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Mitos y verdades del Deep Jigging -- Diego Flores


Parte II

En la entrega anterior recorrimos la historia del deep jigging y respondimos algunas preguntas básicas. Hoy completamos el análisis de esta atractiva modalidad con conceptos técnicos sobre jigs, multifilamentos y
diferentes formas de trabajo con la caña.

¿Cuántos tipos de jigs existen para pesca vertical?
Básicamente hay dos tipos: blandos y duros. Los jigs blandos son enormes cabezas emplomadas con un anzuelo simple, en el que se enhebra un cuerpo de silicona, que generalmente es un pececito con cola de paleta. Normalmente vienen con dos o tres repuestos. A favor: su movimiento es muy realista, e irresistible para peces de piedra (meros y salmones) que comen a baja velocidad. Por la posición del anzuelo, los blandos enganchan menos en el fondo. En contra: bajan más lento y presentan una excesiva resistencia lateral a las corrientes. En aguas muy profundas o sucias (inferior visibilidad), emiten menos vibraciones y destellos.

Los jigs duros son como gruesas hojas de cuchillo de aleación de plomo y antimonio. Los hay largos y cortos. Si bien aquí talla el gusto personal y la técnica, sobre todo con limones, considero más redituables los jigs largos (al menos 20 centímetros). A favor de los jigs duros: bajan como misiles y resultan ideales para trabajar a gran velocidad o en profundidad. En contra: al parecer no tienen ya que, contrariando el sentido común, también pescan a baja velocidad. Por último, es muy importante aclarar que ambos modelos no se excluyen, sino que se complementan.

¿Podemos predecir el funcionamiento de un jig duro con sólo verlo?
Sí, pero hasta cierto punto. Existen algunos diseños básicos que nos permiten anticipar su movimiento. Si el jig posee el peso distribuido en la parte trasera (como el Abyss, de Williamson) hundirá más rápido y vertical, sin tanto flameo. Resultaron excelentes para pirking de meros y salmones en aguas de más de 40 metros, porque aguantan mejor las derivas o corrientes laterales. Al traerlos a la superficie producen un zigzagueo pausado y regular (Fig. 1).

Fig 1.: Vista lateral y superior de un Williamson Abyss de 300 gramos (ejemplo de un jig con el peso distribuido en la parte trasera).

Fig 2.: Vista lateral y superior de un Fast Strike de Marine Sports de 200 gramos (ejemplo de un jig con el peso concentrado en la parte central)..

Si el jig posee su peso concentrado en la parte media (como el Fast Strike, de Marine Sports) bajará más lento y abierto, flameando como una hoja seca que cae de un árbol. Resultan ideales para traccionarlos a gran velocidad. Bajo el agua producen un fuerte vaivén, fastidioso e irregular (Fig. 2), similar al de un señuelo tipo Zara Spook. Este formato es el más indicado para la pesca de limones y anchoas, especies que lo toman tanto en subida como en bajada. Otro punto tiene que ver con cuán asimétrico es el perfil del jig. Por ejemplo, uno de peso trasero pero asimétrico se moverá aún más vivaz (Fig. 3). El peso asimétrico también hace que el jig flameé más al bajar (rolido o movimiento lateral).

Fig. 3: Vista lateral y superior de un asimétrico (Steeel Blade de Marine Sports) con el peso concentrado en la parte trasera. La acción es intermedia a las de las figuras 1 y 2.

Hoy además existen modelos de diseño brasileño, sumamente originales y sin parangón con otras marcas, con el peso concentrado muy adelante o articulados (como el Tri Cut o el Tail Dancer, de Marine Sport), cuyo comportamiento esperamos testear en breve. Recordemos que Brasil es uno de los líderes mundiales en pesca vertical.


