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Llegamos
a Mar Chiquita como a las nueve de la noche, el
cielo totalmente despejado y apenas una brisa
que rizaba la laguna. Buen pronóstico extendido
y data confiable sobre cardúmenes de anchoa
de banco moviéndose en superficie. Todo
a favor para intentar una interesante pesca con
mosca!
Nos recibió Flaco, el perro de la casa
“Dos Mares”, Pablo llegó detrás
con su sonrisa habitual.
-¡Llegaron
los pescanautas! Exclamo con alegría.
Tras acomodar algunos pertrechos y bajar los equipos
de la camioneta partimos a cenar a Santa Clara,
localidad distante a sólo dieciocho kilómetros
y que posee una buena infraestructura para los
visitantes.
Entre
milanesas napolitanas y sorrentinos caseros intercambiamos
ideas sobre las estrategias a desarrollar al otro
día en el mar con las anchoas, y sobre
todo con las moscas. No hay muchas información
al respecto, cada salida es como un tubo de ensayo
al que agregamos ingredientes nuevos en busca
de resultados positivos. Será por eso que
los últimos años volví a
pescar en el mar?. Me atraen los acertijos, y
el mar es eso mismo, un gran crucigrama lleno
de interrogantes a descifrar, un campo propicio
para pescadores inquietos en busca de emociones
nuevas.
Con los estómagos llenos regresamos charlando
a “Marchi” bajo un cielo estrellado
y nos acomodamos en lo de Pablo quien gentilmente
nos hizo lugar en su amplia casa. Revisamos los
equipos, seleccionamos los artificiales y dejamos
todo listo para partir a primera hora de la mañana.
Que difícil conciliar el sueño en
estas previas....
Día
uno
La
mañana se presentó hermosa, sin
viento. Amarinamos los petates, bajamos la lancha
y partimos sin apuro en busca de la rompiente
que nos recibió sin sobresaltos.
Tras navegar solo unos cuatro mil metros, anclamos
sobre un sector de piedra laja para testear que
se movía en la zona. Bajamos unas líneas
de variada y automáticamente se presentaron
los besugos chicos, uno tras otro se prendían
sin cesar, como si en el fondo hubiese una máquina
que los fabricara y hubiésemos anclado
en la boca de expendio.
Cuando
ya se tornaba aburrido el hecho de pescar tanto
de lo mismo, una levantada de plomo
seguida por una fuerte corrida, dio como resultado
una anchoa de banco de buen tamaño. Respiré
profundo y recobré las esperanzas de ubicar
algún cardumen activo cerca de la superficie.
Ariel
comenzó a prospectar la zona con su caña
de mosca y una línea de hundimiento rematada
por un vistoso streamer lastrado. Por mi parte
tome mi equipo de bait cast para pesca en vertical
y coloqué un soft plastic
en “montaje Carolina”. Este tipo de
configuraciones permite trabajar el artificial
rebotando contra el fondo de rocas sin molestos
enganches, y al mismo tiempo combinar lanzamientos
de “pesca al vuelo” para trabajar
en la parte media de la columna de agua.
Otra ventaja de este montaje, tan utilizado en
el país del norte para la pesca de bass
y lucios, es que utilizando dos plomos locos
entre perlas de vidrio, se logra un efecto “ratlin”
muy atractivo.
Luego de varios toques, seguramente de besugos
pequeños, logre un salmonete que pico seducido
por un twin tail blanco de diez
centímetros.
Pablo
logro otra anchoa de banco con carnada pero evidentemente
las respuestas se trataban de individuos aislados
moviéndose muy cerca del fondo, en superficie,
ni noticias...
El
grito de alegría de Ariel me sobresaltó,
había clavado algo con la caña de
mosca, luego de una breve lucha arrimo un precioso
salmonete que casi trago por completo el streamer.
Nada
mal, en un par de horas ya teníamos capturas
en spinning y mosca, pero el objetivo principal
seguía ausente, por lo que Pablo decidió
cambiar de lugar y de paso intentar de escapar
de los besugos que ya nos tenían algo molestos.
Entramos unos dos mil metros más adentro
buscando aguas más claras y fondeamos nuevamente,
esta vez sobre un fondo de arena dura y con una
profundidad de quince metros. Nuevamente los besugos
hicieron su aparición inmediata, pero aquí
el tamaño era notablemente más grande,
tanto, que hasta a Pablo que los pesca todos los
días le llamó la atención.
Un par de borbollones a escasos veinte metros
de la lancha denotaron la presencia de predadores,
supuestamente anchoas. Sin dudar tome mi caña
#8 y lancé sobre los movimientos. Vi la
silueta de los peces siguiendo la mosca por algunos
metros y luego desaparecieron sin producir ataques.
