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Tanto
el principio como el final de cada temporada son
sinónimos de buena pesca, ya sea por que
el nivel de las aguas gracias a los primeros deshielos
resultan óptimas para abordar ciertos ambientes
o por que el promedio de temperatura resulta considerablemente
más bajo que en pleno verano, hecho que
mantiene a las truchas en excelente nivel de actividad.
Otro
factor que hace atractiva la pesca en estos períodos
es el tránsito de los grandes reproductores
que remontan los ríos para desovar.
Partimos
bien temprano, el amanecer nos alcanzó
en la ruta mate en mano y con todo el entusiasmo
que implica un viaje de final de la temporada
a la Patagonia. Nuestro destino, la zona de Río
Pico en la provincia de Chubut, nada más
ni nada menos que 2.200 Km. de viaje sólo
con una escala en Sierra Grande (Golfo San Matías)
para acomodar los huesos.
Tras
viajar dos días completos, paramos en Gobernador
Costa para comprar las ultimas provisiones, un
cordero capón entero, papas, cebollas,
duraznos en almíbar y yerba mate fueron
prolijamente estibados en el poco espacio que
quedaba en la camioneta.
Pusimos
rumbo hacia el Lago 3, la idea original era acampar,
pero la nevisca y el frío fueron acobardándonos
a medida que ganábamos altura. A último
momento y tras un muy breve debate, optamos por
alquilar una cabaña, luego nos daríamos
cuenta que no nos equivocamos...
El
camino dista de ser una maravilla, son unos 20
kilómetros de ripio aceptable para una
camioneta desde el Pueblo de Río Pico (300
km al sur de Esquel). La zona es prolífica
en vida por lo que es normal cruzarse en los caminos
con abundante fauna.

Al
llegar nos recibió el vasco Quito con buen
humor y cordialidad patagónica. Tras guiarnos
a la cabaña acomodamos los pertrechos junto
al crepitar de los leños y dispusimos un
sabroso costillar de cordero que acompañó
a la perfección unas crocantes papas fritas.
La
zona de Río Pico alberga muchísimos
pesqueros de excelente perfomance, ríos
y lagos de todos los tamaños con diversos
niveles de dificultad se ofrecen al pescador que
busca buena calidad de truchas.
Los
lagos pequeños como el 1, 2, 3, 4 y 5,
son especiales para la pesca desde flotadores
personales. Los mas grandes como el Vinter deparan
truchas de trofeo a quien se anime a desafiar
los fuertes vientos de montaña.
En cuanto a ríos hay para todos los gustos,
desde pequeños y tranquilos como el R.
Nilson y R. el Pico, ideales para equipos livianos
y mosca seca o ninfa; hasta el caudaloso Río
Corcovado (Carrenleufú en lengua Mapuche)
que atesora arco iris, fontinalis y salmones del
Pacífico con tamaños que quitan
el aliento.
Lago
3
Más
que un lago el 3 es una laguna, es pequeño,
tanto que se puede circundarlo a pie en una jornada
o cruzarlo en un float tube en unas dos horas.
La profundidad media no supera los ocho metros
y posee un fondo irregular con afloraciones cubiertas
de algas. En ellas prolifera un pequeño
camarón de agua dulce (scud) muy rico en
proteínas. Este crustáceo forma
parte importante en la dieta de las truchas del
lugar, a punto tal que en determinadas épocas
del año llega a constituir el cuarenta
por ciento de su dieta.
Observamos buena cantidad de ninfas de Stone Fly
y escasa presencia de insectos adultos y mayormente
pequeñas eclosiones de efímeras
color crema a última hora del día.
Otra fuente de alimento importante, más
que nada para las truchas arco iris, es la gran
cantidad de mejillones de agua dulce presentes
en el espejo.

A
diferencia de la mayoría de los lagos donde
la actividad se concentra en las costas y veriles,
en este ambiente, los peces se distribuyen de
manera casi uniforme.