Forma correcta en que se anuda el bajo línea al jig (usando un Clinch Improved a la argolla maciza). De esta manera el pez tira en forma directa, y el jig no ejerce palancas que facilitarían una zafada. Si se anuda el bajo a la argolla abierta existe la posibilidad de que un pez muy fuerte la abra. La función de la argolla abierta es conectar el jig y permitir el cambio sin deshacer nudos.

 


Un truco para pescar más profundo con jigs blandos: utilizando una cabeza de 260 gramos se coloca el cuerpo de silicona de un modelo más chico. Con ello evitamos la resistencia lateral a las corrientes y podemos pescar en forma más directa y vertical.

¿Cuánto influyen los colores?
Influyen mucho, aunque dependiendo de la especie y de las condiciones ambientales. Recordemos que generalmente se usan en aguas profundas donde la visibilidad es escasa. Resulta muy importante que el jig presente brillos e iridiscencias, que imiten el escamado natural de los peces (las películas holográficas son excelentes).También son muy indicados los colores flúo, que conservan mejor su tonalidad bajo el agua y pueden irritar mucho. Los ojos agregan todavía más sensación de vida y concentran los ataques en las cercanías del anzuelo.

¿Anzuelos simples o triples?
Definitivamente evite los triples, sobre todo si están colocados en la parte inferior del jig. Pierden piques y se enganchan permanentemente en el fondo. Tratándose de jigs duros, use asist hooks con simples. Este sistema de anclaje de anzuelos es muy efectivo: centra su poder de clavada entre la cabeza y el medio del jig, que es donde atacan los predadores. El simple resulta más clavador y lastima menos a los peces. Por último, como el jig no está conectado directamente al anzuelo, no genera esas palancas en la boca que producen zafadas.
Muy importante: recubra el braided o multifilamento con fundas termocontraíbles para protegerlo de los peces dentados (sobre todo anchoas de banco y salmones).

¿Cómo se calcula el peso indicado del jig?
Existe una fórmula que indica que multiplicando la profundidad por 2 se está en condiciones de pescar perfectamente. Nuestras experiencias, jiggeando en ámbitos que no superan los 50 metros, no se corresponden con esta ecuación. En Mar del Plata (con fuertes corrientes laterales y pescando en deriva) multiplicamos por 5 o 6. Ello nos da más verticalidad en el trabajo, algo fundamental para evitar enredos cuando varios pescadores (codo a codo) intentan sobre marcas de cardúmenes pequeños.
Otro punto tiene que ver con el largo del jig. En el caso del pez limón, que prefiere modelos de más de 20 centímetros, se opta por diseños de entre 150 y 250 gramos, independientemente de la profundidad.


Distintas ofertas de bajos fluorocarbonados disponibles en el mercado argentino.

¿Qué tipo de carga se recomienda para deep jigging?
Haciendo pirking de meros, chernias y salmones en profundidades de más de 25 metros, lo ideal es el multifilamento. Por su escaso estiramiento permite que el jig baje bien vertical, sin desviaciones, y transmite mejor el pique y la clavada. Exagerar con los grosores resulta por completo contraproducente. Con un 0,30 milímetro se está bien cubierto. Un detalle muy importante es que sea sedoso: los duros producen galletas temibles. Si bien con una carga de 100 metros (y una cama de nailon) es suficiente, conviene cargar no menos de 200 metros para superar el trance si existen cortes. Con limones y anchoas grandes también se puede utilizar monofilamento de buena calidad (Climax o Sufix), en diámetros entre 0,40 y 0,50 milímetros según el tamaño de los peces.

