En
la entrega anterior recorrimos la historia del
deep jigging y respondimos algunas preguntas
básicas. Hoy completamos el análisis
de esta atractiva modalidad con conceptos técnicos
sobre jigs, multifilamentos y
diferentes formas de trabajo con la caña.
¿Cuántos
tipos de jigs existen para pesca vertical?
Básicamente hay dos tipos: blandos y
duros. Los jigs blandos son enormes cabezas
emplomadas con un anzuelo simple, en el que
se enhebra un cuerpo de silicona, que generalmente
es un pececito con cola de paleta. Normalmente
vienen con dos o tres repuestos. A favor: su
movimiento es muy realista, e irresistible para
peces de piedra (meros y salmones) que comen
a baja velocidad. Por la posición del
anzuelo, los blandos enganchan menos en el fondo.
En contra: bajan más lento y presentan
una excesiva resistencia lateral a las corrientes.
En aguas muy profundas o sucias (inferior visibilidad),
emiten menos vibraciones y destellos.

Los
jigs duros son como gruesas hojas de cuchillo
de aleación de plomo y antimonio. Los
hay largos y cortos. Si bien aquí talla
el gusto personal y la técnica, sobre
todo con limones, considero más redituables
los jigs largos (al menos 20 centímetros).
A favor de los jigs duros: bajan como misiles
y resultan ideales para trabajar a gran velocidad
o en profundidad. En contra: al parecer no tienen
ya que, contrariando el sentido común,
también pescan a baja velocidad. Por
último, es muy importante aclarar que
ambos modelos no se excluyen, sino que se complementan.
¿Podemos
predecir el funcionamiento de un jig duro con
sólo verlo?
Sí, pero hasta cierto punto. Existen
algunos diseños básicos que nos
permiten anticipar su movimiento. Si el jig
posee el peso distribuido en la parte trasera
(como el Abyss, de Williamson) hundirá
más rápido y vertical, sin tanto
flameo. Resultaron excelentes para pirking de
meros y salmones en aguas de más de 40
metros, porque aguantan mejor las derivas o
corrientes laterales. Al traerlos a la superficie
producen un zigzagueo pausado y regular (Fig.
1).
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Fig
1.: Vista lateral y superior de un Williamson
Abyss de 300 gramos (ejemplo de un jig
con el peso distribuido en la parte trasera).
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Fig
2.: Vista lateral y superior de un Fast
Strike de Marine Sports de 200 gramos
(ejemplo de un jig con el peso concentrado
en la parte central).. |
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Si
el jig posee su peso concentrado en la parte
media (como el Fast Strike, de Marine Sports)
bajará más lento y abierto, flameando
como una hoja seca que cae de un árbol.
Resultan ideales para traccionarlos a gran velocidad.
Bajo el agua producen un fuerte vaivén,
fastidioso e irregular (Fig. 2), similar al
de un señuelo tipo Zara Spook. Este formato
es el más indicado para la pesca de limones
y anchoas, especies que lo toman tanto en subida
como en bajada. Otro punto tiene que ver con
cuán asimétrico es el perfil del
jig. Por ejemplo, uno de peso trasero pero asimétrico
se moverá aún más vivaz
(Fig. 3). El peso asimétrico también
hace que el jig flameé más al
bajar (rolido o movimiento lateral).
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Fig.
3: Vista lateral y superior de un asimétrico
(Steeel Blade de Marine Sports) con el
peso concentrado en la parte trasera.
La acción es intermedia a las de
las figuras 1 y 2. |
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Hoy
además existen modelos de diseño
brasileño, sumamente originales y sin
parangón con otras marcas, con el peso
concentrado muy adelante o articulados (como
el Tri Cut o el Tail Dancer, de Marine Sport),
cuyo comportamiento esperamos testear en breve.
Recordemos que Brasil es uno de los líderes
mundiales en pesca vertical.

Forma
correcta en que se anuda el bajo
línea al jig (usando un
Clinch Improved a la argolla maciza).
