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Una jornada
de pesca con nuestros hijos pequeños, es
una experiencia única, complicada por cierto,
pero sumamente gratificante. Los chicos diariamente
aprenden jugando y con solo estar dispuestos a
jugar, nuestro día se convertirá
en una fábrica de recuerdos y sensaciones
imborrables.
Sentar a un
niño frente a una caña y esperar
que algo suceda en el extremo de la línea
sin hablar, sin moverla, sin hacer ruido, mantenerlo
quieto más de ocho horas arriba de una
lancha, según mi experiencia es imposible,
porque para ellos todo es novedad, todo es diferente
y todo tiene que ser “ya”. Necesitan
jugar con la caña, el reel, las líneas
y las carnadas. Entonces hay que dejarlos interactuar,
siendo guiados y controlados nada puede pasar,
ni la caña y el reel se rompen. Ahora si
nuestro objetivo está focalizado en pescar
y sólo pescar, es ahí donde en un
par de minutos, se pasa del triunfo al fracaso,
de lo seguro a lo inseguro y posiblemente dejemos
pasar la gran oportunidad de nuestro sueño:
“soy pescador” y “quiero que
mi hijo lo sea”, “quiero verme dentro
de 20 años pescando como compañeros
inseparables”.
Planificar
una salida con nuestros pequeños, no es
tarea fácil. Nada quedará librado
al azar, porque somos su espejo y estaremos observados
todo el tiempo. Un fracaso nuestro también
es de ellos.
Hace cuatro
meses comenzamos con este juego al que llamamos
“el juego de la pesca”. Los participantes
somos mi hijo Bautista de cuatro años y
yo. Ninguno de los dos tenemos bien claras las
reglas, pero lo que sí sabemos es que siempre
salimos ganando.
Después
de una excursión frustrada por razones
climáticas con amigos Pescanautas planificada
para el día anterior, Bautista me dijo:
“papi, quiero ir pescar, pero que sólo
vayamos nosotros dos, prometeme que vamos solitos”
y así nació la idea de una nueva
partida para nuestro juego el domingo 5 de febrero.
A
las 7.30 hs. ya estábamos en la guardería
con todas las cosas necesarias para pasar un día
de pesca en el Delta, unos 30 minutos nos llevó
cargar el combustible, componer la lancha después
de la tormenta de la noche anterior y acomodar
todos los bártulos para una navegación
placentera. Terminadas las tareas partimos hacia
nuestro destino: la zona del Correntoso.
NOTA:
los way points indicados en el
mapa son a modo de referencia
de los lugares citados en la nota.
Los cuales fueron recreados a
través del track log del
GPS |
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Navegamos
por el Canal Gobernador Arias, una vez que cruzamos
el Paraná de las Palmas, seguimos por el
Canal Gobernador de la Serna, para luego tomar
el Canal 4 hasta el Paraná Miní,
ahí viramos a estribor y navegamos hasta
tomar el Canal Gobernador Arana que desemboca
en el Río Barca Grande y finalmente el
Arroyo Correntoso. En esta derrota tenemos 2 estaciones
de servicio para abastecernos de combustible y/o
comprar algo olvidado, una en Canal de la Serna
y casi Paraná de las Palmas y otra en el
Paraná Miní y el Canal 4, lindante
al complejo Náutico Aulicino.
La
primera parada la hicimos alrededor de la 9.15
de la mañana, a la altura del Arroyo Borches
para probar suerte con los doradillos, ya que
a esta altura gracias a la curva, la correntada
y los pozones que tiene el Correntoso se arman
lindas correderas en sus veriles (PESCA1)
Como yo siempre
salgo con los quipos que generalmente voy a utilizar
según el tipo de pesca planeada para ese
día armados, sólo bastó acomodar
la lancha para realizar una buena deriva, encarnar
las líneas con morena y al agua.
Utilizamos
cañas de 2 metros de longitud de acción
medium heavy (12-25 libras), equipadas con reeles
rotativos Abú García 5501C3 para
zurdos, cargados con multifilamento Climax de
0.20 mm de diámetro, en cuanto a líneas
utilizamos leader de 20 libras con y sin plomo
pasante y anzuelos Owner número 4/0.