¿A qué se llama terminal o bajo línea?
Al tramo de nailon de 2 o 5 metros del 0,80 al 0,90 milímetros, que une el jig con la carga del reel. Su función es resistir la abrasión del fondo, las escamas o aletas del pez durante la lucha. También, utilizando fluorocarbono, buscar invisibilidad en la conexión, un detalle muy importante con cazadores de buena vista. Así y todo hay bastante controversia, ya que importantes autoridades mundiales en la modalidad poseen opiniones contrarias. Algunas a favor del fluorocarbono y otras a favor del nailon (más que nada por el alto precio del fluorocarbono). Si bien hasta ahora, dentro de nuestra experiencia, no hubo grandes diferencias (recordemos que en nuestro país la modalidad aún esta en pañales), auguro que el fluorocarbono será irremplazable en muchas situaciones, sobre todo con mucho sol y aguas claras. Lo invito a hacer una prueba casera: sumerja en un vaso de agua un tramo 0,90 mm de fluorocarbono Sufix Invisible y de nailon común del mismo diámetro. A simple vista la diferencia es enorme, y es muy probable que lo mismo adviertan los peces (sobre todos cazadores visuales tan mañeros como los peces limón).

¿Qué tipo de nudos se recomiendan?
El jigging obliga a familiarizarnos con conexiones muy distintas a las usadas en agua dulce. Entre los nudos más empleados podemos mencionar a los torcidos, como el caso del Bikini Twist. Los torcidos no son nudos verdaderos (no poseen estrangulamiento), sino trenzados que conservan el 100% de la fuerza de la hebra con mucha resistencia al impacto.
Otra conexión fundamental es el Albright Improve (mejorado), que se utiliza tanto para unir el loop del Bimini al bajo línea, como el multifilamento directo. Al igual que el nudo Bristol, su rapidez y practicidad lo vuelven un clásico de la modalidad. Lo más evolucionado en nudos de jigging es el Midknot, un nudo increíble pero muy complicado de hacer en una embarcación (en breve haremos una ficha de él).
Por último, el jig se ata al tippet con un simple Clinch Improve de 4 o 5 vueltas. Por la potencia de los elementos recomendamos emplear guantes y pinzas. El multifilamento corta la piel como una navaja…


Es posible que los ciclotímicos peces limón tomen los jigs cuando caen, perdiéndose la mayoría de los piques. En este caso se recomienda asegurar el anzuelo con una banda elástica para que siempre esté en posición. Cuando existe mar revuelto y se enturbia la franja de agua más próxima al fondo, un recurso interesante es rematar el jig con un spinner de hoja ancha (en este caso un modelo martillado que incrementa los brillos y reflejos).

¿Cómo se trabajan los jig?
Existen dos escuelas: tirones largos (long jerks) y tiros cortos (short jerks). La segunda variación importante es la de la velocidad (lenta o rápida), con la que se generan cuatro tipos básicos: tirones largos y rápidos; tirones largos y lentos; tirones cortos y rápidos; y, finalmente, tirones cortos y lentos. Si a estas formas se le agregan detenciones y caídas muertas, se da con un panorama amplísimo de trabajo, que hace del jigging una modalidad sumamente deportiva e imaginativa. Hasta ahora los salmones prefieren tirones “cortos y largos a muy baja velocidad”, entre el fondo y 1 o 2 metros sobre la superficie (pirking). Los meros, más voraces, prefieren tirones cortos matizando distintas velocidades, un poco mas rápido que el salmón. Tratándose de los peces limón hay que probar todo tipo de tracciones en velocidad. Algunos expertos indican que con mucha luz y aguas claras rinden mejor los “tirones largos rápidos”, mientras con aguas turbias o con luz marginal (amanecer y atardecer) rinden mejor los “tirones cortos rápidos”. Esto encuentra explicación en que los tirones cortos generan más vibración y brillo en el mismo trayecto. Y no habrá que olvidarse de los cazones, que seguramente tomarán si trabajamos entre media agua y la superficie. Al respecto existe un excelente video instructivo en www.caranx.net, a cargo de Nincola Zingarelli, experto mundial en la modalidad deep jigging.

Hasta la próxima entrega, y una copa en alto por la pesca de artificiales en el mar.

Diego Flores

 

Pescanautas agradece a Diego Flores y a la revista Vida Salvaje
por compartir esta nota con nosotros

 
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