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Bonefish y Permit a la cubana -- Adrián "Tito" Fontana


Pesca con mosca saltwater: Cayo Coco y Jardines del Rey, Cuba.

El agudo sonido del teléfono interrumpió el profundo sueño en el que estaba inmerso, deslicé una mano bajo las suaves sabanas y con los ojos aún pegados por la modorra atendí: -“ Buen día señor, hay una persona que desea verlo en el lobby del hotel”.

Corrí la cortina, y un paisaje de palmeras subrayado por una franja de agua turquesa entró en mis ojos como un estampido de colores casi irreal. Mientras me vestía recordé que la noche anterior había estado haciendo preguntas sobre las posibilidades de contactar un guía para intentar la pesca de bonefish.

Un hombre joven de semblante alegre me interceptó ni bien llegue a la recepción.
- “Mi nombre es Duniesky y soy guía de Pesca con Mosca”.

Inmediatamente me ofreció un álbum de fotos y al abrirlo, el sueño que se negaba a abandonarme se esfumo automáticamente. Tarpones, Bonefish, Permit y grandes Barracudas desfilaron delante de mis ojos por unos segundos, cerré el álbum y algo excitado replique: “¡ya me convenciste!, ¿cuando podemos salir?”

 

Un sueño hecho realidad

Dos días después y con puntualidad extrema, Duniesky y su socio Orlando Gonzáles me esperaban en el lobby del hotel Sol Cayo Guillermo. Cargamos los equipos en el modesto automóvil de alquiler, y partimos hacia un hotel cercano a buscar otro cliente que compartiría la salida con migo.

Al llegar, un joven inglés nos aguardaba con el tubo de la caña en la mano y el inconfundible rictus que adoptan por la mañana los que han tenido una noche movida.

Nos presentamos y partimos hacia el lugar de pesca, durante el recorrido de unos ochenta kilómetros, compartimos anécdotas de pesca en una conversación que por momentos evocaba a la torre de Babel. El rígido ingles de Mark se mezclaba con el alegre cantito caribeño de Duniesky y el acento inconfundible que nos caracteriza a los porteños.

Las rutas cubanas, por lo menos las que transitamos, son más parecidas a la superficie lunar que a un camino para la circulación de vehículos motorizados, de vez en cuando, una brusca frenada evitaba que cayésemos en los verdaderos cráteres que salpican el asfalto.

Durante el trayecto, nos detuvimos brevemente sobre un puente del camino, Dunieski comentó que en ocasiones los macabies (bonefish) se agrupan en cardúmenes muy densos a la sombra de estas construcciones. Observar por unos segundos el agua con los lentes polarizados me permitió ver unos cuantos peces aislados, algunos de tamaño considerable, y cerrados cardúmenes de peces menores. Ante mi asombro, el guía dijo “seguimos camino, aquí no están”.

 

Un escenario casi irreal

Manglares

Se localizan en las costas de origen biológico, acumulativas, cenagosas y con esteros con escurrimientos de agua dulce, aunque también en ambientes salinos como los cayos e islas de las plataformas. En este complejo ecosistema, hay que considerar el hábitat aéreo o terrestre y el sumergido, que aunque son diferentes están estrechamente relacionados.

En zonas con aportes de agua dulce y nutrientes los bosques de mangle alcanzan 20-25 metros de altura y una alta densidad, mientras que en aguas muy saladas y pobres en nutrientes, pueden ser de pequeña talla, achaparrados o enanos. Asociada al bosque de manglar habita una rica fauna.

Las raíces sumergidas de los mangles sirven de sustrato a numerosos invertebrados y peces. Los manglares aportan energía al ecosistema acuático, mediante sus hojas, ramas y raíces, las cuales pasan a formar parte del detrito acumulado en los sedimentos. Las raíces de los mangles sirven de refugio a las etapas juveniles de langostas y peces. Protegen las costas de la erosión provocada por el oleaje, el viento y las corrientes costeras y filtran los contaminantes evitando que lleguen a los arrecifes coralinos y otro hábitat.

