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Los mejores trucos para pescar de muelle -- Diego Flores *


Consejos de expertos y concurseros que le permitirán mejorar drásticamente su efectividad de pesca. En esta entrega analizamos la pesca en el Guazú e Ibicuy, pero las recomendaciones valen para toda la margen rioplatense.

Ante el retorno de una nueva temporada en la “catedral guazucera”, no escatimé esfuerzos en pulir cada detalle de mi equipo. A tal fin pedí asesoramiento a Mariano Mosquera, gerente de Marketing de Gonzalo Galán, que por su trabajo diario y su pasado concursero está completamente empapado en la temática. Mosquera me iluminó sobre el principal concepto de esta pesca: teniendo en cuenta que se trabaja sobre ámbitos fijos, la diferencia la marca nuestro equipo y técnica de pesca. Otro tanto tuvo que ver la palabra de Guillermo García, que generosamente me pasó trucos y secretos importantísimos. A ellos les deben lo más picante de este resumen, enormemente útil para cualquier pesca de costa, inclusive las que se realizan sobre el mismo Río de la Plata desde San Isidro a Atalaya.

 

Carnada

Debido a los caprichos del pejerrey en Guazú e Ibicuy, resulta muy importante contar con variedad y cantidad de carnada. Pescando de muelle hágase vender una porción de plateaditas chicas (todas parejitas). Si va a pescar pejerreyes de más de 25 cm, el tamaño ideal es el que permite cubrir un anzuelo Nº 3 (una enhebrada en la brazolada y otra en el anzuelo propiamente dicho). Por el contrario, si se trata de pejerrey juncalero o sartenero (20 a 25 cm) se deberá elegir una mojarrita más pequeña, que logre un efecto similar pero en un anzuelo Nº 5. Lo mismo corre para el filet de dientudo o mojarrón.

Si puede también lleve larvas de mosca (preferentemente criadas con pescado) e isoca. A estas últimas conviene purgarlas unos días antes con papel de rollo de cocina (no de periódicos) para que se pongan bien blancas, lo cual incrementa su efectividad. Hasta ahora no se dio en la temporada (la mojarra resultó siempre más efectiva), pero es probable que en algún momento el pejerrey pique sólo con isoca.

 

Puntero pescador

La elección del puntero es crítica, ya que por sí solo capitaliza entre el 70 % y el 90 % de los piques. Si bien existen muchos modelos y marcas, los máximos referentes coinciden en que ninguno es más efectivo que el 403 de Criterio (o 2403 de Cribal). Este puntero de 40 gramos, formado por dos conos invertidos (uno largo de 13 cm y otro corto de 3 cm), flota parado. Contra lo que la mayoría imagina, la brazolada no se saca del extremo corto y lastrado ubicado bajo el agua, sino del delgado y expuesto, que pendula insistentemente con el oleaje. Este movimiento se trasmite a la carnada, generando un poderoso atractivo al pejerrey.

A fin de incrementar aún más su rendimiento, se lo calibra para que en vez parar en 90º lo haga recostado en 45º. Esta sutileza hace que la carnada trabaje más desahogada y presente menos resistencia en la tomada. La mejor manera de hacerlo es pasarle un nailon del 0,40 mm, dejarle un chicotito sobrado de 5 a 7 cm y rematarlo con un rotor de punta Nº 1. Sobre este chicotito se coloca una munición pinzada suave (para que corra) o un JAF pasante con un nudo corredizo de 0,75 a 1,5 gr. Regulando las municiones (cuanto más peso se ponga cerca del rotor más se acuesta el puntero), se calibra el conjunto “in situ” de acuerdo con el oleaje y el volumen de la carnada.

En mi caso casi siempre evito los punteros pescadores, porque reflejan el pique saliéndose de línea en forma tosca. Sin embargo, el 403 le ganó a mi causa: es muy sensible y muestra la tomada con una visual clara y muy atractiva, acostándose ante el menor toque y corriendo semisumergido en la llevada.

 

Boyas

En aguas rápidas, el formato con mayor rinde es la redonda. Al respecto cabe un comentario en cuanto al uso de modelos lisos y yo-yo. Las yo-yo tienen la ventaja que permiten ajustar el largo de la brazolada sin cambiarla. Quitando esta comodidad, el resto son contras: enrulan la brazolada, por su poca capacidad de giro enredan más y ante el pique siempre ofrecen su centro de mayor flotación. Por el contrario, las redondas lisas (con microesmerillones o rotores mandale doble giro) enredan mucho menos y permiten trampear la línea aumentando la distancia al rotor con un nudo corredizo (entre 1 y 5 cm).

