En este relato, apoyado en los conocimientos
ictiológicos del Prof. Víctor
De Víctor, les cuento mis experiencias
en la pesca de una especie no tan apreciada
por el pescador deportivo pero que, realizada
con equipos livianos, puede llegar a sorprendernos.
Lugares y algunos secretitos para disfrutarla
al máximo en nuestro delta. Formando
parte del grupo de los Silúridos
se encuentra la familia Doradiidae a la
que pertenecen los Armados.
Estos peces adquieren su nombre vernáculo
por la presencia en sus laterales de una
hilera de puntiagudas formaciones de naturaleza
ósea, de las cuales el pescador debe
tener algún resguardo al retirarle
el anzuelo de la boca. Externamente presenta
un aspecto tosco y poco agradable. Su cabeza
es fuerte y compacta. La boca es de mediano
tamaño con dentículos pequeños
(raspadillas) y en su periferia se observan
barbillas cortas.
Su régimen alimentario es sumamente
variado. Es proverbial la glotonería
del Armado. Piedras, tuercas, trozos de
madera, cabezas de pescado, huesos y otros
objetos atípicos en la alimentación
habitual de los peces, han sido hallados
en el tracto digestivo de estos "basureros
del río".
El área de dispersión de los
Armados es muy amplia. Desde el Paraná
medio hasta el Río de la Plata merodeando
junto a Bagres y Bogas las zonas portuarias
donde hay movimiento de cereales por los
que tiene predilección.
Reconocemos para nuestras aguas a una importante
variedad de especies entre las que se destacan
tres: Pterodoras granulosus (Armado común),
Oxydoras kneri (Armado chancho) y Rhinodoras
d'Orbigny (Armado amarillo o Marieta).
Como en todo Silúrido su cuerpo carece
de escamas y su piel tiene un aspecto viscoso
en razón del abundante mucus que
esta segrega.
Las aletas pectorales y la aleta dorsal
tienen una característica muy particular.
Su primer rayo es sumamente duro y presenta
la apariencia de una sierra. El resto de
las aletas tienen rayos blandos.
Las dimensiones son variables según
la especie. El Armado chancho, ventrudo
y poco estético, puede alcanzar una
longitud cercana a los sesenta cm. y un
peso de ocho kg, habiéndose registrado
récords de diez kg. en épocas
de reproducción o en peces que tienen
su estómago lleno.
Las otras dos variantes rara vez superan
los cincuenta cm de largo y los cinco o
seis kg de peso.
Son especies de hábitos nocturnos
que viven en aguas profundas y generalmente
se agrupan en cardúmenes muy numerosos.
(Texto extraído de Ictiología
para pescadores pag. 61 – 63 del prof.
Víctor De Víctor)
La pesca de esta especie es muy atractiva,
y la aconsejo para todo el que se inicia
en la pesca embarcada en el Delta y en el
Río de la Plata. Es recomendable
utilizar equipos medianamente livianos.
Al tomar el cebo, los armados emprenden
una larga corrida y dependiendo del equipo
y el tamaño del pez la lucha puede
durar varios minutos. Los mejores momentos
para su captura son las paradas de agua
para la creciente. Este momento de la dinámica
del río va a permitir usar plomos
no tan pesados y disfrutar aún mas
de la batalla.
Si bien su alimentación natural
es muy variada: semillas, granos, moluscos,
crustáceos y hasta alevinos y pequeños
peces, por lejos la carnada que mas resultado
me dio es el pan tipo flautita (no crocante)
untado con una pasta en base a mostaza,
queso Roquefort (con un tenedor se pisa
bien el queso, luego se le agrega mucha
mostaza hasta que se ponga mas blando pero
no chirle, y después adobo para pizza
o ajo molido). Para este cebo es fundamental
usar un anzuelo 6/0 al que introducimos
en el pan y lo atamos con dos bandas elásticas.
Por otra parte el usar un anzuelo tan grande
nos permite solo capturar las piezas de
gran porte, que en general hay que sacrificarlas
pues tragan los bocados. Cada 15 minutos
si no tuvimos piques es conveniente renovar
la carnada pues el agua seguro la desarmó.
Otras carnadas rendidoras son los trozos
abundantes de chorizo colorado, el ramillete
de lombrices bien grandes y también
naranjas maduras cortadas en gajos.
La línea que utilizo es muy sencilla,
una madre del 0.50 dos esmerillones, uno
en cada punta, y enhebrados en el medio
una perlita a cada lado de un mosquetón
con esmerillón, que permite cambiar
los plomos de acuerdo a la correntada, el
largo total es de 80 cm, luego un esmerillón
va al nylon del reel y el otro a una brazolada
de 60 cm con un anzuelo 6/0.
Si bien he capturado ejemplares en todo
el período estival, los mejores portes
los obtuve hacia el fin de la temporada
, fines de febrero y marzo.
Les voy a recomendar algunos lugares bien
puntuales de nuestro Delta donde esta especie
me ha dado enormes satisfacciones y sin
navegar demasiado.