Los manglares ocupan una superficie de 5,321 km2 (el 4.8% de la superficie terrestre total de la Isla de Cuba y 26% de la superficie total de bosques) a lo largo de un perímetro costero de cerca de 5,476 Km. Estas importantes formaciones están presentes en casi el 70% de las costas cubanas, por lo que se consideran la primera formación forestal natural. Los manglares juegan un papel fundamental en la protección y estabilización de las áreas costeras, así como en el funcionamiento general de sus ecosistemas. Asimismo, constituyen importantes zonas de reproducción y cría de especies marinas.

Fuente consultada:
http://www.medioambiente.cu/ecosistemas

Diez minutos más tarde el auto se detuvo en la banquina, armamos los equipos con celeridad y tras caminar unos trescientos metros por un terreno de afilado perfil coralino, llegamos al borde del “manglar”.

El perímetro de la gran laguna salada esta salpicada de islotes de mangle formando un pequeño delta. Entramos por un brazo ancho vadeando con el agua apenas por encima del tobillo.

La impresión que produce este tipo de escenarios es ciertamente desconcertante, por lo menos para los que no vivimos en climas tropicales.

La vida de variadas formas prolifera en el manglar, incontable variedad de aves con vivos colores, cardúmenes de pequeños peces y cientos de cangrejos por doquier, se muestran en incesable desfile ante los extasiados ojos del pescador foráneo.

A esta altura de la caminata, el interior de mi calzado estaba lleno de arena y polvo de coral. En el apuro de la partida había olvidado las polainas, accesorio sumamente útil a la hora de vadear fondos arenosos.

Le comenté el problema al guía quien me tranquilizó explicándome que en el interior se podía pescar descalzo ya que el fondo no presenta ningún tipo de peligro.

-“No hay coral, sólo arena y algo de conchilla”.

Colgué las botitas en una planta de mangle y seguí camino con la agradable sensación que produce el sentir la arena escurriéndose entre los dedos de los pies.

 

“Cazar peces”

La recomendación de Duniesky fue muy clara: “Hay que caminar muy despacio tratando de no levantar sedimentos que puedan alertar a los peces, y sobre todo con los ojos y oídos bien abiertos”.

Este tipo de pesca recuerda a una sesión de caza, a los peces hay que ubicarlos, aproximarse cautelosamente y colocar la mosca con precisión y suavidad para no espantarlos.

Los guías especializados son capaces de seguir los rastros que dejan los macabies al alimentarse. Estos rastros, se muestran como manchas más claras en el fondo producto de la remoción del sedimento superficial que efectúa el pez en procura de su alimento. Otros indicios de presencia, son manchas de sedimento en suspensión, espantada de peces pequeños que literalmente vuelan fuera del agua, movimiento de agua en superficie, aletas caudales que se muestran fuera del agua cuando se alimentan oblicuamente (tailing), o bien, detectarlos con la ayuda de gafas polarizadas en su continuo peregrinaje.

Observar el lecho al caminar pone de manifiesto el exuberante bioma de estos ecosistemas, pequeños peces se mueven en todas direcciones, y la proliferación de jaivas (cangrejo de agua salada, Callinectes Sapidus) es realmente impactante.

Otro habitante de los manglares es la manta-raya, nadan imperturbables a escasos centímetros de los pies poniendo de manifiesto su mansedumbre a raíz del bajo impacto humano. Mi primer contacto con estos seres me puso algo nervioso, pero luego, el guía me explico que no representan peligro alguno ya que carecen de espolones peligrosos.

Caminamos unos cientos de metros sin advertir la presencia de macabies, de vez en cuando Duniesky nos hacia detener mientras observaba minuciosamente los rastros o simplemente escudriñaba con gesto rígido el horizonte que se fundía con la vegetación. Yo simplemente, lo seguía extasiado disfrutando el extraño paisaje, y de vez en cuando, tomaba alguna fotografía.

