos plomos locos entre perlas de vidrio, se logra un efecto “ratlin” muy atractivo.

Luego de varios toques, seguramente de besugos pequeños, logre un salmonete que pico seducido por un twin tail blanco de diez centímetros.

Pablo logro otra anchoa de banco con carnada pero evidentemente las respuestas se trataban de individuos aislados moviéndose muy cerca del fondo, en superficie, ni noticias...

El grito de alegría de Ariel me sobresaltó, había clavado algo con la caña de mosca, luego de una breve lucha arrimo un precioso salmonete que casi trago por completo el streamer.

Nada mal, en un par de horas ya teníamos capturas en spinning y mosca, pero el objetivo principal seguía ausente, por lo que Pablo decidió cambiar de lugar y de paso intentar de escapar de los besugos que ya nos tenían algo molestos.

Entramos unos dos mil metros más adentro buscando aguas más claras y fondeamos nuevamente, esta vez sobre un fondo de arena dura y con una profundidad de quince metros. Nuevamente los besugos hicieron su aparición inmediata, pero aquí el tamaño era notablemente más grande, tanto, que hasta a Pablo que los pesca todos los días le llamó la atención.

Un par de borbollones a escasos veinte metros de la lancha denotaron la presencia de predadores, supuestamente anchoas. Sin dudar tome mi caña #8 y lancé sobre los movimientos. Vi la silueta de los peces siguiendo la mosca por algunos metros y luego desaparecieron sin producir ataques. Seguidamente efectué un par de lanzamientos más sondeando varias profundidades sin ningún tipo de resultados.

Ficha técnica del Bonito (del Atlántico)
Sarda sarda (Bloch 1793)

Familia: Scombridae
Orden: Perciformes
Tamaño máximo: cm.90
Peso máximo: Kg. 8
Edad : 5 años

Nombres comunes: Español: Bonito; Catalán: Bonitol; Italiano: Palamita; Francés: Pélamide, Bonite à dos rayé; Inglés: Atlantic Bonito; Hawaiano: O'lo; Japonés: Hagatsuo-rui y Portugués: Serrajao

Hábitat y alimentación: Especie pelágica, vive en cardúmenes numerosos insidiando pequeños peces como sardinas, boquerones, lisas y agujas. Se reproducen en primavera cerca de la costa. Es un pez cotizado por los profesionales pero sus grandes calidades deportivas superan las de sus carnes.
Los bonitos se desplazan en grandes bancos y necesitan nadar continuamente dado que carecen de vejiga natatoria.
El Bonito que habita en aguas argentinas se reproduce entre Noviembre y Enero. Su longevidad ha sido estimada en 10 años. Los adultos se alimentan principalmente de peces aunque en algunos lugares (como el Golfo de México) también predan sobre calamares y cangrejos. Tanto adultos como juveniles son caníbales.

Distribución: Atlántico Oriental: desde Noruega hasta Sur África, incluso el Mar Mediterráneo y el Mar Negro. Atlántico Occidental: desde Canadá hasta Florida en la parte septentrional del Golfo del Méjico. Ausente en el Mar Caribe vuelve a encontrarse en Venezuela, Brasil hasta el Norte de Argentina. Los cardúmenes de Bonito penetran en aguas argentinas durante el verano Austral procedentes de Brasil.

Coloración: La librea es de un color azul intenso en el dorso, con los flancos blanco plateado. En los lomos destaca una serie di rayas oscuras dispuestas oblicuamente.
El cuerpo está recubierto de pequeñas escamas que se hacen más grandes en la parte delantera.

Especies similares en el área: La especie más similar presente en aguas argentinas es el atún barrilete (Katsuwonus Pelamis) el cual se diferencia claramente del Bonito por poseer rayas a lo largo del vientre y el borde de la primera dorsal muy cóncavo.

Fuentes consultadas para la ficha:
http://www.caranx.net/especies_bonito.htm - http://www.caletao.com.ar/ran/pez/bonito.htm

Convencido de que los peces se habían ido, até prolijamente con un cabito mi querida Orvis Trident junto a sus compañeras, una Loomis GLX #6 y una Sage LE #6. No conviene llevar las cañas sueltas en la lancha, ya que en caso de tener que perseguir a un cardumen no hay tiempo para amarinar y en navegación pueden sufrir roturas.

Para matar el tiempo me dispuse a pescar algo de variada con un liviano equipo de bait cast que me acompaña en todas las incursiones marinas brindándome enormes satisfacciones. Para esta ocasión diseñe una línea mixta que incorpora una brazolada con carnada y otra más arriba armada únicamente con un fioco en anzuelo 4/0. La intención fue capitalizar las persecuciones de anchoas o palometas cuando izamos un pez que pico en la carnada, luego comprobé con alegría que el invento realmente funciona.