Los diámetros dependen del pejerrey y la distancia de tiro. Buscando pejerreyes que superen la medida (25 cm) o a tirando lejos se recomiendan de entre 20 y 22 mm. A media distancia o buscando juncaleros entre 15 y 18 mm. Pescando cornalitos al filo del muelle, yo-yo de 8 mm.

Los colores dependen de la margen elegida: desde Buenos Aires, boyas oscuras a la mañana y claras a la tarde. Desde Entre Ríos, lo contrario. En mi caso casi siempre elijo rojo fluorescente, que se ve en cualquier circunstancia (sobre todo con espuma). De noche, emplear sólo blancas con brillo y 2 o 3 mm más grandes que las usadas durante el día.

 

Nailon y anzuelos

Como se trata de una pesca en extremo sutil y delicada, se aconseja afinar y elegir los elementos con el mayor cuidado. Más ahora en que por la abundancia de pirañas, el pejerrey come forzado y rápido.

Como madre utilice Amnesia o Sufix Low Memory, en diámetros del 0,28 al 0,31 mm. Si aún encuentra una bobina fresca, el Berkley Trilene XL es insuperable. En las brazoladas, use entre 0,22 y 0,25 mm. Para cornalitos bajar a 0,15 o 0,18 mm. En cuanto a los anzuelos, se recomiendan los de diseño japonés tipo Kitsune (Mustad) o Siro Sode (Gamakatzu o Cormoran). Estos últimos, por su gape más abierto, permiten un encarne generoso sin peligro de tapar la chuza.

 

Manejo de la línea

Esta pesca siempre se realiza acompañando la línea por un muelle largo paralelo a la costa. Al respecto, el principal error que cometen los aficionados es tensar el conjunto, que nos lleva al absoluto fracaso. Como la línea camina más rápido que el nailon (la velocidad de la corriente se incrementa con la distancia), se debe hacer una panza o mend aguas abajo para que las boyas naveguen liberadas de tensión. Otro truquito es gatillar seguido la línea, para mover las carnadas. A tal fin es necesario lastrar la brazoladas con municiones, para que bajen rápido a su profundidad original. Pescando cornalitos o cigarrones, no levante la línea después de la clavada. A menudo el movimiento del pez prendido acelera otras tomadas, izando recién con un doblete o triplete.

 

Un tiro bien adentro

Si las condiciones actuales persisten (infinidad de pirañas y doradillos que fuerzan al pejerrey navegar lejos de la costa), habrá que preparar implementos que permitan pescar bien adentro. Para ello válgase de una caña potente y agréguele al nailon del reel un chicote de 7 metros de nailon 0,35 mm. También refuerce la madre de la línea y aumente el diámetro de las boyas a 25 mm. Para lograr la máxima distancia de tiro reemplace el puntero pasante por un bollón impulsor pesado.

Espera que esta nota técnica les sea de utilidad. En la próxima nos vemos con nuevos secretos para pescar pejerreyes en laguna, con aparejos de dos boyas en profundidad…

 

Diego Flores

* Diego Flores nació el 12/5/70 en Capital Federal. A los 8 años comienza a pescar y a los 13 se mete de lleno en el mundo de los artificiales, transformándose en un fanático de la pesca con equipos ultralivianos.
En el año 1990 descubre la mosca y es tal su obsesión que en 1992 se radicó en Bariloche. Allí cursa estudios de Acuicultura y Biología (Universidad del Comahue), realiza una extensa pasantía en el CEAN (manejo de pesquerías deportivas), y se desempeña como Guía de Pesca con Mosca matriculado y asesor para el reglamento del Parque Nacional Nahuel Huapi. Como secretario del Club de Pesca y Caza Nahuel Huapi, dictó cursos para más de doscientos pescadores en tres años. A ello se le agrega ser conferencista invitado de las principales asociaciones de pesca con mosca de la Argentina y colaborador de numerosos medios como Acción de Punta, Tiempo de Aventura y el Boletín Mosquero.
Desde 2000 vuelve a Buenos Aires y a partir del 2004 se desempeña como Editor de Pesca Deportiva de la revista VIDA SALVAJE. Diego Flores tiene en su haber dos libros publicados "Guía de Pesca Andino Patagónica" y "Aguas Patagónicas", ambos agotados. "Aguas Patagónicas", con 580 paginas es la síntesis monumental de 10 años de relevamientos en mas de 200 espejos de agua cordilleranos. En la actualidad está a punto de convertirse en un libro internacional.

Pescanautas agradece a Diego Flores y a la revista Vida Salvaje
por compartir esta nota con nosotros

 
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