El día se presento algo nublado, condición no muy favorable para la pesca en los flats, menos aun vadeando. Cuando una nube tapa los rayos de sol la visibilidad disminuye considerablemente, ya que la superficie del agua se torna plateada al reflejar el color blanco de las nubes. Por este motivo, cada vez que una nube se interponía con el sol deteníamos la marcha hasta que pasaba, y luego seguíamos camino.

 

Solo se que no se nada...

Debido la baja profundidad y la extrema claridad del agua supuse que seria sencillo detectar a los peces. Pensé: "Si soy capaz de ubicar a una trucha a un metro y medio de profundidad sobre un fondo confuso de piedras, no me va a ser difícil ver a los bonefish en cuarenta centímetros de agua cristalina y sobre un fondo de arena, más aun, si se mueven en grupos numerosos".

Ficha Técnica del Macabí
Albula vulpes (Linneo 1758)

Nombres comunes: Español: Macabí, Quijo, sanducha, pez señorita, chiles; Francés: Albule – Banane; Inglés: Bonefish, banana-fish, lady-fish.

Orden: Albuliformes / clupeiformes.
Familia: Albulidae.
Genero: Albula.
Especie: Vulpes.

Tamaño máximo: 100 cm.

Peso máximo: Alcanza los 10 Kg., pero lo normal con artes deportivas es capturar ejemplares de 2 Kg. a 4 Kg. de peso

Hábitat y alimentación: Especie de aguas costeras, incluyendo bahías y sistemas lagunares-estuarinos. Asociada con fondos de arena y lodo donde escarba para alimentarse de vermes (parásitos), crustáceos, moluscos e incluso de sus propios alevines.
Utiliza los estuarios como áreas de crianza pero también los adultos entran para alimentarse
Los "flats" tropicales son su lugar predilecto, ya que en estos ambientes proliferan los crustáceos de los cuales se alimenta mayoritariamente. Se desplaza en cardúmenes muy numerosos (escuelas), sobre todos en los primeros años de vida, luego empieza a reducir la "compañía" hasta llegar a moverse solo o al máximo en parejas. Vive entre 15 centímetros y 3 metros de agua, según la temperatura y las temporadas.

Distribución: Se encuentra en todas las aguas someras de los mares tropicales y subtropicales, bajíos y aguas ligeramente salobres. En el Pacífico Oriental habita desde California (USA), hasta Huacho (Perú). También los encontramos en ambientes diferentes, como las grandes playas del Atlántico y del Índico.

Coloración: El cuerpo es de color plateado, verdoso en el dorso.

Fuente consultada:
http://www.flyfishing.com.mx

No en vano le dicen “el fantasma de los flats”, su capacidad de mimetismo es asombrosa, y su astucia, similar a una selectiva trucha de lago. La superficie del agua algo rizada refracta los rayos produciendo millones de reflejos por doquier, lejos de ser sencillo, ubicar los objetivos es una maniobra que requiere bastante practica y un ojo sumamente entrenado. Demás está decir, que mis suposiciones quedaron sepultadas inmediatamente y agradecí a Dios el haber contactado a un guía profesional para que me acompañe en mi primera experiencia pescando flats.

“STOP!, macabí a las doce!”, la frase de Duniesky retumbó en mis oídos al momento que detenía mi marcha, automáticamente comencé a volar la línea, al tiempo que, intentaba determinar dónde estaban los peces, pero sólo advertí unas manchas confusas que parecían moverse a unos quince metros de mi posición. Ante la duda, lancé hacia ese sector. Cuando la mosca cayó al agua, una violenta espantada me dejó perplejo, sólo pude ver una nube de sedimentos y las estelas de los peces alejándose raudamente del lugar.

-“Cojones Adrián!, quieres matarlos de un golpe” replicó el guía, “al Macabí hay que presentarle la mosca unos dos metros delante anticipando su trayectoria, de lo contrario, sí la colocas muy cerca sólo lograras espantarlos”.

