Historia
de un dorado
Plaf!
Qué fue ese ruido? Lo sentí a
lo lejos, cerca de la boca de la laguna. Algo
cayó al agua. Puede ser una presa, un
jugoso almuerzo. Estoy desde el amanecer en
esta corredera baja y aún no he pescado
nada. El agua baja rápida y transparente
pero yerma de vida. Es raro, ayer a última
hora, cuando casi no había luz, los cardúmenes
de sábalos bajaban desesperados, muertos
de miedo. Un miedo razonable, éramos
un grupo grande acechándolos. Comimos
bien. Por la noche la suerte mejoró cuándo
ese pequeño carpincho se alejó
del grupo y lo alcancé cerca de la orilla.
Me encuentro satisfecho, tratando de digerir
el manjar hasta que... ese ruido... me suena
conocido. Luego de la caída mis líneas
laterales detectaron la natación, irregular
y veloz, de un pequeño pez. Podría
ser una oportunidad. Lo dejaré pasar,
tengo energía suficiente para unos días,
volveré a comer luego. El pequeño
pez de raro nadar se alejó y, hasta me
pareció que salía del agua. Plaf!
Otra vez! Mucho más cerca, casi en mis
narices. Otro idéntico al anterior pasó
cruzando la corredera unos metros delante de
mí. Parece que esta boca empieza a moverse,
me pondré atento. Qué le ocurre
a ese cardumen de mojarras que huye a mi izquierda?
Tranquilas chicas, estoy bien comido, no teman.
Difícil que entiendan, ya no me creen
desde la última vez que las encontré
en una puntita de piedra del río principal.
Yo me hacía el distraído hasta
que debieron abrir su recorrido orillero para
sortear el obstáculo. Y ahí estaba
yo, con mi boca abierta para cazarlas. Algunos
amigos menores estaban también acompañándome
y les asestamos un golpe violento. Lo raro fue
que en medio de ese frenesí, vimos caer
una morena desde el cielo... Es curioso lo que
manda el Dios Pez... Dentro de las curiosidades,
acabo de ver un pequeño que no lograba
cazar una sola mojarra nos ganó de mano
y se tragó la morena en un santiamén.
Luego empezó a saltar y a nadar en forma
extraña hasta que salió del agua
definitivamente. Un misterio. Nunca más
lo volvimos a ver, quizás haya migrado
a aguas más fértiles. Plaf! Otra
vez, y ahora encima mío! ¡Basta!
Esto es el colmo, este territorio es mío!
Qué le pasa a ese pescadito? Ahora verá
que le sucede, mis dientes le darán su
merecido, nunca debió meterse en mi coto
de caza.
Equilibrios
para el éxito
El año pasado estaba pescando en La Paz,
Entre Ríos y me sorprendió un
pescador que intentaba pescar dorados en la
corredera de un pequeño río con
un equipo de trolling pesado, nylon 0.45 y una
cucharita ondulante de 10 gramos. Luego de denodados
esfuerzos y con el brazo a punto de caerse,
sin un solo pique, nuestro amigo sentenció,
furioso, que el spinning no era efectivo con
los dorados. Al tiempo que maldecía la
pequeña cucharita, enhebraba una soberana
morena en el nuevo anzuelo y se aprestaba a
demostrarles lo que era bueno a esos dorados.
Desde lejos yo veía los dorados cazando
a unos 15 metros del pescador, pero su lanzamiento
con la cucharita nunca había podido superar
los 10 metros.
Querido
lector, sin verlo me lo imagino sonriendo ante
el relato. Esta realidad se repite a diario
y tiene muchos padres, desde la falta de ganas
del pescador por aprender hasta el consejo inadecuado
de amigos o comercios. Un cuento burlesco que
tiene por objetivo que tomemos conciencia sobre
el punto que analizaremos a continuación:
el justo balance entre el pez, el ambiente y
el equipo. Cualquiera de estas variables que
pierda su equilibrio, significa un fracaso en
la pesca.
Tamaño
del pez
El primer factor para considerar en el equilibrio
del equipo es el pez. Este comienzo es totalmente
subjetivo y lo usaremos para ir desenredando
el ovillo, también podríamos haber
empezado por el ambiente. He visto muchos pescadores
queriendo pescar con equipos totalmente subdimensionados
para los peces que buscan. Algunos piensan que
se trata del del climax de la pesca deportiva.