La escasa profundidad y la claridad del agua permiten
un óptimo proceso de fotosíntesis
generando verdaderos bosques de algas que se manifiestan
en forma de “manchones verdes”.
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Servicios
en la Patagonia |
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Es
un ambiente especialmente indicado para la pesca
desde belly boat (flotador personal), ya que es
la mejor y casi única manera de pescar
los veriles de los juncales o de ubicarse sobre
las rendidoras aglomeraciones de algas.
La pesca de costa se limita a un solo margen que
alterna altos paredones de piedra, algunas playas
de canto rodado y un par de pequeñas bahías.
En
el lago habitan truchas arco iris (Oncorhynchus
mykiss - Walbaum, 1792) y marrones (Salmo trutta
morpha fario - Linnaeus, 1758), el tamaño
promedio es estupendo, siendo normales truchas
con pesos entre los 2.5 y 3.5 kg, y bastante frecuentes
las capturas de 4 a 5 kg.
El estado de los peces es impecable y pone de
manifiesto la abundancia y calidad de alimento
presente en el ambiente. La lucha que presentan
merece un párrafo aparte, jamás
pesque truchas de aguas quietas que desplieguen
semejante poderío, sencillamente estupendo!
La
provincia de Chubut toma bastante en serio el
cuidado del recurso, tiene una eficiente cuadrilla
de guardapescas y la Gendarmería también
cumple un rol importante en el control.
- La
eficiencia de estos controles se ve reflejada
en la magnífica población de
truchas que difícilmente ofrece ejemplares
menores a 1.5 Kg de peso real.
-
La navegación sólo esta permitida
con motores de hasta 35 hp. y se encuentra
totalmente prohibida la pesca de arrastre
(trolling), ya sea por medio de motor o deriva
por viento.
Al
agua
Ni había
clareado cuando ya estábamos mateando junto
al fuego, Pablo en su morsa esbozaba la silueta
de una Wooly Bugger con “ojitos” mientras
los tres restantes inflábamos nuestros
flotadores personales con la impaciencia del mosquero
que aún no mojó una “pluma”.
Entre mate y mate Pablo nos fue comentando algunos
datos del lugar ya que era el único que
lo había pescado previamente y en bastantes
ocasiones. Enfundamos los Waders y salimos al
frío.
Sentados
en nuestros flotadores y empujados por el suave
viento nos dejamos llevar por el medio del lago
en una trayectoria de unos mil metros que termina
en un macizo paredón de juncos.
Los lanzamientos en medio del lago son casi al
azar, aunque lo ideal es concentrarse en los montículos
de algas que se detectan con facilidad cuando
la mosca se engancha en ellas. En estos sectores
la recuperación debe ser algo mas rápida
para que nuestro engaño navegue justo encima
de las plantas sin engancharse.
El primer pique lo obtuvo el “Tano”
con una clásica Wooly Bugger oliva, fue
fantástico verlo pelear una briosa arco
iris cómodamente sentado en su flotador
y derivando en medio del lago casi planchado.
El ejemplar midió unos 55 cm. y brindó
una sinfonía de chicharra plagada de acrobáticos
saltos.
La
Pesca desde flotadores, divertida y rendidora
El
primer día transcurrió como en cámara
lenta, disfrutar de semejante pesca en un marco
de picos nevados y silencio virginal, sumergen
al pescador en un estado de paz y equilibrio donde
se funden los pensamientos con los paisajes.
Una
vez que llegamos al juncal, lo recorrimos flotándolo
a una distancia prudencial para no alertar a las
truchas que se desplazan en el veril inmediato.
Como
es habitual al abordar estas situaciones, colocamos
nuestras moscas en cada hueco existente en la
pared de junco para luego recuperar unos tres
o cuatro metros con rápidos strikes de
línea. Cubierta esta corta distancia con
la técnica de “levante y tendido”
se reposiciona el engaño en el próximo
espacio accesible. Así cubrimos un buen
sector de esta costa cobrando muy buenas arco
iris y alguna que otra marrón.
