El sábado 5
de noviembre junto a Luis, Ariel y Oscar, navegábamos
tempranito rumbo a la Boca Falsa del Paraná
del las Palmas con la ilusión de dar con
las lindas bogas y tarariras que el delta nos
regala todos los años para esta época.
Viento moderado
del ENE, tiempo soleado y fresco, y un río
crecido que comenzaba a bajar.
Relevamos todos los pesqueros de la zona, la
mayoría cebados, notando rápidamente
que la jornada se presentaría más
que difícil. Cuando esto ocurre es importante
prestar mucha atención a los detalles:
varas, líneas y presentación de
los cebos, algunos de los cuales quiero compartir
con ustedes en esta nota.
Elegí un
claro en la margen de estribor de la Boca Falsa.
Anclé la “Zona Delta” y comenzamos
a armar los equipos.
Para las bogas
optamos por cañas de acción media,
reeles frontales con mono y multifilamento y
líneas clásicas de dos anzuelos
con plomo corredizo pasante entre ambas brazoladas.
Los anzuelos: chicos, de Eagle Claw.
Para las tarariras
elegimos cañas de acción de punta,
reeles frontales y rotativos chicos, cargados
preferentemente con multifilamento. Los aparejos,
muy sencillos, plomo pasante y líder
de 20 libras con anzuelo 3/0 o a 5/0 muy bien
afilado.
Capturamos varias
bogas pero ninguna tararira. A las bogas las
tentamos con salamín, daditos de sábalo
(que resulto ser la carnada mas efectiva), corazón
y maíz humedecido con anterioridad. Para
las tarariras optamos por filet de bagre y sábalo.
Por la tarde, no
conformes con los resultados, buscamos en los
arroyos cercanos al Falso Sueco. Lamentablemente
la fuerte bajante no me permitió practicar
la pesca de bogas a flote, muy rendidora en
estos cursos de agua.

Con esfuerzo pudimos
capturar unas 15 bogas y una tararira de buen
tamaño.
Hablando por VHF con otros colegas y amigos
coincidimos en que la pesca en el delta está
pasando un momento muy complicado. Los cambios
climáticos permanentes y los fuertes
vientos influyen sobremanera en las mareas.
Esta inestabilidad hace que se prolongue el
período que llamamos de “transición”
y la actividad de las especies de verano no
es la deseada por los pescadores deportivos.
Consejos para un encarne efectivo
Boga:
al comienzo de temporada la carnada más
rendidora es el salamín. Enhebro en el
anzuelo varios pedacitos muy pequeños
como los que se muestran en la foto. Trato de
utilizar aquellos que quedan con la piel, pinchándolos
de ese lado para que se mantengan firmes y no
sean desmenuzados por los dientes de “conejo”
de esta especie.
El porqué
de porciones tan pequeñas es algo que
aprendí de la observación. Les
cuento que en casa convivo con “Manuela”:
una hermosa boga a la que estudio día
a día. Noté que al ofrecerle pequeños
trocitos de salamín, los engulle sin
dudarlo, mientras que si las porciones son de
mayor tamaño, las roe varias veces antes
de tragar, es en ese tiempo donde en general
los pescadores herramos la clavada.
Tararira:
el filet de bagre amarillo es mi cebo preferido,
la secuencia fotográfica muestra como
lo fileteo. Comienzo el corte atrás de
la cabeza y apoyando el cuchillo sobre el espinazo
lo deslizo hasta la cola, luego le quito las
espinas grandes para que tenga más movimiento
y en caso de ser muy grueso lo rebajo levemente.
Finalmente, lo corto en tiras. Es indispensable
que el cuchillo este bien afilado.