Yo creo que es una tontería exagerar
en la liviandad del equipo, ya que tiene algunas
contras importantes. En primer lugar, un pez
grande puede tomar el señuelo y cortar
todo, llevándose clavado el señuelo.
En segundo lugar, suponiendo que superamos el
corte, la lucha deberá extenderse hasta
dejar exhausto al pez, poniendo en riesgo su
devolución con vida. Finalmente creo
que tiene escaso valor deportivo pelear con
un pez con la caña vencida y el freno
totalmente flojo. Es esperar que se canse solo,
porque no tenemos medios para atraerlo hacia
nosotros. Si clavo un pez, cada centímetro
de línea que me saque del reel, debe
ganárselo con honores. Comentar que se
capturó un pez luego de 3 horas de lucha
no debe verse más como un mérito
deportivo.
Dicho esto, cuando busque dorados grandes, no
regale libras en la línea ni en la caña,
mucho menos calidad en el reel. Si estamos pescando
pequeños doradillos en un arroyuelo del
Paraná bajo y con pocos obstáculos,
podremos usar cañas muy livianas y divertirnos
mucho. En cambio, si estamos pescando dorados
grandes en el alto Paraná, sin dudas
necesitaremos mayor poder de equipo. A continuación
definiremos tres equipos básicos, adaptables
para los ambientes de nuestro país.
Tres
equipos para cualquier dorado
Definiremos
tres equipos básicos que nos permitirán
abordar cualquier ambiente doradero sin temores.
Un equipo pesado para dorados grandes, de más
de diez kilos, para usar en ambientes extensos,
con obstáculos de los que debemos extraerlos,
y usamos señuelos grandes. Tanto para
spinning o bait casting pesado, será
ideal una caña de 15-25 libras, de 2.20
metros y de acción relativamente rápida.
Las hay muy buenas en las marcas Daiwa, Shimano
y Five Stars. El reel balanceado para la caña,
siendo suficiente un del tipo del Shimano Curado
300DSV, una nueva creación de la firma
que redefinió el baitcasting pesado con
reeles pequeños pero muy poderosos. Un
multifilamento de 30 mm será suficiente,
debiendo contar con un chicote de nylon grueso
en ambientes dónde hay piedra como en
la zona de Salto Chico. He probado el Matriz
Pro de Sufix y brinda excelente resistencia
con mucha docilidad para el lance.

El
equipo mediano está compuesto por una
caña de entre 10 y 20 libras, pudiendo
ser de entre 2 y 2.20 metros con acción
media-rápida. Un reel mediano cargado
con multifilamento de 26 mm completa el conjunto.
Finalmente, para casos de dorados pequeños
y pocos obstáculos, podemos usar una
caña liviana, de 8 a 15 libras, de acción
media, de un largo a gusto del pescador. He
probado últimamente una caña Rapala
de 1.70 metros que hace la pesca muy sensible
y agradable. El reel pequeño del tipo
de un Shimano Curado 100, cargado con multifilamento
de 20 mm, nos ponen en el juego.
Como todos sabemos, los dientes del dorado nos
exigen un Terminal de cable de acero de unos
25 centímetros, de 40/60 libras para
el equipo pesado, 30 libras para el mediano
y 20 libras para el liviano.
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XRap
de Rapala - Deep Thunder y Wildeye
Minnow de Storm - Minnow de Strike
Pro - Minnow de Alfers |
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Xrap
Jointed Shad de Rapala - Risto
Rap de Rapala - Shad de Marine
Sports - DT Fat de Rapala y Big
Bass Square de Storm -Mojarra
de Alfers |
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Fat
Rap de Rapala - Hot N Tot de Storm
- Rattlin Rap de Rapala - Hot
Spot de Cotton Cordell |
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Xrap
Jointed Shad de Rapala - Crystal
Minnow de Yo Zuri - Hot Spot de
Cotton Cordell - DT Flat de Rapala
- Woodchopper de Luhr Jensen
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Los
impostores para no fallar
En
general el dorado preferirá señuelos
de acción intensa y ruidosa, pero no
hay que descartar los “tranquilos”
para los días que se encuentran más
inactivos, dónde será necesario
suavizar la acción y atenuar colores.
