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“Posiblemente
podría haber escrito una nota con mis palabras,
usando pasajes de la nota escrita por mi amigo
para orientarme, pero la verdad es que el relato
de mi compañero de pesca Héctor
Gugliermo, mentor y administrador de flyfishing-argentina.com,
es un lujo. A continuación presento la
nota “Aguas Brillantes”, que Héctor
publicó en su portal, agregando mi humilde
aporte, para compartir entre todos los pescadores
una experiencia inolvidable”.
Eduardo
"Carola " Bresba
eduardo@bresba.com.ar

Aguas
brillantes
El impacto que produce observar el paisaje de
los Esteros apenas unas horas después de
abandonar el cemento de Buenos Aires, es indescriptible.
Los
Esteros del Iberá (palabra guaraní
que significa "agua brillante") son
un gigantesco espejo de agua que tiene una extensión
aproximada a los 13 mil kilómetros cuadrados
y cuyo ecosistema es probablemente el más
variado del país albergando algunas especies
en peligro de extinción tales como el ciervo
de los pantanos, el yacaré overo, el aguará
guazú y el lobito de río.
Otras
especies como el yaguareté, el oso hormiguero
y el tapir ya no se encuentran entre la fauna
del lugar, han desaparecido por diferentes causas,
la principal, como siempre: la estupidez humana.
Los
Esteros constituyen la principal reserva de agua
dulce de Sudamérica, teniendo categoría
de Reserva Natural desde 1983.
El sistema de Iberá drena el agua en forma
lenta pero permanente por el Río Corrientes,
que a su vez vierte las aguas al Río Paraná,
también drena, aunque en menor medida,
por el Río Miriñay que desemboca
en el Río Uruguay. El paisaje presenta
el aspecto de una llanura más o menos uniforme,
La parte norte está formada por campos
llanos, bajos y anegados, es la región
de cañadas y lagunas permanentes o temporarias.
Comprende aguadas, esteros diseminados, y numerosos
zanjones y arroyos que desembocan en su mayoría
en los grandes esteros del Iberá. El suelo,
es de carácter sedimentario, aluviones
antiguos arenosos y arcillosos. Las arenas descansan
sobre la capa impermeable de arcilla o limo, originando
el estancamiento de las aguas y la formación
de lagunas y bañados.

La vegetación acuática alterna con
islas de tierra firme y/o anegadiza y lagunas
de gran extensión como las destacadas Iberá,
Luna, Fernández, Galarza, Paraná,
Trin y Medina. Uno de los ambientes más
característicos de las lagunas son los
llamados "embalsados", originados por
el denso agrupamiento y la acumulación
de vegetación acuática.

