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Mosqueros y ferreteros en la laguna -- Luis "Lala" Kurz

 

Pesca de tarariras en la laguna El Abuelo

La invitación de Ricardo, sonó tentadora, juntar en una salida mosqueros y ferreteros, lindo desafió!! La convivencia es posible.

El miércoles 4 de enero 4:30 de la mañana pasaron por mi casa. Se encontraban en el vehículo Gregorio, Freddy y Ramiro, (de vacaciones, vive en Paris) y nosotros dos.

Fue como compartir el micro hinchas de equipos antagónicos, rumbo a la cancha. No obstante, a poco de salir se genero un clima agradable, donde circularon, mate, y chistes subidos de tono, durante el desayuno, luego de largas discusiones a favor de una u otra técnica funcionábamos como equipo, esta es la magia de la pesca, 5 personas, casi sin conocerse, pero con una pasión, arman un grupo consistente, solidario, con un objetivo en común, cada integrante ofrece su experiencia, y parte del equipo si hiciera falta. La laguna El Abuelo se encuentra en la ruta 5 a 200 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Mientras nos preparamos, como en el vestuario, para encarar la pesca, no podíamos dejar de mirar de reojo a los del equipo contrario.

En la laguna se armaron los grupos, por un lado Freddy, Ramiro (fanáticos mosqueros, no pescan de otra manera) Ricardo y yo (spinning), por último Goyo con un mix de spininng y mosca en solitario. Para mantener la comunicación, llevamos un equipo de walkie talkie, que fue de mucha utilidad.

En mi opinión, la pesca con señuelo, es más ágil ya que el lanzamiento es rápido, se alcanza más distancia, por ende, se barre mas superficie en menos tiempo, también la oferta de engaños es mayor.

La actividad no se hizo esperar, los piques se sucedían uno tras otro, en mi caso utilice, subwart, rata de heddon, yiterbug, spinners y ranas de goma entre otros.

A través de la radio compartimos los buenos resultados de los mosqueros.

13:30 en punto nos juntamos a compartir experiencias, mas un asado magistralmente preparado por Esteban, dueño del campo, luego de una breve siesta, volvimos a la actividad, decidimos cambiar de equipos y armamos cañas de mosca.

La sensación de pescar con mosca es distinta ya que la cantidad de engaños es menor por esto el equipo a cargar es mucho más liviano. El pescador de mosca es obsesivo pesca cada juncal minuciosa y lentamente, cada entrada por pequeña que sea ofrece la posibilidad de pique.

Las moscas empleadas fueron deceivers, (pequeño tucán que profundiza ante la tracción), poppers, y streamers de colores vivos. Los que mejor respuesta obtuvieron fueron poppers, siendo complicada la clavada, ya que al ser tarariras chicas, y atacar desde abajo desplazan agua empujando la mosca fuera de la boca, esto cambia ante peces más grandes o ataques laterales. Estas moscas sobreexcitan los peces siendo embestidas varias veces por lance sin conseguir clavarlas, la impresión es que nuestra actividad no las asusta, pudiendo volver a tirar al mismo lugar y obteniendo respuestas del mismo pez.

Cansado de verme errar piques Freddy me proporciono un streamer atado por el bautizado "arbolito de navidad", esta mosca ayudo mucho la clavada y los casteos.

Es común, que un deportista, cuando prueba la mosca, abandone otras técnicas de pesca, debo reconocer, que este deporte ciencia, abre las puertas entre otras cosas al atado, y a la invención de moscas, lo cual entrega un placer adicional que es pescar con engaños atados e inventados por el pescador.

Una de las pescas, que no olvida el mosquero, es la de pejerrey con línea de flote, esta práctica tiene aspectos visuales y de sensibilidad en los dedos que recuerdan la mosca.

Como digno presente, la laguna, entrego a nuestro nostálgico compatriota, viviendo en Paris, una tararira que supero los dos kilos, estaba tan feliz con su trofeo que no paraba de decir, ”en Europa no se consiguen”, es más, casi le efectúa respiración boca a boca para reanimarla, luego de la extensa sesión de fotos a la que fue sometida.

El balance, fue de unas 20/30 tarariras por pescador, los tamaños alrededor del kilo, salvo 3 que pasaron los dos.

En el viaje de regreso, agotados, se respiraba clima de empate, con la satisfacción de un excelente desempeño por ambos equipos.

Luis Kurz

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