Cien metros más adelante y nuevamente la voz del guía: “STOP!, Macabí a las diez!”, esta vez sí los veía pero estaban fuera de mi alcance, fue la oportunidad del inglés que rápidamente lanzó hacia el cardumen. Los peces se acercaron pero algo no los convenció, rechazaron la mosca y se alejaron nuevamente con la velocidad que los caracteriza.

Diez minutos más de caminata y otra oportunidad se me presentó a escasos quince metros, esta vez bien localizados, coloqué mi mosca a la distancia aconsejada con la máxima suavidad que permite un patrón lastrado.

- “Despacio, más despacio!” susurraba Duniesky haciendo referencia a la velocidad de recuperación.

Esta vez vi perfectamente a un grupo de tres buenos macabies siguiendo la mosca bien de cerca, uno aceleró y tomó, mi respuesta fue inmediata y la clavada violenta.

-“No, No, No, Cojones!”, replicó el guía, “de esa manera solo lograras romperle la boca a los peces”.

Reconozco que a esta altura me sentía un completo inútil, primero casi les parto la cabeza de un moscazo, y luego, desboco un buen pez que hoy debe estar comiendo crustáceos "con sorbete". En ese momento, a pesar de que llevo ya más de doce años pescando con mosca, me sentí un principiante con todas las letras.

 

La tercera es la vencida

Cruzamos la laguna por el medio y nos dirigimos hacia la costa donde nacía el viento, en mi cabeza resonaban las tres premisas fundamentales: colocar la mosca anticipando la trayectoria de los peces, recuperar muy despacio, y sobre todo, clavar con moderación.

-“Adrián, Macabí a las dos...”, susurró Duniesky mientras frenaba mi marcha con su mano.

Sin ver aún donde estaba el objetivo realicé un par de falsos cast en la dirección que me señalaba.

Que nervios!, no los podía ver, mientras casteaba en falso le gritaba al guía: “metros!, a cuántos metros!”, pero su respuesta no me ayudo mucho.

-“A las dos cojones, a las dos. Lanzá ya Adrián, vamos, vamos que se van!”.

Los vi sólo por unos instantes, fue suficiente para soltar la línea y depositar la mosca dos metros delante del cardumen.

-“La vieron Adrián, la vieron”.

Mágicamente todo se torno nítido, vi con claridad a un grupo de unos cinco macabies seguir mi mosca, el pique fue apenas un “besito” y la clavada, esta vez contenida, logró su cometido afirmando la “Crazy Charlie” suavemente en la cartilaginosa boca. Textualmente explotó el agua en nerviosa espantada y el pez salió disparado como alma que lleva el diablo, "valla que son veloces!", en pocos segundos se encontraba a unos sesenta metros de distancia!.

Luego de reiteradas corridas logré arrimarlo, lo tomé suavemente con mis manos y retiré con facilidad la mosca de sus labios, tomamos dos fotos para documentar el debut y luego efectué la merecida devolución a su medio.

Ya me sentía un poco más confiado, es notable como la visión se va adaptando al medio, pasada una hora, ya podía identificar con cierta facilidad a los peces.

Muy cerca de la orilla vi pasar un cardumen de barracudas pequeñas, sin dudar lancé hacia el sector y comencé a recuperar con rápidos tirones. Inmediatamente la mosca fue atacada con violencia y tras una breve pelea, tenía en mis manos un ejemplar de unos cincuenta centímetros.

Las facciones de este pez ponen de manifiesto su calidad de depredador nato, una fuerte mandíbula armada con filosos dientes y un cuerpo sumamente hidrodinámico, le dan un aspecto terrorífico y lo ubican en la cima de la pirámide alimenticia de estos ecosistemas.

Demás está decir que cada pique de barracuda desintegra una mosca, por tal motivo, me abstuve de seguir lanzando sobre estos peces durante el resto de la jornada.

