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Tras
varias salidas donde la pesca variada era la única
opción, pude dar con las grandes bogas
del delta, sobre desplayados donde ellas magnifican
su potencia y al intentar buscar su libertad con
sus veloces corridas dejan ver toda su fisonomía
fuera del agua.
La
variada siempre presente
Dos
semanas atrás junto a Fernando, Jorge y
Hernán, navegamos hacia los bajos del Temor
en busca de una variada, que si bien rinde en
cantidad, la calidad no es la esperada.
Por
la mañana pescamos en los lugares tradicionales
de la "boca falsa" del Paraná
de la Palmas, donde capturamos ejemplares de bogas
chicas y medianas encarnando con salamín.
La
sorpresa de la jornada la tuvimos al clavar un
ejemplar de tararira que superaba los tres kilos
de peso pescado a fondo y con morena como carnada.
La potencia y agresividad de la Hoplias del delta
queda claramente reflejada en la foto.
Por
la tarde pusimos proa a la depresión del
palo 4 del derrotero a la Isla Martín García,
para garetear un par de horas y lograr capturar
los primeros patíes de la temporada.
Los
intentos los hicimos tanto a fondo como a flote
encarnado con morena y anguila chica.
Si
bien los ejemplares izados fueron de pequeño
porte (2 kilos promedio), con el correr de los
días y temperaturas altas y estables seguramente
se activaran los más grandes.
Aparecieron
las grandes
bogas en el delta
Disconforme
con los tamaños de las bogas logradas en
salidas anteriores, me propuse relevar nuevas
zonas, tal vez desconocidas o inaccesibles para
los pescadores comerciales o artesanales. Fue
así que el domingo 4 de diciembre, junto
a mi esposa Liliana compartimos este desafío.
Justo al mediodía el Zona Delta navegaba
escudriñando entradas, bancos y posibles
arroyos a ambas márgenes de la "boca
falsa". Buscaba fondos duros, con conchillas,
y rodeados de juncos. Finalmente encontré
el ámbito adecuado.
Con
sigilo anclamos la embarcación y preparamos
la artillería de equipos tanto para bogas
como para tarariras.
Los primeros quince minutos de inactividad me
hicieron dudar de mi olfato de pescador, pero
en el instante menos esperado siento una llevada
firme, clavo ansioso y pierdo la pieza. Ese pique
sirvió para retomar bríos, cebar
la zona con maíz prehumedecido y esperar
otro nuevo embate.
Ahora el turno fue de Liliana, clava correctamente,
acerca la pieza a la borda pero en su último
intento por zafar, la boga nada hacia la pata
del motor cortando la línea en la hélice.
Este ejemplar era de los buenos...
Los piques se sucedían uno tras otro, arrojando
los aparejos cerca de la pared de juncos. ¡Todas
las capturas superaban los dos kilos de peso!.
En
esta oportunidad la carnada mas rendidora fue
el corazón vacuno, presentado en pequeños
daditos enhebrados en el anzuelo. Como anécdota
les cuento que encarnando con masa logramos una
hermosa tararira.
Cuando
el pique se cortaba por más de treinta
minutos cambiábamos de lugar y otra vez
a disfrutar de las bogas, que pescadas en poco
agua brindan batallas inolvidables.
Sí,
por suerte las grandes y combativas bogas del
delta están, el tema es encontrarlas.
Les
sugiero hacer los intentos en aguas calmas, en
lo posible reparadas de los vientos y con más
de 0.40 cm de profundidad. En ámbitos pequeños
como puede ser un arroyo, tratar de no generar
ruidos sobre la lancha y siempre tener preparadas
varios tipos de carnadas diferentes y probar cual
“anda” mejor en cada zona.
Y
recuerden.... el mejor pescador no siempre es
el que trae más pescados.
Un
gran abrazo, Simón.
simonpescador@pescanautas.com.ar

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