Seguidamente efectué un par de lanzamientos
más sondeando varias profundidades sin
ningún tipo de resultados.
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Ficha
técnica del Bonito
(del Atlántico)
Sarda sarda
(Bloch 1793)
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Familia:
Scombridae
Orden: Perciformes
Tamaño
máximo:
cm.90
Peso máximo:
Kg. 8
Edad : 5 años
Nombres
comunes: Español:
Bonito; Catalán:
Bonitol; Italiano:
Palamita; Francés:
Pélamide,
Bonite à
dos rayé;
Inglés:
Atlantic Bonito;
Hawaiano: O'lo;
Japonés:
Hagatsuo-rui y
Portugués:
Serrajao
Hábitat
y alimentación:
Especie pelágica,
vive en cardúmenes
numerosos insidiando
pequeños
peces como sardinas,
boquerones, lisas
y agujas. Se reproducen
en primavera cerca
de la costa. Es
un pez cotizado
por los profesionales
pero sus grandes
calidades deportivas
superan las de
sus carnes.
Los bonitos se
desplazan en grandes
bancos y necesitan
nadar continuamente
dado que carecen
de vejiga natatoria.
El Bonito que
habita en aguas
argentinas se
reproduce entre
Noviembre y Enero.
Su longevidad
ha sido estimada
en 10 años.
Los adultos se
alimentan principalmente
de peces aunque
en algunos lugares
(como el Golfo
de México)
también
predan sobre calamares
y cangrejos. Tanto
adultos como juveniles
son caníbales.
Distribución:
Atlántico
Oriental: desde
Noruega hasta
Sur África,
incluso el Mar
Mediterráneo
y el Mar Negro.
Atlántico
Occidental: desde
Canadá
hasta Florida
en la parte septentrional
del Golfo del
Méjico.
Ausente en el
Mar Caribe vuelve
a encontrarse
en Venezuela,
Brasil hasta el
Norte de Argentina.
Los cardúmenes
de Bonito penetran
en aguas argentinas
durante el verano
Austral procedentes
de Brasil.
Coloración:
La librea es de
un color azul
intenso en el
dorso, con los
flancos blanco
plateado. En los
lomos destaca
una serie di rayas
oscuras dispuestas
oblicuamente.
El cuerpo está
recubierto de
pequeñas
escamas que se
hacen más
grandes en la
parte delantera.
Especies
similares en el
área:
La especie más
similar presente
en aguas argentinas
es el atún
barrilete (Katsuwonus
Pelamis) el cual
se diferencia
claramente del
Bonito por poseer
rayas a lo largo
del vientre y
el borde de la
primera dorsal
muy cóncavo.
Fuentes
consultadas para
la ficha:
http://www.caranx.net/especies_bonito.htm
- http://www.caletao.com.ar/ran/pez/bonito.htm |
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Convencido
de que los peces se habían ido, até
prolijamente con un cabito mi querida Orvis Trident
junto a sus compañeras, una Loomis GLX
#6 y una Sage LE #6. No conviene llevar las cañas
sueltas en la lancha, ya que en caso de tener
que perseguir a un cardumen no hay tiempo para
amarinar y en navegación pueden sufrir
roturas.
Para
matar el tiempo me dispuse a pescar algo de variada
con un liviano equipo de bait cast que me acompaña
en todas las incursiones marinas brindándome
enormes satisfacciones. Para esta ocasión
diseñe una línea mixta que incorpora
una brazolada con carnada y otra más arriba
armada únicamente con un fioco en anzuelo
4/0. La intención fue capitalizar las persecuciones
de anchoas o palometas cuando izamos un pez que
pico en la carnada, luego comprobé con
alegría que el invento realmente funciona.
Besugo
va besugo viene, nos distendimos charlando de
amenidades mientras el tiempo pasaba sin noticias
de las anchoas. Cuando
ya suponía que las posibilidades se esfumaban,
un verdadero pandemonium de borbollones, atracos
y saltos fuera del agua se dejo ver a unos ochenta
metros de nuestra posición. Un gavioterío
de gran magnitud seguía a los peces clavándose
insistentemente en el agua. Jamás vi un
espectáculo semejante, la masa de peces
era tan grande que abarcaba una superficie de
unos cuarenta metros cuadrados en la que el agua,
literalmente hervía.
Ante nuestra sorpresa el cardumen se dirigió
exactamente hacia nosotros, lo más rápido
posible levantamos las líneas de variada
mientras Pablo cebaba intensamente el agua con
la intención de retener lo más posible
a los predadores o a los cornalitos que perseguían.