Luego
de un par de pasadas sin éxito en lo que
a capturas se refiere, decidimos seguir viaje
para intentar pescar bogas y tarariras en los
arroyos que desembocan en los bancos sobre el
Río de la Plata. El bajo nivel de las aguas
no nos permitió entrar a estos pesqueros
ni con la lancha a cuesta (en caso de decidir
bajar y caminar por el limo del río recomiendo
hacerlo siempre con calzado), por consiguiente
nos internamos en el Arroyo Lima por su segunda
entrada que tiene sobre el Correntoso (WP-GOLIMA),
que en esta época del año, por la
disposición y lo tupido de las copas de
sus árboles lo convierten en un verdadero
túnel, principalmente su primer trayecto,
el más estrecho.
A
las 11 horas, al reparo del sol, el calor era
bastante sofocante, amarramos la Twister debajo
de una linda arboleda dentro de un arroyo que
sale en el Lima (PESCA2) y empezamos a “jugar”
con las bogas utilizando equipos livianos, cañas
Surfhis Solitary Night de 1.8 metros de longitud,
y reeles Shimano CX2000RA cargados con multifilamento
Climax de 0.18mm, con un plomo pasante de 10 gramos,
un micro esmerillo y rematados con una brazolada
de nylon del 0.30 mm de 40 cm de largo con un
anzuelo Owner serie 50345 tamaño 1. Como
carnada utilizamos corazón vacuno, saborizado
con esencia de vainilla y cortado en pequeños
cubitos, pasta y los famosos “yummys”
como los bautizamos con Diego de la Torre “Nopus”
(filetes de dientudo intensamente coloreados).
En
cuestión de una hora y media no dejamos
de divertirnos, cada boga que lográbamos
izar era una experiencia única e inolvidable,
trabajamos como un equipo a la perfección,
“que pasame el compo”, “que
no puedo traerla”, “que me tira mucho”,
“que la pinza para quitar el anzuelo”,
“que qué carnada le ponemos”...
luego, en un instante pasamos de la acción
al aburrimiento, dado que las Bogas no querían
"jugar" más. Entonces... a “mojarrear
se a dicho” y empezamos a colocarlas en
un balde con agua, le dimos de comer y hasta con
una, pobrecita, estudiamos anatomía. Como
último recurso u otra alternativa, si el
mojarrero no da resultado, a colocarse los salvavidas,
tirar la rosca atada con un cabo a la lancha,
chapuzón y a jugar en el agua.
Pasado largo
el mediodía nos movimos hasta nuestro último
lugar de pesca (PESCA3), salimos del arroyito
y seguimos navegando por el Lima hasta casi en
su desembocadura en el Río de la Plata,
justo después de su última curva
de la margen de estribor volvimos a amarrar la
Twister bajo unos árboles y aprovechamos
para almorzar... mientras tanto dos solitarias
cañas reposaban en la proa de la embarcación
hasta que de pronto en una de ellas, su reel empieza
a entregar línea, así cobramos nuestra
primera tararira.
Terminado
el almuerzo, volvimos a la carga con caña
en mano y unas cuantas capturas más de
muy lindo porte. Fue excluyente que el conjunto
leader y anzuelo (20 libras y Owner 4/0, respectivamente)
encarnado con anguila trabaje libremente sin agregarle
peso adicional.
A
las 17 horas dimos por terminado nuestro día
de pesca, acomodamos nuevamente la lancha, reabastecimos
combustible y emprendimos el regreso.
A todos los
que tengan hijos les digo que no dejen de vivir
este tipo de experiencias, como conté al
principio son inolvidables tanto para nosotros
como para ellos.
Cosas
importantes que no podemos olvidar a la hora de
organizar este tipo de salidas son: botiquín
de primeros auxilios, protector solar, gorro con
visera, repelente para mosquitos, bastante agua
potable y fresca, salvavidas acorde a la edad
de los niños, caña mojarrera, cámara
fotográfica, una muda de ropa completa,
campera rompevientos, parte meteorológico
y estaciones de radio y teléfonos de Prefectura,
auxilio mecánico y asistencia médica.
Esperamos
que tengamos eco de este juego que con Bautista
llamamos “el juego de la pesca”, que
nos ayuden a mejorarlo y hasta la próxima
partida.
Gustavo
“Tomi” Arduino.
g_arduino@pescanautas.com.ar
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