De esta manera el pez tira en
forma directa, y el jig no ejerce
palancas que facilitarían
una zafada. Si se anuda el bajo
a la argolla abierta existe la
posibilidad de que un pez muy
fuerte la abra. La función
de la argolla abierta es conectar
el jig y permitir el cambio sin
deshacer nudos. |
Un
truco para pescar más profundo
con jigs blandos: utilizando una
cabeza de 260 gramos se coloca
el cuerpo de silicona de un modelo
más chico. Con ello evitamos
la resistencia lateral a las corrientes
y podemos pescar en forma más
directa y vertical. |
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¿Cuánto
influyen los colores?
Influyen mucho, aunque dependiendo de la especie
y de las condiciones ambientales. Recordemos
que generalmente se usan en aguas profundas
donde la visibilidad es escasa. Resulta muy
importante que el jig presente brillos e iridiscencias,
que imiten el escamado natural de los peces
(las películas holográficas son
excelentes).También son muy indicados
los colores flúo, que conservan mejor
su tonalidad bajo el agua y pueden irritar mucho.
Los ojos agregan todavía más sensación
de vida y concentran los ataques en las cercanías
del anzuelo.
¿Anzuelos
simples o triples?
Definitivamente evite los triples, sobre todo
si están colocados en la parte inferior
del jig. Pierden piques y se enganchan permanentemente
en el fondo. Tratándose de jigs duros,
use asist hooks con simples. Este sistema de
anclaje de anzuelos es muy efectivo: centra
su poder de clavada entre la cabeza y el medio
del jig, que es donde atacan los predadores.
El simple resulta más clavador y lastima
menos a los peces. Por último, como el
jig no está conectado directamente al
anzuelo, no genera esas palancas en la boca
que producen zafadas.
Muy importante: recubra el braided o multifilamento
con fundas termocontraíbles para protegerlo
de los peces dentados (sobre todo anchoas de
banco y salmones).
¿Cómo
se calcula el peso indicado del jig?
Existe una fórmula que indica que multiplicando
la profundidad por 2 se está en condiciones
de pescar perfectamente. Nuestras experiencias,
jiggeando en ámbitos que no superan los
50 metros, no se corresponden con esta ecuación.
En Mar del Plata (con fuertes corrientes laterales
y pescando en deriva) multiplicamos por 5 o
6. Ello nos da más verticalidad en el
trabajo, algo fundamental para evitar enredos
cuando varios pescadores (codo a codo) intentan
sobre marcas de cardúmenes pequeños.
Otro punto tiene que ver con el largo del jig.
En el caso del pez limón, que prefiere
modelos de más de 20 centímetros,
se opta por diseños de entre 150 y 250
gramos, independientemente de la profundidad.

Distintas
ofertas de bajos fluorocarbonados
disponibles en el mercado argentino. |
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¿Qué
tipo de carga se recomienda para deep jigging?
Haciendo pirking de meros, chernias y salmones
en profundidades de más de 25 metros,
lo ideal es el multifilamento. Por su escaso
estiramiento permite que el jig baje bien vertical,
sin desviaciones, y transmite mejor el pique
y la clavada. Exagerar con los grosores resulta
por completo contraproducente. Con un 0,30 milímetro
se está bien cubierto. Un detalle muy
importante es que sea sedoso: los duros producen
galletas temibles. Si bien con una carga de
100 metros (y una cama de nailon) es suficiente,
conviene cargar no menos de 200 metros para
superar el trance si existen cortes. Con limones
y anchoas grandes también se puede utilizar
monofilamento de buena calidad (Climax o Sufix),
en diámetros entre 0,40 y 0,50 milímetros
según el tamaño de los peces.
¿A
qué se llama terminal o bajo línea?