Este
tipo de pesca casi “al golpe” resulta
muy rendidora en casi cualquier lago y brinda
piques muy violentos con batallas plagadas de
adrenalina ya que las truchas casi siempre buscaran
enredar la línea en las plantas obligándonos
a frenar bastante su carrera.
Regresamos a almorzar en la cabaña y por
la tarde pescamos en un juncal cercano con resultados
casi idénticos a los obtenidos por la mañana.
Si bien Pablo ya hace veinte años que pesca
por la zona, los restantes integrantes del grupo
batimos todos nuestros record de tamaño,
por lo que la charla que sobrevino a la cena se
prolongó hasta altas horas de la noche.
Con
los pies en la tierra
El
segundo día amaneció muy frío,
la nevada nocturna blanqueó por completo
las montañas circundantes y adornó
los bosques de Ñire con pesados copos blancos.
La
pataleada del día anterior dejó
mis piernas en un estado tal que de tan sólo
pensar en las “patas de rana” me dolían
las pantorrillas. Dejé el flotador colgado
en la cabaña y decidí hacer la pesca
a pié.

Mientras Pablo, Mauro y el “Tano”
subían a sus bellys, salí caminando
muy despacio con la intención de investigar
cada rincón de la costa hasta llegar al
fondo del lago donde nos encontraríamos
pasado el mediodía para asar un buen costillar
de cordero.
El viento nulo y la absoluta transparencia del
agua es un arma de doble filo, facilita las cosas
para la detección de los peces y al mismo
tiempo también facilita a las truchas detectar
al pescador. Así estaban las cosas aquella
mañana, nada fácil por cierto...
La
costa pescable a pie es muy abrupta
y ofrece puntos elevados desde donde
se puede observar con detalle el lecho
del lago y los peces. |
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Caminé
hasta una doble bahía a la que bautizamos
“Los cuernos”. Me asomé con
sigilo por sobre las rocas, y grande fue mi sorpresa
al ver un muy buen ejemplar de trucha marrón
crucerear en un flat de arena ramoneando pequeños
grupos de algas.
Sólo
asomar la punta de mi caña fue suficiente
para que la trucha se aleje lentamente hacia una
mata verde donde quedó inmóvil observándome.
En estas condiciones no hay muchas oportunidades,
el tiro debe ser bien pensado y la elección
de la mosca meticulosa. Era una marrón
hermosa, de las que sólo se tientan con
un ofrecimiento interesante. Cambie el pequeño
“scud” en anzuelo #16 por una variante
bastante “farolera” del clásico
bucktail “Black Noce Dace” atada a
un tippet de 0.28 mm.
Luego
de un rato de observación un tímido
“rise” a unos veinte metros de distancia
delató al pez que se mantenía entre
las algas como aguardando que me vaya.
Agazapado y con la menor cantidad de falsos cast
deposité la mosca en la zona caliente.
No fueron ni dos tirones de línea cuando
con extraordinaria velocidad salió de la
sombra y tomó violentamente el bucktail
emprendiendo una carrera que casi me arrancó
la caña de la mano.
Tras una intensa lucha logré arrimarla
a la playita de piedras, quedé maravillado
por el ancho del lomo, su coloración y
contextura perfectas. Le tomé unas cuantas
fotos y la liberé tras reanimarla por unos
instantes.
En
unos 100 metros localicé varias truchas
más y obtuve dos buenos piques, el primero
de una gorda arco iris de casi 57 cm. y el segundo,
también de arco iris, que terminó
en un corte luego de enredarse en la vegetación
Un
alto en la pesca
Ya
era el mediodía y seguí camino hacia
el fondo del lago, a pesar de que la temperatura
había subido considerablemente, cada huella
del sendero mostraba una capa de diez milímetros
de hielo tan cristalino y helado como el entorno
que me rodeaba.
