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Señuelo histórico y rendidor: el Oreno -- Diego Flores


Noventa años del Bass Oreno

Un clásico insoslayable del spinning mundial está a punto de cumplir
un nuevo aniversario. Su historia, características y desarrollo de
distintas variantes en la Argentina.

 

Alrededor de 1894 (el momento exacto es desconocido), F. G. Worden comenzó a producir señuelos para dos tiendas de South Bend, Indiana, en los Estados Unidos. El empuje inicial fue dado por la invención de varios Bucktail Baits (señuelos confeccionados con pelo de cola de ciervo), como el Mr. Bucktail. Quince años más tarde, este germen dio origen a una de las más emblemáticas casas de artículos de pesca del mundo, la South Bend Bait Co.

A seis años de consolidada la compañía (1915), en plena Guerra Mundial, apareció a la venta un señuelo tan original como extraño. Una especie de puro gordo, con un extremo ahusado, frente chanfleado y tres triples niquelados. Su longitud era de 3-1/2 pulgadas (8,8 cm), y fue bautizado Bass Oreno en alusión al bass de boca grande, el pez de spinning y baitcasting más popular de Estados Unidos.

Esta primera versión carecía de ojos y fue construida con tres tipos de progresión de cola (taper), que originaban diferentes acciones.

Según el experto Peter Bernhart, este detalle se debió a un pobre control de calidad. El material empleado era cedro rojo, tratado químicamente para evitar que al hincharse la madera se resquebrajara la pintura.

El modelo inicial con ojos de vidrio apareció en 1926, pero con problemas porque alteró la acción original. Esta deficiencia se normalizó en 1927 estandarizando el taper corto de 1/2 pulgada. En 1935 los ojos de vidrio fueron reemplazados por tachuelas pintadas, más grandes y llamativas. El comienzo de la temporada de 1951 planteó dos nuevos avances en el Bass Oreno: los ojos se talaron sobre la misma madera y se incorporó un sistema de anclaje de anzuelos más efectivo. Desde 1967, todos los ojos de los Bass Oreno serán pintados y sin caladuras.

En su larga historia, la compañía South Bend matizó periodos de florecimiento económico con otros de franca depresión (tocó fondo en la década del 60). En 1982 vendió los derechos de comercialización y fabricación de toda la serie Bass Oreno a una competidora: Luhr-Jensen & Sons. Esta firma lo trabaja con gran suceso hasta la actualidad. Fiel a la tradición, continuó con el uso de madera (pino dulce desresinado), con ojos pintados y sólo dos triples. Se los puede encontrar en seis versiones de color y tres tamaños: 3/8 oz (10,6 g), 1/2 oz (14,2 g) y 5/8 oz (17,7 g).

 

Uso y características

Puestos en el equipo, los “buenos Orenos” (no todos lo son) se nos presentan como señuelos compactos, que facilitan la penetración en el viento, el lanzado a distancia y la precisión. Esa robustez se nota en la estruendosa posada sobre el agua, desastrosa tratándose de peces asustadizos, pero atractiva para voraces cazadores como el caso de la tararira, el tucunaré o el dorado.

Debido a su densidad inferior a la del agua flota, pero se hunde entre 1 y 70 cm según la velocidad de la tracción. Una vez en movimiento queda en evidencia el porqué de su enorme fama y los mínimos cambios que sufrió en noventa años de vida. Un extraño modelo que nació casi perfecto, algo así como los tiburones que en 250 millones de años han sobrevivido sin reformas sustanciales a extinciones masivas e innumerables cambios climáticos.

Definir con palabras su acción no es tarea fácil, pero piensen en un ratón, un pichón o un pez (o lo que gusten, porque el Oreno sin parecerse a nada se parece a muchas cosas) al que le aplican un golpe fuerte en la cabeza. Golpe que lo hará andar desorientado, completamente grogie como un boxeador a punto de ir a la lona. Por obra de la naturaleza, ese buceo suave pero atolondrado, cansino y errático, resulta totalmente irresistible para las especies cazadoras de superficie en aguas lentas.

Si tuviéramos que pensar en uno de los pocos defectos del Oreno, lo afecta el mismo que a todos los señuelos gordos: poco clavador tratándose de especies de boca dura, carencia que se atenúa con una caña rápida y multifilamento.

Versiones argentinas

Si reuniéramos a 10 pescadores autóctonos y le pidiéramos una lista de cinco señuelos clásicos para tararira, “los Orenos” aparecerían en casi todas. Algo que tal vez suceda en muchísimos países, trátese de grandes cíclidos, barramundis, lucios o lubinas de agua dulce (bass). Ello lo llevó a ser uno de los artificiales más versionados en el mundo, en calidades totalmente disímiles. Algunas horrorosas y otras que probablemente superen al original.

En la Argentina este fenómeno puede resultar extraño, porque tanto los señuelos South Bend como Luhr Jensen son de aparición casual e intrascendente. Su fama se debe pura y exclusivamente a las copias vernáculas. El primero en versionar el Bass Oreno en Argentina fue DEL, entre los años ‘60 y ‘61. Sobre Ianonne y Delgado, responsables del emprendimiento, pesa el hecho que casi nadie escape a tener un Oreno blanco y rojo en la caja de pesca.

En un primer momento los fabricaron en madera de cedro igual que South Bend, pero el sistema les traería problemas. Era lento, más caro y presentaba una grave deficiencia con nuestros carácidos dentados: al morderlos, rompían la cubierta de pintura haciendo que la madera se hinchara de agua, alterando el peso original en demérito de la acción.

Tres años más tarde se logró una acción prácticamente idéntica en un modelo hueco de plástico de alto impacto con endurecedor. Se los fabricó en tres tamaños distintos, numerados del 1 al 3, que se mantienen inalterados hasta la actualidad (6 cm, 7 cm y 8 cm respectivamente). Tal vez el aporte más significativo de DEL es la versión Flex, en la que se desvirtúa poco la acción original, incrementando el fantasma bajo el agua y mejorando el poder de clavada.

Otro fabricante que versionó este artificial fue Alberto Juan, alma máter de Alfer's. El estudio de los prototipos comenzó en 1990, apareciendo el Alfereno 3/8 (de 9,5 cm y 20 g) en 1995. En 2000 lanza el Alfereno Corto (7,5 cm y 14 g). Ambos están construidos con poliuretano rígido, un material ampliamente utilizado en prótesis ortopédicas. De allí que sean macizos, no pinchables y sumamente resistentes a la acción de dientes y mandíbulas destructoras.

Se debe recordar que los modelos pequeños, independientemente de la marca, tienen una acción lateral más rápida y vibrátil. Por el contrario, los grandes poseen un buceo lento, amplio y errático, con excelentes posibilidades de trabajo en superficie, o inmediatamente bajo ella.

Si tuviera que elegir un modelo de cada marca, tratándose de spinning para tarariras mis preferidos son el Alfereno Corto y el Oreno Flex N° 2. Para prácticas ultralivianas, el Oreno N° 1 es una delicattesen. Los colores: negro, perca, rana y, por supuesto, el imbatible rojo y blanco.

Me despido recomendando un tipo de recuperación tan poco utilizado como efectivo: rayando el agua muy lento a sólo 1 centímetro de la superficie, lo cual produce un dibujo sumamente atractivo para Hoplias. Matícenlo con recuperaciones rápidas de 2 o 3 metros y paradas de varios segundos al estilo popper. Mucha suerte con los muñequitos y líneas tensas…

Hasta la próxima y líneas tensas...

Diego Flores

 

Pescanautas agradece a Diego Flores y a la revista Vida Salvaje
por compartir esta nota con nosotros

 
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