Los
señuelos que funcionan en la mayoría
de las condiciones son los de media agua con
paleta. Desde alargados sticks como el XRap
de Rapala, Wildeye Minnow de Storm, el Crystal
Minnow de YoZuri, Bang O Lure de Bagley y el
Minnow de Alfers, que trabajan apenas bajo la
superficie y trabajados con fuertes golpes de
la punta de la caña, hasta gordos crankbaits
como el Hot N´Tot de Storm (uno de mis
preferidos), Midwart y Subwart de la misma marca,
Fat Rap de Rapala, Killer de Alfers y Big O
de Cotton Cordell, entre otros.
Las mojarras con paleta siempre dan buenos resultados,
destacándose el Shad Rap de Rapala, la
CC Shad de Cotton Cordell, Monster Shad de Bagley
y muchas otras, como una mojarra de Marine Sports
que hizo estragos en la última pesca
que hice.
También
son efectivos los señuelos sin paleta,
del tipo rattlers. En algunas circunstancias,
cuando todo lo demás falló, pueden
ser verdaderamente mortales. Entre ellos prefiero
el Rattlin Rap de Rapala, el rattler de Strike
King, y Spot Minnow de Cotton Cordel. Todos
ellos son bien sonoros y generan vibraciones
en su recuperación que pueden maximizarse
con cortos golpes de caña. Muchas veces
los piques se dan en la caída.
En
algunos ambientes es posible pescar dorados
con señuelos de superficie, aunque no
es lo más común. En ese caso los
artificiales a utilizar pueden ser el Chug Bug
de Storm, Zara Spook de Heddon, Torpedo de Heddon
y el Skitter Pop de Rapala.
Final
de la historia
La dentellada fue violenta, podría haber
quebrado el espinazo de cualquier pez. Me sorprendió
la dureza de este, así que mordí
más fuerte. El pez trató de zafar
de un tirón pero me clavó un aguijón.
Estaba frenético, ese pequeño
energúmeno que invadió mi territorio
ahora me atacaba. Sería un bagre amarillo?
Ya había sufrido sus chuzas una tarde
de glotonería. No tiene ese gusto sabroso
del amarillo, es más, ni siquiera tiene
sabor. Saltaré para escupirlo y que se
aleje. Nada. Sigue clavado y ahora empieza a
llevarme hacia otro lado. No entiendo, qué
es esto? Será este el camino del Dios
Pez? Nunca creí que fuera a morir así.
Me lleva hacia un ser extraño, abre un
gancho y me atrapa en la mandíbula. Me
sacan del agua, escucho gritos, veo nublado
y empiezo a ahogarme. Estos seres parecen festejar
mi desgracia. El impostor desaparece de mi boca,
estoy libre de ese maldito invasor. Unas luces
intensas estallan en mis ojos. Me entrego a
mi este negro futuro, en estos diez años
de vida no la he pasado mal. De pronto siento
otra vez el agua en la panza, más gritos,
parecen de alegría. Retomo la conciencia,
esas manos me toman pero lo hacen con cariño,
como con respeto o admiración. Ya no
tengo miedo. Estoy de nuevo en mi medio, recupero
la vista y la respiración. Veo una boga
que pasa sorprendida y huye cobardemente. Ya
nos veremos en situaciones más ventajosas,
pienso. Siento caricias y me ayudan a respirar,
estos seres parecen quererme. Intento salir
nadando, pero aún estoy agitado. Segundo
intento y estoy libre! Nado otra vez en mi río,
llegaré hasta el fondo a descansar. A
lo lejos los seres siguen haciendo ruido aunque
no entiendo qué significa.

“Un doradazo, Juan! Pesó 19 kilos!
Un hermoso animal, qué bueno que salió
nadando.” “Qué pescado! No
lo puedo creer! Mariano, vos crees que estos
bichos entienden algo?” “No creo,
no creo, son solo animales...”
Pesque con inteligencia y devuelva. Nos
vemos en la web.
Juan Pablo Gozio
www.gozio.com.ar
Guía
de Concordia:
Mariano Bradanini
Tel: 0345-15-401-1357
e-mail: mbradanini@arnet.com.ar