Nos
encontramos en la costa del fondo y una blanca
humareda me indicó el sitio exacto donde
me esperaban mis compañeros con el capón
a la espera de la parrilla que estaba en mi poder.
Arrime
al fogón y mientras esperábamos
la brasa secamos nuestras ropas y mateando unos
amargos intercambiamos las vivencias de la mañana.
A
la “flota” no le había ido
nada mal, todos tenían cosas para contar.
En fluida charla surera olvidamos el capón
que terminó “algo mas que crocante”,
no obstante eso, el apetito generado por la pataleada
hizo que desapareciera rápidamente sin
ningún tipo de objeción.
Los
campos que circundan al lago son estancias dedicadas
a la cría y explotación de ganado
ovino, por lo tanto las ovejas son compañía
constante durante todo el día.
La
sensación que transmiten estos parajes
patagónicos en otoño es indescriptible.
Verde, ocre, marrón, rojo, azul y blanco
se funden en paisajes tan bellos como agrestes
y rudos.

Tarde
de acción
Luego
de una breve siesta bajo el tibio sol patagónico
apagamos el fuego y nos apertrechamos dispuestos
a sacarle el jugo a la tarde.
La “flota” de bellys se alejó
lentamente por el borde del juncal mientras yo
ingresaba al agua en las cercanías de un
espeso manchón de algas semi-sumergidas.
No pasaron ni diez minutos cuando el grito de
“monstruooo” y el sonido de una chicharra
me hizo saber que mis compañeros la estaban
pasando más que bien, luego me enteré
que el “monstruo” cobrado por Mauro
fue una marrón de 70 cm. que dio una gran
pelea!
El
sol se ocultaba cuando comenzó la actividad,
fueron veinte minutos de gloria en los que las
truchas subieron frenéticamente en mis
propias narices. Realmente perdí la cuenta
de cuantas truchas clavé, pero no fueron
menos de cinco, una de las cuales literalmente
enderezó el anzuelo de la mosca escupiéndola
en un salto.
Hace
años que no experimentaba tantas emociones
fuertes, cada uno de los peces mostró el
backing de mi línea 6 con enérgicas
corridas y numerosos saltos.
En
fin, la pesca en el lago 3 fue maravillosa, sería
reiterativo contar lo que sucedió los cinco
días siguientes ya que fueron muy parejos
en cuanto a los resultados.
En
momentos de este relevamiento (última semana
de abril) las temperaturas fueron muy frías,
por la noche descendía a casi
15º grados bajo cero y durante el día
ascendía a escasos 10 u 11ºC . Por
lo tanto es conveniente tomar precauciones con
el sistema de temperatura de los vehículos
y del abrigo que se lleve.
Un
capitulo aparte merecen las pesquerías
realizadas en el Río Corcovado, Río
Pico, y Lago Vinter, las cuales serán objeto
de una próxima entrega.
Equipo
recomendable
-
Caña
para línea 6 o 7 preferiblemente de
9’ ya que el largo simplifica la tarea
de lanzar desde el flotador.
-
Línea
floating/sinking o shooting de hundimiento
lento con leader de 7’ y tippet del
0.25 al 0.32.
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Línea
floating WF y leader de 9’ a 10’.
-
Waders
de neoprene y borceguíes de vade.
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Float
tube.
Moscas
testeadas
-
Streamers
y Bucktails: Wooly Buggers oliva y negras,
Marabou Muddler, Big Hole Demon, Black Noce
Dace, Zonker.
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Ninfas:
Sonefly, Damsell, Dragon, Hare’s Hear
e imitaciones de crustáceos (Scud)
en anzuelos del 16 al 12.
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Secas:
Atractores tipo Kaufmann Stimulator, Bomber,
Skating Spider, e imitaciones de efímeras
y tricos adultos como Elk hair Cádis
y May fly.
Adrián
Tito Fontana
Guía de Pesca Deportiva
- Instructor de Pesca con Mosca
adritifon@hotmail.com
- http://webs.uolsinectis.com.ar/adrianafo/
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