“Yeahh!”, un sapucai con acento londinense rompió la paz del manglar, Mark había prendido su primer macabi, y este parecía ser grande. Me acerqué lentamente para disfrutar la secuencia y tomar algunas fotos. El inglés frenaba peligrosamente la violenta carrera del pez a pesar de que el guía le gritaba exaltado: “déjalo correr cojones, que ese macabi es un toro!”.

Luego de una intensa pelea que demando unos cuantos minutos y no menos de cincuenta metros de backing, el pez fue perdiendo vigor y Mark logró acercarlo con mucho cuidado. "Que hermoso pez por Dios!", la cara del inglés irradiaba felicidad, tanto para él como para mi, era el primer contacto con la pesca de flats. Unos segundos para plasmar fotográficamente el momento y luego la devolución criteriosa y obligatoria.

AQUA FISH Internacional. Tours de pesca. Venezuela 2006.

Los bonefish se movían cerca de la orilla, pero el sol que nos daba directamente sobre los ojos complicaba determinar con exactitud su posición. Duniesky sugirió subir a la playa y para caminar con el sol de espaldas. Debido a la pleamar, la franja de arena era de apenas de un metro de ancho y la maraña de vegetación no permitía desplazarse cómodamente tierra adentro. Por lo tanto, caminamos cautelosamente por la orilla con las cañas bajas para no generar sombras que nos pongan en evidencia.

Unos trescientos metros más adelante nos topamos con una nutrida “escuela de bonesfish”, la primera oportunidad fue de el inglés, quien con un lanzamiento rápido y preciso concretó un violento pique. Mientras observaba la pelea, una mancha de sedimento en suspensión a unos pocos metros atrajo mi atención. Puse un pie en el agua y vi perfectamente como un macabi de generoso tamaño se alejaba nervioso del lugar, sin pensarlo dos veces, cargué la caña con dos “falsos cast” y disparé la mosca con un prolijo overhead colocándola un metro delante de su camino. Ni bien tocó el fondo imprimí un rápido tirón para que levante algo de sedimento, esta técnica es apropiada para atraer la atención de peces en fuga o cuando la mosca cae algo lejos de su objetivo. Fue en una fracción de segundo, el pez giró y encaró al engaño con confianza, sentí un suave toque y levante la caña a cuarenta y cinco grados, mientras el pez ya clavado, comenzaba una frenética carrera.

No sé precisamente cuanto backing salió en la primer corrida, pero si estoy seguro que fue la corrida más larga y rápida que había experimentado en toda mi vida, por lo menos hasta ese momento... Nunca, jamás!, ni un dorado ni una trucha de ningún tamaño me hizo sentir semejante sensación, comprendí instantáneamente el por qué de la fama de estos peces, créame, son dinamita pura!

Cuando paró, intente dar unas vueltas de manija al reel, pero al percibir el aumento de tensión el macabi salió nuevamente disparado propinándome un doloroso manijazo en los dedos. Aguanté las repetidas corridas mientras el pez perdía potencia y poco a poco lo fui arrimando, lo tomé con suavidad por debajo de su abdomen y retiré la mosca con una pinza adecuada.

Una breve observación me permitió apreciar su cuerpo, firme como roca y casi cilíndrico. Su furcada aleta caudal de grandes proporciones, pone de manifiesto su capacidad de nado, y su boca pequeña orientada hacia abajo su calidad de pez chupador.

Moscas utilizadas
Imágenes tomadas de: http://www.saltwaterflies.com


Crazy Charlie


Gotcha Del Brown's


Permit Crab / Del's Merki

Las pequeñas escamas plateadas le dan un aspecto casi metálico, su lomo algo más oscuro y surcado por algunas barras más intensas, le dan el camuflaje ideal para no ser detectado por sus predadores naturales, las aves en ejemplares pequeños, y las barracudas o tarpones cuando ya poseen un tamaño considerable.

Lo reanimé por completo antes de devolverlo a su medio, Duniesky me comentó que soltarlo cansado en un sector donde abundan las barracudas, seria casi un homicidio. Recuerden que las únicas armas que tiene este pez para zafar de ser comido, son justamente la velocidad, la astucia, y su capacidad de mimetismo.