Corrí hacia la proa en busca de mi caña
de mosca. Ya los peces estaban a tiro cuando comprobé
con horror, que debido a la brisa tanto las punteras
como las líneas se habían cruzado
formando una maraña complicadísima,
estimo que mis improperios de elevado tono se
habrán escuchado desde Mar del Plata.
Sin
perder tiempo, Ariel tomo su caña ultraliviana
de spinning y lanzó un pescadito de látex
con spinner. Mientras intentaba zafar mi caña
del enredo miraba de reojo lo que hacia mi compañero.
Todo
sucedió en cámara lenta, el señuelo
toco el agua e inmediatamente una explosión
terrible inicio una corrida tan fuerte que pensamos
que el equipo no lo resistiría, con el
freno ajustado al límite de rotura las
corridas eran largas y contundentes, una locura
..., un misil en un equipo de apenas 10lb!
Los gritos de Pablo en el momento de copear la
pieza casi me dejan sordo: “Bonitos,
son bonitos, no lo puedo creer!”
Maldición!, y yo que seguía luchando
por liberar mi caña al tiempo que los peces
volaban fuera del agua tan cerca de la lancha
que pensé que algunos caerían dentro.
Por un instante pensé en agarrar la caña
de bait cast que estaba lista y con un señuelo
colocado, pero el fanatismo pudo más ...,
tener la posibilidad de conectar un bonito con
mosca es algo con lo que fantaseo hace años,
por lo tanto, continué empecinado desenredando
las cañas mientras Ariel cambiaba rápidamente
el pescadito de látex por un Rebell articulado
de unos quince centímetros.

Sus formas hacen honor
al nombre bonito por donde se lo mire!
Lanzó
y nuevamente el ataque fue inmediato, otro misil
azul se llevaba la carga del pequeño frontalito
a una velocidad pasmosa mientras mis improperios
subían cada vez más de tono. Demás
esta decir que en medio de semejante despiole
y con la adrenalina brotando por mis poros, la
maniobra de zafar la caña era cada vez
más complicada ya que literalmente me temblaban
las manos.
Mientras Ariel arrimaba, Pablo lanzó una
cuchara ondulante que fue perseguida y atacada
justo en el momento en que la sacaba del agua
para lanzar nuevamente, pero no se clavó.
Ariel
por su parte copeaba otro hermoso bonito de unos
dos kilos y monedas. Cuando pude hacerme de la
caña los peces ya habían pasado,
mejor dicho, se habían desplazado unos
40mts y estaban fuera de mi alcance. Igualmente
realice varios lanzamientos en cinco minutos logrando
en todos los casos seguimientos de varios ejemplares
de muy buen porte sin que tomen, cambié
dos o tres moscas pero no hubo caso...
Use
el salvavidas, solo sirve si esta
colocado |
¿Qué
estará pensando?, después
de esto cuelgo la caña |
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Los
peces sólo tomaban con decisión
en los momentos que atacaban en superficie, lo
que deducimos eran cornalitos, luego se sumergían
por unos minutos y volvían a aparecer nuevamente
a cincuenta o cien metros en un violento frenesí.
De haberle lanzado cualquier señuelo de
superficie no me cabe la menor duda que se hubiesen
peleado por tomarlo.
Decidimos
entonces seguirlos para intentar ponernos a tiro
de caña, probamos acercarnos con el motor
regulando, pero los peces notaban nuestra presencia
y volvían a las profundidades. Luego, deduciendo
la trayectoria de acuerdo al viento y la corriente,
resolvimos pesca al garete sobre el cardumen con
el motor apagado.
Rodeamos a los peces a distancia considerable
para ponernos a barlovento del cardumen y apagamos
el motor, la trayectoria era ideal pero no tuvimos
en cuenta que en el mar, los peces de este tipo
(cazadores de superficie) siempre están
en movimiento, por lo que si bien la deriva de
la lancha era correcta, al llegar a la posición
adecuada los peces ya estaban a unos de cien metros
del lugar inicial.
De esta manera los perseguimos durante más
de una hora hasta que cansados de vernos, los
bonitos desaparecieron definitivamente y con ellos
mis posibilidades de cobrar uno. Insisto con lo
que siempre digo, en el mar todo sucede muy rápido,
hay que tener todo a mano y bien dispuesto. Esta
vez no seguí la regla y pague el error
muy caro.
Ya
se hacia muy tarde y Pablo decidió regresar
a la costa, navegamos los diez kilómetros
y casi de noche cruzamos la rompiente.