Besugo va besugo viene, nos distendimos charlando de amenidades mientras el tiempo pasaba sin noticias de las anchoas. Cuando ya suponía que las posibilidades se esfumaban, un verdadero pandemonium de borbollones, atracos y saltos fuera del agua se dejo ver a unos ochenta metros de nuestra posición. Un gavioterío de gran magnitud seguía a los peces clavándose insistentemente en el agua. Jamás vi un espectáculo semejante, la masa de peces era tan grande que abarcaba una superficie de unos cuarenta metros cuadrados en la que el agua, literalmente hervía.

Ante nuestra sorpresa el cardumen se dirigió exactamente hacia nosotros, lo más rápido posible levantamos las líneas de variada mientras Pablo cebaba intensamente el agua con la intención de retener lo más posible a los predadores o a los cornalitos que perseguían.

Corrí hacia la proa en busca de mi caña de mosca. Ya los peces estaban a tiro cuando comprobé con horror, que debido a la brisa tanto las punteras como las líneas se habían cruzado formando una maraña complicadísima, estimo que mis improperios de elevado tono se habrán escuchado desde Mar del Plata.

Sin perder tiempo, Ariel tomo su caña ultraliviana de spinning y lanzó un pescadito de látex con spinner. Mientras intentaba zafar mi caña del enredo miraba de reojo lo que hacia mi compañero.

Todo sucedió en cámara lenta, el señuelo toco el agua e inmediatamente una explosión terrible inicio una corrida tan fuerte que pensamos que el equipo no lo resistiría, con el freno ajustado al límite de rotura las corridas eran largas y contundentes, una locura ..., un misil en un equipo de apenas 10lb!

Los gritos de Pablo en el momento de copear la pieza casi me dejan sordo: “Bonitos, son bonitos, no lo puedo creer!”

Maldición!, y yo que seguía luchando por liberar mi caña al tiempo que los peces volaban fuera del agua tan cerca de la lancha que pensé que algunos caerían dentro. Por un instante pensé en agarrar la caña de bait cast que estaba lista y con un señuelo colocado, pero el fanatismo pudo más ..., tener la posibilidad de conectar un bonito con mosca es algo con lo que fantaseo hace años, por lo tanto, continué empecinado desenredando las cañas mientras Ariel cambiaba rápidamente el pescadito de látex por un Rebell articulado de unos quince centímetros.


Sus formas hacen honor al nombre bonito por donde se lo mire!

Lanzó y nuevamente el ataque fue inmediato, otro misil azul se llevaba la carga del pequeño frontalito a una velocidad pasmosa mientras mis improperios subían cada vez más de tono. Demás esta decir que en medio de semejante despiole y con la adrenalina brotando por mis poros, la maniobra de zafar la caña era cada vez más complicada ya que literalmente me temblaban las manos.

Mientras Ariel arrimaba, Pablo lanzó una cuchara ondulante que fue perseguida y atacada justo en el momento en que la sacaba del agua para lanzar nuevamente, pero no se clavó.

Ariel por su parte copeaba otro hermoso bonito de unos dos kilos y monedas. Cuando pude hacerme de la caña los peces ya habían pasado, mejor dicho, se habían desplazado unos 40mts y estaban fuera de mi alcance. Igualmente realice varios lanzamientos en cinco minutos logrando en todos los casos seguimientos de varios ejemplares de muy buen porte sin que tomen, cambié dos o tres moscas pero no hubo caso...

Use el salvavidas, solo sirve si esta colocado

 

¿Qué estará pensando?, después de esto cuelgo la caña

Los peces sólo tomaban con decisión en los momentos que atacaban en superficie, lo que deducimos eran cornalitos, luego se sumergían por unos minutos y volvían a aparecer nuevamente a cincuenta o cien metros en un violento frenesí. De haberle lanzado cualquier señuelo de superficie no me cabe la menor duda que se hubiesen peleado por tomarlo.

Decidimos entonces seguirlos para intentar ponernos a tiro de caña, probamos acercarnos con el motor regulando, pero los peces notaban nuestra presencia y volvían a las profundidades. Luego, deduciendo la trayectoria de acuerdo al viento y la corriente, resolvimos pesca al garete sobre el cardumen con el motor apagado.

Rodeamos a los peces a distancia considerable para ponernos a barlovento del cardumen y apagamos el motor, la trayectoria era ideal pero no tuvimos en cuenta que en el mar, los peces de este tipo (cazadores de superficie) siempre están en movimiento, por lo que si bien la deriva de la lancha era correcta, al llegar a la posición adecuada los peces ya estaban a unos de cien metros del lugar inicial.

De esta manera los perseguimos durante más de una hora hasta que cansados de vernos, los bonitos desaparecieron definitivamente y con ellos mis posibilidades de cobrar uno. Insisto con lo que siempre digo, en el mar todo sucede muy rápido, hay que tener todo a mano y bien dispuesto. Esta vez no seguí la regla y pague el error muy caro.