Se fue con la misma velocidad de la corrida inicial, enganché la mosca en el reel, prendí un habano que tenia reservado para la ocasión y seguí caminando por la playa con el dulce sabor de haber cumplido un sueño.

Pensé que ya no había mucho más en el lugar que me pudiese asombrar, que equivocado estaba, lo mejor aún no había empezado....

“Sábalo, sábalo!” exclamó nuestro guía con excitación evidente mientras señalaba con el dedo índice: -“Allí, allí, justo a las dos”.

Logre ver dos manchas enormes que se movían a unos cuarenta metros de distancia. Rápidamente Duniesky tomó la caña de Mark ya que era la más potente y en un santiamén cambió la pequeña “Gotcha” en número #4 por una “Tarpón Fly” en anzuelo #3/0. Lamentablemente los tarpones siguieron su camino y no permitieron que nos aproximásemos lo suficiente como para intentar pescarlos. Según nuestro guía, eran dos buenos ejemplares que no bajaban de las veinte libras de peso.

 

La furia plateada

Continuamos avanzando por la angosta playa unos doscientos metros, la marea había comenzado su descenso y mientras el agua se retiraba, una multitud de Jaivas salían de sus escondrijos obligándonos a caminar con sumo cuidado para no pisarlas.

-“Silencio” susurró Duniesky en tono casi imperativo
Un sonido extraño y no muy lejano se oía en forma intermitente, la cara de nuestro guía adoptó una expresión muy seria mientras escudriñaba intensamente la superficie del agua.

Ficha Técnica del Permit
Trachinotus falcatus

Nombres comunes: Español: Palometa, Pámpano; Inglés: Permit; Francés: Pompaneau plume.

Orden: Percoidei
Familia: Carangidae
Genero: Trachinotus
Especie: Falcatus

Talla máxima: Su peso máximo es de alrededor de 25 Kg.
Distribución: Se le encuentra en las costas de Florida, las Bahamas y prácticamente todo el Mar Caribe.

Fisonomía: Su cuerpo es de forma oblonga, su boca pequeña y ostenta una frente alta y curvada. Es de color plateado con prominentes aletas más obscuras, en la parte baja del vientre presenta un color amarillento.

Hábitat y alimentación: El Permit gusta de aguas poco profundas y a menudo viaja en bancos, sobre todo cuando se trata de ejemplares no muy grandes. Se alimenta de pequeños crustáceos, camarones, cangrejos y erizos de mar.
Es una de las especies más codiciadas y difíciles de pescar con mosca en agua salada. Requiere de muy buena técnica de lanzamiento ya que es un pez sumamente astuto y bastante desconfiado.
La potencia y velocidad de sus corridas, lo posicionan, como uno de los máximos trofeos que se pueden capturar en los flats.

Fuente consultada:
http://www.flyfishing.com.mx

-“Que pasa?”
-“Palometas Adrián, es el sonido de palometas comiendo".

Sus ojos se abrieron desorbitadamente mientras que una amplia sonrisa se dibujaba en su rostro.

-“Allí, miren la aleta, palometa a las once!”

Una aleta afilada como un cuchillo cortaba el agua a no más de cuarenta metros dibujando círculos erráticos. Le pidió la #9 a Mark y en un santiamén ató al tippet una perfecta imitación de cangrejo. Nos sugirió lo dejásemos intentar a él ya que nuestra impericia podría espantar a los peces definitivamente.

-“Quédense en la playa, y tu Adrián deja tu caña y ten preparada la mía por si hay más de una”.

No entendí bien lo qué quiso decir con “más de una”, era sólo una aleta dorsal ....