Día
dos
Al
otro día, partimos muy temprano, obviamente
rumbo a la misma zona. Si bien el día se
presentó ideal, con el mar casi planchado
y el agua muy decantada, los bonitos no estaban
por ningún lado e incluso la pesca variada
se encontraba muy esquiva. Solo algunos besugos
y peces palo chicos interrumpían nuestra
monotemática tertulia, que por supuesto
trataba de los ausentes BONITOS y las mil y una
manera de pescarlos.
Una anchoa de banco aislada y aparentemente herida,
persiguió insistentemente todas las piezas
que subíamos a bordo durante casi una hora,
le lanzamos todo lo que teníamos. Moscas,
señuelos y cucharas fueron rechazados sistemáticamente
luego de seguirlos cautelosamente por varios metros.
Parona
signata, un claro exponente de potencial
deportivo |
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Pablo,
para matar el tiempo, decidió probar con
spinners pequeños, no fueron ni cinco lanzamientos
cuando una linda palometa perdió la paciencia
y quedo prendida de la cuchara dando una eléctrica
pelea. Sin ningún lugar a dudas este pez
posee un potencial deportivo altísimo,
una picada seca y muy veloz en combinación
con un poder de natación asombroso lo posicionan
como un objetivo de relevancia para cualquier
pescador de artificiales, sobre todo para los
que gustan utilizar equipos livianos
Pasadas
un par de horas, pique decayó tanto que
resolvimos acercarnos a la costa en busca de mejores
resultados.
Fondeamos a unos tres mil metros en unos catorce
metros de profundidad. El mar era “un aceite”
y a juzgar por las casi nulas respuestas la cosa
se presentaba más que difícil. Aguantamos
una hora obteniendo a lo sumo cuatro o cinco piques
de descarnadores en las líneas de variada.
Había dos alternativas, o salíamos
del agua o probábamos unos tiritos bien
pegados a la costa, optamos por la segunda opción.
Nos ubicamos a no más de ochocientos metros
de la playa sobre fondo de tosca, el agua aquí
tenía un color verde turbio debido a materia
en suspensión y a la profundidad no superaba
los seis metros.
Para nuestra sorpresa, ni bien bajamos las líneas
comenzaron a picar corvinas, la mayoría
de buen porte con alguna que casi alcanzó
los tres kilos de peso. Había tantas que
resolvimos divertirnos a lo grande utilizando
equipos ultralivianos con plomos de no más
de veinte gramos. Fue terrible!, era una tras
otra sin parar, llevando nuestros equipos casi
al límite de rotura. Por
momentos los tres teníamos piezas clavadas
y entre carcajadas intentábamos que no
nos rompan las cañas cuando disparaban
debajo del bote.
Había tantos peces que hasta probé
con el equipo de mosca colocando un pedacito de
filete de besugo, de esta manera cobre la corvina
más grande de la jornada la cual me gratificó
con una pelea muy intensa, mucho más de
lo que imaginaba.
Luego
se hicieron presentes la pescadillas, algunas
buenas brótolas y gatusos. De estos últimos
pude cobrar dos con fiocos en montaje Carolina.
Una técnica adecuada con este tipo de montajes
en sectores poco profundos, es lanzar lo más
lejos que se pueda, esperar a que llegue al fondo,
y luego recoger muy despacio aplicando cortos
tirones con la punta de la caña, la idea
es que el plomo camine por el lecho rebotando
en las piedras a modo de sonajero y arrastrando
tras de si al fioco o soft plastic que hayamos
seleccionado.
En
dos horas pescamos tanto que nos dolían
las manos, ya exhaustos de pescar con lo que tirásemos,
emprendimos el regreso dando por finalizada la
jornada.
Sinceramente
no pensaba escribir nada sobre esta experiencia,
ya que el objetivo principal era pescar anchoas
de banco con mosca, y si bien sacamos algunas,
estas tomaron cebos naturales y no pudimos dar
con los nutridos cardúmenes que se venían
avistando desde unos diez días antes del
relevamiento. No obstante, el encuentro con los
bonitos y la fantástica pesca ultraliviana
realizada la segunda jornada me decidieron a escribir,
ya que creo que fue una experiencia interesante
que merece ser compartida.
A partir de esta pescada, los bonitos forman parte
de mi calendario mosquero junto con las caballas,
anchoas, pejerreyes y palometas.
Agradezco a mis amigos y compañeros de
pesca Ariel (Extreme) Ferryira y Pablo Rizzo por
acompañarme en cada locura que les propongo.
Hasta
la próxima aventura!
Adrián
Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva
– Instructor de Pesca con Mosca
Viajes a medida –
adritifon@fibertel.com.ar - 11.155.131.1178

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