En este monumental ambiente acuático habita
y reina el dorado y en su busca vamos los pescadores
deportivos.
Junto
a Eduardo, Adolfo y Diego llegamos el sábado
por la mañana a la localidad de Mercedes
en la Provincia de Corrientes y allí nos
estaba esperando Mario Battiston, dueño
de Capita Mini Lodge, quien nos llevó hasta
su propiedad.
Luego
de instalarnos en las cómodas habitaciones,
desempacar y cambiarnos de ropa, recorrer las
instalaciones y saborear un completísimo
desayuno americano nos encaminamos hasta las embarcaciones
donde los guías Javier y Lisandro nos esperaban
para comenzar la primer jornada de pesca.
El Río Corrientes discurre entre meandros,
lentamente, en una sucesión de pozones,
correderas, entradas y salidas de lagunas y bañados.
En ese ambiente tan propicio, el dorado habita
y se alimenta a sus anchas.
Desde
el lodge hasta los primeros lugares de pesca navegamos
unos cuarenta minutos, el trayecto se hace por
demás entretenido ya que la flora y fauna
son tan abundantes, coloridos y activos que no
nos dan respiro y las cámaras fotográficas
y filmadoras trabajan permanentemente resguardando
imágenes que nuestros ojos y mentes no
retendrán por mucho tiempo.
Los
yacarés atrapan nuestra mayor atención
y entusiasmo pero también los carpinchos
y sus crías, los escurridizos coipos, las
grandes tortugas y la infinidad de aves son un
imán que incentivan nuestros sentidos y
el trayecto se hace mucho más corto, hasta
casi olvidamos que vamos a pescar.
Finalmente llegamos a los lugares donde nuestros
guías presumen la presencia del dorado.
Primeras indicaciones y a la batalla, en pocos
minutos pierdo el primer pique, me hipnotizó
un dorado que seguía mi mosca y detuve
la tracción, error! Voy por la revancha
y la obtengo un rato después. Mi compañero
Eduardo a todo esto ya tenía un par de
capturas.
Parecía
fácil pero no lo fue, al juntarnos con
los amigos de la otra embarcación pasado
el mediodía no habíamos tenido grandes
resultados, apenas 4 ó 5 dorados más
bien pequeños y otros tantos piques perdidos.
El
almuerzo posibilitó distendernos, charlar
sobre las diferentes técnicas, equipos
y moscas y tomar nuevo impulso para tratar de
levantar la puntería en lo que quedaba
de la jornada.
En las últimas horas de la tarde mejoró
el rendimiento general y una cosecha de unos doce
dorados al cierre de la jornada nos dejaron conformes
y tranquilos para el siguiente día.
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Servicios
en la Patagonia |
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El
regreso no fue menos entretenido que la ida pese
a que nos habíamos alejado mucho de nuestra
base de operaciones, otra vez la sinfonía
de colores, sabores, flora y fauna y el plus de
la puesta del sol sobre los Esteros nos brindaron
un retorno casi mágico.
Luego
de la reparadora ducha, picada con salamines de
Tandil gentilmente donados por Eduardo y asado
que habíamos solicitado como cena.
Sobremesa
con nuestro anfitrión Mario y su esposa
y a dormir rápido que el domingo era el
último día y lo queríamos
aprovechar al máximo.
El día se nos presentó nublado,
con amenaza de lluvias y fuerte viento, condiciones
totalmente distintas a las del anterior, sin embargo
salimos con la ilusión intacta. Esta jornada
a pesar de las condiciones desfavorables nos dio
una gran cantidad de capturas, no importó
el viento que dificultaba los lanzamientos ni
el cansancio acumulado, si importó la experiencia
del día anterior y los sabios consejos
de los guías más vaya a saber uno
porqué, los dorados tomaban nuestras moscas
con frecuencia. Otros veinticinco dorados fueron
capturados - y devueltos - entre las nueve y las
diecisiete horas la mayoría en tamaños
que iban de los dos a los tres kilos y la nota
de la jornada uno de casi cinco kilos capturado
por Adolfo.
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El
día se nos fue tan rápido que no
nos dimos cuenta, más que satisfechos emprendimos
el regreso. El
recuerdo de las aguas brillantes a la luz del
ocaso perdurarán en nosotros durante mucho
tiempo. Mientras tanto el dorado reina en los
Esteros y los pescadores deportivos pensamos en
volver.
Equipos
utilizados
Caña
#8 y línea Teeny 300, las moscas más
rendidoras fueron una tipo andino con cabeza muddler
y ojos de plomo, cabeza y collar negro, el cuerpo
estaba formado por ciervo negro, dos plumas negras
de saddle y dos grizzly teñidas de rojo,
también algunas fibras de crystal flash
color cobre en los flancos. Otra de muy buen resultado
fue una toda negra (ciervo y saddle) con la cabeza
de guirnalda de arbolito de navidad plateada y
ojos plateados.
Un
abrazo, Héctor
hgugliermo@flyfishing-argentina.com
Pescanautas
agradece a Héctor Gugliermo y Eduardo Bresba
por compartir
sus
vivencias y fotos con nosotros y a Gustavo Guido
por las fotos de su
resiente safari fotográfico en los Esteros
del Iberá.

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