Entró al agua cautelosamente y agazapado se fue aproximando al pez mientras sacaba línea del reel. Se detuvo a unos veinticinco metros del objetivo y con tres falsos cast escupió la mosca certeramente a un metro de donde se veía la aleta. Lo vi recuperar lentamente un par de metros sin respuesta alguna, luego, con un “levante y tendido” lanzó nuevamente casi encima del pez. Esta vez la palometa vio la mosca y la tomo sin dudar, la clavada con la caña baja y de costado, fue enérgica y en dos tiempos. Vi la aleta salir disparada como un torpedo dejando una estela en forma de V mientras el reel gritaba emitiendo un sonido similar a una amoladora eléctrica.

Mark tomó la caña y comenzó la pelea mientras el pez seguía sacando backing sin parar.

-“Son tres” (me gritó al oído Duniesky), “mirá las aletas”. Efectivamente, dos Permit acompañaban en círculos al que estaba clavado.

La pelea se prolongó por más de cuarenta y cinco minutos hasta que pudo recuperar todo el backing que había salido. Con solo treinta metros de línea afuera y los peces a la vista, el guía me dijo que estuviese atento para lanzar cuando los acompañantes “se abrieran”.
Demás está decir que la caña me quemaba las manos, no veía el momento de lanzar sobre las aletas que cada vez estaban más cerca.

-“Paciencia Adrián, si lanzás ahora y clavás una, lo más probable es que se crucen y perdamos las dos”.

Cuando la palometa estuvo a sólo diez metros, las compañeras se abrieron y pregunté: -“Lanzo ya?”

-“No, aún no, ten paciencia!”

Ante mi desconcierto, vi como las dos aletas se alejaban hasta que las perdí de vista. Confieso que en ese momento quise asesinar al guía, mi posibilidad se esfumaba mientras el inglés no paraba de gritar con alegría frases que jamás pude comprender.

Equipos utilizados

Básicamente utilizamos dos equipos:

Para linea #8, caña Orvis Trident PM10+ 890/2 y reel Okuma Integrity large arbor, linea WF Scientific Anglers y cien metros de backing de veinte libras.

Para linea #9, caña Redington Red Fly 990/4 y reel Scientific Anglers Sistem 2 – 8/9, linea Scientific Anglers Bonefish Tapper y trescientos treinta yardas de backing de veinte libras.

Los leaderes utilizados fueron de nueve pies 0X y tippet Climax 0X de fluorocarbono.

-“Tranquilo Adrián, están por aquí, es una conducta habitual de estos peces”

Una vez arrimado, me pidieron que les tome unas fotos, algo molesto accedí y mientras hacía foco, con el rabillo del ojo izquierdo espiaba el agua en el afán de ver algún rastro de las compañeras.

Mientras reanimaban el Permit para la devolución, Duniesky señaló un borbollón a escasos cuarenta metros.

-“Allí, allí!, prepará la caña cojones”

Una aleta emergió como si se tratase de un periscopio, y se dirigía hacia mi!...

-“Abajo Adrián, agáchate que te ve!”

En cuclillas vi como se aproximaba hasta que se detuvo a unos veinte metros. No dude ni un instante, volé tres o cuatro veces la línea y la solté, al tiempo que cruzaba mis dedos y elevaba una plegaria al Dios de la pesca. Dejé profundizar la mosca hasta que tocó el fondo, imprimí un rápido tirón y la dejé estática. La aleta giro y se dirigió hacia el lugar...

Un sudor frió me recorrió por completo, comencé una muy lenta recuperación intentando que la imitación no se despegue mucho del fondo. La aleta desapareció y con ella todas mis esperanzas, pensé que se había asustado pero no fue así. Simplemente se sumergió para tomar violentamente el engaño y comenzar una diabólica carrera que parecía no tener fin y casi me arranca la caña de la mano.

Me limité a mirar con asombro como salía el backing sin hacer ningún tipo de movimientos por miedo a cortar, la mosca estaba atada a un tippet de tan solo diez libras, y el pez que estaba en el extremo transmitía una violencia inusitada, algo así como si hubiese enganchado un scooter!.

Al cabo de algunos minutos de pelea que sólo me dieron la posibilidad de girar cuatro o cinco vueltas de manija, Duniesky me preguntó con algo de preocupación:-“Cuánto backing queda en el reel?"