Ya se hacia muy tarde y Pablo decidió regresar a la costa, navegamos los diez kilómetros y casi de noche cruzamos la rompiente.

 

Día dos

Al otro día, partimos muy temprano, obviamente rumbo a la misma zona. Si bien el día se presentó ideal, con el mar casi planchado y el agua muy decantada, los bonitos no estaban por ningún lado e incluso la pesca variada se encontraba muy esquiva. Solo algunos besugos y peces palo chicos interrumpían nuestra monotemática tertulia, que por supuesto trataba de los ausentes BONITOS y las mil y una manera de pescarlos.

Una anchoa de banco aislada y aparentemente herida, persiguió insistentemente todas las piezas que subíamos a bordo durante casi una hora, le lanzamos todo lo que teníamos. Moscas, señuelos y cucharas fueron rechazados sistemáticamente luego de seguirlos cautelosamente por varios metros.

Parona signata, un claro exponente de potencial deportivo

Pablo, para matar el tiempo, decidió probar con spinners pequeños, no fueron ni cinco lanzamientos cuando una linda palometa perdió la paciencia y quedo prendida de la cuchara dando una eléctrica pelea. Sin ningún lugar a dudas este pez posee un potencial deportivo altísimo, una picada seca y muy veloz en combinación con un poder de natación asombroso lo posicionan como un objetivo de relevancia para cualquier pescador de artificiales, sobre todo para los que gustan utilizar equipos livianos

Pasadas un par de horas, pique decayó tanto que resolvimos acercarnos a la costa en busca de mejores resultados.

Fondeamos a unos tres mil metros en unos catorce metros de profundidad. El mar era “un aceite” y a juzgar por las casi nulas respuestas la cosa se presentaba más que difícil. Aguantamos una hora obteniendo a lo sumo cuatro o cinco piques de descarnadores en las líneas de variada. Había dos alternativas, o salíamos del agua o probábamos unos tiritos bien pegados a la costa, optamos por la segunda opción.

Nos ubicamos a no más de ochocientos metros de la playa sobre fondo de tosca, el agua aquí tenía un color verde turbio debido a materia en suspensión y a la profundidad no superaba los seis metros.

Para nuestra sorpresa, ni bien bajamos las líneas comenzaron a picar corvinas, la mayoría de buen porte con alguna que casi alcanzó los tres kilos de peso. Había tantas que resolvimos divertirnos a lo grande utilizando equipos ultralivianos con plomos de no más de veinte gramos. Fue terrible!, era una tras otra sin parar, llevando nuestros equipos casi al límite de rotura. Por momentos los tres teníamos piezas clavadas y entre carcajadas intentábamos que no nos rompan las cañas cuando disparaban debajo del bote.

Había tantos peces que hasta probé con el equipo de mosca colocando un pedacito de filete de besugo, de esta manera cobre la corvina más grande de la jornada la cual me gratificó con una pelea muy intensa, mucho más de lo que imaginaba.

Luego se hicieron presentes la pescadillas, algunas buenas brótolas y gatusos. De estos últimos pude cobrar dos con fiocos en montaje Carolina. Una técnica adecuada con este tipo de montajes en sectores poco profundos, es lanzar lo más lejos que se pueda, esperar a que llegue al fondo, y luego recoger muy despacio aplicando cortos tirones con la punta de la caña, la idea es que el plomo camine por el lecho rebotando en las piedras a modo de sonajero y arrastrando tras de si al fioco o soft plastic que hayamos seleccionado.

En dos horas pescamos tanto que nos dolían las manos, ya exhaustos de pescar con lo que tirásemos, emprendimos el regreso dando por finalizada la jornada.

Sinceramente no pensaba escribir nada sobre esta experiencia, ya que el objetivo principal era pescar anchoas de banco con mosca, y si bien sacamos algunas, estas tomaron cebos naturales y no pudimos dar con los nutridos cardúmenes que se venían avistando desde unos diez días antes del relevamiento. No obstante, el encuentro con los bonitos y la fantástica pesca ultraliviana realizada la segunda jornada me decidieron a escribir, ya que creo que fue una experiencia interesante que merece ser compartida.

A partir de esta pescada, los bonitos forman parte de mi calendario mosquero junto con las caballas, anchoas, pejerreyes y palometas.

Agradezco a mis amigos y compañeros de pesca Ariel (Extreme) Ferryira y Pablo Rizzo por acompañarme en cada locura que les propongo.

 

Hasta la próxima aventura!

Adrián Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva – Instructor de Pesca con Mosca
Viajes a medida adritifon@fibertel.com.ar - 11.155.131.1178

Adrián Fontana. Guía e Intructor de pesca con mosca

 
 
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