Al tramo de nailon de 2 o 5 metros del 0,80
al 0,90 milímetros, que une el jig con
la carga del reel. Su función es resistir
la abrasión del fondo, las escamas o
aletas del pez durante la lucha. También,
utilizando fluorocarbono, buscar invisibilidad
en la conexión, un detalle muy importante
con cazadores de buena vista. Así y todo
hay bastante controversia, ya que importantes
autoridades mundiales en la modalidad poseen
opiniones contrarias. Algunas a favor del fluorocarbono
y otras a favor del nailon (más que nada
por el alto precio del fluorocarbono). Si bien
hasta ahora, dentro de nuestra experiencia,
no hubo grandes diferencias (recordemos que
en nuestro país la modalidad aún
esta en pañales), auguro que el fluorocarbono
será irremplazable en muchas situaciones,
sobre todo con mucho sol y aguas claras. Lo
invito a hacer una prueba casera: sumerja en
un vaso de agua un tramo 0,90 mm de fluorocarbono
Sufix Invisible y de nailon común del
mismo diámetro. A simple vista la diferencia
es enorme, y es muy probable que lo mismo adviertan
los peces (sobre todos cazadores visuales tan
mañeros como los peces limón).
¿Qué
tipo de nudos se recomiendan?
El jigging obliga a familiarizarnos con conexiones
muy distintas a las usadas en agua dulce. Entre
los nudos más empleados podemos mencionar
a los torcidos, como el caso del Bikini Twist.
Los torcidos no son nudos verdaderos (no poseen
estrangulamiento), sino trenzados que conservan
el 100% de la fuerza de la hebra con mucha resistencia
al impacto.
Otra conexión fundamental es el Albright
Improve (mejorado), que se utiliza tanto para
unir el loop del Bimini al bajo línea,
como el multifilamento directo. Al igual que
el nudo Bristol, su rapidez y practicidad lo
vuelven un clásico de la modalidad. Lo
más evolucionado en nudos de jigging
es el Midknot, un nudo increíble pero
muy complicado de hacer en una embarcación
(en breve haremos una ficha de él).
Por último, el jig se ata al tippet con
un simple Clinch Improve de 4 o 5 vueltas. Por
la potencia de los elementos recomendamos emplear
guantes y pinzas. El multifilamento corta la
piel como una navaja…

Es
posible que los ciclotímicos
peces limón tomen los jigs
cuando caen, perdiéndose
la mayoría de los piques.
En este caso se recomienda asegurar
el anzuelo con una banda elástica
para que siempre esté en
posición. Cuando
existe mar revuelto y se enturbia
la franja de agua más próxima
al fondo, un recurso interesante
es rematar el jig con un spinner
de hoja ancha (en este caso un
modelo martillado que incrementa
los brillos y reflejos).
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¿Cómo
se trabajan los jig?
Existen dos escuelas: tirones largos (long jerks)
y tiros cortos (short jerks). La segunda variación
importante es la de la velocidad (lenta o rápida),
con la que se generan cuatro tipos básicos:
tirones largos y rápidos; tirones largos
y lentos; tirones cortos y rápidos; y,
finalmente, tirones cortos y lentos. Si a estas
formas se le agregan detenciones y caídas
muertas, se da con un panorama amplísimo
de trabajo, que hace del jigging una modalidad
sumamente deportiva e imaginativa. Hasta ahora
los salmones prefieren tirones “cortos
y largos a muy baja velocidad”, entre
el fondo y 1 o 2 metros sobre la superficie
(pirking). Los meros, más voraces, prefieren
tirones cortos matizando distintas velocidades,
un poco mas rápido que el salmón.
Tratándose de los peces limón
hay que probar todo tipo de tracciones en velocidad.
Algunos expertos indican que con mucha luz y
aguas claras rinden mejor los “tirones
largos rápidos”, mientras con aguas
turbias o con luz marginal (amanecer y atardecer)
rinden mejor los “tirones cortos rápidos”.
Esto encuentra explicación en que los
tirones cortos generan más vibración
y brillo en el mismo trayecto. Y no habrá
que olvidarse de los cazones, que seguramente
tomarán si trabajamos entre media agua
y la superficie. Al respecto existe un excelente
video instructivo en www.caranx.net,
a cargo de Nincola Zingarelli, experto mundial
en la modalidad deep jigging.
Hasta
la próxima entrega, y una copa en alto
por la pesca de artificiales en el mar.
Diego
Flores