En ese momento me percaté de que sólo se veía menos de la mitad de una carga, que según el dueño del equipo, eran aproximadamente cuatrocientas yardas. Obviamente si el pez seguía corriendo como loco esto terminaría en corte.

Comencé a caminar lo más rápido que pude hacia el centro de la laguna, al tiempo que, intentaba recuperar algo de línea, el Permit de vez en cuando, hacia una pausa y luego corría como un loco sacando diez o veinte metros de backing. La pelea se extendió por cincuenta y ocho minutos de reloj hasta que lo tuve rendido a tres metros de mis pies.

Cuando el guía lo soltó de la mosca y me lo pasó para que lo tuviese en mis manos, una alegría indescriptible me invadió por completo. Era la primera vez pescando un flat caribeño y la naturaleza me ofrecía uno de sus más preciados trofeos de agua salada.
Evidentemente la suerte estuvo de mi lado, ya que el Permit es uno de los peces más codiciados y difíciles de capturar con mosca, y en cima, este era uno de muy buen tamaño.

Lógicamente lo reanimé durante varios minutos ya que el gran pez se encontraba bastante agotado, una vez que comenzó a agitarse y respirar con normalidad, sencillamente abrí mis manos y lo liberé para que se reúna nuevamente con sus compañeros.

¿Cuánto pesó?, no lo sé, no llevaba balanza y de haberla tenido ni se me hubiese ocurrido pesarlo. La felicidad no se mide en kilos, de ser así, habría pesado una tonelada!. De lo que sí estoy seguro, es que hasta el momento es la captura más poderosa de mi carrera de pescador con mosca, estos peces no tienen punto de comparación con ningún pez de agua dulce.

Regresamos caminando lentamente mientras la marea bajaba y dejaba al descubierto algunos bancos de arena, nos habíamos pasado dos horas del tiempo estipulado para la guiada por lo que a pesar de ver algunos bonefish más no intentamos pescarlos.

 

Recomendaciones

  • En la isla no existen tiendas de pesca, menos aún de pesca con mosca. Recuerde llevar todo lo necesario y un equipo de repuesto por las dudas.
  • No lleve su GPS, esta prohibido ingresar a la isla con sistemas de posicionamiento satelital.
  • Lleve un buen surtido de moscas en tamaños 4 y 6, mínimo cuarenta patrones con y sin lastre (para bonefish)
  • No espere encontrar buena pesca en la costa, la pesca está en los manglares. Pero si lleva un equipo #3 o #4 podrá divertirse en la playa con peces aguja y pequeños Crevalle.
  • No lleve dólares, lleve euros. Sobre la moneda norteamericana hay un impuesto del 20%, y en el cambio pierde un 20% más. ¡En total 40%!
  • Deje los waders en su casa, la ropa ideal es un pantalón de secado rápido, camisa con ventilación y botines livianos de vadeo.


Playas paradisíacas y pesca con mosca, una combinación exitante

 

Corolario


El guía, el guiado y el trofeo, un lujo!

El balance de esta experiencia pescando los flats cubanos es muy bueno, realmente descubrí una pesca fantástica en un entorno que raya lo paradisíaco. La tranquilidad y seguridad que se respira en la isla es absoluta, la hoteleria estupenda y los pobladores muy amables y educados.

Debo agradecer efusivamente el servicio prestado por Duniesky, realmente es un guía estupendo y una persona sumamente amable y divertida. Cabe aclarar que tanto él, como los demás guías oficiales de Cuba, hicieron el curso de guía profesional durante dos años en los Jardines de la Reina, sumado a esto, su título de biólogo lo posiciona como un verdadero conocedor de estos ambientes y sus habitantes.

 

 

Adrián Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva – Instructor de Pesca con Mosca
Viajes a medida adritifon@fibertel.com.ar - 11.155.131.1178

Adrián Fontana. Guía e Intructor de pesca con mosca

 
 
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